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Fotografía en el séptimo arte: Atardeceres de cine.

Fotografía en el séptimo arte: Atardeceres de cine.

Los matices en la fotografía se han usado para que las películas expresen emociones; efectos lumínicos, atardeceres o amanaceres, transmitiendo nostalgia o pasión. Kurosawa, Ford, Coppola o Spielberg han recurrido al tratamiento del color, a los cielos rojos saturados de los atardeceres, gracias a la gran labor de sus directores de fotografía, a aquellos artesanos y artistas, a los que queremos hacer un sentido homenaje (como Takao Saitô, Winton C. Hoch, Vittorio Storaro, Janusz Kaminski y otros muchos), artistas poco o nada reconocidos, cuya labor como constructores estéticos de estas pinturas/ fotografías en movimiento que son las películas. 

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Winton C. Hoch director de fotografía de La legión invencible (John Ford) creó interesantes efectos lumínicos (atardeceres, anocheceres) mediante gelatinas amarillas y azules sobre las luces, reforzando así la evidente teatralidad de las escenas. Influído por el propio Ford, otro gran ejemplo lo encontramos en en una de mis escenas preferidas del filme Kagemusha en la que Kurosawa usa el tratamiento del color. Los cielos rojos saturados en los atardeceres, funcionando como fondo de pantalla y recortándose las siluetas de los soldados cual figuras chinas.

-Recorrimos mucho camino y casi llegamos a tomar el castillo. ¿Por qué retirarnos ahora?

-Yo he oído un rumor, dicen han matado a nuestro jefe.

-¡Eh, eh, eh, eh! ¿Qué estupidez es esa? ¡Mirad, el señor de Shinguen está allí!

Unos soldados descansando, las tropas avanzando como en un friso sobre el rojizo horizonte del atardecer y la melodiosa música. Entonces, se muestra una composición perfecta, con el falso Shinguen y su escolta, aupándose del caballo para mirar hacia atrás, hacia el castillo de Takeda Shinguen que acababan de abandonar. 

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 Una expléndida escena que sirvió de influencia en tantas otras ocasiones, por ejemplo en el meritorio comienzo de la versión de Drácula de Bram Stoker. Quizás como homenaje e incluso como parte de una deuda hacia Kurosawa (Coppola fue uno de los productores de su filme Kagemusha), el cineasta norteamericano se sirvió de un repertorio muy artesanal para su sombras que bailan, ilusiones teatrales, marionetas o maquetas pintadas en cristal. También es elocuente, en este sentido, el vestuario diseñado por Eiko Ishioka: Los atuendos y accesorios de Drácula, como el kimono rojo de larga cola y la peluca kabuki. 

Este mismo recurso del atardecer, volvería aparecer en otra película de Coppola: Apocallipsys Now. Al inicio del filme, el capitán Willard, tendido sobre la cama y mirando el ventilador de techo, se une a la de los helicópteros sobrevolando la selva y bombardeándola con napalm, mientras suena la canción de The Doors, The End.

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Otras películas presentan una clara importancia de los cielos y horizontes rojizos, como por ejemplo esa gran superproducción que fue "Lo que el viento se llevó" Y terminamos nuestro pequeño repaso, con el gran peso de los atardeceres en el cine de Steven Spielberg. Veamos algunos planos en donde el sol deslumbra en la pantalla.  

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El topo. Tinker, Tailor, Soldier, Spy.

El topo. Tinker, Tailor, Soldier, Spy.

-Me contó un secreto, la madre de todos los secretos, que hay un agente doble. 

El sueco Thomas Aldfredson ya había demostrado su gran capacidad cinematográfica en la adaptación del cuento vampírico Déjame entrar; del cine de autor europeo pasaría al comercial hollywoodiense de la mano de John L. Carre, una historia sobre espías, agentes dobles y topos, como alude su evidente título en español El topo.  Sus personajes pertenecen a esos espías clásicos, a la sombra de la Guerra Fría, con su crisis de identidad y encerrados en las cuatro paredes de un despacho. Espías que hacen gala de la traición y de la doble moral, propio de un mundo sin valores. Sin embargo, nadie puede negar que parte de ese mundo moralmente en ruínas tiene mucho que ver con el actual estado de la política, que también puede resultar algo amoral. 

-Las cosas no son siempre lo que parecen.

-Esto se ha puesto muy feo. 

Alfredson no hace más que recuperar una vieja historia ya conocida por la pequeña pantalla. En los años setenta una prestiogiosa serie de la BBC adaptaba este relato, bajo el título de Tinker, Tailor, Soldier, Spy (Calderero, sastre, soldado, espía) con el formato de miniserie y con el rostro de Alec Guinnes, interpretando al célebre George Smiley. Es llamado de su retiro para que descubriese a un doble agente, al servicio del espionaje soviético. 

-Hay un topo en la cúpula del servicio secreto británico. 

