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Locutores, los amos de las ondas.

Locutores, los amos de las ondas.

Hubo un tiempo en que el pulso del entretenimiento y de las noticias procedían de la radio, medio que tuvo su hegemonía antes de que existiese la televisión, y por supuesto de Internet y de las redes sociales. Hoy, sin embargo, resiste la dura competencia, gracias a la experiencia, la gracia o llamémoslo como queramos, de unos locutores, los amos de las ondas. Y el cine ha puesto la mirada en la radio en numerosas ocasiones.

No todo era espectáculo y juego de artificio, también había tiempo para la intimidad, tiempo en el que el diálogo se convertía en confesión, como ocurría en Elígeme, Alan Rundolph: “No eras bueno en el sexo, Tom, bueno, tal vez ella sí, así que le animo a que se esfuerze a tratarla como se merece”. El locutor seducía a los espectadores, pero rechazaba tener contacto con ellos por precaución. Nunca se sabe quién puede estar al otro lado. “Especialmente dedicado a Evelyn”. Lo sabría muy bien, Clint Eastwood, en Escalofrío en la noche, en donde interpretaba a un locutor de radio que caía en la seducción de una mujer obsesionada por él. En otros casos, el locutor se convertía en un testigo de una persecución, como sucedía en Punto límite cero, Richard C. Safarian.

-En honor al último hombre americano, para quien la velocidad significa libertad de espíritu.

La radio se convirtió en un icono, para los adolescentes que no sabían qué hacer sin la voz de un gurú. George Lucas planteó esta idea en su película American Graffiti: “¡Aquí está, The Player!”. La satisfacción era tan grande que algunos locutores llegaban a creerse los amos del universo, como le sucedía al personaje de Jeff Bridges en El rey pescador.

-Son malos, Edwin, les repelen la imperfección, les dan horror lo banal, todo aquello que América defiende, todo lo que tú y yo luchamos.

La radio ha emitido terror.

- Si en el término de veinticuatro horas no se decide enviar las tropas de Polonia completamente, se instaurará el Estado de Guerra entre nuestros dos países.

Unas veces reales, como el inicio de la Segunda Guerra Mundial, reflejado en Esperanza y gloria, uno de los filmes menos conocidos de John Boorman.

Otros son casos ficticios.

-Sydney, esta es nuestra primera cita.

-¡Ah, Ellen, ya sabes lo que siento por ti!

-Interrumpimos el programa para emitir un informativo especial. Retrasmitimos desde New Jersey, lo que parece el aterrizaje de centenares de naves espaciales no identificadas. Confirmamos la invasión a gran escala de la Tierra, por los marcianos.

Lo sabría Woody Allen, quien recurre a ella, en Días de Radio, para contarnos los mismos traumas de siempre, con la Guerra de los Mundos de H. G. Wells, de fondo. Pero siendo cierto, que sin ellos, ya nos hubieran invadidos hasta las hormigas. El cine siempre ha sentido esa comunión entre locutores y espectadores, por encima de todo. Ellos necesitan de sus oyentes, nosotros de sus voces.

¡Ah! y todos a escuchar la radio; es mucho más que música, es espectáculo, información, actualidad, es un medio que no podemos permitirnos perder porque perderíamos una parte de nosotros mismos. Y es gratis. 

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Anna Karenina: Historia de una infidelidad.

Anna Karenina: Historia de una infidelidad.

"Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada". Así comienza la obra clásica de Leon Tolstoi, Anna Karenina, cuya adaptación al cine -una más- estaba atrayendo mucha atención, sobre todo por la actriz que encarna a este personaje universal de las letras rusas, Keira Knightley. Estamos a comienzos de siglo, con una excesiva, trágica y elegante recreación de época sobre un episodio de la historia de Rusia, escrita por una de las grandes plumas nacionales del siglo XIX. 

-Solo quisiera recordarte que estamos unidos por Dios y eso, sólo puede romperse con un crimen contra Dios.  Sería un pecado ayudar a destruirte. 

Gran parte de la película se rodó en los Estudios Shepperton, un lugar mítico y cinematográfico, donde se han rodado algunas de las mejores películas del siglo XX. Curiosamente cerca de la David Lean Road, cuyo nombre ya va dando pistas sobre cómo va a ser la película. Hay una sensación, compartida por crítica y público, de que todos los dramas de época terminan pareciéndose. Este estigma debió acompañar al director de esta nueva recreación, el británico Joe Wright (Expiación) a lo largo de su carrera. 

-Hace mucho que conoce al conde Vronsky?

-Es un apuesto oficial de caballería.

Tom Stoppard (El Imperio del Sol) escribe el guión y Jude Law y Aaron Johnson forman con la actriz protagonista, el trío principal del reparto: es decir, Anna, Alexei -su marido- y el conde Vronsky, su amante. 

Una propuesta novedosa.

