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Travelling. Blog de cine.

Gale: Tras la pista de Fred Carlson.

José María Galeano (Algeciras, 1979), o "Gale" como le llaman los amigos, es toda una promesa que lo encontramos participando en series televisivas (Hospital Central, Valientes, Hispania), en representaciones teatrales y en cortometrajes (Fatalidad, La última víctima). Se encuentra ahora mismo en un momento fructífero de su carrera, con un futuro prometedor.  Y el es Fred Carlson, en el corto de Ángel Gómez "Y la muerte lo seguía".

 

Cuéntanos algo de tu formación, tus comienzos.

Llegué a Madrid hace 8 años y empece a estudiar en Arte4 Estudio de Actores, alli tuve mi primer contacto con la interpretacion y fue un amor a primera vista, me encantaba preparar escenas, improvisar con mis compañeros, experimentar y jugar, que es de lo que se trata...si al salir a escena en vez de disfrutar sufres es que esta profesion no es para ti, y yo lo pasaba realmente bien. Al poco tiempo de estar en la escuela empece a hacer mis primeros cortos y mis primeros trabajos en publicidad que me ayudaban a subsistir y seguir en Madrid formandome.Tras finalizar mi formacion y diplomarme en Arte4 seguí formandome y haciendo cursos, seminarios y entrenamiento de diferente indole con gente como Iñaki Aierra, Beatriz Peña o Jorge Uribe. Pasado un tiempo conoci al que hoy por hoy sigue siendo mi maestro, Juan Codina, el me hizo entender el trabajo y la profesion de otra manera, me ayudo a entender muchas cosas y a romper barreras dentro de mi para ser mejor persona y mejor actor...En el Estudio Juan Codina conocí tambien al que considero un amigo y otro de mis grandes maestros, el actor y director Fernando Soto, que se ha convertido para mi en un referente para evolucionar y aprender en este trabajo.

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Y a ellos sigo unido de una manera u otra por que no podia ser de otra manera, estudiando, preparando pruebas y diferentes proyectos. 



Dice mucho a tu favor, tu alternancia de la televisión con un montaje teatral...

Creo que el teatro, como he dicho en otras ocasiones, es el lugar natural del actor, sin artificios...el actor frente al publico, asi empezo todo hace siglos y siglos y de alguna manera esa esencia siempre estará intacta, no hay nada como la sensacion de vertigo antes de empezar una funcion, es un subidon de adrenalina brutal.Tampoco es que tenga yo una carrera dilatada en Teatro, más bien he hecho un par de cosas pero cada vez me llama y tira más de mi. Creo que hay que estar abierto a hacer cualquier cosa que te motive y que te empuje a experimentar sensaciones nuevas, ya sean en teatro cine o tv, y sinceramente estando como estan las cosas las oportunidades escasean y si que es cierto que en Teatro esta la opcion de arriesgar mas y montarte algo por tu cuenta sin mucha financiacion ni ataduras, asi que es una opción para no parar quieto y dar salidas a las inquietudes que uno tiene.

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¿Hay mucho trecho entre el actor que es y el actor que te gustería ser?

Jajaja, me hace gracia que me hagas esta pregunta, sobre todo por que es la primera vez que me la hacen... Pues hay mucho trecho sí, conozco lo que soy, mis puntos fuertes y los debiles y sobre ambos procuro trabajar para dar lo mejor de mi pero si, si que dista mucho lo que soy de lo que me gustaria ser... sobre todo siendo como soy amante del cine y cuando veo a Al Pacino interpretando a Michael Corleone en El Padrino, a Marlon Brando de Stanley Kowalsky en un Tranvia llamado Deseo o a Luis Tosar en Te doy mis ojos...se le caen a uno los palos del sombrajo. Pero bueno, son referentes, gente en la que inspirarse para seguir trabajando y peleando por mejorar y crecer.

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En los cortos de Ángel te exigen interpretaciones físicas, ¿te es difícil afrontar estos papeles?

Ángel sabe que soy muy deportista asi que claro, no me ve haciendo otro tipo de papeles, jajajaj...no en serio, la verdad es que las circunstancias han dado lugar a que tanto en La Ultima Victima como en Y la muerte lo seguia he tenido que estar bien preparado fisicamente por que me exigia el guión estar ágil y preparado para cosas como correr por el campo entre la maleza, montar a caballo o manejar armas.Para mi más que retos son oportunidades para ponerme a prueba a mi mismo, y la verdad es que me divierto mucho, como ya he comentado me gusta mucho hacer deporte y estar en forma asi que trabajar con mi fisico no me ha supuesto problema alguno.Por ejemplo no sabia montar a caballo antes de Y la muerte lo seguía y estuvo tomando unas clases en Madrid antes de ir a Almeria y la verdad es que jamás pensé que me pudiera enganchar tanto, ha sido una experiencia maravillosa, la sensacion de galopar a caballo es brutal, algo que todo el mundo deberia experimentar, en el momento que pueda pienso cambiar el coche por un caballo y moverme asi por la ciudad,jajajaja.