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Siguiendo la estela del relato, una de las grandes bazas de la película es el personaje de Gary Oldman. El recuerdo de aquella serie, que dirigiese John Irvin, está presente en la caracterización de ese personaje, en el George Smiley de Alec Guiness, y no solo en las gafas y en el corte de pelo, que podría recordarnos a ese inmenso Giullio Andreotti de Il divo. Similar estoicismo, idéntica sensación de abatimiento e inquietante mirada. Se trata de la gelidez de las emociones, de las mentiras y la contenición de los actos, un estilo que está marcado también por la semejanza con un tipo de cine de espias que ha tenido como personaje el propio George Smiley, por ejemplo, El espía que surgió del frío (Martin Ritt). "Fue una elección estética además de moral: Occidente se ha puesto muy feo", dice el topo cuando es descubierto. Esta elección "estética y moral" es la que vemos en la película y se hace suya, el director de la citada El espía que surgió del frío, otra adaptación de una novela de Le Carré. 

Ambas pertenecen al ciclo de este célebre espía, un antihéroe en comparación con el famoso James Bond, que trabaja para Circus, la representación del MI5 realizada por el escritor. El personaje había protagonizado unas cinco novelas, adaptadas al cine, y apareció tangencialmente en otras dos: El espía que surgió del frío, intepretado por el actor Rupert Davies, y en Llamada para un muerto (Sidney Lumet), aunque bajo el nombre de charles Dobbs. Volviendo a El topo, el George Smiley de Gary Oldman había sufrído la lógica evolución del personaje, tras abandonar el servicio activo. Vive solitario en la penumbra de su apartamento, rodeado de papeles de todo tipo, pero vuelve a la acción, para esclarecer la existencia de ese topo, fiel a Control (John Hurt). También encontramos una importante semejanza estilística con películas como La vida de los otros (Florian Henkel) o La conversación, obra maestra de Coppola en donde la soledad de sus personajes marcaba una historia de otra forma de espionaje. Abundan las secuencias de reflexión, con el personaje en movimiento o filmadas siguiendo su ausencia, es decir, sentado mientras va atando cabos. En realidad, muestra la misma paciencia con que Control juega al ajedrez, con esas piezas que definían a sus subordinados, según el alfil, la torre o la reina.  

Le Carré introdujo su Smiley casi al mismo tiempo que Len Deighton su anti-héroe sin nombre (Harry Palmer en la versiones cinematográficas). Este fue un momento en que la crítica y el público daban la bienvenida a las versiones más realistas del espionaje de ficción, en contraste con el glamoroso mundo de Ian Fleming y su James Bond.Smiley se considera a veces elanti Bond-en el sentido de que no se trata del retrato de una fantasía masculina, sino  un agente del gobierno-. Le Carré lo describe como un hombre un poco bajito y gordo, que siempre lleva ropa cara pero mal montaje (que "vestía como un corredor de apuestas"). Y tiene un hábito de la limpieza de sus lentes sobre el "fin de grasa" de la corbata.

Es un personaje tranquilo, de modales suaves y de mediana edad, que vive de su ingenio y, a diferencia de Bond, es un maestro de maniobras burocráticas en lugar de disparos. Smiley se representa como un jefe de espías excepcionalmente experto, dotado de una memoria prodigiosa. Un estudiante de espionaje con una visión profunda de las debilidades y falibilidades de los seres humanos, muy sagaz y perspicaz increíble que parezca, él es muy consciente de los aspectos inmorales, espantosa e inmoral de su profesión. A pesar de su serie de jubilaciones, Smiley mantiene una amplia gama de ayudantes y personal de apoyo, tanto dentro como fuera del servicio, que se extiende incluso a los oficiales "retirados" de policía y miembros del antiguo servicio. Su fidelidad a ellos y su carácter fuerte que parece promover el respeto genuino y la lealtad a él.

-Sólo quiero un nombre en clave. 

Tinker, Tailor, Soldier, Spy es una novelización de los estudios que Le. Carré realizó sobre las revelaciones que en los años 50 y 60, se hicieron en torno a una serie de traidores en el seno del servicio secreto británico, entre ellos Guy Burgess, Maclean Donald, Blunt Anthony, John Cairncross y Kim Philby, como agentes de  la KGB.Algunos de esos nombres aparecerían de forma clave, en la novela. ’Karla’ es el modelo de general Rem Krassilnikov, de la KGB, cuyo obituario en el periódico New York Times permitió sacar la luz una sospecha de la CIA. ’Bill Haydon’ deriva de Kim Philby , quien, a finales de 1950, trascendió sus sospechas de que él también podría ser un traidor, dada su relación con el desertor Guy Burgess  y continuó como oficial de inteligencia del SIS (MI6) hasta desertar a la URSS. Otro personaje a destacar,"Connie Sachs", investigador principal del circo, sigue el modelo de Milicent Bagot.

-Te enviaré arriba a la guarida del león, si te descubren, no debes mencionarme.

