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Ciclo cine de actualidad.

Nacido el 11 S: Hollywood tras los atentados del 11 de Septiembre.

Nacido el 11 S: Hollywood tras los atentados del 11 de Septiembre.

Tristemente hoy celebramos una efeméride que cambiaría parte del mundo conocido para siempre, el acto terrorista con mayor transcendencia  de lo que llevamos de siglo: los ataques del 11 de septiembre de 2001. Hollywood ha representado en pantalla una infinidad de ataques de grandes proporciones a ciudades, de todo pelaje y condición. Pero lo cierto es que todos estos actos terroristas de ficción, muchos de ellos sofisticados y apocalípticos, palidecen ante la eficiencia y la simplicidad de los casos reales como los atentados a los Torres Gemelas.  La destrucción del World Trade Center de Nueva York presentaría un nuevo orden mundial,  al que el cine, y no sólo el americano, no ha podido mantenerse ajeno.

De una forma u otra, ha creado un subgénero que viene avalada por un sentimiento surgido tras el 11-S y que incluso hoy está muy vigente.  "¿Quiere usted la guerra contra el terrorismo? ¿Sí o no? Esta es la pregunta de nuestro tiempo".  Permitiendo que senadores y periodistas que se enfrenten con la política internacional y el terrorismo, de fondo, en Leones por corderos (Robert Reford) o logra que esta idea no parezca descabellada (La guerra de los mundos, Steven Spielberg).

- ¿Quiénes son? ¿Son terroristas?

- Vienen de otra parte.

- ¿De Europa?

- ¡No Robin, no vienen de Europa!

World Trade Center trata sobre dos hombres que, contra todo pronóstico, sobrevivieron al derrumbe de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Según su director, Oliver Stone, quiso hacer un film completamente despojado de moralina política, pero el resultado fue otro.

 Visto de forma cinematográfica, las escenas entre estos dos oficiales, el sargento John McLoughlin (Nicolas Cage) y Jimeno, tratando de mantenerse con vida, es lo mejor de la película. Llama la atención un detalle de la historia. Mientras están enterrados entre los escombros, el oficial de policía Will Jimeno (Michael Peña) se refiere a un caso de una niña que sobrevivió después de cuatro días de un terremoto en Turquía. Lo que plantea esta cuestión es, ¿Qué pasa si esto fuera una película sobre algún otro desastre, hecho por el hombre o natural, real o ficticio, en lugar del 11S? Seguramente hablaríamos de otra historia muy distinta.


De un impacto emocional a otro. Michael Moore en "Fahrenheit 9/11" no se dedica a mostrarnos a George W. Bush, como tal,  sino una dramatización de lo que el propio Moore  entendía como una presidencia fallida y peligrosa.  Aunque la narración de la película va de la indignación al sarcasmo, el paso más devastador habla por sí mismo. En una secuencia, Bush está leyendo “Mi amiga la cabra” a un grupo de párvulos  de Florida, cuando se le notifica el segundo ataque contra el World Trade Center, y aún permanece junto a los niños casi siete minutos antes de que finalmente saliese de la habitación.

 - Mientras los minutos pasaban George Bush, seguía sentado en el aula. Estaría pensando: “¿habré estado relacionándome con la gente equivocada?”

Paul Greengrass hace un esfuerzo espectacular en “United 93”, el film que dedicó el cineasta británico al avión que se estrelló ese 11 de septiembre.  En la mayoría de las películas sobre accidentes de aviación nos encontramos con una serie de personajes claves: Los recién casados, la abuela, el empresario, el hombre con un secreto. Aquí no hay nada de eso. Lo que sabemos sobre los pasajeros del United 93 es exactamente lo que sabríamos si hubiéramos  estado en el avión, frente a ellos: nada, a excepción de algunos detalles de apariencia personal.  Nada, por tanto, sobre Al Qaeda, nada sobre Osama bin Laden, nada sobre Afganistán o Irak.  Es una película magistral y desgarradora, que hace honor a la memoria de las víctimas.

También encontramos un destacado film colectivo entre varios cineastas, de diferentes países, que se atrevieron a contar la historia de los atentados desde diversos puntos de vistas. Hablamos de “11’09’’01 September 11”, pero dentro de la gran diversidad siempre hay alguien que da la nota. Este es el caso de Ken Loach cuyo segmento es una pura celebración acerca de la responsabilidad de los Estados Unidos en la tragedia. Se establece un paralelo con otro 11 de septiembre que en 1973 marcó el asesinato del presidente chileno Salvador Allende y la sangrienta represión del socialismo.

Regin over me (título traducido al castellano como “En algún lugar de la memoria”) es regresar a los atentados a través del trauma que se produce en el protagonista.  Un ciudadano cualquiera (Adam Samdler) pierde a la familia en la tragedia y desde entonces no es el mismo. Todo cambiará cuando se reencuentra por casualidad con un viejo amigo (Don Cheadle).

