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Travelling. Blog de cine.

Grandes Esperanzas, la versión de Mike Newell.

Grandes Esperanzas, la versión de Mike Newell.

¿Qué sentido tiene volver, otra vez, a una obra que ha sido adaptada más de 200 veces? o mejor dicho, ¿qué puede aportar la versión de Newell a lo que ya nos dijeron previamente -y por ceñirnos a lo más conocido-, David Lean o Alfonso Cuarón? 

2012, año de importantes efemérides, fue también el doscientos aniversario del nacimiento de uno de los más célebres escritores ingleses. Se ha hablado mucho de la influencia de Shakespeare en el cine británico, aunque debamos con justicia destacar a Dickens entre las grandes referencias en el séptimo arte. Sobre todo ahora que vivimos una gran ciris económica y Charles Dickens fue, precisamente, el escritor que mejor expuso las consecuencias negativas de una revolución industrial hasta llegar a poner voz a la clase social más desprotegida. Y lo hace, a través de los dos motores que mueven a los personajes en todas sus historias: el dinero y el amor. 

Esto está presente en la novela de Charles Dickens; el primero produce una revolución en quien lo recibe.

-Le ha sobrevenido una fortuna, es el expreso deseo  de la actual propietaria de dicha fortuna que sea apartado de sus actuales ocupaciones y sea educado como un caballero en Londres. 

                                     

Pip comparte con otros muchos personajes de Dickens (desde Oliver Twist a David Copperfield) el ser un arribista social, que pasaría de la clase más baja a la más alta gracias a un rico benefactor. El protagonista de Grandes Esperanzas es el hijastro de un herrero que de un día para otro recibe una inmensa fortuna gracias a un anónimo protector.

-Y qué haré en Londres.

-¿Qué hará?

-¿Cuál será mi oficio?

-Ser un caballero.

Con el propósito de expandir sus horizontes llega a Londres, pero también por el amor de Stella, la hija de un potentado. Sin embargo, como dice un refrán, cuando el dinero entra por la puerta, el amor se escapa por la ventana. Sus primeros reveses los descubrirá cuando conoce la vida de caballero en la gran ciudad, por que la gran crítica de Dickens es que aún teniendo el dinero, el personaje de Pip alcanza la felicidad. 

-Estar con un hombre tan despreciable, tan indigno y grosero; su única virtud que se le puede atribuir es el dinero. 

                

Mike Newell es un  director irregular con una gran película (Donnie Brasco, su mejor película) y dos pastiches (El amor en tiempos del cólera y Príncipe de Persia: Las arenas del tiempo). Pero el gran problema de la nueva versión es que su guión resulta atropellado al intentar abarcar todo lo que cuenta la novela. Que no es poco. Los matices y circunstancias y mil y un personajes que vemos en el original. "Estuve trabajando con el guionista en la adaptación de otras novelas de Dickens, pero tuvimos que dejarla porque era imposible introducirla en las dos horas de metraje de una película. Por eso, es un autor que es más adaptable al medio televisivo, por que se necesitan más de tres horas para adaptar bien cualquiera de sus obras.

-Y ¿por qué yo soy la excepción?

-A tí qué te parece. 

Esta temporada ha conocido grandes producciones sobre clásicos literarios, lo que se está convirtiendo en una especialidad del cine británico. Joe Wright versionaba de forma muy particular el Anna Karenina de Leon Tolstoi y ahora el también británico, Newell hace con el clásico de Dickens, una reconstrucción fiel del original. Incluso a sabiendas, la dificultad que atañe adaptar al formate cinematográfico una obra de esta categoría; reto que no es nuevo en su carrera, pues ya adaptó otra obra considerada inadaptable como es Amor en los tiempos del cólera, del colombiano Gabriel García Márquez. 

El principal escollo del film (a parte de resultar algo lenta y tediosa) ya nos lo introducía el propio Newell en su visita al Festival de Sevilla, pero también comentó sobre su propósito: "la novela describe lo que le ocurre a una persona cuando es demasiado ambiciosa. Pip se corrompe así mismo cuando se convierte en caballero con el fin de conseguir el amor de Stella, porque lo que no sabe -y ahí está la ironía de Dickens- es que ella es la hija de un convicto, alguien perteneciente a la clase de los desherados sociales. En esta historia, donde la vida corre sinceramente es en la humilde forja de Joe. Es torpe, es analfabeto, no sabe beber de una bota de vino, pero en su hogar Pip recibió amor".

-Señor Gargery, esto es para usted, veinte guineas, por la compensación por la pérdida de su servicio. Estará de acuerdo que es muy generosa.

-Si piensa que el dinero puede compensar la pérdida del pequeño huérfano que llegó a mi herrería.-Es muy conmovedor, ¿quiere el dinero?

