Blogia

Travelling. Blog de cine.

Verano en Brooklyn. Sobre la familia, Nueva York y Chejov.

Resultado de imagen de verano en brooklyn

Una familia, los Jardine,  se mudan de Manhattan a Brooklyn, tras la muerte del abuelo quién les deja como herencia, una casa encajada entre dos edificios de obra vista. Los Jardine se trasladan al piso superior, mientras que abajo sigue trabajando Leonor, una modista de origen chilena (interpretada por Paulina García, esa inmensa “Gloria” de Sebastian Lelio) tal y como llevaba haciendo durante décadas. Este es el punto de partida de la tercera película de Ira Sach.

El problema de la vivienda en Nueva York, vuelve a aparecer como tema, tras la maravillosa “El amor es extraño”. El abuelo, que mantenía una relación de amistad con Leonor, le permitía un alquiler ajustado a sus posibilidades como mujer inmigrante, pero Brian Jardine (Greg Kinnear) decidirá renegociar ese trato. A los Jardine les cuesta llegar a final de mes –Brian tiene dificultades para conseguir trabajo como actor- y cómo el precio de los alquileres de Brooklyn son más elevados, ven la ocasión para negociarlo, pero el conflicto llega cuando una subida en el alquiler podría suponer el desahucio para esa familia.

Si la anterior “El amor es extraño”, era una película sobre dos adultos; “Un verano en Brooklyn” se centra en dos chicos. Entre las discusiones de los padres, los dos chicos adolescentes –hijos de ambas familias y, por tanto, con unos orígenes y caracteres muy distintos-forjarán una firme y duradera amistad. Jake  Jardine (Theo Tapliz) dedica el tiempo a la pintura, como manifestación de un chico introvertido y tímido, mientras que Toni Calvelli (Michael Barbieri) es extrovertido y vitalista, soñando convertirse en actor, tal y como es el padre de Jake.

                                             Resultado de imagen de verano en brooklyn

Nueva York, según Ira Sach.

Las películas del americano Ira Sach, que un día decidió fijar su residencia en la Gran Manzana, parecen dejar su huella personal en una ciudad tan cinematográfica como Nueva York. La acomodada clase blanca y universitaria de Woody Allen o los afroamericanos de Spike Lee -que sobreviven en un barrio de inmigrantes-, dejan su hueco a las inquietudes personales y familiares de este director, cuyos personajes campan a sus anchas por sus calles neoyorquinas. De hecho, casi podríamos hablar de una trilogía, sobre los conflictos cotidianos que tiene en Nueva York, tanto un decorado de lujo como un protagonista más. Una trilogía que comprendería Keep the lights on (2017), El amor es extraño y Un verano en Brooklyn.

Keep the lights on (que podría traducirse por “Mantener las luces encendidas”) era una película autobiográfica sobre dos jóvenes que vivían arrastrados por una pasión al límite, marcada por las drogas y el sexo. Un film sobre la homosexualidad que triunfó en Sundance y que muchos festivales parecían rendirse a ella.

La película guardaría algunas similitudes con su siguiente largometraje, “El amor es extraño”  (2014), centrada en una pareja homosexual en la plenitud de su relación, tras cuarenta años de convivencia. Por tanto, estamos ante unos personajes de una edad mucho más madura que los del film anterior, interpretados por los conocidos actores John Ligthtow y Alfred Molina. Pero en “El amor es extraño” el tema no es la homosexualidad y su condena social, aunque en un principio lo parezca –George, el personaje de Alfred Molina- es despedido del colegio católico donde impartía clases de música, tras conocerse su relación con otro hombre. En esta película, Ira Sach, centra su atención en la difícil convivencia con la familia y los vecinos, cuando la pareja no podía permitirse conservar el piso en el que vivían y se vieron en la necesidad de pedir ayuda a sus conocidos.

Resultado de imagen de verano en brooklyn

La “acción indirecta” de Anton Chejov.

Las dos películas –“El amor es extraño” y “Un verano en Brooklyn”-  están profundamente enraizadas con sus dos máximos referentes cinematográficos. Si en la anterior, planeaba sobre la historia “Cuentos de Tokio” (Yasuhiro Ozu), “Un verano en Brooklyn” parece haberse escrito bajo los mandamientos del gran dramaturgo ruso, Anton Chejov. No por casualidad, Brian, el personaje de Greg Kinnear ensaya y representa –a lo largo de la película- una de sus obras maestras: “La gaviota”. Tanto las obras del dramaturgo como los films de Ira Sach suelen centrarse en una clase burguesa venida a menos y en la frustración de sus personajes. La película tendría puntos en común con “El jardín de los cerezos”, en donde una finca –presidida por esos cerezos, símbolo de la tradición familiar- está a punto de desaparecer a causa de una mala gestión financiera y un abultado endeudamiento.

También hay mucho de Chejov en la forma en que se comportan y discuten. Como en uno de los ejercicios de interpretación  -discutir con el profesor, gritándose las mismas frases- las tensas conversaciones entre Leonor y Brian les lleva a un absurdo punto muerto, que no les conduce a nada. De ahí que la reacción de los chicos, sea el silencio. La elipsis, los silencios de esa “acción indirecta” de Chejov en donde la acción no resulta directa, sino a través de los subtextos.