Sin embargo se ha querido hacer una versión completamente novedosa de la historia, tomando como punto de arranque la obra El baile de Natacha (Orlando Figes), tomándose la esencia, pero recreándola en solo un escenario: un teatro. El director lo justificaba así: "En este ensayo se dice que la alta aristocracia rusa vivía como si estuviera en un escenario y todo fuera una función. Eran los protagonistas de una farsa. Anna juega el papel de esposa hasta que conoce al conde Vronsky, pero todo el mundo a su alrededor sigue jugando su mismo papel. Eso me hizo pensar en situar la película en un teatro. En una época, cuya aistocracia hablaban en ruso con sus sirvientes y entre ellos,  en italiano, francés o inglés. Pero el teatro puede ser elástico: una puerta lleva a un campo, otra a un laberinto...".  

La película de Wright cuenta con una serie de largos planos secuencias, con amplios movimientos de cámara y una notabilísima puesta de escena y vestuario. El mejor exponente lo representa la escena del baile (escena que parece no faltar en ninguna película de época), brillantemente rodada gracias a las cámaras instaladas entre las ropas de los bailarines y que representa e forma simbólica la estética defendida por el director: entre la pareja formada por Anna y el conde Vronsky, y el público anquilosado. 

-Esto debe acabar, si de verdad me quiere, deberá devolverme la paz.

 -No puede haber paz para nosotros, solo sufrimiento o la mayor felicidad. 

De hecho, Joe Wright transita por un estilo más que conocido. Repite con la actriz protagonista que no solo pondría rostro a sus anteriores películas de época (recordemos el caso de Expiación), sino que protagonizó un anuncio que el mismo Wrigt realizó para la casa Chanel, sin olvidarse -por supuesto- de su aire clásico. 

Karenina: ¿personaje trágico posmoderno? 

-Me casé con dieciocho años pero no fue por amor. 

Anna Karenina representa una de las referencias feministas, por ser una figura líbre y trágica de la literatura, dispuesta a afrontar los prejuicios de una época tan conservadora como la del siglo XIX. Pero nadie diría que represente el modelo de mujer que las feministas defienden en la actualidad. Este es uno de los handicaps de la película, no se acerca a los problemas actuales. Anna es una mujer elegante y hermosa representante de la aristocracia, enamorada de un prototipo de hombre bello. Lo que sucede es que el ideal revolucionario de aquella época no es el mismo que el de nuestro tiempo.

-Tengo que prevenirte de algo?

-¿Prevenirme?

-Tal vez tu indiscrección pueda suscitarte comentarios sobre ti.

                         

 Muchas, demasiadas Kareninas, empaña cualquier acercamiento al personaje de esta historia. Kareninas imponentes, tanto en el cine como en la televisión, han sido Vivian Leigh, Greta Garbo,  Sophie Marceau o Jacqueline Bisset. 

Más actual, y más interesante -al menos, desde la postura de este crítico- es el personaje de Alexis Karenin, interpretado por Jude Law, un personaje que representa al perfecto padre soltero.

 -¿Crees que dejaría a mi hijo a tu lado? ¡Eres una depravada! 

Junto al argumento  central, se desarrolla de forma paralela la historia de Levin (Domhnall Gleeson), el joven terrateniente que se enamora de Kitty, reflejo de la trama principal. La historia nos lleva a una época en la que el matrimonio no significaba que estuvieran enamorados, ella encontró el amor sin buscarlo. La película, supone la tercera colaboración de  Keira Knightley  con el director, tras Expiación y Orgullo y prejuicioEn esta ocasión, la actriz se mete en la piel de un personaje de gran transcendencia que sufrirá la intransigencia de una sociedad muy conservadora que no dudará en acusarla por haberse enamorado. 

-¡Qué desfachatez, exhibiéndose como una mujerzuela en sociedad!

Una apuesta musical. 

Dario Marianelli, poco conocido por los profanos -sea dicho de paso- ha creado una partitura que poco tiene que ver con la ambientación de la película. Más que referencias rusas, el ritmo de su música nos recuerda más a las Danzas húngaras de Bramhs que a la multitud de compositores rusos que destacaron en la época del propio Tolstoi. A parte de los vals, como cinta de esa época y con ambientación aristocrático, valdría la pena citarse el tema titulado "Clerks" que recuerda a un ferrocarril, uno de los leimotiv de la película. También hay una canción cantada en ruso: "The girl and the birch" y una destacada canción de cuna, que puede recorda a una caja de música: "Time in the bed".

Joe Wright en Travelling.Blog de cine. 

Expiación: El amor como motor de la historia.

 


Las flores de la guerra: Zhang Yimou recupera el episodio de Nanking.

Las flores de la guerra: Zhang Yimou recupera el episodio de Nanking.

-Era el trece de diciembre de 1937, Nanking estaba en llamas. Las últimas tropas chinas nos despejaron el camino a la iglesia, a nuestro refugio. 

Adaptando la novela "Las trece vírgenes de Nanking. Las flores de la guerra" de Geling Yan (editada en España por Alfaguara), Zang Yimou relata la masacre de Nanking, uno de los episodios de la historia de China (previo a la Segunda Guerra Mundial) menos conocidos.