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¿Qué proyectos tienes en mente?

La cosa está como está y hay que tirar de creatividad para salir adelante y cómo dicen compañeros y amigos de profesion "sembrar", solo asi llegaran los frutos economicos, por que la verdad es que de eso esta la cosa regular, tomemoslo con humor por que si no es mejor dedicarse a otra cosa. Estoy muy contento por que hay muchas cosas entre manos.

 Tengo que terminar de grabar con Angel Gomez "Y la muerte lo seguia" que nos queda un pelin todavia. A continuacion con el mismo Ángel voy a rodar en Alicante "Pertenecemos a la Muerte" en el que se adaptara a la actualidad el mito de Frankenstein. 

 Tengo sobre la mesa el guion del que va a ser mi primer largometraje como protagonista, dirigido por Victor Cerdán y se titulara "El Ultimo Beso", un thriller psicologico policiaco muy muy interesante en el que dare vida a Aitor, un policia muy particular.

 Con el director barreño Miguel Angel Trudu me embarco en la preparacion de la serie Policiaca "Balas Perdidas", que comenzara a rodarse este verano en Murcia, una serie de policias al estilo Starsky y Hutch...que protagonizare junto a mi amigo y gradísimo actor Pedro Casablanc, seremos Jhonson y Kowalsky (una pareja de policias poco ortodoxos) y con la participacion de gente de la talla de Fernando Soto, Jesus Olmedo, Barbara Muñoz, Raul Cimas, Alejandro Tejeria, Nerea Garmendia, Luis Bermejo y muchos mas.

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Tambien Teatro, interpretare a un boxeador con algunos "problemas" en Cámara Lenta, obra del Argentino Eduardo Pavlovsky, junto a Roberto Drago y direccion de Fernando Soto, un proyecto apasionante con el que me apetece ponerme manos a la obra ya, una historia maravillosa sobre La Soledad, el Dolor y la Amistad.

 Y por otro lado cosillas que estan ahi a medias y por concretar con dos directores con los que me apetece trabajar muchisimo como son Roberto Perez Toledo y el gaditano Jota Linares...historias mas intimistas en las que el espectador pueda ver que soy mas que un tipo duro o un héroe de acción, jajajaja...

En rodaje: Un viaje en el tiempo al Salvaje Oeste.

Las primeras imágenes  nos muestran las impresiones del rodaje.  Pisando el mismo suelo por donde pasearon Leone o Eastwood, el rodaje de Conán, el Bárbaro o el de Spielberg de Indiana Jones y La última cruzada.   Asistimos al rodaje en Tabernas, en el parque temático "Oasys"."Y la muerte lo seguíua" se rodó en los decorados de Minihollywood, en el desierto de Tabernas, Almería, y en la finca Las Lomillas. Ángel Gómez asegura qué "se trataba de un sueño hecho realidad, dirigidir un trabajo de esa categoría y con actores como Pedro Casablanc, Manuel Tallafé o José María Galeano". Para la realización del cortometraje se ha contado con la particpación de productoras como EMEFILMS, PLASMATIK DESING, o CINETEL. 

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Cabe destacar entre dichas aportaciones la cámara Red One que se usa como cámara principal para el rodaje, Steady cam, dos grúas de doce metros y un helicóptero teledirigido para tomas aéreas, así como un amplio despliegue tanto del equipo técnico, reparto y figurinistas próximo al centenar de personas. 

 

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E incluso utilizamos el croma por ordenador.

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               Fred Carlson

Un Ejemplo de etalonaje:

En esta escena, contrarrestamos la iluminación de los focos empleados, y simulamos una noche mas natural y acorde con el cortometraje. El fuego no parece iluminar realmente la escena ni al actor, Se hace nesaria una correccion secundaria para tratar el fuego y sus luces

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La Gran Manzana, escenario de una adicción: Sexo en Nueva York.

La Gran Manzana, escenario de una adicción: Sexo en Nueva York.

-Seguir a la masa y llevar una vida normal es complicado: el adicto no trabaja, no tiene pareja, no tiene responsabilidades ni moral, solamente tiene que preocuparse de costear su adicción.

Este monólogo clásico, que se establece al comienzo de la película Transpointing, puede servirnos para iniciarnos sobre el mundo de la adicción. Sobre cualquiera de ellas. El filme de Danny Boyle nos acercaba a la drogodependencia de unos jóvenes cuya filosofía de vida giraba alrededor de la pregunta: ¿para qué elegir la vida?