Resultado de imagen de verano en brooklyn

Pero en “Un verano en Brooklyn”, existe otra referencia importante, confesa por el propio director en una entrevista: “El ídolo caído”. En esta película de suspense, en la que Carol Reed versionaba una novela de Graham Green, un niño acusaba a su mayordomo de matar a su esposa. Después de reflexionar sobre su error, quiere enmendar el mal que ha hecho pero los adultos no le hacen caso. El intenta llamar la atención sobre lo que considera correcto, pero todos le ignoran. Ahí radica parte de la esencia de “Un verano en Brooklyn”, una película emotiva, con la que muchos espectadores podrán sentirse identificados por contar con ese realismo cotidiano que se ve diariamente a nuestro alrededor, sin estridencias.

 

La Gala de los Oscar 2017.

Resultado de imagen de oscar 2017

“Bienvenido al Teatro Dolby, la casa de los premios Oscar”.

La noche del 26 de febrero volvió a ser la mágica noche de los Oscar: noche de premios, shows musicales y alguna que otra sorpresa.  Desde hace semanas se estaba especulando sobre lo que iba a pasar; por ejemplo se hablaba mucho del esperado triunfo de “La la land”, por lo que la 89º Gala de los Oscar sería recordada, por el film de Damien Chazelle, que venía a la ceremonia con 14 nominaciones y un palmarés de 7 Globos de Oro y 5 Baftas; también por el mayor protagonismo de los afroamericanos, después de la polémica de la edición anterior. Pero ni el guionista más esperado pudo escribir un final de fiesta como el que sucedió en el Teatro Dolby.

Esta Gala será recordada por ser el año en que Hollywood se posicionó en contra de su Presidente, Donald Trump, aunque de una forma velada. La industria del cine quería recordarle, a su manera, esa máxima del propio George Whashington: “Cuando los gobernantes temen al pueblo, hay democracia, pero cuando el pueblo teme a sus gobernantes, se da la tiranía”. No fue una ceremonia especialmente política. El conductor de la gala Jimmy Kell…, hacía comentarios incisivos constantemente y uno de los actores que entregaron un premio, el mexicano Gael García Bernal decía: “Estoy en contra de cualquier tipo de muro”. Pero hubo un momento, concreto, en donde el mensaje fue más claro: cuando Asghar Farhadi –ausente en la Gala por el veto de Trump a los ciudadanos de su país-ganaba el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa, por la película iraní “El viajante”.

Resultado de imagen de oscar 2017

                       Los cuatro premiados en categoría de interpretación.

El gran lance.

El mayor enfrentamiento de la Gala lo suponía, La la land y Moonlight. Mainstream sobre la nostalgia del Hollywood dorado, a través de un musical, o cine independiente con denuncia social y sufriente protagonista afroamericano. La la land obtendría seis estatuillas, para el Diseño de Producción, Mejor Fotografía, Mejor Actriz (para Emma Stone), Mejor Director, Mejor Canción y Mejor Banda Sonora, e incluso parecía que iba a recibir, también, el Oscar a la Mejor Película… pero fue un error. Warren Beaty y Fay Danawey -que subieron al escenario, como parte de esos cincuenta años de “Bonnie and Clyde” se equivocaron con el sobre del premiado, que al final recayó en “Moonlight”, una de las grandes triunfadoras de la noche.

“Ni en los mejores sueños lo podía haber imaginado”, confesó su director, cuando se despejó el histórico error. De hecho, es la primera película –con un equipo enteramente afroamericano, que lograba un Oscar a la Mejor película. A parte, Moonligth lograba el Oscar al Guión Adaptado, mientras que Mahersala Ali recibía el premio al Mejor Actor de Reparto, junto a otro “premio”: el haber sido padre recientemente.

Pero “Moonlight” no fue la única nota de color de la noche. El documental sobre el crimen de J. K. Symspson, fue otro de los trabajos “afroamericanos” premiados en la Gala; también Viola Davis, recibía el Oscar a la Mejor actriz de reparto, quién pronunció un discurso “humano”: “Es una profesión que celebra la vida y por eso doy homenaje a esas vidas ordinarias, que viven el día a día”.

Resultado de imagen de oscar 2017

Los nueve títulos que competían a la mejor pelicula.

Un trío de ases.

La gran apuesta entre las actrices principales parecía decantar la balanza a favor de Emma Stone y al final parece haberse hecho justicia. La Academia querría devolverle un favor, después de haberla ninguneado por su papel en “Birdman”, mientras que su competidora favorita (Natalie Portman –esa inmensa “Jackie”-) perdía posibilidades después de su derrota en los Globos de Oro (frente a la Isabelle Hupper de “Elle”) y no estar, ni siquiera, nominada para los Baftas.

El Oscar entre los actores protagonistas estaba mucho más claro, con ese merecidísimo personaje de Lee Chadler en “Manchester frente al mar”, con Casesy Affleck, dando la sorpresa con una interpretación que la ha valido todos los premios posibles y muchos aplausos.

En cuento a los directores, Damien Chazelle se convirtió en el más joven (con sus 32 años) que ganaba la estatuilla al Mejor Director, por “La la land”, “una película sobre el amor y tengo la suerte de enamorarme durante el rodaje”.