Jeremy Irvine (Caballo de batalla, Steven Spielberg) es el actor escogido para interpretar a Pip, mientras que una multitud de rostros muy reconocidos acompañan al personaje en esta versión que incide sobre todo en sus matices sociales. "Su éxito se basaba en que era un autor muy democrático, daba voz a todas las clases sociales. Daba tanto protagonismo a un personaje burgués como a uno pobre. Hoy en Inglaterra, con que pronuncies tres sílabas, la gente ya sabe a qué clase social perteneces por  cómo te expresas. De esta manera te juzgan de una forma u otra". De estos destacan Robbie Coltrane, como el Sr. Jaggers, el abogado que administraría la fortuna de Pip; Ralph Fiennes (actor que siempre borda sus personajes) como Magwitch y la Srta. Havisham (Helena Bonhar Carter) como una excéntrica mujer, acostumbrada a hacer lo que quería, contando el apoyo de una gran fortuna.

 -A veces tengo caprichos extraños y ahora tengo el capricho de ver a alguien jugar. Así que, juega. Vamos. 

Hay una historia que se conoce del original, se cuenta que el propio Dickens escribió un final muy oscuro para su novela aunque prefirió comentarlo antes con un amigo. Este le sugirió que escribía como parte de un entretenimiento de masas, en un momento en que se publicaba por entregas en un periódico y por eso, le quiso dar un aire más optimista a su novela. Esto viene a cuento porque en la versión de Newell se pretende recuperar el tono oscuro que le impregnó Dickens, en un primero momento.  "A veces he hecho películas sobre libros que eran sagrados, pero ahora el gran problema es que no era un libro sino una película clásica la que ya la había versionado. En Inglaterra, la película sagrada era la de David Lean, que hizo un final emocionante con David Meals rompiendo las cortinas de la vieja casa, gritando: "¡Qué entre la luz!".

Si la versión de David Lean es insuperable, -película que se tituló Cadenas Rotas-, la adaptación de Newell supera a la modernización de la historia que hiciese Alfonso Cuarón "Grandes esperanzas". Eso sí, gustará  a los amantes de las adaptaciones de los clásicos literarios. 


                    

Amor en tiempos del cólera: Un reto fallido de Mike Newell.

Amor en tiempos del cólera: Un reto fallido de Mike Newell.

Es el mejor escritor del siglo XX, por lo que el realizador Mike Newell lo tenía muy complicado, cineasta habitualmente eficaz y de merecida resolución comercial, responsable de títulos como Donnie Brasco, Cuatro bodas y un funeral,  Harry Potter y el cáliz de fuego o la actual versión del Dickens: "Grandes Esperanzas".

- Tu padre me ha dicho que te va a retener aquí, un año.

- Un año no es nada. Nos enviaremos telegramas como antes nos enviábamos cartas.

Florentino Ariza (Unax Ugalde), joven telegrafista y pobre poeta, se enamora de una bella adinerada, Fermina Daza (Giovanna Mezziogiorno) que se juran amor eterno hasta que su padre, les separa y ella se casa con Juvenal Urbino (Benjamin Bratt), el médico que erradicó una epidemia de cólera en la ciudad. Mientras Fermina parece olvidarle, Florentino (Javier Bardem), ahora rico y mujeriego, mantiene viva la pasión durante 51 años, 9 meses y cuatro días.

- Casada.

- Sí, pero esperaré que su marido muera.

- ¿Es viejo?

- No, pero esperaré lo que haga falta.

Trasladar al séptimo arte esta obra maestra de la literatura, llena de viajes interiores y con una historia que abarca muchos decenios, es uno de los mayores retos, amén de pifias, que ha visto el cine en pantalla grande desde que otorgaran sus once Oscars a Titanic; y eso que participó en el guión nada menos que el oscarizado Ronald Harwood por El pianista (Roman Polanski) y un buen equipo tras las cámaras. ¿Qué hacen, entonces, el productor Scott Steindorff (La mancha humana), Harwood, el versátil Newell y este extraño reparto en una adaptación de García Márquez? Serán consecuencias de la globalización y de una industria cada más encorsetada al placer del dólar, a cualquier precio, porque a parte de estas premisas, lo desconozco.