La hipersexualidad es el aumento repentino en la libido o en la actividad sexual, concepto que ha sustituído a los tradicionales ninfonía y satiriasis. Cuando esta líbido sexual se convierte en una patología, ya se habla de adicción sexual. Chicas de la calle, de la oficina o del metro; prostitutas, pornografía, cibersexo. Los personajes que sufren de una adicción sexual consumen chicas, como el que se emborracha de agua de mar: cada nueva conquista le sacia de su sed de sexo, pero por cada sorbo se hunden más en la desesperación emocional. Pero no es el hedonismo el que le lleve a la satisfacción sexual, porque se podría sospechar que no alcancen ningún tipo de satisfacción. El sexo adquiere la condición de droga para la evasión. 

Y Nueva York se muestra como el decorado perfecto para una perversión esquizoide. Se trata de la ciudad que nunca duerme. El mismo decorado que tantos directores han recurrido para hundir al espectador en los angustiosos terrenos de la sexualidad y la adicción. William Friedkind, Martin Scorsese, Abel Ferrara o Larry Clark nos acercaron a sus bajos fondos, en donde el deseo sexual podía ser siempre satisfecho.

-Si quiere ahorrarse dinero no se acueste con ella, porque querrá hacerlo todas las noches. He estado aquí durante años y jamás he visto una fiera como ella.

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Harvey Keitels hacía un reflejo de la pederastia con el personaje de Jodie Foster en Taxi Driver (Martin Scorsese), mientras que el mismo actor también representaba los bajos fondos neoyorquinos en otro escenario urbano turbio de Abel Ferrara, en Teniente corrupto.

-Con esos labios habrá chupado muchas pollas. Venga, ¿cómo lo haces? Quiero ver cómo chupas una polla.

Pero existen otros personajes que se cuentan entre los grandes triunfadores del sistema y que se hunden en el mismo lodo. Habitantes de un piso sin libros, blanco y aséptico, un perfecto templo del culto al "yo", emplazado en el centro, del centro del mundo, Nueva York. Convendría la pena no olvidarse de una serie de personajes que, aunque compartan escenario, no tienen nada que ver con el yuppie ridículo de 9 semanas y media, o las solterones, adictas a los Manolos, de Sexo en Nueva York. Las adicciones al sexo de todos ellos no es más que una consecuencia de la soledad de sus personajes, como la del psicopata salido de la fantasía de American Physco.

-Tengo 27 años, me gusta cuidarme, sigo una dieta equilibrada y rutina rigurosa de carbohidratos. 

Seis décadas la separan con Desayundo con diamantes (Blacke Edwards), sin embargo encontramos en todos estos personajes una íntima relación.

-No soy Holly, ni siquiera Lola, no sé quien soy. Soy como este gato, una pareja de felices, sin nombres. No pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece. Ni siquiera el uno al otro. 

A fin de cuentas, Holly era una charlatana que enamoró a medio mundo pero con pocas semejanzas con el personaje del original. En la novela de Capote, se insinuaba con mayor claridad, que en la película, que su personaje era…

- En total, he sido invitado por veintiséis canallas en estos últimos meses.

Una prostituta. 

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También por Nueva York se pasea el protagonista de Eyes wide shut (Stanley Kubrick) en su propio descenso hacia los infiernos o los ejecutivos solitarios de La lista (Marcel Langenegger). Protagonizada por una pareja de estrellas de Hollywood: Ewan McGregor y Hugh Jackman, nos cuenta los "placeres" de una élite social que "dedica todo el tiempo a su trabajo y cero a su vida". El último director que se ha acercado a estas historias ha sido Steven McQueen, no confundir con el actor, quien hace del cuerpo de sus personajes todo un lienzo del dolor. En Shame Michael Fassbinder interpreta a un personaje adicto al sexo, siguiendo la temática del reportaje. 

-He visto tu disco duro, es asqueroso. Quiero decir, sucio.

Frases, monólogos y discursos en el cine.

Frases, monólogos y discursos en el cine.

-Ahi estaba yo, es decir, Alex y mis tres drugos, Pete, Georgie y Dim. Estábamos en el Dorova Milk Bar. En el Dorova Milk Bar servian leche plus: leche con veloceta, o con drencromina, que era lo que estabámos tomando. Aquello nos agudizaba los sentidos, y nos dejaba listos para una nueva sesion de la vieja ultraviolencia.