 

Eso sí, el palmarés estuvo muy repartido, con alguna sorpresa como el Mejor Maquillaje para “Escuadrón suicida”. Hubo, incluso, algún aspecto proteccionista por parte de la Academia como el del premio a “Zootrópolis”, como película de Animación (por otra parte, esperado), a pesar  del detalle de nominar a la japonesa “La tortuga roja” o la suiza “Mi vida como un calabacín”.

También fue la edición de los Oscar en el que podría haber sido el año,  pero no lo fue. Nos referimos a la candidatura española, “Timecode”, nominada al Mejor Cortometraje. El corto se convierte, así, en el sexto corto español que se queda a las puertas del Oscar; le enviamos, eso sí, un merecidísimo aplauso al equipo, encabezado por Juanjo Giménez.

Resultado de imagen de timecode corto

De la edición de 2017, también destacamos el Oscar Honorífico al actor Jackie Chan, uno de los cuatro premios que se entregaron fuera de la Gala oficial. Un reconocimiento de la Academia hacia un actor, director y guionista, experto en artes marciales. Otro nombre a destacar, fue el del español Marcos Fajardo, quien recibió un Oscar técnico por su contribución al cine, un programa informático, llamado “Arnold” –en honor al actor Arnold Swarzenegger-  un software de “renderización”, consistente en interpretar imágenes en 3D, para luego plasmarlas en una imagen bidimensional), un sistema que ha servido en película como “Gravity” “Los Vengadores”, “Thor” o “Los guardianes de La Galaxia”.

 El Palmarés.

Mejor Película:

La la land (Damien Chazelle)

Mejor director:

Damien Chazelle (por “La la land”)

Mejor actor:

Casey Affleck (por “Manchester frente al mar”)

Mejor actriz:

Emma Stone (por “La la land”)

Mejor guión original:

Kenneth Lonergan (por “Manchester frente al mar”)

Mejor guión adaptado.

Moonlight (Barry Jenkins)

Mejor actor de reparto:

Marhiale Ali (“Moonlight”)

Mejor actriz de reparto:

Viola Davis (por “Fences”)

Mejor fotografía:

(“La la land”)

Mejor sonido:

Por Arriwall (La llegada).

Mejor edición de sonido:

“Hasta el último hombre”.

Mejor banda sonora:

Justin Hurwitz (por “La la land”)

Mejor canción original:

City of stars (por Justin Hurwitz y otros para “La la land”)

Mejor montaje.

(Hasta el último hombre”)

Mejores efectos especiales:

El libro de la selva.

El mejor vestuario.

Animales fantásticos y dónde encontrarlos.

Mejor diseño de producción.

“La la land”.

Mejor maquillaje.

“El escuadrón suicida”.

Mejor película de animación.

“Zootrópolis”.

Mejor película de habla no inglesa.

“El viajante” (Asghar Fashardi. Irán)

Moonlight. El drama de ser homosexual y negro en los Estados Unidos.

Resultado de imagen de moonlight película

Esta película centra un doble rechazo en los Estados Unidos, ser homosexual y negro –lo  que es una novedad en el cine- que vive en una zona deprimida de la ciudad de Miami (Florida). Un film –con aspectos autobiográficos del propio director- que toma su título “Moonlight”, de una obra de teatro: “In the moonlight, the black boys are blue”; una apreciación que hace uno de los personajes,  que podría traducirse como “En la luz de la luna, los chicos negros son azules”. Un estreno que vino precedido por las ocho nominaciones y sus tres Oscar, que finalmente se llevó a casa –aunque, en un momento,  estemos ante una película algo alérgica a las Academias de Cine-.

Brian Jenkings propone un viaje temporal de un chico afroamericano gay que vive en la opresiva grisura propia del cine del ghetto. Es normal que en los primeros compases de la película, sea un niño que sufra bulling (el acoso escolar); sin amigos y sin que nadie le comprenda. En ese sentido, sería como “Precius”, esa película fallida de Lee Daniels, que llegó a los Oscar con el aliciente de ser cine comprometido, aunque estuviese armada con la punta roma –en comparación con este film-, con una importante novedad, al poner en entredicho la masculinidad afroamericana, sobre todo porque ya no es tanto el modelo de personaje negro que solemos ver en el cine.

Resultado de imagen de moonlight película

-¿Quién eres Chiron?

Un chico callado de ojos tristes, cuya conmovedora historia se situaría entre lo más destacado del  regreso a la gran pantalla de la temática afroamericana, desde ese retrato del ghetto que nos dejó una multitud de cineastas –en los años noventa-, cine presidido por Spike Lee. De los cuales es el único de los títulos estrenados –“Loving”, “Figuras ocultas” e incluso el que nos faltaría, “Fesce”- que no tiene como tema determinante el enfrentamiento racial, de ahí que pueda centrarse en otros aspectos que marcan a esta clase social. En este sentido, lo que destaca es la búsqueda de la identidad, como obsesión para sus personajes –tema que ha estado presente en algunas películas de comienzos de años (“Lion”)-  lo que toma cuerpo en el film, sobre todo cuando el protagonista lucha para saber quién es.

Pero donde realmente triunfa “Moonlight” es al mostrarnos ese drama que sufre el personaje principal, a lo largo de los años; normal que muchos relacionen esta película con “Boyhood”.