Cerramos con la película “The guys: El coraje de todos” es un melodrama, de tomo y lomo, pero que tiene como curiosidad la primera producción cinematográfica en tratar estos atentados (fue rodada en 2002), tanto los ataques en Nueva York. Se trata de film para la televisión con un reparto muy conocido, entre los que señalamos a Sigourney WeaverAnthony LaPagliaIrene Walsh.

Quisiera concluir con un último detalle. En “Jungla de cristal 3, la venganza” se hace referencia a unos atentados en las Torres Gemelas, muchos han creído ver una premonición de lo que iba a suceder. Sin embargo, la película de 1995 citaba un ataque con bomba que había sufrido el Wold Trade Center en 1993. 

Política y terrorismo global: El análisis de Hollywood.

Política y terrorismo global: El análisis de Hollywood.

¿Cine político en Hollywood? A más de uno seguramente le arranque una sonrisa el hecho de pensar en cine político en ciertos ámbitos de Hollywood, con esos malos malísimos y esos buenos, que defienden el “American way life”, con el presidente a la cabeza, armado hasta los dientes. Muchas veces se ha puesto en tela de juicio si desde Hollywood se hacía cine político, con calidad y credibilidad, mucho más allá de figuras señaladas como son Oliver Stone o Costa-Gavras, que en absoluto entrarían dentro de la categoría de ese cine mainstraim por el que aboga la gran industria. Lo cierto es que Hollywood es una de la base fundamentales para consolidar el llamado “soft power” por el mundo, a la hora de propagar el modo de vida americano sin necesidad de utilizar armas. Como también es la mejor herramienta no gubernamental para identificar a los malvados contemporáneos, lo que rápidamente relacionamos con el terrorismo.

El terrorismo era el elemento dinamizador de muchos géneros, desde el thriller político y policial al puro cine de acción, en donde rastreamos una clara ideología política. El terrorismo aparecía en una diversidad de películas que han puesto en jaque la Casa Blanca o en la saga de Die Hard (Jungla de cristal). Pero el terrorismo ha parecido en la cinematografía de todas las latitudes, observando casos destacados: el IRA en Irlanda (En el nombre del padre), ETA en España (Yoyes o La pelota vasca), la figura del Carlos, el Chacal (El día del chacal, 1973, Chacal, 1997)  o el del grupo más minoritario de la Baader Meinhotf (RAF Frente del Ejército Rojo). Tampoco existe la exclusividad del retrato del yihadismo en el cine americano, podríamos recordar la interesante película francesa, El asalto. Sería muy ingenuo obviar el papel del terrorismo en un mundo tan globalizado y el grado de intención política que hay detrás del nuevo terrorismo global: el que surge del fundamentalismo islámico, ya se llame terrorismo islamista, al-Qaeda o yihadismo, como hace medio siglo, sucedía con el terror en el contexto de la Guerra Fría; por mucho que el 11S hiciera incluir a esta categoría a casi todo tipo de ataques a Estados Unidos y sus aliados.

Pasada la Guerra Fría, el cine se aleja de esos malvados soviéticos procedentes de la URRS, con aspecto ario –el ejemplo del teniente Coronel Podovski (Steven Derkoff) de Rambo: Acorralado II- por unos villanos de origen mayoritariamente árabe (Muerte antes que deshonor, Terry Leonard), aunque no falten los terroristas de otras procedencias y más sofisticados, como los de la ex Alemania del Este de Jungla de cristal. Resolviéndose, eso sí, gracias al sacrificio de un único “soldado”, quién a modo de Rambo, acaba al completo con el grupo. Hay una tercera modalidad dentro del terrorismo cinematográfico: representada por la teoría del “lobo solitario” de naturaleza seudofascita o militarista con el ejemplo de Arlington Road: Temerás a tu vecino (Mark Pellington), que a diferencia de los anteriores surge en el propio seno nacional, aunque al final todos busquen lo mismo: acabar con el modo de vida americano y, en última instancia con la Libertad y la Democracia de la que es valedora los Estados Unidos, como “gendarme del mundo”.

Pero lo cierto es que todos estos actos terroristas de ficción, muchos de ellos sofisticados y apocalípticos, palidecen ante la eficiencia y la simplicidad de los casos reales como los atentados a los Torres Gemelas del 11S, del 11 M en Madrid o los atentados en Jordania, con los tres hoteles que sufrieron graves daños a causa de varios coches-bomba.

La zona caliente del Oriente Próximo.

El “terror verde” o terrorismo islámico, por alusión a la bandera verde del Islam, ya aparecía en las páginas de actualidad y, por ende, en el cine mucho antes del 11S, de los talibanes y Al-Qaeda. Se remonta al sempiterno conflicto entre Israel y Palestina, con una fecha clave: 1972, marcado por la Masacre de Munich. El cine no tardó en responder al “fuego enemigo” con films encuadrados en el thriller político como Domingo negro (John Frankenheimer) y 21 horas en Munich (William A. Graham). Pero Hollywood establecería su tendencia anti-islámica (y para siempre) con la llegada de Ronald Reagan, a la Casa Blanca, y tras dos definitivos sucesos: la crisis de los rehenes en Irán y el atentado al cuartel de los marines en Beirut. Desde entonces, el cine ha ido acompañando a la política internacional, de una forma llamémoslo “simbólica”.