El cine se ha nutrido de discursos, monólogos y frases de todo pelaje y condición. Allá dónde aparezcan algunos personajes reunidos en la gran pantalla, aparece el elocuente don de alguien locuaz que suelta una arenga, una cita emblemática o alguna frase lapidaria. Son tantísimos los momentos del cine que es difícil hacer una selección de los mejores, los que nos han gustado más o aquellos que nos resultasen simnpáticos o significativos. Pero aquí no encontrarás ni Shakespeare ni a Presidentes de los Estados Unidos. ¿Qué criterios se ha seguido para esta selección? La verdad, no sabría decir. Solamente hay que disfrutarlos y en cada uno, pensar en sus propios diálogos. 

La arenga de William Wallace (Mel Gibson) en Brave Heart es uno de esos grandes momentos del cine. 

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-Luchad y puede que muráis. Huid y viviréis. Un tiempo al menos. Y al morir en? vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces, por una oportunidad, solo una oportunidad de volver aquí a matar a nuestros enemigos? Pueden que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán ¡¡la libertad!!. Alba Gu bràth! ("Viva Escocia", en escocés antiguo).

El siguiente escenario nos lleva a los barrios bajos de Inglaterra, en donde viven unos jóvenes adictos a la heroína. Transpoitting daba comienzo con un expléndido monólogo sobre los modos de vida y el consumismo. ¿Para qué eligirías la vida?

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 -Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos digitos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

 Viajamos a la antigua Roma, para encontrarnos con un personaje singular, el de Máximo en la película Gladiator (Ridley Scott).

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-Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejercitos del norte ... leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra.

 De un mundo antiguo, pero fantástico, surje otro de los héroes más célebres del cine. Conan, el héroe de Cimmeria. De la película Conan, el Bárbaro, es esta oración a su dios, Crom:
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-Crom, jamás te he rezado, no sirvo para ello. Nadie, ni siquiera tú, recordarás si fuimos hombres buenos o malos, porqué luchamos o por qué morimos. Lo único que importa es que, hoy, dos se enfrentan a muchos. Crom, el valor te agrada. Concédeme pues una petición, concédeme la venganza. Y si no me escuchas... ¡vete al infierno!
 

Los violentos personajes de Quentin Tarantino también tienen el don de la elocuencia. Lo encontramos en este asesino a sueldo llamado Julius e interpretado por Samuel L. Jackson (Pulp Fiction), con un monólogo bíblico, aunque inventado. La verdad, ¿importaba algo?

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-El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la avaricia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque Él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡¡¡Y TÚ SABRÁS QUE MI NOMBRE ES YAVÉ, CUANDO MI VENGANZA CAIGA SOBRE TI.

 Terminamos con otro grupo de outsiders, antisistemas; el grupo liderado por Brad Pitt en El club de la lucha.
 

                     El club de la lucha

- La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados.

Elemental, mi querido Holmes: el personaje de Conan Doyle, en el cine.

Elemental, mi querido Holmes: el personaje de Conan Doyle, en el cine.

- Me hace usted pensar en Allan Poe y en Dupin. Nunca me imaginé que esa clase de personas existiese sino en las novelas.
Doctor Watson en Estudio en escarlata. A. Conan Doyle.

William Sherlock Scott Holmes, así fue bautizado originariamente el famoso detective creado por A. Conan Doyle, en honor a un profesor suyo de universidad, el teólogo William Sherlock y el escritor Walter Scott. Instalado en la célebre Baker Street, forma una de las parejas más carismáticas de la literatura y el cine, junto a su amigo y biógrafo Doctor Watson, personaje creado para mayor gloria de Holmes. 

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Holmes representa al investigador de salón, caracterizado por el crimen aparentemente perfecto y el análisis deductivo, como corresponde a una época del desarrollo del pensamiento científico. Se materializaba el triunfo de la justicia y de la inteligencia sobre el crimen; pero fue su carácter vanidoso y rebosante de autosatisfacción otra de las características de los futuros detectives. Aunque el personaje pueda resultar algo apolillado o demodé, su influencia en el séptimo arte o la literatura, ha sido determinante. No por ser la ficción literatira más adaptada al celuloide, sino por su estilo que ha marcado una tendencia. De hecho, cada vez que aparece un personaje con dotes deductivas es fácil asociarlo con Sherlock Holmes. 

Numerosos actores han puesto rostro al conocido detective de Baker Street y es curioso cómo un personaje que sobresale por su don de la palabra, atrajese la atención en el cine mudo. Así, desde la primeras versiones silentes a las recientes de Guy Ritchie, aparece con una infinidad de formas. 

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-Me han cargado con esta absurda vestimenta que el público espera ver.

-Eso es por culpa de algún ilustrador. 

-Y han hecho de mí, un virtuoso del violín. Ahí tengo una invitación de la Sinfónica de Liverpool para actuar como solista en el Concierto de Mendelshon. 