Podemos cerrar nuestro reportaje con una curiosidad para el espectador español. La música está realizada a cargo de Alberto Iglesias, pero encontramos incluso una canción de Julio Iglesias. En una entrevista, el director señaló que decidieron buscar una canción que definiera al personaje de Smiley en la intimidad. Se eligió "La mer", del conocido cantante, "quien representaba todo lo que George no era", en palabras del propio Alfredson, "el sol del Mediterráneo y la vida fácil".

       

        

       

J. Edgard: Eastwood y DiCaprio recrean la vida del fundador del FBI.

J. Edgard: Eastwood y DiCaprio recrean la vida del fundador del FBI.

-Todos los que formen parte de esta oficina deben comportase, tanto oficial como extraoficialmente, de forma que de ninguna manera pueda ser criticado por su conducta. 

Una de las constantes de Eastwood en cada nueva película es mostrarnos el lado oscuro de América, contarnos cómo Estados Unidos se forjaba por una serie de héroes sombríos, nacidos de la reflexión de unas épocas difíciles.  En esta ocasión, le toca el turno a Edgar Hoover, una de las claves para comprender la lucha y organización contra el crimen y el comunismo, pero además una figura controvertida. Se preocupó de buscar pruebas incriminatorias para acabar física y políticamente con diversos grupos, desde los comunistas a los pacifistas, pero reunió datos comprometedores de gandes hombres de su época: políticos, banqueros, empresarios, estrellas de Hollywood e incluso de presidentes. Se conoce una cita del propio Truman, que clamó contra Hoover en alguna ocasión: "No queremos que el FBI se convierta en una nueva Gestapo", mientras que el protagonista de J. Edgard se defendía de esta manera: "A veces, hay que saltarse las reglas para salvar a tu país". Personaje que sobrevive a las tentativas de nueve presidentes para desalojarlo en el cargo. Así, aparece en la película incluso la figura de JFK.

-El comunismo es ahora una amenaza exterior, no interior. 

-Señor Kennedy, antes de que usted naciera le oí argumentar eso mismo al señor Mitchel Palmer. 

El personaje cobra vida en la ficción gracias al talento de Leonardo Dicaprio, por momentos reconocibles, debido a la gran labor de caracterización, que le hace envejecer durante los cuarenta años en los que gira el argumento. Termina siendo una crónica apasionante de un largo de la historia del siglo XX, repleto de luces y sombras. Y lo primero que nos llama la atención es el mensaje tan actual del filme, que sin duda, puede tacharse de político. Hay que tener en cuenta que el principal colaborar de Eastwood es un activista gay, guionista de otro filme de episodio turbulento, Mi nombre es Harvey Milk (Gus van sant): hablamos de Dustin Lance Black. Y vemos tras estas líneas esbozadas, la evidente sintonía con la llama "Patriac Act", surgida como consecuencia del 11-S; esta fue una serie de enmiendas y leyes dirigidas a la lucha contra el terrorista, que no hacía otra cosa que actualizar las tácticas de Hoover -rastreo del correo electrónico, colocación de cámaras y de tecnólogía de vigilancia en edificios públicos, etc.- De hecho, la película comienza con la explosión de un paquete bomba, situado en una bicicleta, perpetrado por un grupo anarquista. 
 

El sentido crimefigther de Hoover entiende como algo vital para esa sociedad,  la creación de una fuerza policial dotada de la más moderna tecnología para la lucha del crimen (laboratorio para pruebas; estudio y registro de huellas, expertos en balísticas). Esta misma tecnología le sirvió para resolver uno de los casos más llamativos de su carrera, el del secuestro y asesinato del hijo del famoso aviador Charles Lindberg, aunque el peligro de la manipulación de pruebas y la confesión del condenado, a base de torturas, estuvo presente. Es decir, el fantasma del 11S planea nuevamente en la película. Y curiosamente, J. Edgard no se preocupa tanto por la Mafia, retratada en la película con esos tiroteos propio del cine negro clásico, sino por su lucha contra los sectores más liberales quienes solían criticar la actuación de Hoover, al frente del FBI. 

 J. Edgard es una pieza más en una filomografía dirigida a reinterpretar la historia de los Estados Unidos a través de unos temas que aparecen como señas de identidad de un país, pero a través de un tamiz claroscuro. 

 

-Vi a los Ligburg en París, casi no los reconozco.

-Solo la justicia puede devolver la razón a sus vidas

                 

Sin embargo uno de los aspectos más interesantes del filme, es mostrarnos al personaje, marcado por su temperamento, ideas y fobias. Es otra constante de Eastwood, presentar cómo los heroes sombríos surjen a raíz de unas reflexiones dentro de su mundo interior. El hilo argumental de la película parte de las memorias del propio Hoover, un Hoover viejo y encorbado, que sirve de narrador subjetivo pero de excepción. El J. Edgar de Clint Eastwood es un personaje marcado por su madre, su sexualidad y sus obsiones, con las que veía conspiraciones por todas partes.  