El amor en tiempos del cólera acababa trascendiendo su naturaleza genérica para entrar en el ámbito de lo simbólico: el amor, versión Gabriel García Márquez, se redefinía como vocación de inmortalidad en constante pulsión con la erosión del tiempo, la contingencia de lo terrenal y la putrefacción de la carne. He leído la novela un par de veces y, como lector, entre mis observaciones puedo defender el potencial subversivo de la historia: en plenos años ochenta, cuando la palabra amor se había convertido en malsonante, el escritor se había atrevido a abordar el tema desde una óptica casi revolucionaria, despojada de ironías. Sin embargo, me quedó una extraña sensación tras su lectura; la historia me gustó y sin duda se trataba de una gran novela, pero era como si hubiese asistido a un concierto de la Filarmónica de Viena a partir de un repertorio de Camela. El escritor colombiano había escrito una novela rosa -en toda regla- con los materiales nobles de un portentoso dominio del lenguaje y una desbordante celebración del estilo.

El amor en tiempos del cólera, en su versión cinematográfica, es extender la mirada de García Márquez a unos rincones en donde su óptica sentimental incluso ahoga nuestra lectura de la historia. Mike Niwell logra que en su traducción a la pantalla se pierda todo, incluso el fondo, eso que muchos han llamado "espíritu" y-que al menos- han sabido rescatar otras adaptaciones próximas. Pero ahí no acaba la cosa. El resultado de Newell se acerca al folclore imaginario y casi colonial, que al realismo mágico, que aparece incluso en aquellos actores que exasperan los tópicos latinos: el caso de John Leguizamo clama al cielo. También hay mucho de desconcertante en la interpretación -y sucesivas caracterizaciones- de Javier Bardem, aunque, es cierto, que esta imagen del personaje sea uno de los pocos puntos comunes con el original: el Florentino Ariza que camina como un viejo antes de serlo y cuya desnudez revela contradictorios grados de decadencia ya fue imaginado por Gabriel García Márquez, aunque su traslación a imágenes fuera de cualquier atisbo de incredulidad.

La película de Newell demuestra que, para la literatura latinoamericana, el cine es como la muerte, aquello que todo lo iguala: ya sea García Márquez, Isabel Allende o Laura Esquivel. No importa la calidad literaria de sus originales, porque las adaptaciones cinematográficas son nefastas.

                

                          

              

El cine sonoro de John Ford en cuatro pasos.

El cine sonoro de John Ford en cuatro pasos.

Se cumple este año el cuarenta aniversario de la muerte de uno de los grandes cineastas, el norteamericano John Ford, director que ha estado relacionado con el western o el retrato de los desheredados de la Gran Depresión. Cineasta al que han acompañado actores como John Wayne, Henry Fonda, Mauren O´Hara o John Carradine, pero también otros más desconocidos como Harry Carey, que trabajó a las órdenes de Ford, en veinticinco películas, en sus primeras películas. Hemos querido recordar a este director con cuatro películas, poco conocidos por el gran público, lejos de su reparto habitual y del western, género que ayudó a engrandecer. 

 Se da una extraña curiosidad, el  western fue un género poco apreciado por los estudios, por lo que los directores de prestigio de la Universal se lanzaban a cualquier otro proyecto. Esto posibilitó que directores jóvenes como  Ford pudieran escogerlo como plataforma para despegar sus incipientes carreras. De este modo, John Ford comenzó en el cine mudo y cuando dirigió su primera gran película ya tenía treinta títulos a su espalda.  Dos películas poco conocidas en nuestro país, son dos excelentes ejemplos del cine sonoro de Ford, anterior a La diligencia

- Levanta la mano derecha y jura renunciar al alcohol, hermano. ¿Qué estoy viendo en tu mano? No seas un animal. Porque todos ustedes conocen la historia de Pocahontas. Y, ¿habéis oído cuando salvó la vida de John Snmith?.

- Claro.

- John Smith quería que Pocahontas le diera ese remedio.

                      

Barco a la deriva cuenta con dos de los actores más importantes de la época, Will Rogers, en su tercera colaboración con el director e Irving. C. Scott. Con un humor títpicamente fordiano, en un mundo idílico, en este caso, Roggers es un capitán de un barco del Mississippi y cuando su sobrino es acusado de asesinato debe actuar rápido para que no sea ahorcado.

- Deberías dejarme huir comio hicistes tú. Tenías razón con ese juez de la horca. Supongo que como soy mayor que tu, sabría lo que es justo y que no.

Con un guión de Dudley Johnson, Prisioneros del odio, cuenta la historia de un prisionero confederado de nombre Samuel Man amigo del asesino de Lincoln y por tanto, acusado de consparación para el asesinato y condenado a la horca, aunque la creencia en la justicia cambia esa sentencia por la cadena perpetua en una famosa cárcel situada en una isla.

- ¿Qué más pueden hacer? ¡Qué condename queda! Pueden colgarme.

- No pudieron colgarte, ¿eh? pues, por Judas, vas a desear que lo hubiesen hecho.