Que había que vengar a los caídos de Beirut, pues ahí estaban Chuck Norris y Lee Marvin para limpiar el Líbano de guerrilleros de Heztbolá (Delta Force, Menahen Golan), o que la Libia de Gadafi se pasaba al Eje del Mal,  lanzábamos un bombardeo de la fuerzas aéreas: Águilas de acero. Incluso llegó el tema de las armas de destrucción masiva con Sadam Hussein y el cine da la respuesta: En la película Navy Seals (Lewis Teague) se descubría todo el pastel, tras una operación de rescate.

                                  

“Matadlos a todos”.

Todas estas películas representaban, también, una de las más delirantes fantasías de los mandatarios americanos, desde Truman, que quedaba ilustrado en los catárticos baños de sangre que acompañan muchos de estos films. “Ir a esos países y matarlos a todos” era una de las frases del agente Fleury de El reino de las sombras (Peter Berg), mientras que el polémico Coronel Childres (Samuel L. Jackson) gritaba: “¡Fulminad a esos cabrones!” en Reglas de compromiso (William Friedkin). Esta actitud recuerda a una táctica militar utilizada en la guerra de Vietnam, “search & destroid” –es decir, eliminar a cuántos comunistas se pueda- que tuvo su continuidad con las llamadas “guerras preventivas” de los Bush o incluso en los “asesinatos selectivos” con drones, de la administración de Barack Obama.  

Talibanes y terrorismo islámico.

Lo  último es el llamado Estado Islámico, pero de eso –y puede que me equivoque- aún no hay películas sobre ellos.  Pero el terrorismo islámico ha sido reflejado en Hollywood en una multitud de ocasiones, y sobre los talibanes existe una filmografía que lo conecta con la pura Guerra Fría.

La primera vez que vimos en una película americana a los talibanes aparecían como “los luchadores de la libertad”, como los llamaba el actioner cold war, Rambo, en Rambo III (Peter McDonald), pero pronto Hollywood se aliaría con la idea defendida por el Presidente George Bush, tras los atentados del 11 S y su discurso de la nueva Cruzada. Eso sí, pasada el shock de los atentados, el cine ha tratado de una forma crítica tanto el terrorismo islámico como la agenda geopolítica de Whashington. Obviando, por ejemplo, que el film más crítico se rodó mucho antes del 11S, como si hubiera tratado de una certera intuición de la catástrofe. Hablamos de Estado de sitio (Edward Zwick), la película más interesante sobre una multitud de aspectos, a pesar de que en su momento fue considerada de disparate y delirante.

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Nos remontamos a los años noventa y narraba las repercusiones políticas, militares y sociales de una serie de ataques terroristas a la ciudad de Nueva York, perpetrados por fanáticos islamistas seguidores de un alter ego del fundador de Hamas (Ahmed Yasin). Lo más llamativo de la película era el “estado de sitio”, describiéndose una dura Ley Marcial que recuerda mucho a la famosa Patriot Act, aplicada tras el 11S, como también el confinamiento de la población árabe en campos de concentración.

-Es mi primera tortura.

-En América no se tortura. Aquí se hacen las cosas de este modo y su trabajo consiste en conseguir la información y enviárnosla, para que nosotros la evaluemos si nos es útil.

Expediente Anwar fue otra aproximación a temas candentes relacionados con esta temática, desde el atentado hasta la sospecha de tortura en suelo americano, y con beneplácito del Gobierno. Tras un viaje a Sudáfrica, el ingeniero egipcio-estadounidense Anwar El-Ibrahimi (Omar Met-wally) es detenido ilegalmente apenas llega a Washington. Debido a la similitud de su apellido con el de un conocido extremista islámico, es conducido por error a un lugar indeterminado del norte de África.

-Amigo mío, ponte en mi lugar. Hay un individuo que va poniendo bombas desde hace dos años, ahora lo ha sofisticado. Tú tienes conocimientos de explosivos y se ha encontrado un teléfono que te vincula a ti. ¿Qué quieres que pensemos?

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En realidad, en Hollywood caben todo tipo de propuestas en la lucha contra el terrorismo, sección islámica. Actioners de pedigrí como Arnold Swarzenneger, en Mentiras arriesgadas (James Cameron); películas de denuncia como Siryana (Stephen Frears) que sabían aunar conceptos políticos y económicos (petróleo) con el terrorismo o la religión; otra, sería Argo, sobre los rehenes americanos en Teherán, o La noche más oscura (Kathryn Bigelow), con la captura de Bin Laden.

 Aunque esta muestra pueda resultar significativa, cerramos el artículo, sabiendo que  aún queda mucha filmografía por incluir en esta temática. 