Hoover fue un solitario y un tipo asocial, a pesar de ser un personaje público, siempre rodeado de gente y de aduladores, que tenía en el sexo uno de sus tormentos. El tema de la sexualidad latente, aparece junto con la figura de clyde Toldson y el de su propia madre. El primero fue su colaborador y amigo, con quien compartió una más que sospechosa cierta relación aunque nunca acabase de "salir del armario"; su madre, -Anna Marie Hoover, (Judi Dench, en la película)-era bastante intransigente en este asunto: "Prefiero un hijo muerto a un "narciso" vivo", le increpa en una ocasión. El afecto materno que presenta este personaje recuerda al de Norman Bates, con su madre, en Psicosis (Alfred Hithcock); de hecho, en una escena, J. Edgar se viste con un traje de su madre, recién fallecida.También está marcado por otro personajhe femenino, el que interpreta Naomi Watts, su fiel y atractiva secretaria que se mantendría a su lado todo este tiempo. Un personaje fundamental en la vida de Hoover, que llegó incluso a rechazarle una propuesta de matrimonio.   

-Ya sé que nos conocemos desde hace muy poco, pero me sentiría halagado de que fuera mi compañera, mi esposa.

-¿Le puedo contar un secreto?

-Sí, claro.

-No quiero casarme con nadie, mi trabajo es lo primero. 

 

Un personaje que sabe a poco, por sus escuetas apariciones. 

-Edgard tenemos que comer, ¿comemos juntos, pase lo que pase?

-Me has dejado sólo ahí dentro. 

-Has cometido perjurio. 

Volviendo a Hoover y Toldson, estos aparecen casi siempre juntos en pantalla, se les ve asistiendo a almuerzos, a las carreras, de viaje, e incluso se muestran acaloradas discusiones entre ellos; pero a parte de esto no vemos nada que se pueda intuir una relación homosexual. Pero sus debilidades privadas se convertían en maldades públicas si eran otros los protagonistas. La película representa algunos de estos momentos, uno de los interesantes sea quizás el guiño a la sospechosa relación lésbica que mantenía Eleanor Rooswelt con la periodista Lorena Hickcolk. 

Podíamos cerrar el análisis haciendo un balance positivo de la película, a pesar del ataque de la crítca norteamericana y del ostracismo que ha sufrido en las nominaciones de los Oscars. Quizás no sea un filme redondo, una de sus grandes obras maestras, pero sin duda se trata de un gran trabajo por parte de todo el equipo y de sus principales responsables (reparto, director, caractización, etc...) y un título muy superior a sus últimos trabajos (El intercambio, Más allá de la vida).


La conspiración. Tras el asesino de Lincoln.

La conspiración. Tras el asesino de Lincoln.

"Me interesan las historias sobre la gente que no se conoce, sobre todo cuando están dentro de un suceso histórico que todo el mundo cree conocer". Esta frase del propio Redfort es toda una declaración de intenciones de una filmografía basada en retratarepisodios históricos suficientemente conocidos, en la que denuncia aspectos muy concretos lejos del alcance del gran público. Así sucedió con Quiz show, al mostrarnos las bambalinas del mundo de la televisión, y Leones por corderos, con la Guerra de Irak de fondo. En esta ocasión, recupera la condena a muerte de Mary Surratt, primera mujer ejecutada por el gobierna federal, injustamente acusada de participar en el asesinato del presidente Lincoln. El magnicido de Abraham Lincoln es conocidísimo por todos, de éste sabemos incluso la obra de teatro del que disfrutaba en compañía de su esposa, o la famosa cita de su asesino: "Sic semper tiranys", "así siempre con los tiranos"; pero el proceso y la suerte de los procesados practicamente se desconocía muchos de sus detalles.

La película arranca con la secuencia de una batalla, con el fin de encuadrar la historia en su contexto. Estamos a finales de la Guerra de Secesión, por recordar algo de ella, fue el conflicto civil entre el Norte y el Sur en el siglo XIX. Funcionando cómo prólogo, de manera casi independiente del resto del relato, nos presenta las últimas bocanadas de la citada guerra, mostrándonos un campo de batalla cubierto de cadáveres y un primer plano de dos hombres, malheridos. Uno de ellos, Frederick Aiken, alienta a su amigo a seguir vivo, hasta que la ayuda termina por llegar. De esta forma, Rerford ya nos muestra la catadura moral del personaje, retratándolo con un elevando sentido del honor, al hacer evacuar a su amigo herido, antes que a él. Pero el destino pronto pondrá a prueba sus principios morales, pues la siguiente escena ya nos muestra un escenario totalmente distinto. 

