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Travelling. Blog de cine.

En rodaje. Dossier de prensa.

En rodaje. Dossier de prensa.

En pleno rodaje, en el parque temático Oasys (desierto de Tabernas, Almería) recibimos a los medios que asistieron a una rueda de prensa. Allí hubo un emotivo coloquio, por parte de algunos de los principales miembros del equipo, en el museo del antiguo MiniHollywood. 

                            

 

                               

También la prensa local de Almería nos hizo un interesante reportaje del rodaje de "Y la muerte lo seguía": El diario de Almería y La voz de Almería

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The artist: un maravilloso regreso al cine mudo.

The artist: un maravilloso regreso al cine mudo.

-¿No tiene inconveniente en que le vean junto conmigo?

-¿Qué quiere decir? ¿Una actriz de éxito con un humilde actor?

The artist es una comedia romántica bastante ligera y con un argumento que no nos es ajeno, ya aparecía en aquel clásico de título Cantando bajo la lluvia: una historia de amor entre una estrella del cine mudo y una actriz insignificante, que verán cambiados de roles, gracias al destino, y sobre todo con la llegada del cine sonoro. El pasa a ser un donnadie y ella, a ser la estrella del momento. Y junto a este desglose argumental, lo propio del cine romántico atemporal: amor y desencuentro. Entonces, ¿por qué The artist es la gran triunfadora de la temporada (2011)? Lo interesante de esta película no es que esté ambientada en el cine dorado de los años treinta, cuando todavía existía el cine mudo, sino que se trata de una película muda. 

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 ¿Todo tiempo pasado fue mejor?. Este ha sido una de las reflexiones universales, no sólo del cine, sino de cualquier manifestación artística e incluso humana. En el séptimo arte no sólo lo vemos en el tratamiento del blanco y negro de muchos realizadores, que dio pie a un artículo en este sentido, sino al propio cine silente que sigue dando nuevos productos, sobre todo dentro del género documental. Pero Michel Hazanavicius emplea recursos de diferentes estilo, vemos por ejemplo, el Ciudadano Kane de Welles en esas escena de la ruptura entre el actor George Valentin y su esposa, como también influencias de los grandes musicales en la secuencia final del baile. Sin embargo, es en la época silente en donde reposa la fuerza de la película. Jean Dujardin construye un personaje al estilo de Douglas Fairbaks (un personaje dicharachero y elegante, que recuerda esas películas del Hollywood dorado entre el melodrama, la comedia o la aventura). Pero posiblemente haya quienes lo asemejen a otro actor llamado William Powell, por el perrillo que le acompaña, similar a ese perro de nombre Asta que iba junto a Powell. E incluso,  la actriz protagonista de The artist recuerda a Mirna Loy, compañera de reparto de W. Powell en algunas películas. 

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Las poquísimas referencias al sonido tienen un sentido figurado. La vemos, por ejemplo, en esa pesadilla en la que el personaje de Valentin oye diferente ruido (un teléfono, el ladrido de un perro, un cristal haciéndose añicos). Es parte de esa obsesión por querer hacer películas mudas (una de aventuras, al estilo Fairbaks) en plena época de las "talkies" -filmes sonoros-).

The artist sabe aprovechar todo las posibilidades que le ofrecía el cine silente, siendo capaz de atraer la atención del mayor cinéfilo, pero también del iniciado en este tipo de películas. Parte de su éxito, reside en el humor y en la inmensa interpretación de sus protagonista, pero el gran éxito del cineasta francés es conjugar los dos mundos: el estilo cinematográfico mudo con el cine comercial moderno. Tampoco podemos olvidar algo que se reproduce en el cine contemporáneo, constamente: la atracción por la nostalgia. Lo vemos en los interesantísimos trabajos de dos grandes veteranos: Scorsese y Woody Allen. 

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Un cambio en el estilo.

Tuvo que ser un cineasta francés quien diera el paso definitivo, en la ficción comercial. El cine silente y en blanco y negro es todo un tabú en Hollywood que sigue reticente con algunos "experimentos" cinematográficos. Fue un español, Rodrigo Cortés, quien se atrevió a rodar un filme desde el escenario único de un ataud en Buried (Enterrado); eso sí, con tema, idioma y actor, americanos. Y podemos recordar la película Tetro que Coppola se vio obligado a filmar lejos de Hollywood, con dinero europeo, donde sí abundan este tipo de cine; no olvidemos el caso de Béla Tarr, desconocísimo para el profano. En este sentido,  The artist es muy moderna, porque intenta explicar el paso del cine silente al sonoro, en pleno contexto de la Gran Depresión. Lo de la crisis, no es casualidad, como tampoco lo es el paso de un mundo a otro. La fugacidad de la vida, un concepto ampliamente moderno. 