¿El “Boyhood” afroamericano?

Hablar de eso son palabras mayores, pero sí es verdad que tiene ese poso que el paso del tiempo deja en sus personajes, de forma similar al que Richard Linklaker supo reflejar en esa pequeña obra maestra. Hay una evolución hacia la madurez adulta, que faltaría en la película de Linlaker

-Eres mi único amor y yo el tuyo.

Estructurada en tres episodios o partes, la película contrapone ideas como “herencia” y “educación”, aspectos que hacen de nosotros lo que somos y que define al personaje principal, tal y como el film lo presenta. De hecho, sería un título que ejemplifica cómo una persona puede ir cambiando –a lo largo del tiempo- según las condiciones y lo que se piensa de él. De esta forma, “Moonlight” se inicia con ese niño tímido y retraído al que llaman “Little” (pequeño) (Alex Hibbert), que sufre bulling en el colegio y es maltratado por los chicos del barrio.  Aparte vivirá condicionado  por una madre drogadicta, que poco a poco irá sumiéndose en el crack. En esta situación, es curioso que sea un narcotraficante –Juan- quién le ayude.

Resultado de imagen de moonlight película

Chiron representa al personaje adolescente, que descubre la atracción sexual –la homosexualidad- aunque también la delincuencia que le llevará de un reformatorio a otro. Black correspondería al tercer episodio en la vida de Chiron, cuando su personaje sale reformatorio convertido en alguien que no quería ser. Lo importante, en esta ocasión, es su grandeza física –una fachada con la que se defiende- en un momento en que se reencuentra con su único amigo.

El film, producido por la productora de Brad Pitt, Plan B Entertaiment, se llevó tres Oscar –al de Mejor Actor de Reparto (para Mahershala Ali), el mejor guión adaptado y Mejor Película- y protagonizó una histórica anécdota en la Gala, al ser parte del error que se cometió en la entrega a ese último premio. 

Resultado de imagen de moonlight oscar

Resultado de imagen de moonlight oscar

Figuras ocultas. Las mujeres olvidadas de la carrera espacial.

Resultado de imagen de figuras ocultas pelicula

Hollywood está dispuesto a sacar punta a los acontecimientos más relevantes de su país y demostrarnos que hay muchas de esas “historias basadas en hechos reales” que aún quedan pendientes; esa realidad que tanto sirve de inspiración para el séptimo arte. La película, “Figuras ocultas”, tiene el mérito de encabezar la taquilla norteamericana, codeándose con  la mismísima “La la land”, y ser una de las firmes candidatas a arrasar en los Oscars.

El film se centra en tres destacadas mujeres afroamericanas en un mundo dominado por hombres, y un contexto de racismo. Estamos en los años 60, en plena Guerra Fría, en un conflicto entre rusos y norteamericanos que tuvo como uno de sus principales aspectos, la carrera espacial, es decir, el esfuerzo por alcanzar el espacio y la Luna. En este sentido, la matemática afroamericana, Katherine Johnson y dos de sus colegas, Dorothy Vagaugh y Mary Jackson, se hicieron hueco en un lugar tan exclusivo como la NASA. Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Mónae encabezan un reparto, lleno de caras conocidas, entre ellas un muy interesante Kevin Costner, e incluso los seguidores de “The Big Bang Theory”, reconocerán a Jim Carsom (Sheldon Cooper) entre los intérpretes.

Resultado de imagen de figuras ocultas pelicula

-Necesito ecuaciones que no existen para adelantarnos a los rusos y evitar que planten su bandera en la maldita Luna.

Katherine Johnson fue la matemática que llegó a elaborar esas ecuaciones e incluso logró calcular la trayectoria que permitió a John Glenn, realizar una órbita completa de la Tierra. Dorothy Vagaugh era una auténtica as con los ordenadores, consiguiendo dar una lógica a los superordenadores IBM en esta carrera espacial, mientras que Mary Jackson fue una de las ingenieras que lograron construir el cohete que daría la vuelta a la Tierra. En definitiva, tres visionarias y pioneras.

-Quisiera ser ingeniera de la NASA, pero no puedo asistir a clases exclusivas para blancos y no puedo cambiar el color de mi piel. Así que tengo que ser la primera.

La segregación racial aparece, en la película, remarcándose en un detalle: ellas debían recorrer un kilómetro para poder ir a los lavabos para mujeres de color, lo que es resuelto por su jefe (Kevin Constner), cuando observa su ausencia del trabajo y decide sensibilizarse y cambiar las cosas.

Resultado de imagen de figuras ocultas pelicula

Curiosamente, coincidieron en las carteleras dos películas sobre un contexto racial, ambientado en el Estado de Virginia, durante los años 60; la historia de los Loving,  una pareja interracial que desafió a la sociedad conservadora de la época, en “Loving” (Jeff Nichols), y este film dirigido por Theodor Melfi, quien co-escribe el guión junto a  Allison Schroeder, a partir del libro de Margaret Lee.