El lugar: Washington D.C., el tiempo: abril de 1985, unas semanas más tarde. Estamos ante el día en que fue llevado a cabo el magnicidio contra Lincoln. El presidente fue asesinado por el actor sudista Booth, mientras asistía a la representación de "Nuestro primo americano". En ese momento, Aiken ya estaba recuperado de las heridas y quería volver a su vida civil, como próspero abogado y futuro esposo. La defensa cae a cargo de un senador sudista de nombre Johnson (Tom Wilkinson) que no dudaría en pasar la "patata caliente" a un joven recien licenciado, protegido suyo, a quien le desagrada por completo esa decisión. Sus motivos son claros y solemnes: acababa de conclir una guerra, en la que él mismo había participado; habían asesinad a Lincoln, personaje que idolatraba; y sentiría el rechazo de la gente, pues sería mal visto el defender a alguien del Sur. 

-¿Entiende de qué se le acusa, que si le condenan podrían matarla?-No soy una asesina. 

En el proceso, habían capturado a todos los conspiradores menos a uno, que había huído, y en su lugar capturaron a su madre, por complicidad en el magnicidio. 

-Ese día estaba en Canadá.

-¿Tiene pruebas?

-Había recibido una carta fechada el 14 de abril, el mismo día del asesinato y mandada desde Montreal. 

Propios y extraños, los políticos y el pueblo, presionan para que la mujer sea condenada y poder pasar página lo antes posible. Pero esta vuelta a la normalidad, requiere saciar la sed de venganza. 

-No es justicia, lo que ustedes buscan, sino venganza. 

-No sé si es justicia o vengaza, pero por garantizar la supervivencia de la nación haría lo que fuera. Mary Surrat participó en el crimen más grave de la nación y la situación requiere una sentencia rápida, firme y severa. Yo también considero sagrados esos derechos, abogado, pero no tendrán ningún valor si nuestra nación deja de existir. 


La rendición del Sur dejó paso a un falso clima de armonía y una paz tan endeble, que el asesinato del presidente amenazaba con resquebrajarla. Esto podría justificar la actitud de Edward Staton (Kevin Kline), el hombre fuerte del gobierno, que opta por una respuesta rápida y contundente: un juicio militar y una resolución sumarísima, en la que se ve involucrada el personaje de Mary Surrat. 

-Debe decirnos, dónde está su hijo.

-¿Decirnos? ¿Decir a quién? ¿De qué parte está?

-Intento defenderla.

-¿Sugiriendo que intercambia mi vida por la de mi hijo?

Su propia actuación de defensor empieza a complicarse cuando afecta su vida personal, sufriendo el abandono de una sociedad que había defendido, hacía poco tiempo en la guerra. 

Este contexto, el de la condena al ostracismo del personaje obligado a defender sus ideas, es una constante en la filmografía de Robert Refort. Aparece en algunos de sus títulos como director -El río de la vida o Leones por cordero, en el profesor de univerdidad, curiosamente interpretado por él mismno- o como actor; destancando las películas a las órdenes de J. Pakula (Los tres días del cóndor, Todos los hombres del presidente). Ambos filmes mantienen semejanzas con la cinta que nos atañe: hablan de conspiraciones y de unos personajes que terminan desengañados de la política. Fiel defensor de la ideas nordistas, Aiken termina la película cayendo en el escepticismo hacia un sistema (la justicia, el gobierno) que había permitido una injusticia de tales proporciones. De hecho, al final aparece un rótulo que nos explica que el personaje abandonó la abogacía por el periodismo, trabajando como redactor del "Whasginton Post", el mismo rotativo que denunció el caso de Watergate, presente en el filme "Todos los hombres del presidente".  


La Guerra de los mundos.

La Guerra de los mundos.

Independence Day (Rolan Emmerich), Monstruoso (Matt Reeves), o las más recientes Invasión a la Tierra (Jonathan Libesman) y Skyline (Colin y Greg Straus) son parte de una temática centrada en la amenaza exterior que pretende acabar con los valores de la sociedad norteamericana y, en última instancia, con la propia civilización. Cada cierto tiempo aparece un nuevo título que hace resurgir las mismas ideas desde que naciese en el contexto de la Guerra Fría y el miedo a un apocalipsis nuclear. La ciencia-ficción presenta mejor que otros géneros el pulso de la actualidad a través de un mensaje metafórico. Si el tema del apartheid aparecía en Distrito 9, el pánico del terrorismo a gran escala y del 11S estaban velados en la película de Spielberg.

- ¿Quiénes son? ¿Son terroristas?

- Vienen de otra parte.

- ¿De Europa?

- ¡No Robin, no vienen de Europa!

H.G. Wells adoptó el modelo dickensiano a unos personajes que luchaban contra su entorno opresor o los problemas más candentes de la época por medio de la crítica y exageración de algunas de las características que se padecían. Época que daría paso al pesimismo de sus obras, en donde ya no creía en el hombre, en su sentido individual, para hacerlo más en la humanidad.

Apoyó la idea de que la humanidad estaba avanzando por un camino que le llevaría a la perfección final, con un impulso que encontramos en la base científica de algunas novelas suyas, como La guerra de los mundos. La adaptación al cine de la novela sólo era cuestión de tiempo. La primera llegó en los años cincuenta y sus efectos especiales ganaron un Oscar, algo que no conseguiría Steven Spielberg, con su cuestionado remake. Su dirección corrió a cargo de Byron Haskin, especialista ya de las adaptaciones literarias, sobre todo de las obras de Julio Verne, con quien había coqueteado con la ciencia-ficción en Viaje a la Luna.