Mientras que el jefe de los guardias de la isla (John  Carradine) se ensaña con él, su mujer sueña verle algún día, y el planea escapar para ser apesado. Más tarde, una epidemia de fiebre amarilla que asola la prisión le convertirá en un héroe. 

- Como comandante general de la prisión militar Fort Jefferson, Florida, puedo declarar que el control reciente de la epidemia de fiebre amarilla fue el resultado director del extraordinario y desinteresado coraje, valentía y habilidad por parte del doctor Samuel A. Man.

Una de las pocas películas de Ford fuera de los escenarios del western y de sus actores fetiches, El último hurra, que con guión de su cuñado Frank S. Nagent, adaptaba la novela de Delbert O´Connor en la que nos contaba los avatares de una carrera electoral entre dos candidatos: el actual alcalde, viejo y populista, Frank Stephintong, un magnífico Spencer Tracy, y Kevin McKlovsky, representante de los nuevos tiempos y de las clases altas. El petimetre personaje de McKlovski, la sangre nueva apara la nación, quedaba en ridículo en la todavía incipiente pequeña pantalla.


- Mi opinión es excelente, sí. Los gritos son de verdad y creo que ha sido una campaña maravillosa.

Mientras que el viejo Stephintong, de origen irlandés, sobrevivía de las mil y una artimañas que organizaba tanto para llevar adelante la alcaldía de esa pequeña ciudad, como para resolver sus propios trapos sucios, cómo la vida misma.

- ¿Quieres decir que es el velatorio de Rocco, pero que en realidad es mi tío la máxima atracción?

- Exacto.

- Ya, así que yo tenía razón. Es un mitín popular, otra forma de conseguir votor.

Pero los tiempos estaban cambiando, eso lo sabía Ford, y el mundo de Stephintong se acababa de verdad. Como el de don Fabrizio en El Gatopardo, para que todo sea igual, o sea, para que todo marche a peor.

El último título que hemos querido destacar es La ruta del tabaco, uno de sus títulos más curiosos en donde la risa y la comprensión del espectador están garantizados. Basada en una obra de teatro, se fija en esas clases sociales que más le atraían, los deshereados. Podría decirse que La ruta del tacabo es la visión cómica de la Gran Depresión.

-¿Está la cena?

-¿La cena?

-Sí, he llegado a pensar que el señor no va a dar tregua a este pobre hombre. 

El oscuro mundo del poder: corrupción y cine.

El oscuro mundo del poder: corrupción y cine.

- El poder desgasta al que lo tiene.

El Padrino III, Francis Ford Coppola.

Corrupción, conspiración y fraude; el cine siempre se ha fascinado por las laberínticas alcantarillas de los poderosos. Son los vicios de aquellos que no paran de dar la tabarra, siempre que esté la palabra "poder" y, en especial, mucho dinero de por medio. ¡Qué poco duran las buenas intenciones y que fácil es que se corrompan hasta los mejores! En nuestro estilo, repasaremos algunas de estas películas que han tenido la corrupción y la conspiración como tema principal.

 Esta temática es una obsesión de Francis Ford Coppolla, quien en su saga de El Padrino, ofrece una imagen corrupta de los principales pilares de la sociedad y el poder (el corrupto Senador, la prensa, el Vaticano, el mundo empresarial), e incluso de la propia política. Tal y como se recoge en uno de los más conocidos diálogos:

Al Pacino - Mi padre es un hombre poderoso, con grandes responsabilidades... como un político.

Diane Keaton - No seas ingenuo, los políticos no cometen asesinatos.

Al Pacino - ¿Quién es el ingenuo?

 Como metáfora de la sociedad, la industria cinematográfica norteamericana siempre se vio interesada por reflejar su propia visión de la realidad que ofrecen al público. Por un lado se acumulan las producciones de entretenimiento, exaltadoras de sentimientos infantiloides con trasfondos patrióticos y positivistas, como Los escándalos de Larry Flint (Milos Forman), del que recogemos la siguiente cita.

 - No podemos cerrar los ojos ante las personas decentes que se están siendo corrompidas.

 Y por otra parte, muchos directores, guionistas y demás profesionales del mundo del espectáculo han defendido y defienden como valor irrenunciable la labor de autocrítica como método para salvar los valores de la democracia y libertad, valores fundacionales de su nación. Lo encontramos en el formato documental, con el caso más actual en el polémico Michael Moore, y en cualquier de los géneros cinematográficos, como el drama con reminiscencias cómicas en The Majestick (Frank Darabont): “Ven, brinda conmigo, por la tierra de las libres patrias y valientes”. Lo que en algunos oscuros períodos, les valió para ser acusados, curiosa y contradictoriamente, por antiamericanos. Un ejemplo apareció en la película La caza de brujas, de Irving Marvin, cinta en la que el propio Robert de Niro, se debía defender de los siguientes argumentos:

- ¿No se da cuenta del daño que usted y sus amigos comunistas han causado en las mentes libres de los americanos, a través del cine y la televisión? Y su rotunda negativa a responder a estas preguntas, nos confirman, señor, que usted sigue siendo miembro del Partido Comunista, y por tanto una amenaza para este gran país.- Seguro que no soy el mejor ciudadano de este país, pero me criaron para luchar por lo que creo y criaré a mi hijo de la misma manera, e intentaré vivir según mis principios. Y si eso no es de ser un auténtico americano es que hemos fallado.