                                

¿Quieres ser millonario? Los ricos en el cine de Hollywood.

¿Quieres ser millonario? Los ricos en el cine de Hollywood.

¿Eres de los que ponen un ojo en la Bolsa y otro en la pantalla o acaso no has leído nunca  las páginas salmón? Si eres de los que creen que Gordon Gecko es más que un gurú y  el mayor villano Michael Moore, o esperas comprar acciones de la Corporación Weyland Yutani, este es tu reportaje, o no. Así que si quieres ser millonario deberías parecerte a uno de estos que te dan una buena lección del poder del dinero en el cine. 

 Uno de los grandes potentados es el personaje principal de Ciudadano Kane, Charles Foster Kane alter ego de  William Randolph Hearst, magnate de la prensa interpretado por Orson Welles. El auténtico Hearts tenía pocas razones para apreciar el film, pues Orson Welles -no contento con basar la película en su vida-, utilizó Rousbeud en la historia: El nombre con el que llamaba cariñosamente las partes íntimas de una de sus amantes, la actriz Marion Davies. 

Muchas veces es tan importante el dinero como el poder, ser "The Boss". Así se titula, la última gran serie que nos trae las ambigüedades de un personaje perverso y la fascinación que ejerce sobre cualquiera. Thomas Kane es el ambicioso, corrupto y manipulador alcade de Chicago, de la serie apadrinada por Gus Vant Sant, interpretado por Kelsey Grammer. Eso sí, un personaje con muchas referencias desde el mafioso de Los Sopranos o el propio Presidente Made in USA, en El ala oeste de la Casa Blanca. Gran mandatario donde los haya que incluso ha librado batallas contra los aliens (Independence Day, Roland Emmerich) o contra terroristas (Air force One, Wolfgan Pettersem).  

 Pero quizás el cine se ha querido identificar más con el poder y el dinero que surge de traumas del pasado, con el personaje de Batman, superhéroe enfundado en látex de ese hombre que llegó a representar el mejor logro del Sueño Americano que fue Bruce Weinn. Salvar tanto al mundo y sin descanso puede que te haga perder interés por la prensa financiera, aún así podemos recordar el nombre de otro de estos personajes que han aparecido en la prestigiosa Forbes, en pantalla: Tony Stark. Eso sí, el mecenas tuneado de Iron Man venía acompañado de uno de los gurús del periodismo financiero, en forma de cameo: Joseph Nocera. Si no le conoces, es que estás por el buen camino; aún no te ha pervertido Wall Street. 

Existen auténticos clichés siempre que nos referimos a un rico de cine, la avaricia del banquero como el personaje de Potter en ¡Qué bello es vivir! (Frank Capra); la extravagancia apoyada por una gran fortuna (el personaje de El aviador), esos particulares retratos a tres cuartos que preside el despacho de todo rico en potencia; y los trajes ejecutivos de El Corte Inglés, con sus tirantes (y que no falten) del tiburón de las finanzas. Wall Street fue como se tituló uno del films emblemáticos sobre las bambalinas del propio sistema financiero a través de un Mefistófeles del mundo bursátil: Gordon Gecko. Una de las mejores películas de su director, Oliver Stone. 

                                 

 - El 90% de los americanos tienen muy poco, yo no creo riqueza, yo poseo. Nosotros ponemos las normas, pon el hambre, la paz en una hoja de papel. Nosotros somos los que sacamos el conejo del sombrero, mientras que los demás están sentados preguntándose cómo lo hacemos, ¿no serás tan ingenuo de creer que estamos en una democracia, Buddy?

Aunque su personaje compartiese profesión, no tiene nada que ver con el otro millonario interpretado por Michael Douglas en The Game (David Fincher) o el que nos resulta simpático, por ser una versión de la clásica Cenicienta, Pretty Woman. El personaje de Richard Gere, en el fim de Garry Marshall, vivía gracias a un negocio muy lucrativo y de actualidad, partizar empresas en bancarrota. 

Quizás te veas más reconocido con el protagonista de Sllumdog Millioner. Un chico de la calle consigue salir de la pobreza gracias a la versión hindú del concurso 50x15. Nada que ver  con el repelente potentado prepúber de Niño Rico. El personaje fue el principio del fin de la carrera de Macauly Culkin, pero le proporcionó la ocasión de tirarles los tejos a toda una supermodelo como Claudia Shiffer. 

 La extravagancia y el ser rico eran un must para otros personajes de ficción como el pato animado Tío Gilito, Mr Scroogh de Cuento de Navidad (versionada en el cine en una multitud de ocasiones), el patriarca vampiro de Crepúsculo -Carlise Cullen- o todo villano de la saga de James Bond. 


Asaltantes en el cine.

Asaltantes en el cine.

Funny Games (Michael Haneke), Los extraños (Bryan Bertino) o la inédita El interior (A. Bustillo) son solo algunos ejemplos del cine más reciente que tiene en estos peculiares personajes, amantes de lo ajeno, los protagonistas de este reparto.