- Pero, coronel, ¿no deberíamos disparar?

- Es un buen medio de persuasión. Trate primero de comunicarse con ellos, ya habrá tiempo para disparar.

Spielberg recuperaba las gigantescas máquinas en forma de trípode que aplastan coches, arrasan edificios y disparan con esos láseres con una precisión diabólica, segando la vida a decenas de inocentes; como las batallas entre un enemigo monstruoso, deshumanizado y los aguerridos marines que hacen gala de un valor, de una inventiva táctica frente a lo desconocidos. En muchas escenas resuena el grito Join to the Marines!!, como en esas largos convoys que atraviesan las carreteras secundarias o la enconada ofensiva que hacen los marines con el fin de preservar la integridad física de ciudadanos indefensos. Más allá del mero acto de supervivencia, se acerca al sentimiento revanchista post 11S y que encuentra el principal reflejo en el personaje de Robin, obcecado con unirse a los Marines. No es otra cosa que una extensión física y psicológica de una parte de la población, considerada patriótica, con ese espíritu beligerante que engrasó la “guerra contra el terrorismo” del Presidente Bush y que terminaría con la Guerra de Irak. ¿Alguien ha dicho Irak? Una de las películas más interesantes de esta temática, Invasión a la Tierra (Jonathan Liebesman), utilizaba los combates entre los marines y los extraterrestres para reproducir la lucha urbana, casa por casa, en las luchas más sangrientas en suelo iraquí.

                        

 Lo que sucede es que existe en la película otro enemigo real muy humano, fruto también del sentimiento post 11S: la falta de humanidad y el miedo que tenemos hacia nosotros mismos, reflejado en la escena en la que la gente pretendía linchar a todo aquel que pretendía coger el coche en el que viajaban los protagonistas, o en el personaje secundario interpretado por Tim Robbins, que resumía los personajes del cura y el artillero, presentes en la novela original. Del texto de Wells es también la "maleza roja", aunque se representa no como un método de colonización sino como un sistema de los alienígenas para guardar su alimento, la sangre humana; o el final con la alusión a las bacterias: “Desde que los invasores llegaron a la Tierra y respiraron nuestro aire, bebieron y comieron estuvieron condenados. Fracasadas nuestras armas, fueron destruidos por las especies más pequeñas de nuestro mundo”. Pero lo más interesante es que esta versión retoma la imagen clásica de las máquinas trípode desintegrando a los humanos con el rayo abrasador; e incluso la visión global del conflicto o la repercusión de los medios de comunicación, vitales en el mundo en que vivimos.

-Emitíamos para Nueva York. Se quedaron a oscuras. Así que pinchamos Washintong y también Chicago, Los Ángeles y Londres. E incluso hemos pinchado las cadenas locales, por si emitían. En todas partes, igual. Cuando aparecen los trípodes, se acaba la noticia.

También en la película encontramos temas y características propias del cineasta norteamericano. En toda película de Spielberg sus personajes aparecen reflejados en el espejo retrovisor, da igual que la historia sea de ciencia-ficción o esté basada en hechos reales. Donde haya un coche, hay un plano tan característico de este cineasta, y a falta de un espejo retrovisor improvisa uno con las mismas funciones; lo que vemos en la pantalla de la cámara de video del primer ataque. Sin embargo, más importante sea la relación paterno-filial reflejada en sus historias y que determina buena parte del argumento.

-Visualiza un plan en la que tu hermana de diez años no tenga que alistarse a los Marines. ¿Se te ocurre alguno?

-Este es la verdad, no tienes ni idea de a donde ir. Pero te crees más listo que nadie. Nos dejarás tirado con ella y así solo te preocuparás de ti.


De La última víctima a Y la muerte lo seguía: haciendo balance.

De La última víctima a Y la muerte lo seguía: haciendo balance.

Dice una canción que quince años no es nada pero si se mira hacia atrás y se ve casi la última década, se comprueba el largo viaje, aunque satisfactorio, de un director, Ángel Gómez, que sigue batiendo récords a pesar de su juventud.

  En este tiempo ha cambiado, y mucho, pero también ha sabido mantener una identidad propia, lo más cercana posible tanto a su formación como a sus influencias. La variable ha sido la uniformidad temática y creativa que lo ha proyectado desde un crisol de sensibilidades diferentes. Esta madurez se ha visto reflejada en el reconocimiento internacional que le ha hecho merecedor de varios premios en los más prestigiosos festivales internacionales, como el del Horror Fest de Sudáfrica (Mejor cortometraje internacional por Sed de Luz) y como finalista en el Festival de Sitges. El público, además, ha visto cómo se estrenaban con éxito en lugares tan distantes como Sitges, Madrid o Algeciras. Y esto no ha sido casualidad ni fruto de la suerte; es la consecuencia de un trabajo serio y continuado del director hasta los auxiliares de producción, desde los actores a los eléctricos, desde el director de fotografía al montador o los sonidistas, por citar sólo algunos de ellos.