Algunos otros dan un paso más allá. Algo o alguien corrompe el sistema y se comete alguna injusticia, pero al final son los mismos mecanismos de la legalidad los que posibilitan un reconfortante final feliz en donde se salvaguardan la seguridad y el honor de la nación. En esta línea similar aparecían películas, como en la cinta Jonh Q, protagonizada por Denzel Washington quien daba vida a un padre preocupado por la salud de su hijo que llega a secuestrar a un equipo de médicos en un hospital para poder operarle, pues por la legalidad del sistema no sería posible su operación. 

- Entonces, se lo suplico, sáltese las normas.

- Me gustaría, Jonh, pero eso se pasa de la raya. Es completamente amoral.

- ¿Y qué? Ya se ha pasado de la raya. Usted se pasa de la raya, todo el puto sistema se pasa de la raya. 

Sin embargo, y por suerte, existen infinidades de ejemplos nacidos no sólo de las producciones independientes, sino además del propio Hollywood -que se suele caracterizar por una versión “ingenua” de la realidad-. Un ejemplo, lo encontramos en Michael Mann y su lucha contra las grandes compañías tabacaleras, en El dilema.

- El reparto de nicotina es nuestro negocio. Se suele usar como tecnología la llamada química del amoniaco, que consigue que la nicotina se consuma con una rapidez en el pulmón y por tanto, afecte al cerebro y al sistema nervioso.

La obra de John L. Carré gira en torno a este gran tema: la lucha de un hombre por permanecer moral en un mundo amoral. Como ocurre con George Orwell, se trata de un referente más allá de las letras. Espías víctimas del sistema, banqueros con cuentas poco claras y héroes cansado que ni siquiera lo sean, pero que necesitan sobrevivir sin recurrir a vender su alma. Un ejemplo lo encontramos en El jardinero fiel, que fue adaptada al cine por Fernando Meireyes, que ponía el dedo en la llaga de los fraudes de las farmacéuticas en África. 

- Los medicamentos gratuitos, la mayoría están caducados; con esto desgravan las grandes compañías farmacéuticas. Medicamentos desechables para pacientes desechables.

De las farmacéuticas y las tabacaleras a otro con más implicación en nuestros propios políticas, la corrupción urbanística. Los temas relacionados con la corrupción urbanística quedaron bien reflejados en la magnífica serie Crematorio y en la película española, La caja 507.

- Compraron toda esa tierra mucho antes del incendio, a través de una cooperativa agrícola que, por supuesto ya no existe. La vendieron a Cavendish, una empresa con sede en Gibraltar, y poco tiempo después la Comisión de Urbanismo recalificó los terrenos. Cavendish hace los ingresos, paga las comisiones, realiza los sobornos que sean necesarios. Todos con dinero negro, claro. Hay tiene las pruebas.

 El francés Claude Chabrol, interesado por los resortes rancios e inamovibles de sus personajes, así como a su acomodo a los nuevos tiempos, escenificó meticulosamente en Borrachera de poder los mecanismos de los corruptos en su momento de esplendor. Se debe el título a un número considerable de poderosos que tienen problemas para andar derecho y no porque hayan bebido, sino porque están ebrios de poder, ebrios de sí mismo.

- Y esa mujer, esa jueza de instrucción, no nos seguirá buscándonos las cosquillas, ¿verdad?

- Según mis informes será objeto de un ascenso. 

En los últimos años, el género ha conocido una gran expansión en el cine, retomando –en parte- los añossetenta, muy fértiles para el llamado cine paranoico, que tuvieron su máximo exponente en las películas de Alan J. Pakula, Los tres días del cóndor o el clásico de John Schlesinger, Maratón man. Lo que nos lleva a una espléndida revisión de un género que no ha perdido su potencial por indagar en las turbias aguas del poder.

- Alivio o dolor, elija el siguiente paso del juego. La decisión está en sus manos, así que tómese su tiempo y dígame. Cuénteme más, cuénteme más.

                           

Érase una vez en Anatolia: Thriller y drama con paisaje turco.