Se amoldan a un género muy concreto, las películas de asalto doméstico. Existe desde lo general a lo particular una tendencia por protegernos: si el 11S trajo la llamada "patriot act" a la gran potencia de Estados Unidos,  a nivel doméstico, nos aislamos del exterior detrás de gruesas puertas de seguridad, aparentemente inexpugnables. La filosofía capitalista-consumista, así como la adquisición de riquezas, hace que cualquier hogar sea objetivo apetecible por los "amigos de lo ajeno". Por otra parte, el individualismo que ha ido en raizándose en nuestra sociedad, ha dado la espaldado a la sensación de comunidad, lo que ha permitido que cuaje "un modelo de vida cotidiana, centrado en la claustrofobia doméstica, con su correlativo negativo de agorafobia pública que llega a ser psicológica y socialmente patolígica. El exterior urbano es percibido como un peligroso espacio de crimen e inseguridad, de contaminación e incluso de contagio, avalado por el neopuritanismo". (Roman Gumbarg, "Eros eléctrico" Col. Pensamiento, Ed. Taurus).

En este contexto, situamos una multitud de películas e incluso tendencias cinematográficas. La amenaza exterior de los 80, sentimiento renovado con el 11S, explican al personaje de Dennis Hoper en Tierra de las muertos (George A. Romero) que se encierra en su "torre de marfil" mientras las oleadas de zombies acampaban a su anchas, a su alrededor; e incluso "la habitación del pánico", en donde se refugian madre e hija, en la película de David Fincher.

Pero existen tantas motivaciones como films. En Secuestrando a Mrs. Tingle, el guionista Kevin Williamson (responsable de los libretos de la saga Scream) eran unos adolescentes que secuestraban a una tiránica profesora de Historia (Helen Mirren), decididos a mejorar su rendimiento académico.


Aunque es la realidad lo que más influye, pues en las noticias de sucesos abundan los asaltos a fincas privadas, resultando lógico el miedo a la invasión del hogar, por unos intrusos con claras intenciones criminales. En estas películas, "el ropaje claustrofóbico" deviene hacia una relectura de ciertos elementos domésticos. Una frivolidad como tener un ascensor interior se convierte en un escondite para los personajes, de la misma manera que una pieza de arte contemporáneo se convierte en un arma de cuerpo a cuerpo.

Algunas películas como Secuestrados (Miguel Ángel Vivas) sorprenden por la violencia física y psicológica, y comparte con títulos como Funny Games, una brutalidad insólita en el marco del nuevo cine de tema doméstico. El filme estructura en doce planos secuencia la pesadilla de una familia torturada en su propia casa.

-Solo tengo que hacer una llamada matarán a tu mujer o a tu hija, o a las dos. Pero también hay un mensaje socio-económico.

Los richachones de muchas de estas historias suelen salir indemnes, salvo de heridas físicas y el orgullo dolido mientras que los asaltantes son trazados con un aire proletario, más cercano a nosotros, y que asumen las consecuencias más graves.

                                  

                                

El oscuro mundo del poder: corrupción y cine.

El oscuro mundo del poder: corrupción y cine.

- El poder desgasta al que lo tiene.

El Padrino III, Francis Ford Coppola.

Corrupción, conspiración y fraude; el cine siempre se ha fascinado por las laberínticas alcantarillas de los poderosos. Son los vicios de aquellos que no paran de dar la tabarra, siempre que esté la palabra "poder" y, en especial, mucho dinero de por medio. ¡Qué poco duran las buenas intenciones y que fácil es que se corrompan hasta los mejores! En nuestro estilo, repasaremos algunas de estas películas que han tenido la corrupción y la conspiración como tema principal.

 Esta temática es una obsesión de Francis Ford Coppolla, quien en su saga de El Padrino, ofrece una imagen corrupta de los principales pilares de la sociedad y el poder (el corrupto Senador, la prensa, el Vaticano, el mundo empresarial), e incluso de la propia política. Tal y como se recoge en uno de los más conocidos diálogos:

Al Pacino - Mi padre es un hombre poderoso, con grandes responsabilidades... como un político.

Diane Keaton - No seas ingenuo, los políticos no cometen asesinatos.

Al Pacino - ¿Quién es el ingenuo?

 Como metáfora de la sociedad, la industria cinematográfica norteamericana siempre se vio interesada por reflejar su propia visión de la realidad que ofrecen al público. Por un lado se acumulan las producciones de entretenimiento, exaltadoras de sentimientos infantiloides con trasfondos patrióticos y positivistas, como Los escándalos de Larry Flint (Milos Forman), del que recogemos la siguiente cita.

 - No podemos cerrar los ojos ante las personas decentes que se están siendo corrompidas.