Desde la proclamación del Manchukuo, (una Manchuria independiente, bajo la protección japonesa), vemos una intervención nipona en China que concluiría con la ocupación del país como parte de su expansión territorial por Asia, previa a la Segunda Guerra Mundial.  En este contexto, la batalla de Nanking fue uno de los episodios de este conflicto, que fue llevada a la pantalla en la magnífica película Ciudad de vida y muerte (Lu Chuan). Uno de los principales aspectos del film de Lu Chuan era reflejar los comportamientos de ambos bandos, durante el coflicto. De hecho, la película fue retirada a causa de la censura del gobierno chino que vio en su historia una actitud complaciente con algunas individualidades de los soldados japoneses. John Rabe, un nazi (pues los japoneses fueron aliados de Alemania, en la guerra) fue el particular Oskar Shindler del film de Lu Chuan, película que comparte con la de Spielberg (La lista de Shindler) algunos aspectos: una similitud estética -ambas rodadas en blanco y negro- y un acercamiento humano. Este segundo aspecto se repetirá en la cinta de Zhang Yimou. 

El punto de vista de una historia trágica. 

Una de las principales diferencias con respecto a la cinta precedente, y también a aquel clásico episodio de la guerra propagandística, dirigida por Frank Capra ("¿Por qué luchamos?"), es el punto de vista de la historia. Vemos los acontecimientos de la película a través de los ojos de dos grupos de mujeres que a pesar de ser contradictorios, deben convivir para sobrevivir. Uno de estos, son niñas que estudian en un convento y el otro, unas prostitutas que escapan de un burdel cuando comienza la ocupación. El argumento, por tanto, está muy relacionado con el propio universo cinematográfico de Zhang Yimou, en cuyas películas los personajes femeninos cumplen una gran función, sobre todo aquellos que deben luchar por su supervivencia y la sumisión, en medio de un mundo dominado por los deseos masculinos.

 -Recuerdo cuando entraron en la iglesia las famosas mujeres del Lio Tinhai, la dulce fragancia a maquillaje y perfume. 

                      

El problema que hayamos en la película es su carácter poliédrico, en el que no sabe muy bien cómo enfocar las diferentes tramas. Sobre todo, porque el enfoque está dirigido por la voz en off de una de las huérfanas del convento, personaje a quien no se otorga entidad propia en la narración del film. También extraña que en un principio el protagonismo parecía radicar en una de las prostitutas, cuando entra en la acción un occidental con el rostro de Christian Bale y en cuyo proceso de redención si se detiene el director. 

-¡Alto, alto esta es la casa del Señor! ¡Solo son niñas!

Curiosamente en los demás retratos de esta batalla de Nanking, la figura de un occidental es predominante. Y si en Ciudad de vida y muerte era el histórico personaje de John Rabe, aquí es el ficticio John Miller, un buscavidas americano que se suma a la causa de estas mujeres cuando se encuentra en plena crisis personal, con un desconcertante y poco creíble giro del personje. "En aquellos días, en Nanking había muchos extranjeros y cualquier asunto relacionado con la masacre tiene que relacionar a algún extranjero. El alemán John Rabe fue el más conocido, yo afortunadamente pude contar con Christian Bale para la película".

-Quién queda allí, las chicas y tú.

-Padro John, yo...

-No soy sacerdote, pero no puedo dejarlas solas. 

No es la primera vez que Christian Bale se enfrenta a este conflicto, pues su primer personaje de relevancia (siendo niño) debió sufrir las consecuencias de esta invasión japonesa en El imperio del sol (Steven Spielberg); un conflicto muy cinematográfico, aunque destacando a Shanguay en el objetivo: una de las ciudades más importantes y atractivas para los occidentales de China.

La visión del director.

La mejor parte de la película corresponde con la estancia de ambos grupos de mujeres en el convento, en el que conviven con el fin de sobrevivir, con algunos momentos especialmente tensos. Sobre todo, destacamos la llegada de los soldados japoneses a la iglesia  para violar a las niñas, logrando la tensión visual a través de unos travelings. Una escena, soberbiamente rodada, en el que vemos al mejor Zang Yimou, con una gran habilidad para sacar el mayor partido posible del espacio y la tensión cinematográficos. La verdad es que se trata de su marca de la casa, emplear una situación bélica para retratar los conflictos personales desde la intimidad; lo que puede sorprender esas secuencias innecesarias de guerra. Un enfrentamiento entre los defensores chinos y los invasores japoneses, muy en la línea de los gustos del Gobierno chino. Zangh Yimou explicaba: "Hasta el momento, el gobierno es muy estricto. China debe dar el visto bueno con cada película. Desde el origen de mi carrera hasta ahora las cosas no han cambiado".

El episodio histórico es poco conocido por el cine Occidental, sobre todo por la obsesión de retratar la Segunda Guerra Mundial como un enfrentamiento entre el "humano" bando Aliado y el "bárbaro y deshumanizado" ejército nazi. 

El quién es quién de la Guerra Civil.

El quién es quién de la Guerra Civil.

El conflicto de la Guerra Civil española tiene sus propios personajes e idiosincrasia:

La disidencia, que murió defendiendo sus ideales, representa al primer personaje del friso de esta guerra civil. Destaca la figura del poeta Lorca, interpretado por Andy García, en Muerte en Granada (Marcos Zuriaga), cuyo fusilamiento quedaría como símbolo de la falta de libertad y de la sinrazón. Quienes murieron por enfrentarse al horror se ensalzaban con honor en su propio bando y con menosprecio en el contrario.