Érase una vez en Anatolia: Thriller y drama con paisaje turco.

Con dos años de retraso, llega la película que ganó hace dos años en el Festival de Cannes el Premio Especial del Jurado.

En el fragmentado mapa del cine europeo (en el que incluyo el realizado por Turquía) hay algunos temas recurrentes que de algún modo nos explican mejor quiénes somos. Resulta estimulante que encontremos el rastro de estos temas en cineastas distintos, al corfirman que existen las mismas sensibilidades en ambientes dispares. Por ejemplo, en la película se da el acercamiento al thriller y a paisaje, antes visto, por el western; pero se hace eso sin perder la autenticidad que ha trasmitido su cine.

En el film, un asesinato y la posterior búsqueda del cuerpo aparece en el planteamiento inicial, aunque no vayan a llevarse a engaños esta no es un film sobre la investigación de un asesinato. A lo largo del metraje, un grupo policial acompaña al presunto asesino que, al parecer, no recuerdo dónde enterró el cadáver de su víctima. Pero el cineasta turco abandona la atención de los policías y el fiscal, para centrarse en profundizar los traumas de unos personajes perdidos en la rutina. No estamos ante una película que sigue los patrones comerciales de Hollywood, sino nos adentramos al género desde la mano del cine de autor. Más que a Seven (por citar un título destacado, conocido por todos) se acerca mucho más a la adaptación que el húngaro Bela Tarr realizó de una historia de George Simenon "El hombre de Londres", a pesar de las grandes diferencias entre ambas. En sus películas, encontramos unos escenarios urbanos, el peso de la clase obreras, mientras que a nivel estético, el predominio del blanco y negro, unos encuadres forzados, un uso abrupto del montaje y unas larguísimas secuencias que mantienen la profundiad dramática de los personajes.

                      

Un asesinato, alma de western, road movie y drama.

La película cuenta con todos estos elementos enunciados. El título remite al género del Oeste, con esa referencia de Érase una vez el Oeste de Sergio Leone y lo cierto es que se da una importancia del paisaje en la historia y en sus personajes.

-¿A quién?

-A Melquiades Estrada, gringo hijo de puta. Tú le mataste, ahora, desentiérrale.

La película puede recordar a ese film, escrito por Guillermo Arriaga, de Los tres entierros de Melquiades Estrada, pero lo interesante del largometraje del turco Nuri Bilge Ceylan, termina siendo los recovecos del melodrama y la tragedia. El final es muy interesante, en esta línea: "Los niños pagan por los pecados de los adultos", dirá el Doctor Ceman (el personaje principal) cuando vea alejarse a la mujer y al hijo de la víctima. Sobre todo porque son muchos los personajes que sufren el drama paralelo a la historia central: el hijo enfermo del oficial de policía o la mujer del fiscal que se suicidó tras conocer la infidelidad de su marido.

                                      

                        

                         

Nuri Bilge Ceylan y Ebru Ceylan.

Al hablar de esta película sería necesario referirnos a su principal colaborador, su esposa,  Ebru Ceylan, quien co-escribe el guión del largometraje. Ella está presente en su filmografía, desde que participara con un breve papel en El lejano; más tarde, co-protagonizaron Climas, un drama romántico que contaba con aspectos reales de la pareja. Pero más importancia tendría el estilo visual, presente en aquellas películas y en el resto de su filmografía, sobre todo observando un pasado común como fotógrafos. De hecho, el paisaje turco destacaban en sus instantáneas como en sus películas. Pronto, empezaron a interesarse por elementos criminales y los dramas subyacentes de este tipo de tramas.

-Si alguien descubre el accidente en las vísperas de las elecciones, estoy perdido.


The Host: Andrew Niccol y Stephanie Meyer nos traen una invasión 'Crepuscular'.

The Host: Andrew Niccol y Stephanie Meyer nos traen una invasión 'Crepuscular'.

La invasión de los extraterrestres era, junto con los viajes en el tiempo, la vida artificial, los universos paralelos o el fin apocalíptico del mundo, algunas de las temáticas de terror y ciencia-ficción televisivos desde la gran serie de Rod Sterling (Dimensión Desconocida)hasta las más actuales. El tema enunciado en primer término -desde la perspectiva de The host (Andrew Niccol)- no es nada original. Un pequeño grupo de resistentes combaten contra unos extraterrestres que pretenden invadir nuestro planeta, a través de sus almas que poseen unos cuerpos humanos. 

-Este es el principio de una historia de amor y no tiene nada especial, salvo un detalle. Estamos en el futuro y la humanidad está casi extinguida. Nos ha invadido otra especie que nos borra la mente para robarnos el cuerpo. Pero todavía quedamos algunos y plantamos cara.