 Y por otra parte, muchos directores, guionistas y demás profesionales del mundo del espectáculo han defendido y defienden como valor irrenunciable la labor de autocrítica como método para salvar los valores de la democracia y libertad, valores fundacionales de su nación. Lo encontramos en el formato documental, con el caso más actual en el polémico Michael Moore, y en cualquier de los géneros cinematográficos, como el drama con reminiscencias cómicas en The Majestick (Frank Darabont): “Ven, brinda conmigo, por la tierra de las libres patrias y valientes”. Lo que en algunos oscuros períodos, les valió para ser acusados, curiosa y contradictoriamente, por antiamericanos. Un ejemplo apareció en la película La caza de brujas, de Irving Marvin, cinta en la que el propio Robert de Niro, se debía defender de los siguientes argumentos:

- ¿No se da cuenta del daño que usted y sus amigos comunistas han causado en las mentes libres de los americanos, a través del cine y la televisión? Y su rotunda negativa a responder a estas preguntas, nos confirman, señor, que usted sigue siendo miembro del Partido Comunista, y por tanto una amenaza para este gran país.- Seguro que no soy el mejor ciudadano de este país, pero me criaron para luchar por lo que creo y criaré a mi hijo de la misma manera, e intentaré vivir según mis principios. Y si eso no es de ser un auténtico americano es que hemos fallado.

Algunos otros dan un paso más allá. Algo o alguien corrompe el sistema y se comete alguna injusticia, pero al final son los mismos mecanismos de la legalidad los que posibilitan un reconfortante final feliz en donde se salvaguardan la seguridad y el honor de la nación. En esta línea similar aparecían películas, como en la cinta Jonh Q, protagonizada por Denzel Washington quien daba vida a un padre preocupado por la salud de su hijo que llega a secuestrar a un equipo de médicos en un hospital para poder operarle, pues por la legalidad del sistema no sería posible su operación. 

- Entonces, se lo suplico, sáltese las normas.

- Me gustaría, Jonh, pero eso se pasa de la raya. Es completamente amoral.

- ¿Y qué? Ya se ha pasado de la raya. Usted se pasa de la raya, todo el puto sistema se pasa de la raya. 

Sin embargo, y por suerte, existen infinidades de ejemplos nacidos no sólo de las producciones independientes, sino además del propio Hollywood -que se suele caracterizar por una versión “ingenua” de la realidad-. Un ejemplo, lo encontramos en Michael Mann y su lucha contra las grandes compañías tabacaleras, en El dilema.

- El reparto de nicotina es nuestro negocio. Se suele usar como tecnología la llamada química del amoniaco, que consigue que la nicotina se consuma con una rapidez en el pulmón y por tanto, afecte al cerebro y al sistema nervioso.

La obra de John L. Carré gira en torno a este gran tema: la lucha de un hombre por permanecer moral en un mundo amoral. Como ocurre con George Orwell, se trata de un referente más allá de las letras. Espías víctimas del sistema, banqueros con cuentas poco claras y héroes cansado que ni siquiera lo sean, pero que necesitan sobrevivir sin recurrir a vender su alma. Un ejemplo lo encontramos en El jardinero fiel, que fue adaptada al cine por Fernando Meireyes, que ponía el dedo en la llaga de los fraudes de las farmacéuticas en África. 

- Los medicamentos gratuitos, la mayoría están caducados; con esto desgravan las grandes compañías farmacéuticas. Medicamentos desechables para pacientes desechables.

De las farmacéuticas y las tabacaleras a otro con más implicación en nuestros propios políticas, la corrupción urbanística. Los temas relacionados con la corrupción urbanística quedaron bien reflejados en la magnífica serie Crematorio y en la película española, La caja 507.

- Compraron toda esa tierra mucho antes del incendio, a través de una cooperativa agrícola que, por supuesto ya no existe. La vendieron a Cavendish, una empresa con sede en Gibraltar, y poco tiempo después la Comisión de Urbanismo recalificó los terrenos. Cavendish hace los ingresos, paga las comisiones, realiza los sobornos que sean necesarios. Todos con dinero negro, claro. Hay tiene las pruebas.

 El francés Claude Chabrol, interesado por los resortes rancios e inamovibles de sus personajes, así como a su acomodo a los nuevos tiempos, escenificó meticulosamente en Borrachera de poder los mecanismos de los corruptos en su momento de esplendor. Se debe el título a un número considerable de poderosos que tienen problemas para andar derecho y no porque hayan bebido, sino porque están ebrios de poder, ebrios de sí mismo.

- Y esa mujer, esa jueza de instrucción, no nos seguirá buscándonos las cosquillas, ¿verdad?

- Según mis informes será objeto de un ascenso. 

En los últimos años, el género ha conocido una gran expansión en el cine, retomando –en parte- los añossetenta, muy fértiles para el llamado cine paranoico, que tuvieron su máximo exponente en las películas de Alan J. Pakula, Los tres días del cóndor o el clásico de John Schlesinger, Maratón man. Lo que nos lleva a una espléndida revisión de un género que no ha perdido su potencial por indagar en las turbias aguas del poder.