En la zona republicana uno de los grupos más interesantes lo formaron muchas mujeres libertarias, que defendiendo los logros sociales y políticos, tomaron armas al servicio de la República. Los personajes de Ana Belén, Ariadna Gil o Victoria Abril, representaban en Libertarias (Vicente Aranda) la lucha por la libertad y el alto precio que pagaron con su vida. 

- No entendemos por qué la revolución tiene que correr a cargo de la mitad de la población solamente. Somos anarquistas, somos libertartias, pero también somos mujeres, que queremos hacer nuestra revolución.

                            

El otro bando estaba compuesto por los sublevados. Un grupo heterogéneo  formado por militares, conservadores, católicos o falangistas que rechazaban las reformas propuestas por la República, sublevándose del poder legítimo. La legión, fundada por Millán Astray, era retratado por Juan Luís Galiardo en Madregilda (Francisco Regueiro). Un grupo heterogéneo, pero unidos por un mismo líder, el Caudillo. Presente o no, la verdad es que el espíritu de Franco se descubre en toda esta cinematografía centrada en la Guerra Civil, pero no podemos negar que verlo en pantalla sea estimulante. Lo hemos visto en documentales, laudatorios (Franco: ese hombre, José Luís Sainz de Heredia) o críticos (Caudillo, Martín Patino), y lo bordaron alter egos, en la ficción, Juan Echanove en Madregilda y sobre todo, un inmenso Juan Diego, en Dragón Rapide (Jaime Camino).

-¡Qué me lo detengan!

                                     

Una de las características de nuestro conflicto fue que la paz no puso fin a la contienda, pues en la posguerra, se puso en pie una dura represión. Continuaron los cuartelillos de la guardia civil, los militares y unos personajes sádicos, cargados de rencor, como el capitán Vidal (Sergi López), de El laberinto del fauno

- Yo estoy aquí porque quiero que mi hijo nazca en una España limpia y nueva, porque esta gente parte de una idea equivocada. Que somos todos iguales. Pero hay una diferencia, que la guerra terminó y que ganamos nosotros. Y si para que se enteren todos, hay que matar a esos hijos de putos. Pues los matamos.

                          

Los represaliados fueron aquellos que sufrirían en su propia carne la represión franquista. Estos formaban parte de los perdedores y buscaban la benevolencia del vencedor, pero estos estaban dispuestos a dar ejemplo, del que ni siquiera se salvaron un grupo de niñas. Las llamadas Las 13 rosas (E. Martínez Lázaro) fueron fusiladas por defender la libertad de la República, frente a la barbarie.

Pero además de la represión, de las cárceles y de los trabajos forzados, uno de los temas más interesantes, pero al que han dedicado poca filmografía, es el de las guerrillas que pequeños grupos armados dirigían desde los montes, los maquis. En la cinematografía española, entre los primeros títulos que han centrado esta temática, merecería la pena señalar la película ¡Pim, Pam, Pum, Fuego! de Pedro Olea.

 - ¡Has oído hablar de los maquis?

- Claro que sí, pero...

- Yo estaba en el monte con ellos. 

Sin embargo, estos guerrilleros -que no dieron por acabada la contienda y que en la gran mayoría de los casos, resistieron hasta el final o fueron neutralizados y detenidos, muriendo luego en las cárceles-, dieron pie a importantes títulos dentro del género documental. Sería en este cine en donde encontramos los principales intentos por rescatar algunos episodios que estaban totalmente en el olvido. Sería Extranjeros de sí mismo (varios directores), el proyecto más ambicioso y conseguido en este sentido:

 -  No fue el producto de la ideología comunista o socialista, sino que fue una iniciativa de un grupo de personas que decidieron organizarse, desde el primer momento.

Una de los referencias a esta temática que tomaría el cine americano es a través de los Brigadistas.  Pero la huella de la guerra civil, -en un Hollywood acostumbrado a tomar prestados acontecimientos históricos de cualquier latitud, para reciclarlos en el género de aventuras exóticas-, sólo se puede calificar de neurótica, escasa, y en muchas ocasiones, folclórica, como sucedía con las alusiones a este conflicto en Las nieves del Kilimanjaro (Henry King): 

- Mi Cinthia no estaba en el Hotel Florinda de Madrid, ni en ningún otro sitio, la terrible Guerra civil había castigado Madrid.

Antes de darme cuenta, llevaban fusiles, pero no me gustaba. Agunas personalidades europeas y norteamericanas encontraron en el tema de las Brigadas Internacionales, las unidades que fueron a España a luchar a favor de la República, guiándose por valores democráticos y la idea de libertad, un referente cinematográfico sobre todo cuando lo rodaban en plena Guerra Mundial. Este es el caso de uno de los artesanos más honestos de Hollywood, Sam Wood, quien adaptó una novela de Ernest Heminguey, Por quién doblan las campanas, sobre el relato de un profesor universitsario norteamericano de Literatura Española (Gary Cooper) que se une a un grupo de guerrilleros españoles.

Un argumento similar fue la base de una película mucho más reciente, dirigida por Ken Loach en Tierra y Libertad, que narra las desventuras de David, un joven comunista de Liverpool - obrero desocupado- que ingresa en la Sección Internacional de la Milicia Republicana. Loach, con su característico estilo, se acerca más al documental que al cine de ficción histórica que el género nos tenía acostumbrados.