La voz en off es de una de las chicas implantadas por los nuevos visitantes, cuya misión es descubrir el paradero de los resistentes. Pero, debido a esa bipolaridad, el espíritu de Melanie (que es cómo se llama la chica poseída) logra imponerse sobre el alma poseedor. Habría que dar un aviso a los navegantes, saldrán decepcionados aquellos que vayan a los cines en la búsqueda de un nuevo y brillante film de ciencia-ficción. La parte de los extraterrestre y su invasión es casi una mera excusa para contarnos una historia de amor al estilo "Crepúsculo". 

-Parece que quiere vivir, hay que acostumbrarse. Los cuerpos humanos no son como los otros que hemos habitado, sus emociones son fuertes. 

En un futuro no muy lejano hemos sido invadidos y colonizados por una banda de extraterrestres memos que dejan a la sociedad alelada y en la que se desarrollará el peor y más ñoño de los romances entre dos teens, enamorados de una misma chica, que en realidad son dos. Este sería un resumen de esta película que gustará solo a los amantes de la mencionada escritora, Stephanie Meyer, lo que convertirá en esta película en un rotundo éxito de taquilla, al ser una de las escritoras con más éxito de ventas de los últimos años. 

Esto explica que cada vez sean más las productoras que apuesten por este tipo de productos. Sólo habría que recordar todas esas adaptaciones cinematográficas de auténticas superventas literarias junto al matiz sobrenatural o fantástico, desde la época de El señor de los anillos o la saga de Harry Potter. Como también explica que sean más los directores consagrados quienes estén detrás de estas producciones. Que un director tan solvente como Andrew Niccol apueste por un texto de Stephanie Meyer (la escritora responsable de la saga Crepúsculo) demuestra -por mucho que algunos no quieran reconocerlo- la mayor calidad de las películas de consumo juvenil. Por no ir más lejos, Crepúsculo no sólo superaba la condición de éxito literario y cinematográfico, sino que se convertía en un fenómeno sociológico. La saga comenzó con una aburrida y cursi visión de la adolescencia, que gracias a la dirección de Bill Condon (director consagrado) lograba dinamismo a la franquicia. Esto mismo se repite en The host, visión "Crepuscular" de una invasión extraterrestre, cambiando aliens por vampiros pero conservando el mismo esquema que tanto éxito le ha dado a la escritora.

                                  

              

¿Y por qué Andrew Niccol?

Andrew Niccol es uno de los representantes más interesantes del género de las últimas décadas con títulos como Gattaca Simone, aunque con una travesía final en decadencia: In time y esta película que comentamos. Si en Gattaca planteaba el tema del libre albedrío en una sociedad donde el individuo está geneticamente predestinado; en Simone (o también en El show de Truman-como guionista-) reflexionaba sobre la celebridad y el poder de la televisión. En In time, la lucha de clases continúa, pero sin la presencia del dinero porque no existe, siendo sustituído por el tiempo como moneda de uso.  Como vemos, Niccol suele contar en sus películas todo tipo de distopías. 

Spring Breakers: Un subidón de adrenalina para un nuevo concepto de Sueño Americano.

Spring Breakers: Un subidón de adrenalina para un nuevo concepto de Sueño Americano.

El Sueño Americano ha sido y es uno de los conceptos, llamemóslo sociocultural, que el cine ha ido redefiniendo desde el origen del séptimo arte. Spring Breakers ("Vacacioneros de primavera", en castellano) busca en la explosión sexual de sus cuatro jóvenes protagonistas un nueva definición del término.  Estamos ante la última película del realizador y guionista de nombre Harmony Korine, cuya carrera en el cine ha estado estrechamente relacionada con Larry Clark y sus controvertidos retratos de la juventud neoyorquina. 

Spring Breakers es una película curiosa,  está en las antípodas de, por ejemplo, Día de pesca (Carlos Sorín)-por supuesto- que se estrenó al mismo tiempo en las carteleras españolas. No sólo porque Harmony Korine represente la esencia cultural norteamericana al criarse en la América profunda (Nashville, Tennesse), de orígenes judíos y amante del skating y de la cultura urbana juvenil, sino porque presenta el exceso de una juventud frente al relax de la madurez del personaje principal de la película argentina.  Pero también sus personajes son diferentes a ese mundo juvenil al estilo "eighties" de John Hughes de "Dando la nota" (Jason Moore) y no se parecen en nada a los  jóvenes disfuncionales de Gus Vant Sant. En Spring Breakers se "hermana Britney Spears y Scarface" como señala Ángel Sala, en un artículo sobre la película  en la publicación "Dirigido por...".

-Dinero, dinero, dinero.

-¿Para qué?