-¿De veras?

-Y apenas podría seguir el compás de un vals o de otro compás supestamente fácil.

El sombrero, la gabardina, la pipa y el inseparable violín. Al cine le gusta presentar a sus personajes más célebres con una imagen arquetípica que a veces no coincide con la realidad. Este diálogo aparecía en La vida privada de Sherlock Holmes (Billy Wilder) y esta imagen coincidió con muchas de sus recreaciones. Desde la serie de la Universal, encarnados por la pareja de Basil Rathbone y Nigel Bruce, a las versiones de los años ochenta, como la de Hayao Miyazaki y Spielberg, como productor (El secreto de la pirámide).

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Quizás el espectador se sorprendiese con las versiones de Guy Ritchie, pero se trata de una de las fieles al texto. Desde la novela Estudio en escarlata,  presenta sus dotes para elocuencia y la deducción, pero también aparece como un personaje muy físico. Alguien que se disfraza, práctica el bóxeo o que domina las artes marciales. De hecho, en la película del cineasta inglés, el carácter deductivo se observa incluso en las peleas:

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-Primero, distraer al objetivo, luego bloquear su llave. Contacto en la mejilla izquierda, desconcertarlo. Aturdido, intentará un rechazo. Fracturar y romper las costillas fisuradas. Patada en el diafragma. Resumen: zumbido de oídos, tres costillas fisuradas, cuatro rotas y hemorragia abdominal.  

El género clásico destacaba su capacidad intelectual frente al alarde pirotécnico, sin abandonar su característico y socarrón humor británico. Así, aparecía de la mano de Basil Rarhbone, en uno de los episodios centrados en su eterna lucha contra su archienemigo, el profesor Moriarty (Sherlock Holmes contra Moriarty). 

-Es un gran cerebro, lo admito, tanto que deseo donarlo a la sociedad científica de Londres. Su estudio sería interesante. 

Y así, en La vida privada de Sherlock Holmes.

-Holmes, no quiero que piense que soy indiscreto, pero ¿no ha habido mujeres en su vida?

-La respuesta es sí, me parece usted indiscreto. 

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Para quien quiera una puesta al día del mítico personaje, le recomendamos la magnífica serie de la BBC, Sherlock, que le traslada a la época actual. También merece la pena, otra recreación del personaje que nos traerá el cineasta José Luis Garci con Holmes, Suite, Madrid. Tuvimos la suerte de conversar una de las actrices de la película, Macarena Gómez, quien nos comentó algo de su argumento: "Se trata de una historia ambientada en una vistita de Sherlock Holmes y Watson a Madrid, que vienen porque están sucediéndose una serie de asesinatos y se piensa que puede ser un Jack el Destripador. La película centra la investigación, pero también es una historia de iniciación, un viaje interior, en donde descubrirán el calor y la pasión de un Madrid, que vivirán de forma pasional, viniendo de un Londres, frío".

El cine se pone las botas: fútbol en el celuloide.

El cine se pone las botas: fútbol en el celuloide.

A filósofos del balón (“El fútbol es así”, de Valdano), locutores tan personales como Andrés Montes, las genialidades de quienes se enfundan las botas o los que ostentan su condición de estrellas mediáticas.

Películas que al menos pretenden no espantar a quienes abominen del deporte rey, al combinar los dos conceptos de espectáculo, el del fútbol y el del cine. Sin embargo, el resultado general han sido de mediocres producciones, sobre todo ante las incompatibilidades entre el balompié y el celuloide, con una pregunta que cualquier amante de ambas disciplinas se hubiera hecho: ¿por qué el fútbol raramente funciona en la gran pantalla?  Parece clara la dificultad para encontrar buenos actores que corran y golpeen el balón con estilo, por eso en muchas ocasiones se busca la empatía con futbolistas fácilmente reconocibles. Con el Real Madrid de la primera Era Florentino, como telón de fondo, curiosamente fue un catalán -Collet Serra- y al servicio de una producción británica, quien dirigió  Goal 2: viviendo un sueño, para demostrarnos cómo el éxito y el dinero pueden echar por tierra la carrera del mejor deportista.

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- Quiero que no tengáis nada perder, olvidaros del éxito, de la prensa, de las cámaras, olvidaos de todo y disfrutad.

Pero tampoco parecen funcionar los filmes, con alma de documental, que tienen a un gran club como argumento. ¿Dónde estaría entonces la fórmula del éxito? Se ha intentado combinar futbol y cine desde todos los géneros posibles. Así, en el reino de la comedia bufa, los actores no tienen porqué calzar las botas.

- Dicen todo el mundo que el capitán del Deportivo tira los penaltis por la derecha, siempre, siempre, siempre. 