 - Nos unimos por una idea romántica y tonta, pero ahí en la guerra matan a la gente. Fue en Albacete en donde descubrímos lo que era una guerra de verdad, fuera de las ideas que defendíamos antes. 

Uno de los efectos menos conocidos durante la Dictadura, fue la marcha de muchos niños al exilio, alejándolos de sus familias y de la guerra. Todo un tema tabú en la España de Franco como un arma propagandística de líderes como Stalin, sobre todo cuando muchos de esos exiliados marcharon a la URSS. Jaime Camino, en su caractersítca clave documental, realizó una interesanta y conmodovedora reconstrucción histórica, planteando los testimonios de los supervivientes de Los niños de Rusia

En el valle de Elah: Paul Haggis nos trae a un inmenso Tommy Lee Jones.

En el valle de Elah: Paul Haggis nos trae a un inmenso Tommy Lee Jones.

En el valle de Elah, aquel en donde David venció a Goliat, es el título de Paul Haggis en donde el guionista afronta se segunda aparación tras las cámaras para acercarnos a una historia sobre el regreso de los soldados americanos a casa. La victoria del débil sobre el fuerte se basa en el daño moral. 

Veo a un militar jubilado, con cara rugosa y expresión introvertida,  ocupándose de los rituales cotidianos que otorgan estabilidad al corazón, mientras confía en la profesionalidad como principio y se fija en la bandera de los Estados Unidos como prueba de salud y poderío. Se mueve en Internet como pez en el agua, a pesar del anacronismo ante las nuevas tecnologías que puede imponer la vejez, al que comunican que uno de sus hijos (el mayor lo había perdido en un accidente de helicóptero, en acto de servicio), con la sagrada misión de exportar la democracia a Irak, ha desaparecido del campamento militar de Estados Unidos en donde encontraba descanso el concienciado guerrero de una causa noble. Es ahí en donde aparece contenid, el personaje interpretado por Tommy Lee Jones, encargado de recordarnos que las heridas de una guerra no se curan nunca.

- Oiga, no sé que creen que hacen, pero si parece a lo que hacía yo, consistía en arrestar a borrachos y hacer pocas preguntas. Mi hijo ha pasado ocho meses llevando la democracia a ese lugar inmundo y sirviendo a su país. Merece un trato mejor.

La búsqueda de un ex-combatiente, desaparecido tras regresar de Irak, es utilizada por Haggis para recorrer el desolado y amoral país que dejan tras de sí los soldados cuando finalizan una guerra. La degradación ética de las tropas norteamericanas es percibida por Haggis como una derrota, como una herida mortal para una generación que automáticamente convierte a los vencedores en vencidos. Youtube y otros muchos rincones de ese globalizado mundo digital que es Internet cuenta con centenarios de documentos audiovisuales, grabados por las tropas, en donde se hacen notorias las vejaciones que los marines habían realizado con los iraquíes. Algunos soldados posaban frente a cadáveres carbonizados, miembros amputados o mujeres muertas, con canciones de fondo cuya letra decían: "Te voy a patear el culo" y cosas por el estilo.  Podemos rastrear, por ejemplo, en el filme Redacted de Brian de Palma. 

Es el arranque de la película más lúcida, estremecedora y compleja que surgiese de la mano de Paul Haggis. Aquel que había ofredico a Eastwood un espléndido guión sobre la derrota en Million Dollar Baby y que contó un cuento de sentimientos en Crash, en la que nada es lo que parece, mientras observa cómo casi todos nos sentimos muy solos. Ahora, narra de forma clásica, con austeridad y emoción contenida, lo que ocurre en la terrible catarsis que produce el descubrimiento de que la guerra embrutece hasta el sadismo, de que todo pierde sentido en un corrupto universo moral.

- No sé lo que le habrán contado. Pero hay una norma, en un convoy si alguien o algo se te planta delante, no puedes parar. Si paras, aparecen capullos con lanzagranadas y te matan.

Junto a Tommy Lee Jones,  una Charlize Theron, protagonista de una subtrama menor, interpretando una policía que no está dispuesta a ser ninguneada en su trabajo por su condición de mujer; al lado de uno de los "goonies" más prolíficos, el actor Josh Brolin. 

                              

Volviendo al tema central, es curioso como Irak solo aparece tres minutos a través de una grabación de un móvil; a Haggis no le interesan tanto las trincheras como la vuelta a casa de los soldados y así, En el valle de elah es a la guerra de Irak lo que El regreso (Hal Ashby) era a la de Vietnam y Los mejores años de nuestra vida (William Wyler) a la Segunda Guerra Mundial. Disfrazado como relato detectivesco, guiado por un padre patriota, sin embargo, esta investigación del personaje de Tommy Lee Jones es un mcguffing de tomo y lomo. No llega a ninguna conclusión detectivesca, sino que se trata del viaje del protagonista desde sus convinciones a la nada más absoluta. Así, la película es la historia de una imagen revelada, una video grabado con un teléfono móvil que hace pedazos los idílicos cimientos de democracia y patriotismo con los que había vivido toda su vida, hasta perder sus ideales.