 Aquí se rinde homenaje también a los oficios que componen la compleja maquinaria de fabricación de una película, a través de otros tantos jóvenes que dan vida a la creación de sueños de celuloide. Menos conocidos que los rostros que suelen ocupar los titulares, su tarea es, sin embargo, el cimiento básico en el que se asienta todo el edificio de nuestro cine. Y debo decir que en todo este tiempo he visto con gran satisfacción cómo los técnicos desarrollaban y perfeccionaban sus diferentes trabajos. Recordamos a Fernando Moleón, Miguel Serón, José Lebrón, Manuel Rodríguez o a José Ojeda, entre tantos otros.

 A la espera de hacer realidad el nuevo proyecto, después de varios meses intensos en promoción, ya es hora de empezar a hacer balance. Nuestro viaje promocional comenzó en Sitges con La última víctima, todo un lujo estrenarse en un certamen que se ha convertido por derecho propio en el más importante del mundo del cine fantástico.

 Nuestra siguiente visita la hicimos en Madrid, en los cines Capitol de Gran Vía en el festival de cortos Córtate, junto a otros interesantes trabajos. En Madrid estuvimos arropados por el reparto del nuevo proyecto, a parte del gran actor Jordi Rebellón, quién nos acompañó en el estreno.

             El equipo en Cines Capitol

             Fiesta de promoción en Kube (Algeciras)

             Con Gale y Angel en Kube, 24 de diciembre

 Unos años después de que el salón de actos de la Politécnica de Algeciras presenciara el amanecer de una filmografía fijada en el corto y en el mundo del terror,  el mismo auditorio empieza a aplaudir y jalear el proyecto de “Y la muerte lo seguía”, con tan solo ver las imágenes del teaser, “un falso tráiler con el que se pretende dar a conocer algunos aspectos del guion”, en palabras de su director.  Por delante queda un año en el que el proyecto habrá de hacerse realidad y  podrá saberse si los buenos augurios se han cumplido.

 

El cine visita la América Profunda.

El cine visita la América Profunda.

El cine es uno de los medios más destacados a la hora de reforzar una serie de rasgos o prejuicios característicos de minorías o grupos desfavorecidos. Un mundo tan urbano como el norteamericano, en donde las grandes ciudades dominan el paisaje de un país, considera la América profunda la de aquellos pueblos rurales ubicados en medio de ninguna parte, con una moral retrógrada y donde todos sus habitantes te mirarán mal al llegar. Nos los suelen mostrar como un lugar agreste, miserable, desalmado, pero al tiempo también lleno de peculiaridades. Uno de esas peculiaridades son sus habitantes, personajes sin alma y ridículos: Los paletos de la serie de televisión Los Beverly Hillbilies serían uno de los pioneros en mostrarnos la imagen de una América más que profunda, hundida. El cine lo ha presentado como un habitante de las montañas, mentalmente inferior a causa de las relaciones endogámicas, como aparecía reflejado en la serie Los Simpson, con el personaje de Cletus. 

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- Cachis, Cletus. ¿Por qué has aparcado al lado de mis viejos?

- ¡Por qué también son los míos!

 Del tópico del paleto, se pasa al del embrutecido, encontrando ejemplos en el cine de terror de esta vertiente que tomó el testigo de los seriales y la animación; en películas como Defensa, (John Boorman) pero sobre todo esta temática se nutrió del slasher: terror con una violencia muy explícita, con La matanza de Texas (Tobe Hopper) o reciente La casa de los mil cadáveres (Rob Zombie) como principales ejemplos.

 - ¡Vaya, vaya con el muchachito! Creo que sé cuál es tu problema. Los de ciudad creéis que los de campo somos bichos raros, ¿no es así? ¡Eh, Maude, ensíllame la mula! ¡Este terruño da sólo para habichuelas secas!

 En su versión del horror, existe una geografía de la locura que hunde en sus raíces culturales y en grotesco realismo, definido como American Ghotic. No por casualidad, muchas representaciones de este estilo, surgieron en los años setenta. Una década marcada por los magnicidios de los Kennedy, el fantasma de la Guerra de Vietnam o la crisis de la Era Reagan. En lo que se refiere a este cine de terror, abarca cualquier filme en estos parajes, en los que los protagonistas sufren la ira de los pueblerinos, que frecuentemente se dedican a masacrar a los forasteros, debido a las cicatrices dejadas por la Guerra Civil americana, a su férrea religión o simplemente a sus costumbres. Este tipo de cine nos ha otorgado grandes películas del género de terror, casi siempre protagonizadas por grupos de jóvenes que van de vacaciones al lugar equivocado o que se pierden por el camino. Aquí encontramos los prejuicios del urbanita, cínico y prepotente, que se considera civilizado, y el paleto de pueblo, salvaje y primitivo. Personajes que tienen el aspecto de pasarse los fines de semana, con la cerveza en la mano, en frente del televisor; retrasados mentales, quizás producto de las relaciones incestuosas del Profundo Sur, recordemos Defensa-Deliverance (John Boorman). Todas ellas, metáforas sobre la inutilidad de las convenciones y estructuras sociales frente los instintos primarios. Aunque en este tipo de películas suele aparecer el personaje del salvaje, con un ligero barniz civilizado, en la figura del sheriff.