En muchas películas ambientadas en la NASA, era frecuente ver a hombres blancos, que podrían ser buenos representantes del llamado WAPS, con alguna nota de color de algún personaje negro, pero ahora nos dicen que no sólo habría mujeres sino que  algunas científicas afroamericanas estarían entre las principales responsables de la carrera espacial. La lucha por los derechos civiles, tema capital entonces, y por desgracia, de máxima actualidad, da importancia a una película que resultará emocionante.  El gran inconveniente de esta historia es que no suele ir más allá del lucimiento del protagonista, que el telón de fondo histórico -que les sirve para contextualizarla- no es más que la excusa para hacer arenga de lo políticamente correcto. Sin apenas profundizar en lo que cuentan, salvo en los momentos concretos. La película es resuelta de forma eficiente, pero jugar en la misma categoría que, por ejemplo, “La la land” me parece desproporcionado.

Loving: una historia interracial.

Resultado de imagen de loving película

Precedida de algunas de las mejores revelaciones del cine independiente, llega el último trabajo del director norteamericano Jeff Nichols. Podríamos pensar que el título “Loving” (amando) sea un juego de palabras, pero lo cierto es que se trata del apellido de una familia real, que protagonizó un suceso tan impactante en su momento como para dar su salto al cine.  Una  historia basada en hechos reales, la de Mildred y Richard, una pareja interracial que desafió a la sociedad de Virginia, en la década de 1960.

En esta película, Nichols reestructura el cine de derechos sociales en cuanto no trata sobre batallas o luchas de sus protagonistas en pos de la justicia, para narrarlo desde la intimidad de un matrimonio. La pareja se casó en uno de los estados del norte del país, donde la unión interracial estaba legalizada, pero se marcharon al sur, en busca de nuevas oportunidades y empezar una vida. Para su sorpresa, en Virginia, donde se instalaron, el amor entre un hombre blanco y una mujer negra, era considerado antinatural y por tanto, prohibido. Estamos ante una emotiva y tierna historia real, cuyo caso fue llevado a la Corte Suprema, en donde se consideró la condena –por el matrimonio interracial- inconstitucional, sentando jurisprudencia.

El reparto.

Resultado de imagen de loving película

Joel Edgerton y  Ruth Negga encabezan el reparto y están soberbios en sus personajes, Richard Loving, Mildred Loving, quienes representan a un matrimonio interracial que sufren el rechazo del Estado de Virginia, en los cercanos años sesenta, es decir, sumergidos aún en un definido racismo.  Joel Edgerton es un actor australiano conocido por su papel en la serie The secret of life os us, mientras que en el cine le hemos visto Exodus o El gran Gastby, y sobre todo en El regalo, que también dirigió y escribió. Ruth Negga es una actriz etíope, presente en títulos como “Desayuno en Plutón”, “Guerra Mundial Z” o “Warcraft: el origen”.

Entre los actores secundarios, habría que destacar a Michael Shannon, el actor fetiche de Nichols en sus anteriores películas.

Una genuina visión del género “americana”.

Nacido en Arkansas, uno de esos Estados del Sur que tardaría décadas en erradicar este conflicto racial, el cine de Jef Nichols se caracteriza por no alejarse de este territorio geográfico de los Estados Unidos. De esta forma reinventa un género tan genuino como el cine “americana”, la mejor expresión estadounidense.  Estuvo representado por directores  clásicos como  John Ford o Henry King, o contemporáneos como David Lych (Una historia diferente) o Paul Thomas Anderson (Pozos de ambición), pero también lo encontramos en la literatura (John Steimback), la música (el folk, el country, o en figuras como Bill Frisller) y la pintura (Edward Hopper).

Por centrarnos en la filmografía de Nichols, “Take Shelter” era mucho más que una combinación de género “americana” y fantasía, sobre premoniciones apocalípticas. “Take shelter” (Resguardarse) era cine de catástrofes con un sabor indie, una película que basculaba entre la realidad, entendida como tal, y lo que cada uno de nosotros podemos entender como real, esa que viene marcada por nuestros miedos o deseos.

-Tengo sueños, siempre empiezan como una tormenta.

 

Un hombre normal, con una familia normal, empezará a sentir sueños o premociones sobre una inminente tormenta, por lo que le surge un deseo de proteger a su familia, más allá de lo que parece razonable. Pero ese presentimiento, que le aparece en forma de visiones, le llevará a la obsesión y, por último, a poner en riesgo aquello que con tanto interés quería proteger.

“Mud” (Barro), tenía como referencia ese paso de la adolescencia a la madurez, con un sentido de la aventura y de la pérdida, sin recurrir a las convenciones genéricas de este tipo de películas. El film recurría a la literatura (Mark Twain), pero también a un lugar geográfico: Arkansas, Illinois, el Mississippi. Así comprobamos cómo el cine de Jeff Nichols se sitúa en esa franja geográfica de los Estados del Sur, más conservadores y en donde el problema racial se hace más evidente. El aspecto central que se vincula con su último trabajo.

-Quizás perdamos las batallas más pequeñas, pero ganaremos, al final la guerra.

Resultado de imagen de loving película

En “Loving” la causa que abandera esta pareja se hace desde la más estricta intimidad. Es una familia sencilla, propia de esa América Profunda, que lleva a cabo una vida sencilla, sin estridencias de ningún tipo. De ahí que la lucha que llevan no esté representada por procesos judiciales, manifestaciones, tribunales o la justicia más esencial. Pero eso no quita que, desde la perspectiva de sus personajes, no sientan profundamente todo el proceso que se estaba produciendo en torno a ellos. A su pesar.