No existen las medias tintas, el subrayado, ni la manipulación emocional, ni el dictatismo progresista de algunas otras producciones. Es la crónica precisa y dolorosa de alguien que descubre que el infierno no son los otros, sino aquello que tu has engendrado y educado. No sobra ni falta nada en este duro filme, con algunos momentos impresionantes. El plano finjo de un padre y una madre que se alejan por un pasillo, desolados, viejos. El imnenso Tommy Lee Jones y una maravillosa Susan Sarandon, que solo necesita de un par de secuencias intensas para construir un sufrimiento interminable.

- Le llevaré a casa lo antes posible.

- Pero, yo necesito verle, necesito estar con Michael.

- Sabes que yo no le animé a hacerlo.

- Viviendo en esta casa, no se hubiera sentido hombre, sino lo hubiera hecho. ¡Mis dos hijos, Hank, me podías haber dejado uno!

La Gran Evasión: Aniversario de un clásico del cine bélico de aventuras.

La Gran Evasión: Aniversario de un clásico del cine bélico de aventuras.

Este año cumplimos el aniversario de La gran Evasión (John Sturgues), uno de los iconos del subgénero de evasión y uno de los títulos más importantes de los años sesenta, cuando el cine clásico empezaba a dar sus últimos coletazos. El tema musical de Elmer Bernstein es uno de los aspectos reconocibles de la película, tan célebre como el silbido de la Marcha del Coronel Bogey en "El puente sobre el río Kwai" ("The Bridge on the River Kwai", David Lean). Uno de los films más populares de todos los tiempos, con un reparto de actores conocidísimos y la mejor programación para la televisión, de una tarde aburrida. De hecho, ¿quién no ha visto "La gran evasión"?

Más que un reflejo yanqui de ‘La evasión’ (‘Le Trou’, Jacques Becker), título que presenta personajes y escenarios similares, encuadrándose en un cine de aventuras de calidad y en un contexto bélico; John Sturgues fue más que un director y productor, al imprimirle un sello único. Sin duda esta es su película más conocida, junto con el remake de Los siete samuráis (‘Shichinin no samurai’, Akira Kurosawa), que como todos sabrán se llamó ‘Los siete magníficos’ (‘The Magnificent Seven’), pero también dirigió algunas películas bélicas que comparte algunos elementos con La gran evasión. De sus películas, destacaríamos Ha llegado el águila (su última película), entretenida recreación de un episodio de la Segunda Guerra Mundial.

-Pobre hombre, es un genio de las variedades que reprensentó el papel hasta las últimas consecuencias. 

-Y Churchill, ¿dónde está?

-En Persia, con Eisanhower y Stalin, en Teherán. Esto nunca ha sucedido.

 Una película con referencias claras a otros films como El ojo de aguja o al episodio de la conspiración contra Hitler; de hecho, el personaje interpretado por Robert Duvall recuerda bastante al coronel von Stauffer, también tullido.

Ambas películas comparten un tópico del cine bélico americano: culpar de todas las calamidades de la Segunda Guerra Mundial a los ideales hitlerianos representados por las SS y el Partido Nazi, mientras que mostraban una cierta indulgencia con el Ejército, la Wermath. Lo veíamos en La gran evasión, pero también en el otro film bélico de John Sturgues (Ha llegado el águila) o en multitudes de producciones de Hollywood, como el clásico La cruz de hierro, de Sam Peckipah. 

-¡Soy un oficial de la Wermath, un aristócrata pruisiano. No uno de esos salvajes del Partido!

La Gran Evasión es la historia de la mayor fuga militar de todos los tiempos (que yo sepa). Una película que pretendía demostrar que todos podían aportar su granito de arena, en pos de la victoria final. Que todo podía verse como un frente, incluso desde las alambradas de un campo de prisioneros:

- La idea que centenares de efectivos tendrán que dejar el frente para quedar aquí, persiguiéndonos.

- ¿Cómo?

- Logrando que se fuguen más hombres de todos los campos de concentración que de todos los campos juntos. No van a ser dos o tres, sino doscientos o trescientos, desperdigados por Alemania.

- ¿Crees que es posible?

- Tenemos aquí quienes pueden hacerlo, los monos han puesto en este campo a todos los artistas de la evasión.

Una de las curiosidades sería encontrarnos con los auténicos protagonistas de esa "gran evasión".


Cientos de oficiales Aliados trabajan para planear y ejecutar la evasión de un campo de prisioneros nazi: La mayor evasión de la historia militar. Los alemanes, cansados de los intentos de fugas de los aviadores británicos y estadounidenses, deciden agrupar a los más peligrosos en una solo lugar, el campo de prisioneros Stalag Luft III. El film estaba protagonizado por Steve McQueen, James Garner y Richard Attenborough, entre otros, y adaptaba una novela de Paul Brickhill. A parte, la película cuenta con una multitud de curiosidades, como por ejemplo, el poder encontrarnos al popular actor Harrison Ford haciendo un cameo como miembro de los Juventudes Hitlerianas. 

                        

El reparto de La gran evasión.