- Por la derecha. Pero, ¿por la derecha suya o por mi derecha?

- ¡Por la derecha de la portería, Fernando!

 

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En El penalti más largo del mundo, solamente separa el éxito del fracaso un penalti en contra, pitado en el último momento en un partido de liga en el cual un equipo de Tercera Regional se juega el ascenso. Junto a  Fernando Tejero que se enfundó los guantes de portero en esta película, hicieron lo propio Silvestre Stallone, en Evasión y Victoria, y Carmelo Gómez, en El portero (Gonzalo Suárez). Pero mucho antes nuestro cine español se prestaba a la chanza de las piernas femeninas correteando a la portería. En Las ibéricas, se veía e futbol, desde el machismo más cerval, en el contexto del inicio de la emancipación de la mujer. 

- Lo que tendría que hacer es ficharlas, esas chicas tienen un tesoro.

- ¡Fíjate que colores!

Otro aspecto dentro de este repaso cinematográfico es cuando se intenta demostrar la credibilidad dramática y épica del deporte. En uno de esos míticos títulos, Evasión o victoria, John Huston reunió en un mismo escenario a actores solventes y deportistas célebres, que respondían con sus habilidades respectivas a lo que era más que un partido de fútbol, un día de viejas glorias y de otros que realizaban palomitas con un estilo inimitable. Entre las estrellas del deporte, reconocemos la genialidad de Pelé, en el filme de J. Huston, e incluso en España hemos visto a figuras inmortales saltar del campo de fútbol a la gran pantalla, en donde se ponía de relieve las limitaciones interpretativas de estos. Así aparecían Kubala, Sampere y Gramallets en la película Los ases de la paz.

- Quiero pedirte un favor, dale esto a mi madre.

- ¿Es que no vienes?

- Yo vuelvo con los míos, no puedo traicionar a Colbert por arriesgar su vida por salvarme ni a España, hasta que esté en paz.

Se trata de un terreno en donde espectadores y aficionados exigen reglas conocidas, en donde dirimir conflictos sentimentales o ideológicos. Pero el fútbol tampoco se aparta del esquema de  los sueños procedentes de los barrios marginales. En el cine, salir del lodazal del gueto ha sido sinónimo de deporte. El deporte ha servido para reflejar una de las formas más expresivas para escapar de la claustrofobia que supone el barrio. Los gimnasios de boxeo, las canchas de baloncesto, y por qué no, los estadios de fútbol, aparecen como escenarios de una lucha por la supervivencia. Una materia prima de la que siempre el cine sabrá sacar provecho.

Jack Finney: De la literatura a un género clásico de la ciencia-ficción.

Jack Finney: De la literatura a un género clásico de la ciencia-ficción.

Don Siegel, Phillip Kaufman, Abel Ferrara y Oliver Higsfield fueron los cineastas que realizaron adaptaciones de la famosa obra, a la que podría sumarse The faculty (Robert Rodriguez), inspirada parcialmente en el texto original de Jack Finney.

En el McCarthismo y la caza de Brujas encontramos el componente ideológico de la primera adaptación, a mediados de los años cincuenta. De impecable factura técnica, muy superior a los standars de la época, la obra de Don Siegel no necesitaba describir entre líneas que la ideología del invasor es la del enemigo comunista, pero eso sí, muchos observaron en su historia el contexto de los primeros compases de la Guerra Fría.

- De repente, cuando estéis durmiendo os absorberán vuestros cerebros, vuestros recuerdos y volveréis a nacer en un mundo sin preocupaciones en donde todos serán iguales.

- ¡Vaya un mundo!.

En este sentido, La invasión de los ladrones de cuerpo es uno de los títulos inaugurales de una manera de plasmar esta psicosis que sería imitada hasta la saciedad, tanto que se hicieron diversas secuelas de este clásico dirigido por Don Siegel. Si fueras alien (léase, comunista) y quieres invadir la Tierra (o los Estados Unidos), ¿por qué exponer tus platillos volantes a las flamantes armas nucleares humanas?. 

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La segunda adaptación de finales de los setenta traslada la trama a la ciudad de San Francisco. Protagonizada por Donald Sutherland y Jeff Goldumb, gracias a la brillante dirección de Phillip Kauffman, La invasión de los ultracuerpos, consigue retratar con precisión el aislamiento y desesperación del hombre en medio de la urbe moderna, dejando atrás la politización de su predecesora. Eso, teniendo como telón de fondo la Guerra de Vietnam y el caso Watergate, con un cameo del protagonista de la primera adaptación, Kevin McCarthy, que aparecía en medio de una calle, cortando el tráfico, tal y como lo hacía en la famosa última escena de la película. ¿Quién no tiene pesadillas con el grito espeluznante del final del film? Una oda sobre la falta de emociones de la vida moderna y la incomunicación, como una gran parábola social. 