-La he comprado, la media hectárea entera, voy a hacerte una casa.

Con cinco películas en su haber, y a falta de conocer su  último trabajo “Midnight Special”, el cineasta norteamericano se ha ganado el derecho a ser seguido con especial atención.  Seguramente la película no gane ningún Oscar, no esté entre los títulos que gocen de ese privilegio que otorga la Academia y por eso, quizás pase algo desapercibida por el público. Es curioso como el cine de mi comarca “Odeón”, situado en el Campo de Gibraltar, el único superviviente de su género, haya optado por programar “Figuras ocultas” en vez de esta pequeña maravilla –dentro de la categoría de cine social con ambiente afroamericano-, pero su apuesta por la sencillez, por construir personajes a la altura de las expectativas de una película, que las cumple de sobra, es merecedora de todos nuestros halagos.

Vivir la noche. Los violentos años veinte.

Resultado de imagen de vivir la noche

-Hay demasiada violencia en este trabajo, poco a poco dejarás de ser tú.

Ben Afleck regresa a la dirección en su cuarto largometraje que, también protagoniza. Una historia sobre el crimen organizado de los años veinte, con la prohibición de la Ley Seca, como telón de fondo.

Joe Coughlin, su personaje principal, es el hijo de un capitán de la policía de Boston (interpretado por el veterano Brendan Gleeson) con una ascendente carrera criminal. Nos situamos en los años veinte, en el contexto de Ley Seca, focalizándolo en un mundo de gánsteres, prohibición y tiros, con una red de policías corruptos y mujeres fatales de las que se enamorara el protagonista. Este aparece interpretado por el mismo Ben Afleck, después de la renuncia de Leonardo DiCaprio y se cuenta la anécdota de que el escritor, Dennis Lehane,  le pidió someterse a prueba, que humildemente aceptó y pasó.

La nueva película se basa en la llamada “Trilogía Coughlin”, junto a “Cualquier otra otro día” y “Ese mundo desaparecido”, novelas de Dennis Lehane,  uno de los escritores del género negro contemporáneo más adaptado por el cine, en concreto, cuatro de sus novelas, Mistic River, Gone Baby Gone y Shutter Island. Un autor capaz de crear auténticas historias de género negro, con atmósferas oscuras, situadas en Boston y protagonizadas por inmigrantes; vinculado, por tanto, con su origen de ascendencia irlandesa. Partiendo de una de sus novelas, Mistic River, Clint Eastwood logró una de sus películas más redondas; mientras que Scorsese conseguía uno de sus mayores éxitos de taquilla con “Shutter Island”. Sin embargo, sería Ben Afleck el mayor deudor de Dennis Lehane, pues el material de este autor sirvió tanto para su debut cinematográfico “Adiós, pequeña adiós” como para su cuarto largometraje. 

Resultado de imagen de vivir la noche

Ben Afleck, ¿el nuevo Eastwood?

La Warner no tardó en catalogarle como el nuevo Clint Eastwood, después de sus dos primeros éxitos tras la dirección, pero creemos que esta consideración tiene más de publicidad que de realidad. Irregular en su faceta interpretativa y con una prometedora carrera como director, Ben Afleck apuesta por un autor conocido para su cuarto largometraje: Dennis Lehane.  Como actor compagina irregulares blockbusters (“Batman vs Superman: El amanecer de la justicia”) con títulos de todo pelaje y condición (Perdida, David Ficher), e incluso tras su Oscar –compartido por Matt Damon- por el guión de “El indomable Will Hunting”, hay muchos aspectos oscuros. Pero corría el año 2007 cuando estalló la noticia de que iba a sentarse tras las cámaras para dirigir un film, de un autor de reconocido prestigio y con un reparto estelar. Sin embargo, reconocimos tras ese primer título a un director con cierta solvencia; de hecho su anterior trabajo “Argo” (2012), obtuvo el Oscar a la Mejor Película.

Ambientada en los barrios bajos de Boston, “Gone Baby Gone” es un sólido trhiller, centrado en el rapto de una niña, suceso que marcará a todos los personajes, de una forma distinta. Uno de los grandes aciertos de Afleck es la construcción de los personajes, lo que consigue gracias, también al trabajo de interpretación que logran sus actores; sobre todo un inmenso Ed Harris.

Resultado de imagen de vivir la noche

-Volveremos a vernos, a este lado o al otro.

“The Town: Ciudad de los ladrones”, es otro relato de ambientación criminal y con Boston como escenario. Un film que apunta alto aunque el resultado sea bastante irregular y que cuenta como principal error el situarse al frente del reparto. Si en su anterior película colocaba como protagonista a su hermano Casey, menos conocido pero mejor actor, en esta ocasión decide reservarse el papel principal; creemos que por la arrogancia tras haber escuchado elogiosas críticas de su trabajo anterior.

Sin ser una mala película, podría ser considerada fallida, precedida por el batacazo en la taquilla norteamericana y por el hecho de que Ben Afleck no habría sido la mejor opción para encabezar el reparto. La puesta de escena muy trabajada y detallista podría confirmar que la Warner aceptó todo aquello que le pidiese Afleck, como director, pero sus críticas de su cine suelen ir dirigidas en el terreno de la interpretación. De sus tres películas anteriores, sólo “Gone Baby Gone” no contaba con Afleck en el reparto y quizás su única interpretación aceptada sea la de “Argo”.