Supo rodearse de un grupo de actores y estrellas realmente notable, teniendo en cuenta la habilidad de los productores norteamericanos para reunir soberbios repartos corales para grandes superproducciones. Y en esta película, sobresalen los actores británicos, con Richard Attenborough a la cabeza, junto a James Donald, Donald Pleasence o David McCallum. Eso sí, merecerían la pena destacar aquellos actores que ya habían trabajado a las órdenes de Sturges en Los siete magníficos:  Charles Bronson, James Coburn o Steve McQueen que es la gran estrella. Es cierto que el personaje de McQueen, el Capitán Hilts, es uno más de ese reparto coral, pero su carisma le hace destacar en algunas secuencias sobresalientes: la celebración del 4 de julio, las fugas y su encarcelamiento en el calabozo (con su juego con la pelota de beisbol, convertida en icono) o la sencuencia más recordada, su larga fuga pilotando una moto alemana.Junto a él, destacamos al teniente de vuelo de la USAAF, Hendley (James Garner), "el proveedor". El australiano Louis Sedgwick (James Coburn), "el fabricante"; Danny Velinski (Charles Bronson), "el rey del túnel" o las falsificaciones, encargadas a Colin Blythe (Donald Pleasence). Todos ellos dirigidos por El Señor X, el actor y cineasta británico Richard Attemborugh. 

Katyn y En la niebla: La Segunda Guerra Mundial en la Europa del Este.

Katyn y En la niebla: La Segunda Guerra Mundial en la Europa del Este.

El cine está demostrando que fuera de Alemania e Italia también hubo Segunda Guerra Mundial, sobre todo porque algunos cineastas de la Europa del Este nos descubren episodios poco conocidos de este conflicto tan conocido, sobre todo por las producciones de Hollywood. 

-Los alemanes vienen por detrás y los soviéticos por ahí. 

Hace unos años, Andrej Wajda -uno de los directores polacos más críticos hacia su país,- recreó en una de sus últimos trabajos, Katyn, un episodio dramático de Polonia. Se trataba de una implicación casi obligada porque el cineasta mantenía una relación con este: se padre fue una de las víctimas de los hechos que se presentan en el film. 

-Estuve allí, en las tumbas del bosque de Katym, este es el rosario de su hermano. 

 La película de Andrej Wajda, reconstruye la época de la ocupación polaca, en plena II Guerra Mundial, un período del siglo II sufienciemente conocido por el cine, pero con acercamiento emotivo y crítico, hacia un episodio poco conicido: la separación de los oficiales de su familia y la ejecuín de miles de ellos. 

 -Y por un momento podemos permitirnos olvidar la terrible muerte de nuestros hermanos que fueron arrojados a una fosa común y fueron arrancados de sus tumbas por chacales. 

En septiembre de 1939, la Wermath iniciaba la invasión de Polonia, mientras que en virtud  del pacto soviético Molotov-Ribentrop las tropas soviéticas se adentraban por el Este. 

 -El Occidente es un monstruo con bigotito, el Oriente es un monstruo con bigotazo y eso es lo único que debes saber.

-Los mejires tendrán bigote y una gran barba. 

-No, los mejires están en política y los están matando a todos

 Sobre el enfrentamiento polaco en la Segunda Guerra Mundial, destaca el film Resistencia de Zynck Snyder, mientras que del episodio concreto de Katym sabíamos algo por la propaganda del franquismo, el NO-Do, que por una vez decía la verdad. 

-Hace tres años, en los bosques de Katym, en el distrituo de Smolesziko, los soviéticos llevaron a vabo una terrible matanza en la que perecieron miles de oficiales del ejército polaco. 


El otro film que hemos relacionado es la bielorrusa En la niebla. Presentada en el festival de Cannes, no hace más que reconocer el prestigio de uno de los directores más sobresalientes de un país, como el bielorruso Sergei Lonitsza, prácticamente desconocido para el espectador español. En su filmografía destacan una serie de documentales marcados a fuego por los acontecimientos que acompañaron el final de la URSS. "Probablemente mis raices están en algún pueblo nómada, tengo un espíritu aventurero que siempre está conmigo y que  me guía a la hora de hacer mis películas". De hecho, la historia es parte importante en el devenir de los personajes de sus historias, aunque la mirada que desprende sobre su propio mundo cinematográfrica desprendan una ironía. "Mi visión particular del mundo aparece en las películas que hago, pero no de forma directa. No en frases y afirmaciones. Mi opinión del mundo está en la estructura de la propia película".

 Dos partisanos bielorrusos deciden fusilar a un compatriota porque creen que ha colaborado con los alemanes. La película de En la niebla nos lleva a la rincones poco conocidos de la Segunda Guerra Mundial, conflicto militar ampliamente reflejado en el cine, sobre todo por innumerables producciones de Hollywood. Y emplea, para esta ocasión un planteamiento simple que permite a su director, Sergei Loznitsa, bordear el tema bélico con una transcedencia dramática. 

-Crees que eres culpable, ¿no? Pero le juzgaron y a él, le soltaron.

 La película no enfatiza los momentos dramáticos, aunque refleje situaciones poco agradables y profundiza en traumas personales. 

-Actuemos ya, aflojemos una traviesa y provoquemos un accidente. Podemos hacerlo en una curva. 