Todas estas películas trabajaron para imbuir en el público norteamericano un falso sentimiento de amenaza externa a la vez que de seguridad en el poder militar norteamericano frente a dichas amenazas y su lucha moral contra los demonios del comunismo y el terrorismo anti-americano. El mensaje subyacente a las películas de justiciero individualista era que, al final, el justiciero vengador e individualista, pese a haberse saltado la legalidad, quedaba redimido por haber salvado al mundo civilizado del mayor de los peligros. Como vemos, se trata de un mensaje que el segundo de los Bush no ha dudado en reactivar en circunstancias más actuales.

 Defensa-Deliverance

 

Cosas que hacen que un rodaje valga la pena: “Y la muerte lo seguía” Rodaje del teaser.

Cosas que hacen que un rodaje valga la pena: “Y la muerte lo seguía” Rodaje del teaser.

El teaser, el tráiler con carácter promocional, fue rodado en tres días, en las localizaciones de Alicante (El Campello). El Campello presenta un decorado simple y acartonado, en donde David Carradine rodó su última película como actor, Bala perdida, junto a Mercedes Sampietro y Juanjo Puigcorbé.

  El Campello

Lo normal es creer que este tipo de rodajes  es pura mecánica, que las dimensiones son tan pequeñas que apenas hay margen para el error o la creatividad. Pero lo cierto es que estuvo marcado por la lluvia de los primeros días y por el imprevisto de que no pudieron rodar los dos actores protagonistas (Macarena Gómez y José María Galeano) al mismo tiempo.

 Aquí reconoceremos, sobre todo, el trabajo de quienes aparecen detrás de las cámaras, “invisibles”; sin embargo, su trabajo es fundamental para que un rodaje funcione como la maquinaria de un reloj. Y lo primero que haremos es empezar alabando el trabajo de un equipo joven.  Aquí veréis a muchos de ell@s concentrados en su trabajo y os explicaremos qué aportan a este engranaje.

                       Set de rodaje del teaser

               Rodaje del teaser                          

Un  proyecto que ha contado con un esfuerzo común, desde el director Ángel Gómez y el productor,  a la JEFA DE PRODUCCIÓN Paula Mira Martos o el foquista en este caso, Luís García Ferrer. Si el cámara es el ojo del director de fotografía, el FOQUISTA es el cristalino de ese ojo, el responsable de la nitidez de la imagen. Ha contado con profesionales de reconocimiento internacional como el violinista Miguel Lara y de larga trayectoria como el JEFE DE ELÉCTRICOS Manuel Salas (Los ojos de Julia, El camino de los ingleses). Pero también se ha vuelto a confiar en la energía y el talento de quienes le acompañaron en parte de su carrera. Es el caso del técnico de SONIDO José Javier Lebrón o del montador, Miguel Serón.

  El set de rodaje.

 Al asistir a un rodaje se descubre cómo funciona eso del cine. La realidad, es que desde las mismas trincheras de un set, se pierde parte de la magia pues una película resulta tras un largo proceso de postproducción. Así, para aquellos que desconozcáis cómo se ruede una escena, aquí va un adelanto, con lo que presencia en el rodaje del teaser.

 El rodaje comenzó con la sesión de maquillaje, mientras se ponía a punto todo lo referente a aspectos técnicos, y para emplazar con la iluminación y el encuadre, se usó a uno del equipo que sirviera del doble de los actores para colocarse en el set y ser iluminado, en lugar de ellos.   Mientras el sonido, cámara y escenografía se preparan, el director se retira a ensayar con ellos en otro espacio. Cuando todos están listos, se dice eso de “Prevenidos. Cinco y acción”.

 En el aspecto técnico, el operador de cámara supervisa la precisión del encuadre, mientras que el operador de sonido se encarga de que las voces de los actores estén en el eje del micrófono y que la calidad técnica de la relación señal-ruido sea la buena. Y se van haciendo las tomas necesarias hasta que se logre la adecuada.

 Un poco de fotografía cinematográfica, que encontramos en el teaser.

 Toma sobre el hombro u over shoulder (OS). Una toma en la que la cámara está colocada de tal manera que pueda filmar por encima del hombro de un personaje, incluyendo una porción de su cabeza y cuerpo en el encuadre.

                       Fred Carlson en el Teaser     

 También está presente el “plano americano”, en la galopada de Fred, llegando al pueblo.

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Un plano en “toma media”, para enfatizar la reacción en la conversación.

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