- Alivio o dolor, elija el siguiente paso del juego. La decisión está en sus manos, así que tómese su tiempo y dígame. Cuénteme más, cuénteme más.

                           

La noche más oscura: Kathryn Bigelow y Mark Boal vuelven a la guerra.

La noche más oscura: Kathryn Bigelow y Mark Boal vuelven a la guerra.

Entre los acontecimientos políticos del nuevo siglo, que pasarán a la historia, podemos destacar los atentados de las Torres Gemelas, la guerra en Afganistan y la figura de Osama Bin Laden. Todo esto centra esta película, La noche más oscura.  Kathryn Bigelow, una de las directoras más destacadas de su generación, nos sorprende con un film que ha superado lo propiamente cinematográfico para crear un debate en los Estados Unidos.

 -Nos gastamos miles de millones y no estamos más cerca de vencer al enemigo. 

La película ha puesto el dedo en la llaga tanto por el tremendo esfuerzo del pueblo americano en un conflicto que parece no tener fin como en los supuestos métodos de tortura empleados por la CIA, durante los largos años en los que se dio caza a Bin Laden. "La búsqueda de Osama Bin Laden, aunque duró diez años que resumimos en dos horas y media, fue tremendamente dramática. Todo se reduce a trasladar ese drama a la pantalla y querer darle vida". En una entrevista, la directora reflejó el deseo que les llevó a realizar esta película. 

Kathryn Bigelow, Mark Boal y Jessica Chasting.

Hace un par de años se estrenaba En tierra hostil, un guión de Mark Boal sobre una unidad de artifieros destacados en Iraq, del que Bigelow supo trasmitir toda su crudeza, una película que logró Seis Ocars. Frente a esta, La noche más oscura (Zero dark thirty) transcurre de forma episódica, arrancando con la pantalla en negro en la que nos muestra los atentados del 11 de septiembre, a través de los gritos de algunas de las víctimas de las Torres Gemelas. 

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-Existen dos teorías sobre el paradero de Bin Laden, que vive en cuevas, pero esta teoría se basa en un estudio previo al 11S. La segunda teoría dice que vive en una ciudad. No se puede dirigir una red de células interconectadas desde una cueva. 

El protagonista es Maya (Jessica Chasting) cuyo personaje será el encargado de dar caza a Bin Laden. Chasting es una de las actrices de moda de los útimos años, ínterprete que en este 2012 ha estrenado otro interesante título Sin ley (Lawless, John Hillcoat). La película, a modo de western combiana el drama con el cine de gánsters en la época de la Ley Seca, a través del clan Bondurant, dedicada al contrabando. 

-¿No es un poco joven para la parte dura?

-En Whashington dice que es una fiera. 

En la película destaca el rigor y el realismo, casi al estilo de un documental y por unos decorados que recuerdan mucho a los puntos geográficos marcados por el relato, es decir, desde Whashginton a Pakistan o Afganistan, descubriéndonos las bases norteamericanas del desierto o las cárceles de la CIA.

 -¿Tú te crees esa historia? ¿La de Osama Bin Laden? 

Por supuesto, no voy a entrar en la discusión si realmente eso fue lo que sucedió, si hubo un comando que llegó a matar a Bin Laden o si éste había fallecido en un hospital de Dubai. Esta visión se ha realizado siguiendo los aspectos puramente cinematográficos. 

                    La noche más oscura fotograma

               La noche más oscura Jessica Chasting

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Arcadia: Uno de los males cotidianos en clave de cine negro.

Arcadia: Uno de los males cotidianos en clave de cine negro.

-En agradecimiento a su inquebrantable fidelidad a sus quince años con nosotros.

-En su "agradecimiento", me echaron a la calle, junto a otros 600 empleados. Reducción de plantilla ante la reestructuración.

Basada en la novela homónimna de Donald Westlaker, responde a las claves políticas de un cineasta pro-marxista, autor de films célebres como Estado de Sitio o Missing, más próxima a sus últimas películas, en donde sobresale el problema del desempleo y una crítica hacia nuestro sistema económico, como telón de fondo. Costa-Gavras reflexiona con Le couperet (conocida como Arcadia en España) sobre uno de los males cotidianos, contado en clave de cine negro. Bruno, el protagonista de esta historia, es un ejecutivo de una importante empresa papelera que es despedido tras de un proceso que nosotros conocemos como Ere (Expediente de Regulación de Empleo). En un mundo dominado por los recursos humanos, inquietan los diferentes eufemismos ocultos tras la denomianda "cuestión humana", tal y como lo plantea la película. En el film de Costa-Gavras, la "reestructuración" es el eufemismo usado para el "fin de contrato" de este personaje.

-Usted, Bruno, no me precupa, con su experiencia encontrará trabajo, es pan comido.

-Dos años y medio después seguía sin trabajo.