En este punto del análisis, la película de Hazanavicius resulta ser una tragedia con mensaje optimista, porque el actor que cae en desgracia con la llegada del sonido, se convierte en un alma en pena, sin rumbo cierto. Será su mujer quien se encargue de devolver el sentido al personaje protagonista, de un modo similar a dos casos célebres en el cine, uno en la ficción y otro en la realidad. 

                         

Los espacios cerrados de Roman Polanski.

Los espacios cerrados de Roman Polanski.

Este es un reportaje sobre uno de los directores que encontraron en el espacio, el espacio cinematográfico, algo más que un simple decorado. Polanski observó en los escenarios el mejor contexto para sus historias, al mostrarnos cómo nos relacionamos con la arquitectura. ¿Pueden los edificios, las paredes, las ventanas, influir en nuestro comportamiento y en nuestros miedos?

Desde sus inicios a su denominada “Trilogía del apartamento”, Polanski tiene predilección por los escenarios mínimos y las idílicas parejas, de clase media tirando a alta, en las que estalla todo tipo de conflictos. Personajes en conflictos y aislados en unos pocos o veces únicos escenarios. Ahí quedan para el recuerdo: El cuchillo en el agua, Repulsión, Callejón sin salida o La semilla del diablo. Cada nueva película de un director como Polanski es una nuevo paso para entender mejor sobre el conjunto de una obra que presenta algunos aspectos comunes a pesar de la variedad. El enclaustramiento de sus personajes en un espacio cerrado puede entenderse como un espacio físico, pero también como una proyección de su atormentado universo mental. De hecho, el inquietante aire claustrofóbico de sus espacios cerrados, presente en la “Trilogía del apartamento”, no se limitaba a los peligros que provenían del exterior, sino en el miedo que se va incubando en las mentes de sus personajes.

Polanski elige poderosas referencias a la hora de presentar a sus “criaturas” en un escenario en la que una fuerza invisible y malévola está dispuesta en impedirles salir, al mismo tiempo que resulta de lo más realista. “Lo que a mí me gusta es un escenario completamente realista en el que haya algo que no encaje”, una idea hitchcockniana de presentar la normalidad para ir, poco a poco, mostrando la anormalidad, que encontramos en influencias suyas como El ángel exterminador (Luís Buñuel).

                    El ángel exterminador

-¿Cuánto tiempo llevamos aquí? No lo sé, he perdido la cuenta pero imagínense los cambios de lugar de cada uno de nosotros en esta horrible velada. 

Su opera prima, El cuchillo del agua, es toda una declaración de principios y una obra maestra que supone un gran reto en este cine suyo tan claustrofóbico. Rodado prácticamente en un barco, en el que apenas cabía el equipo de rodaje, nos cuenta la historia de un triángulo amoroso en el que ya estaban presentes las obsesiones del director. 

-En todos los edificios de apartamento suceden cosas.

 -Ese tiene el record de acontecimientos desagradables.

                   La semilla del diablo

Si los protagonistas de la película no se hubieran enamorado de este edificio, nos hubiéramos perdido toda una historia de terror. Y eso que no venía con buenas referencias. El Dakota, el edificio real en el que se rodó la película de Polanski, ya tenía su fama por alojar a personajes no muy aconsejables y por algunos sucesos que pasaron a la historia, como el asesinato de John Lennon. Uno de los aciertos de Polanski es conseguir que una historia satánica resultara realista.

                            El quimérico inquilino

"El habitante incierto" de El quimérico inquilinio; el rol de Catherine Deneuve, en Repulsión; o el músico polaco de origen judío Wadysaw Szpilman, de El pianista, son ejemplos de personajes de Polanski sumidos por el espacio, por los apartamentos en donde se desarrolla su historia. Sin embargo, sería en su última película, Carnage, (Un dios salvaje, en español) donde nos lleve al extremo de su unidad espacial. Nos encontramos en un apartamento neoyorquino de Brookling (aunque se rodó en París), a través de dos matrimonios que se reunen para discutir sobre una trastada de sus hijos, una pelea de chicos que nos lleva a una acertada crítica social.

 

Especial Atmósferas y "geografía del espacio" en Travelling. 

Cine claustrofóbico: celuloide entre cuatro paredes.

Los espacios cerrados de Roman Polanski.

Atmósferas y pueblos malditos.

 


Atmósferas y pueblos malditos.

Atmósferas y pueblos malditos.

“Lo maldito destruyó todo el pueblo”, se decía en  “La cosa maldita”, capítulo de Maestros del horror, dirigido por Tobe Hopper. Y en el cine hemos visto en centenares de ocasiones a pueblos, dejados a la merced del horror, poblados de calles malditas.