Manchester frente al mar. Naufragios personales.

Resultado de imagen de manchester frente al mar kenneth lonergan

Poco a poco van estrenándose los títulos que irán ocupando los lugares centrales en la parrilla de los Oscar. Este es el caso de “Manchester frente al mar”, la tercera película de Keneth Lonergan, un director que se prodiga poco, espaciando sus trabajos a lo largo de dieciséis años.  Lo cierto es que ya prometía cuando se estrenó en el festival de Sundance y de hecho es una de las grandes apuestas del año.

El film supone otro regreso a la gran pantalla, el de un inmenso Casey Affleck, mucho mejor actor que su hermano Ben, con una interpretación que le está valiendo aplausos y premios, como el del Festival de Gijón. En el seno de una familia obrera americana, Lee Chalder (Casey Affleck), se convertirá en el tutor de su sobrino, tras la muerte prematura de su hermano mayor, obligándole a lidiar con su esposa separada Randi (Michelle Williams), una vez que se marcha de la ciudad en la que vive –Boston- a la que nació -la Manchester del título es la de Massachusetts, no confundir con la británica-, la cual abandonó años atrás, con el fin de alejarse de unos conflictos soterrados.

-Yo tenía entendido que pasabas temporadas aquí.

Resultado de imagen de manchester frente al mar

A su personaje le suceden grandes tragedias en la vida, que no vamos a desvelar porque se irán descubriendo, poco a poco en la película, y cuando se ve ante el reto de hacerse cargo de su sobrino adolescente, ser verá desbordado por las circunstancias, pero también verá la ocasión de sanarse de las heridas que lleva dentro. De nuevo, nos encontramos ante un tema muy cinematográfico y americano como es el de la redención, a través de ese pasado que regresa, dejando una alargada influencia en el presente de los personajes. Hablamos de los traumas, los conflictos internos y personales con aquellos que tuvieron mucho que ver en nuestras vidas, años atrás. Tema que, por cierto, ya estaba presente en el anterior trabajo del director, “Margaret”.

El director.

Resultado de imagen de manchester frente al mar kenneth lonergan

El norteamericano Keneth Lonergan, -criado en el Bronx-, compagina el teatro, como dramaturgo y director teatral, con el cine, como guionista y realizador. Debutó en la dirección con “Puedes contar conmigo”, película protagonizada por Mark Ruffalo y Laura Linney, que valió al director un Premio en el Festival de Sundance y una nominación a los Oscar, como guionista, mientras que su segundo film fue “Margaret”. A pesar de fue rodada en 2005, tuvo que retrasar su estreno seis años, a causa de su complejo proceso de montaje y a unos conflictos legales.

El reparto.

Del reparto, destacamos dos nombres propios, a parte –por supuesto- del joven actor Lukas Hedges,  que interpreta a Patrick, el sobrino adolescente.

Casey Affleck.

Hemos necesitado de casi quince años para reconocer que el hermano menor de los Affleck es muchísimo mejor intérprete que Ben, -mucho más famoso y mejor director que actor-. Su debut en el cine se hizo en los 80, con pequeños papeles en películas como Todo por un sueño o El indomable Will Hunting. “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, “Adiós, pequeña, adiós” o “Interestellar”  son algunos de los títulos en donde le hemos visto.

Michelle Williams.

Ya parece lejísimo la conocida serie de los 80 “Dawson crece”, por la que la actriz sería un ídolo adolescente. En el cine, la verdad es que ha tenido una trayectoria algo  más discreta a pesar de sus anteriores nominaciones al Oscar.  Ha protagonizado filmes como “Blue Valentine” (Dereck Cianfrance), “Vías cruzadas” (Tom McCarthy) o “Brockeback mountain”, en la que interpretaba a la esposa de Heath Ledger, un personaje que le valió su primera nominación.

-¿Podemos comer algún día?

-¿Juntos? ¿Tú y yo?

Resultado de imagen de manchester frente al mar

La película podría guardar una cierta similitud con mi vida personal y algunos aspectos que había esbozado en un guión cinematográfico. La complejidad de unas relaciones familiares, desde que se produce el duelo, junto al reconocimiento  de que será difícil aceptar el giro que ha tomado la vida. El dolor enquistado e incurable que procede su unos hechos traumáticos y que dota al film de una profundidad a través de una estructura en flashbacks. De esta forma, el director logra un calado emocional a partir de la intimidad de los personajes, descongestionando el drama con momentos de humor.

Un drama, puro y duro, con un sabor indie, que muestra el gran talento de su director, pero también unas impresionantes interpretaciones, que seguramente se salde con la primera estatuilla para Casey Affleck. Eso sí, es una película larga y que podrían considerar lenta, muy lenta, sobre todo aquellos que vayan al cine pensando únicamente  en entretenerse con un cine palomitero. Sin embargo, es una película tan auténtica que habrá a quienes se les pase la historia volando, un título obligado para todo cinéfilo.

Billy Lynn: La guerra de Irak a 120 fotogramas por segundos.