Al principicio acepta con un buen tono esta decisión dando por hecho que encontraría trabajo, pues cuenta con una suficiente experiencia y todavía era joven. Pero tras un tiempo, Bruno empieza a inquietarse, al darse cuenta que podría convertirse en un parado crónico y hacer peligrar el nivel de vida que gozaba su familia.

-Es una catástrofe, tendré que volver a empezar.

Una esperanza aparece de pronto, cuando Arcadia -la empresa que da título a la película- le selecciona entre un reducido número de candidatos para cubrir una vacante. La desesperación es lo que explica una decisión algo extrema, conocer a los candidatos y eliminar la competencia. "En estos momentos deseaba tener una luger".

-Puse un anuncio en inglés, francés y alemán. Disfruté como nunca leyendo los secretos de mis competidodores. Más de la mitad declaraban estar al servicio de unos accionistas, no se daban cuenta que esos mismos accionistas son el enemigo. Y todo para saciar un poco a la bestia voraz que siempre estaba con la boca abierta.

Interpreta al personaje de Bruno un actor francés, José García, -eso sí, de origen español, como descubrimos en su nombre-. Con este, Costa Gavras, repite el modelo empleado en Missing, al tratarse de un actor con una sólida carrera en la comedia como sucedía con Jack Lemmon, en el papel del padre dispuesto a todo por encontrar a su hijo en plena dictadura de Pinochet.

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                  Le couperet 2

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El IRA en el cine.

El IRA en el cine.

No hay rincón en el globo que no haya sufrido la lacra del terrorismo ni cinematografía que no haya incidido en este tipo de conflictos con mayor o menor interés. Recordamos el 11S y las guerras que dirigió George Bush en Afganistán e Irak, el conflicto sin fin que árabes e israelíes mantienen durante décadas en el Próximo Oriente o la que nos debería preocuparnos más de ETA, con algunas sobresalientes producciones como la de Jaime Rosales (Tiro en la cabeza). El terror al servicio de una ideología ha marcado Europa y la cinematografía del Viejo Continente. La Alemania de los años 70 vivió la lucha de la Baader-Meinhof (RAF, Facción del Ejército Rojo, Uli Edel), Italia quedó marcada por la mafia, las figuras de Aldo Moro y Giullio Andreotti o las llamadas Brigadas Rojas (Buenos días, noche, Marco Bellocchio). Pero es el IRA, el grupo terrorista que pedía la Independencia de Irlanda, el más cinematográfico de todos estos conflictos. El cine británico ha dedicado al IRA una extensa filmografíaa con algunos títulos muy significativos. De hecho, aportó su granito de arena para la reconciliación del conflicto en Irlanda del Norte.

                                  requiem por los que van a dormi

En Requiem por los que van a morir, Mike Hodge trató el complejo mundo de Martin Fallon -interpretado por Mickey Rouney- un antiguo terrorista que en plena crisis de conciencia, era ayudado por un sacerdote para encontrar la paz interior. 

 -¡Así es cómo surge el fascismo! ¿Qué opina, ahora, de la legislación británica?

-No es terrorismo.

-¿Qué es entonces?

-¡Es política!

También de ficción fue la película que Ken Loach dedicó a esta temática, "Agenda oculta"; como La hija de Ryan, en la que David Lean hacía referencias al conflicto irlandés-inglés, demostrando que el conflicto venía de lejos.

-Utilizaban cañones como los del frente contra los alemanes. 

Sin embargo, el séptimo arte se ha destacado sobre todo por las películas centradas en sucesos reales. Así fue Bloody Sunday, rodado casi en el formato de un docudrama por el cineasta británico Paul Greengrass, con la trágica manifestación, duramente reprimida por el ejército inglés. 

-¿De verdad le gustaría matar a civiles inocentes?

-Está muy claro que los paracaidistas fueron atacados y respondieron al fuego.

                                    Michael_Collins-671801910-large

También estaba basado en hechos reales, el biopic de unos de los míticos líderes del IRA, Michael Collins, interpretado emotivamente por Liam Neeson. Podríamos concluír este pequeño repaso con las más grandes producciones sobre este conflicto, las dedicadas por el director irlandés Jim Sheridam, junto con su actor fetiche Daniel Day-Lewis. Nos referimos a The boxer, pero sobre todo a En el nombre del padre. Nos acercaba a la historia trágica de una familia irlandesa, acusada erróneamente de un atentado y de pertenencia al IRA. Los amigos y familiares del personaje interpratado por Day-Lewis fueron detenidos, encarcelados y sometidos a un duro interrogatorio, pero fue su padre quien murió en la cárcel, sin poder limpiar su buen nombre. Como señaló el propio Sheridam, "el caso real de los cuatro inocentes encarcelados me sirvió para hablar de las relaciones teñidas de paternalismo entre Gran Bretaña e Irlanda".

-Soy un hombre inocente, me he pasado 15 años en la cárcel por algo que no cometí. Vi morir a mi padre, por algo que no cometió. 

                                    

pete-Postlethwaite

                               the boxer