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La estética apocalíptica de las escenas de las persecuciones rodadas por Kauffman ha influido en una multitud de directores, de la talla de Danny Boyle, como se observa en 28 días después, pero también en la tercera adaptación que vino de la mano de Abel Ferrara, que incomprensiblemente adoptó el mensaje anticomunista de Siegel, tomando las medidas que popularizaron el filme de Kauffman, para repetir la fórmula. Demostraba lo absurdo que puede llegar a ser una repetición. En esta ocasión, en Body Snackers (Ladrones de cuerpos), el cineasta ambientaba esta historia de invasiones alienígenas en una base militar, con el mismo final apocalíptico que las anteriores. 

- Vamos, la historia de los ladrones de cuerpos es una historia inventada, la puedes encontrar en la sección de ciencia-ficción de la biblioteca.

- Y La Lista de Schidler, también, pero toda ficción se basa en algo real, ¿no? ¿Qué nos enseña la Srta. Burke en la clase de literatura? "Escribir de lo que sepáis". Quizás ese escritor...- Jack Finney.

- Se encontró con alienígenas en su instituto y quiso escribir sobre una invasión. 

Inspirada en clásicos de la ciencia-ficción, The Faculty narra la invasión alienígena, desde el punto de vista de un grupo de adolescentes (todos ellos arquetípicos de ese universo teen de los institutos) que un buen día descubren que sus profesores son extraterrestres. Algo que todos hemos sospechado alguna que otra vez.

La más reciente incursión, La invasión de Oliver Higsfield nos demuestra que este género está vivo, pero sin novedades en el frente. Eso sí, toma prestado elementos de la actualidad, el pánico al 11S y las "imperfecciones" sociales, globales, de nuestro mundo: las guerras, el terrorismo, la violencia. 

-Un mundo sin guerras, sin violaciones, porque en nuestro mundo no nos hacemos daño. Todos somos uno. 

Este es el fundamento político de La invasión, una película complaciente que, abogando por la democracia, justifica buena parte de los males que padece nuestro mundo. Desde las guerras a las peores injusticias, al fin y al cabo, esto son sólo daños colaterales surgidos de la imperfección humana. 

- A veces hay que hacer cosas que nos duelen para tener una vida mejor. 

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Dejando a un lado la más que cuestionable ideología de La invasión, la nueva adaptación de la novela de Jack Finney, rinde homenajes a sus predecesores e introduce novedades interesantes en la trama. Para empezar, los alienígenas no se duplican ya a través de vainas, sino que mutan a través de un sueño del portador de un virus. Y lejos de ser un problema local, la invasión es global; pero lo fundamental es que en esta nueva versión se crea un núcleo de resistencia muy organizado contra la epidemia alienígena. La invasión se empeña en subsanar las lagunas de credibilidad de cualquier obra de género y descuida el componente psicológico de los invasores, simplemente carecen de emoción, poco más sabemos de ellos. Una vez más el antagonista es un arquetipo mal definido. 

- Tranquilícese, se les puede engañar, pero hay que estar tranquilo. No muestre ninguna emoción, así no pueden distinguirnos. Mantén la calma.

El espía. Breach. Cine de espionaje sin excentricidades.

El espía. Breach. Cine de espionaje sin excentricidades.

- Estarás en la oficina central a las órdenes del agente Robert Hanssen. ¿Le conoces? Es el antiguo director de nuestra unidad de análisis soviéticos, se le considera nuestro mejor experto en servicios de Inteligencias rusos. Durante años ha sido nuestro enlace en el Departamento de Estado.

Billy Ray es un director y guionista, que gasta nombre de personaje secundario de Thelma y Louise y Medianoche en el jardín del Bien y del Mal, es decir, de paleto sureño pegado a una Jim Bean. Pero como guionista o realizador, se acerca más a los personajes reales con residencia en Washington D.C. que aquellos que frecuentan los bares de carretera entre Nashville y Tallahassee. En su opera prima, El precio del poder, pasaba revista a la breve trayectoria profesional de Stephen Glass, periodista que se arregló para inventar parcial o totalmente 27 de los 41 artículos que publicase en The New Republic. Por su parte, en El espía, Ray se vuelca en el retrato de otro crack de la mentira caído en desgracia ante todo un país. El caso real del agente del FBI Robert Hanssen que trabajó al servicio de la Unión Soviética y luego de Rusia, durante veinte años y que fue condenado a cadena perpetua en 2002. Este guionista que se suma al plantel de los nuevos directores, nos presenta un relato austero, solvente y eficaz, aunque alejado de cualquier indicio de originalidad. A Billy Ray le gusta abordar personajes reales que tras una fachada impoluta de respetabilidad y profesionalidad, esconden una personalidad construida sobre la mentira y la traición a la confianza de quienes les rodean. Pero, al narrar la falsa carrera periodística de Stephen Glass en su anterior trabajo, Ray se topó con un actor protagonista, Hayden Christensen (el adolescente jedi que se convierte en Darth Vader en el tercer episodio de la saga La guerra de las Galaxias), totalmente incapaz de reflejar el conflicto moral reflejado. Quizás por ello haya querido ir sobreseguro con un actor consagrado como Chris Cooper para mostrar el proceso de captura de este agente del FBI.