-Ya sabés para qué.

Las protagonistas son cuatro estudiantes universitarias sin el dinero para sus "vacaciones de primavera", esa que les permite escapar de la rutina de las clases. El cuarteto está encabezado por Rachel Korine, esposa del director y dos chicas Disneys. "Las elegí porque en la vida real representan un sueño, un mito pop".

 -Las mismas cosas el puto día, en la misma cama, en la misma casa, las mismas farolas. 

El film es también un ejemplo del daño que hace la factoría Disney, idiotizando a generaciones de adolescentes, enfrentándolos a la realidad a través del tamiz ultraconservador de la productora. De hecho, dos las protagonistas femeninas han sido "princesas Disneys" como estrellas televisivas, en una perversión del modelo que la factoría ha intentado crear de los ídolos juveniles y representados por los Jonas Brothers y productos de marketing similares. No por casualidad, el personaje que sirve de mentor de las adolescentes, un irreconocible James Franco, se llame así mismo Alien y se considere de otro planeta.

El retrato que Harmony Korine hace de estos personajes, es el de unas adolescentes que  viven la vida en Miami con todo tipo de excesos, destilando un estilo videoclipero no sólo por su pasado de Korine como director de videoclips, sino sobre todo por sus comparaciones con la MTV y ese producto insoportable de Jersey Shore o por los ecos lejanos con la propia Britney Spears (su tema "Evertime" suena en la película, durante la secuencia de un robo). Pero más allá de estas referencias, lo cierto es que Spring Breakers destaca por su música, por la apuesta en el montaje (obra de Douglas Crise, habitual de Steven Sorderberg); por la participación de Cliff Martinez, compositor que va ganando enteros gracias a una música muy personal y por Skrillex, nombre con el que se conoce al creador de un tipo de música electrónica llamado substep. Sea dicho de paso que no es precisamente la música que escucho, pero la banda sonora de la película será uno de los éxitos de la temporada. 

Avanzando el metraje, las chicas se convierten en las musas de este particular criminal local, interpretado por James Franco. A partir de entonces, la película da un giro hacia el misticismo. Habéis leído bien, porque Korine quiere dar a su película un aire místico de corte grecolatino (una especie de versión pandillera de Dionisos/Baco), aunque a muchos esto mismo nos descoloque. El propio realizador defienda esta postura de su película: "Spring Breakers es una mezcla de gansterismo y misticismo, dos ideas prevalentes en la cultura americana contemporánea. Esta unión forma un sentimiento religioso porpio, por eso están presente algunos mantras". Muchos no comprenderán porqué un director como este llega a relacionar conceptos como "misticismo" o "mantras", en una película donde el sexo, las drogas, la violencia y las chicas en biquini, son el leitmotiv del argumento. Pero la verdad es que se trata de una propuesta cercana a una interesante película, inétida entre nosotros: Enter the Void (Gaspar Noé). Una película sobre un Tokio futurista, con un viaje alucinógeno y mucha violencia , de por medio, que comparte con la película que nos centra un cierto tratamiento estético, gracias al director de fotografía en común: Benoît Debie.

Para todos aquellos que aún sigan creyendo eso del "misticismo", aquí queda para la posteridad una de las perlas de la película, a cargo de una de las chicas, Candy (Vanessa Hudgens).

-Ver tanto dinero hace que se me moje el coño. 

 Al final, el argumento nos presenta la búsqueda de un falso paraíso de unas jóvenes pasadas de revoluciones, que se pasan la vida entre drogas, sexo y en un perpetuo bikini. Curiosamente Harmony Korine retrata un mundo marginal juvenil que conoce bastante bien, como controvertido guinosta de Kids y Clercks (Larry Clark) o como actor en películas de Gus vant Sant. 

Sin final en el guión: Programa y entrevista.

Sin final en el guión: Programa y entrevista.

Lo normal es que en las entrevistas esté al otro lado del micrófono, pero esta vez soy uno de los protagonistas gracias a los amigos del programa de cine "Sin final en el guión", que me invitaron a la radio en La Linea.  Espero que escuchéis el programa y la entrevista, con la visita de grandes amigos y compañeros como el cineasta Ángel Gómez y el actor José María Galeano. Un lujazo. Espero que os guste. 

"Programa de radio dedicado al mundo del cine en el que tuvimos el placer de entrevistar al productor, crítico ... y escritor Gonzalo Gala, aprovechando su visita repasamos la historia del western (ya que ha sido el productor de "Y la muerte lo seguía" de Ángel Gómez).También pudimos charlar brevemente con el director Ángel Gómez y el actor Jose María Galeano.Y como cada programa también repasamos la cartelera, recomendaciones de libro y película".