Resultado de imagen de billy lynn

Desde que D. W. Griffith estrenara El nacimiento de una nación, Hollywood ha estado mezclando política y espectáculo de forma continuada. Ya sea con fines reflexivos, puramente demagógicos o excitados por discursos propagandísticos; de hecho, una buena parte de este  barniz ideológico -con el que se ha adornado su entretenimiento- resulta muy sensible a esta política norteamericana. Una política en la que siempre ha estado presente un moralismo, una fe e incluso un sentido particular del patriotismo, sobre todo cuando la realidad del mundo se transforma a su antojo, y si es necesario, por la fuerza. Por eso, es gratificante que, de vez en cuando, vengan propuestas más críticas de cineastas foráneos como la del taiwanés Ang Lee, que centra su última película en la Guerra de Irak. Lo cierto es que Hollywood se ha presentado como la conciencia contra toda guerra y en concreto contra la de Irak, de la que parece haberse dicho todo, o casi. Lo cierto es que la principal novedad que ofrece este título lo encontramos en el aspecto técnico, al rodarlo Ang Lee a 120 fotogramas por segundos, una forma de presentar una película que -aviso a navegantes- no será posible de visionar en España.

-Resulta raro que te homenajeen por el peor día de tu vida.

Imagínense el extraño homenaje que recibe un grupo de soldados de Irak, durante un partido de futbol americano, el día de Acción de Gracias, de 2004. Este es el punto de partida de “Billy Lynn”; un drama sobre la guerra y sus secuelas; los sufrimientos que están dispuestos a tolerar los soldados, una vez que entran en combate. En este sentido, el film toma como eje la vida de un soldado que aclaman como un héroe, una vez que vuelve a casa durante un periodo de descanso, antes de regresar al frente: El soldado de primera, Billy Lynn.

Cuando visionaba la película, en la oscuridad de la sala, no podía dejar de pensar en "Banderas de nuestros padres" (Clint Eastwood), pues ambas comparten ese aspecto tan americano que es la fama, visto con un sentido propagandístico y patriótico, aunque –en el fondo- enmascarasen el horror de una guerra. “Billy Lynn” parte de una novela de Ben Fountain, con un tono completamente antibelicista.

El reparto.

Resultado de imagen de billy lynn

Un recién llegado, el actor británico Joe Alwyn, se pone al frente del reparto. Le secundan, intérpretes más o menos conocidos como Garrett Hedlund, quien ha participado en “Troya”, “Cuatro hermanos” y en “Tron Legacy”. Junto a ellos, unos eficaces Vin Diesel y Kristen Steward, quién demuestra que con cada nueva película, es mucho mejor actriz.

-Por primera vez en mi vida me siento cercano a algo más grande que yo mismo.

El director.

Resultado de imagen de billy lynn ang lee

Muchas películas de su director, Ang Lee, han mostrado la interacción entre la modernidad y la tradición, en algunos retratos de su país, desde que se diese a conocer con “El banquete de bodas”, film que reflejaba la homosexualidad desde el punto de vista de dos mundos completamente diferenciados, o radiografió el choque generacional o cultural, como se prefiera, en “Comer, beber, amar”. De la historia de China, retrató tanto la época feudal a través de las artes marciales “Tigre y dragón”, como el conflictivo tema del colaboracionismo con Japón, en la Segunda Guerra Mundial “Lust”.  Pero también se ha sumergido en diferentes aspectos de la sociedad norteamericana. Ang Lee ha tenido una gran habilidad para retratar distintas culturas, como también, situarse en diferentes etapas históricas. Se aproximó al western, ambientado en la guerra de Secesión, en “Cabalga con el diablo”.

- Esta no es nuestra guerra.

- Padre, puede que yo haya nacido en Alemania, pero yo me he criado aquí y esta es mi gente. Si la situación empeora…

- No Jacob, esta no es tu gente. Siempre serás un alemán para ellos.

Retrató la relación de unos hermanos en el drama romántico de “Leyendas de pasión” y los amores conflictivos de dos homosexuales “Brockback Mountain”.

Una apuesta técnica adelantada a su tiempo.

Resultado de imagen de billy lynn

En sus últimas películas hemos podido comprobar cómo apuesta por las novedades tecnológicas, como ya hizo en la notable “La vida de Pi”. Si en aquella ocasión, filmaba en digital y 3D, en esta la apuesta es mayor. Sus pretensiones por conseguir una acción bélica plenamente realista le hizo emplear una cámara especial de 4K, para poder rodar con 3D a 120 fotogramas por segundo. Eso es, a una velocidad, cinco veces mayor que el estandarizado 24 fotogramas por segundo. Lo más atrevido que un cineasta había hecho anteriormente fueron los 48 frames por segundo, con los que Peter Jackson había rodado “El hobbit”, aunque recibiese críticas, por el camino.

Este atrevimiento técnico ya ha hecho fracasar la película en la taquilla americana y ha evitado que en otros países se disfrute tal y como lo concibió su director, como el caso de España que ha optado por la versión estandarizada, en su distribución. Pero también ha dejado a la película de Ang Lee, a las puertas de los Oscar, como ha sucedido con el film de Scorsese “El Silencio”, dos de las grandes damnificadas por la Academia, junto con “Sully”, de Eastwood.