Pero tampoco hay lugar para la épica: en la lucha contra la ocupación alemana, no hay heroísmo. La  violencia y la guerra son tratadas de forma elípticas.  Su segundo largometraje de ficción (y primero en llegar a las salas españolas) recuerda a su primer trabajo en esta línea, Mi alegría (Schastye Moe), en la que un pequeño pueblo se otorgaba como la dimensión real de una violencia y del drama de la historia, como suece con un frondoso bosque en su filme En la niebla. Igualmente hay una muy conseguida factura visual,  rodada en planos secuencias y con una estructura narrativa que recuerda a los primeros trabajos de Quentin Tarantino. Hay cambios temporales de la acción, pero no transcurren con los tradicionales flashbacks, sino que el tiempo avanza como si se hiciese una lectura de episodios alternos en un libro. 

-Tendrás que comprometerte a colaborar.

-A colaborar, ¿cómo?

-En secreto, por supuesto.

Caballo de batalla: Spielberg regresa a la guerra.

Caballo de batalla: Spielberg regresa a la guerra.

-¿Qué es eso?

-Es un caballo que han encontrado vagando por tierra de nadie. 

-¿Qué clase de caballo?

-Diría que es capaz de hacer milagros. 

Caballo de batalla se aleja de la categoría de obra maestra, que ha acompañado otras de sus grandes películas, porque se trata de un melodrama adulcorado, incluso más de lo que nos tiene acostumbrado este Midas del séptimo arte, aunque con la magestuosidad de la puesta de escena gracias al trabajo de algunos de sus colaboradores habituales. 

Parte de la novela escrita por el británico Michael Morpurgo, una obra adaptada con éxito en los escenarios de Londres y New York, con un montaje con sofisticadas marionetas, que atrajeron la atención del propio Spielberg. En una historia en la que el protagonista es el caballo, todos los demás personajes giran en torno a él, desde que asistimos a su nacimiento hasta el final, que no desvelaremos. Y durante toda la película se ve obligado a enfrentarse a todo tipo de penalidades, la principal de ellas, la Primera Guerra Mundial. En  este sentido, sirve de testimonio para el papel que los equinos jugaron en un conflicto, que supuso la pérdida de varios millones de ejemplares en el campo de batalla. En el filme encontramos algunas de las claves que han acompañado al director en su carrera. La primera de ellas, la guerra. 

-Inglaterra está en guerra. ¡Estamos en guerra!

Es la primera vez que se centra en la Primera Guerra Mundial, pero ya había se había adentrado en otros conflictos del siglo XX e incluso una supuesta invasión extraterrestre en La guerra de los mundos. Esta especial sensibilidad por la guerra, sobre todo contándolo desde el lado humano, le hizo conseguir dos Oscars como mejor director, primero con La lista de Shidler y luego con Salvar al soldado Ryan, ambas con un tono drámatico y violento. 

-Salvar al soldado Ryan fue lo único en limpio que se pudo sacar de este maldito lugar.

Eso sí, habría que señalar que Caballo de batalla no es una película bélica, no muestra la manera de combatir del conflicto y ni siquiera importa en el bando en que estuviera ese animal. En el filme, la guerra es sólo el escenario, porque lo importante de la historia es la relación entre el animal y su cuidador, un adolescente. 

-Sólo me obedece a mí. No será bueno para la guerra porque se asusta con los ruídos.

-¿Me puedes alquilar al caballo? ¿Para qué sea mi caballo personal? Te prometo de hombre a hombre, que cuidaré de él con tanto cariño como tú. Lo respetaré y lo cuidaré como tú, y si puedo te lo devolveré sano y salvo. 

-Pues si el caballo va a la guerra, yo me presento voluntario. 

             

Caballo de batalla es una película clásica de Spielberg, pensada para tener un visionado familiar y con ideas muy repetidas en sus películas: El valor. Quizás, por el afán de aventuras, por creerse un poco Peter Pan, tampoco suele faltar en sus películas un sentido aventurero del heroísmo, desde Indiana Jones hasta Elliot, el amigo de ET, con Peter Pan e incluso el propio Shidler, sus personajes tienen bastante de héroe. 

 -¿Te imaginas pasar por una guerra y pensar que no puedes detenerte? Debes seguir para adelante, por qué si no, no volverás a casa. Y yo pregunto, ¿hay algo más valiente que eso?

Eso sí, la gran baza de la película es el enorme trabajo técnico, a la altura de un filme de Spielberg o de una gran superproducción. Se consigue un perfecto estilo visual, gracias al director de fotografía, habitual del cineasta, el polaco, quien dota a cada momento de la vida del caballo del matiz de color pertinente para que el espectador perciba las emociones de las quen se quiere impregnar la película. A esto ayuda, y de qué manera, la nota musical de John Williams, inseparable de Spielberg, desde sus historias de Indiana Jones. En su factura, Caballo de batalla pretende equipararse a las grandes épicas del cine, a Ford, Kurosawa o David Lean, pero con un resultado demasiado empalagoso. 

-Caballeros, es un honor cabalgar con ustedes, hagan que el kaiser lamente el día en que osó enfrentarse a nosotros. ¡Sean valientes, por Dios y por el Rey!