He aquí algunas verdades y una falsedad correspondiente a Robert Phillips Hanssen: 1. Fue un católico convencido, miembro del Opus Dei, que nunca dejó de asistir a misa diaria. 2. Su caída se debió a la traición de otro agente doble, pero su detención fue procurada por la acción de su asistente, Eric O´Neill. 3. Su labor de espionaje para la Unión Soviética ha sido la más dañina jamás sufrida por USA. 4. Jamás se grabó junto a otras mujeres, practicando sexo, ni nunca se obsesionó con Catherine Zeta Jones.

El rigor y la verisimilitud de las imágenes de El espía, lleva a prescindir de las escenas de acción características de este género, para centrarse en los aspectos más personales y complejos de la relación de los personajes principales, para acercarnos a una singular caza del gato al ratón entre el joven aspirante y el veterano que puso en jaque la seguridad de un país como Estados Unidos y maestro del arte del disimulo. De hecho, todo el armazón de la película recae en la interpretación de este actor, siendo la clave la relación de amor-odio que establece con el joven Eric O´Neill (Ryan Phillipe), el encargado de conseguir su confianza y de buscar las pruebas que le incriminen.

- ¿Sabes por qué se hundió el imperio soviético? Me tiré toda la carrera estudiándolo, eran más listos que nosotros, más decididos.

- Y, ¿por qué se hundieron?

- La excentricidad era altísima.

El choque entre ambos es el plato fuerte de la película y aparece muy bien definido al papel, evitando además que los espectadores sientan más simpatía por uno que por otro. Hanssen resulta ideológicamente despreciable -lo que no significa su pertenencia al Opus Dei-, pero al mismo tiempo se presenta sincero, empático e inteligente. Frente a él, su antagonista, es tan ambicioso que resulta antipático, aunque poco a poco va humanizando su postura. Sin embargo, la colisión de ambas personalidades no termina de cuajar en el filme, por varios motivos. El insípido Phillipe no está a la altura de la interpretación genial de Cooper, pero sobre todo el exceso de corrección de la puesta en escena del director llega a ser una rémora, tal y como había sucedido en su película anterior. Al final, lo más interesante, a parte de la caracterización de Chris Cooper, es la envoltura genérica. Billy Ray, recupera el tono realista de los relatos de espionaje de Graham Green y Jhon Le Carré, principalmente de este último, y de sus dos personajes fundamentales. Podemos entender a Robert Hanssen como una actualización de George Smile y Alec Leamas; el primero es el personaje fetiche de Le Carrè mientras que el segundo es el protagonista de su novela más famosa El espía que surgió del frío.

Como resultado, la vida de este traidor mayúsculo da cumplida y modélica fe esta nueva incursión de Ray en la dirección, film que busca en los intestinos de la incoherente condición humana antes que el suspense, y que apenas se permite licencias dramáticas en el envite. Que la película cuente algunas "mentirijillas" de este personaje, como que las familias del agente y su secretario, se conociesen en la vida real, no tiene ninguna importancia porque El espía, en definitiva, es un producto serio y convincente, aunque aporte poco al género al que pertenece. En donde las numerosas sugerencias argumentales quedan relegadas a un limbo, por el excesivo amaneramiento de la puesta de escena -de la que apuntábamos antes- hasta acabar en meros apuntes sin desarrollar esparcidos a lo largo de la narración.

Así ocurre con una de las reflexiones más intensas de la película: cómo el recorrido personal y anímico del personaje de Eric O, Neill es una presentación angustiosa, sobre la forma en que la sociedad americana está cimentada, con sus mentiras y frustraciones. Su imagen esperando al progenitor en el exterior de la casa familiar, mientras soporta estoicamente la nevada que le cae encima, termina siendo una metáfora del modo en que el personaje va perdiendo fe en las instituciones más tradicionales norteamericana, de un país que vive sus tradiciones de un modo patriótico -familia, religión, patria-.

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