En todo el mundo existen centenares de auténticos pueblos fantasmas que viven abandonados a su suerte, creando una mitología de terror, aprovechado por el cine de género. De hecho, son incontables las películas que acercan sus personajes a lugares vacíos de gentes, sugestionables por este sentimiento que es el miedo. Pero aunque haya pueblos fantasmas repartidos por todo el mundo, lo cierto es que los que han servido para el imaginario del cine de terror son bastante reconocibles y localizados. Primero, en el medio oeste americano, próximo a aquella América Profunda de los pueblos situados en medio de ninguna parte; y por otra, los "apacibles y pintorescos" pueblos de Maine, presentados como pueblos malditos por la literatura.

El género de terror gótico, ya sea el clásico o el moderno, han dado gran importancia a sus escenarios, a la atmósfera en donde se describen las historias de horror. De hecho,  Stephen King, Lovecraft y gran parte del cine, en general, nos muestra cómo el horror vive en los pueblos pequeños. Pueblos como el descrito en Salem´s Lot, Los chicos del maiz, El horror de Dunwich  y otros tantos, de calles solitarias, casas encaramadas en lo alto de una colina, callejones ocultos por la niebla. Los pueblos olvidados pertenecen a nuestro imaginario colectivo y muchos escritores del género lo utilizan como decorado para sus historia. No vamos a negar que esta es una de las grandes temáticas del cine de terror de todos los tiempos y de estos dos autores, en particular, entendiendo que  Stephen King ha bebido de Lovecraft en muchas de sus narraciones. 

La búsqueda de eso que llamamos "atmósferas", crear un ámbiente idóneo, en unos escenarios creíbles pero sugestionables, ha llevado a enmascarar todo tipo de historias en pequeños pueblos. Dónde un día, la cotidianidad se tornó en violencia atávica, vemos los miedos que surgen a raiz del fanatismo y de las pesadillas (Silent Hill), de adolescentes brutales (Los chicos del maíz) o de terribles criaturas surgidas de la imaginación de un escritor (En la boca del miedo).

-Un lugar real en un estado real, New Haphsire, para ser más concretos. 

-Pero no aparece en el mapa.

-Bueno, mapas nuevos, propietarios antiguos. Hay pueblos olvidados en toda América. ¡Sería un gran concurso! ¿no cree? Una las piezas, encuentra la localidad y gane fiambrera de Shutter Cane. 

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Un curioso ejemplo lo encontramos en En la boca del miedo (John Carpenter). Propone un cine más basado en el terror, que en el horror o en el susto fácil (es decir, en la atmósfera, en la trama y en los personajes), en la que un investigador busca a un escritor de best-sellers (una mezcla entre Stephen King y H. P. Lovecraft). Desaparecido sin dejar rastro junto con los últimos capítulos de su novela, les introducirá, sin saberlo, en el mundo ficticio creado por ese escritor. John Carpenter y los directores artísticos Jeff Ginn y Peter Grundy, crean un pueblo muy de Stephen King. 

Otra analogía se encuentra entre estos lugares malditos y la "isla", como lugar hermético y desconectado de la realidad. Estos escenarios se convierten en islas físicas o mentales, e incluso mundos oníricos como los sueños creados por aquel hombre del saco que era Freddy Krueger. Estos planteamientos estéticos superaban el límite de los clichés temáticos, dotándoles en ocasiones de identidad a la trama. Así aparecen atmósferas venosas y recargadas, pueblos semiabandonados con sus calles sucias y casas malditas. Pueblos perpetuamente encapotados por cenizas, en los que se asoman un espacio onírico y sobrenatural como el de "Silent Hill". Lo que más llama la atención de la película es su poder visual,  la dirección artística y algunas de las diabólicas criaturas. Lo destacado serían aquellas imágenes del pueblo fantasma envuelto en niebla y ceniza.     

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La niebla es el elemento capaz de crear la atmósfera idónea para una historia de terror. La presencia de esta niebla permite que aumente la sugestión del miedo entre el espectador, pues algo amenazante puede surgir de esa expesa capa de neblina. Así, aparecía en películas como The fog (La niebla), de John Carpenter o en La niebla (Frank Darabont), sobre un relato de Stephen King. Pero también la niebla ha servido para enmascarar decorados, casas o castillos, dotándolo de una mayor sensación de misterio. Un ejemplo, lo encontramos en la mansión de Los otros (Alejandro Amenábar).

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Aunque en otras ocasiones, ese mismo efecto se logra mostrando la casa desvencijada, en ruinas.

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Buried (Enterrado)

Buried (Enterrado)

En el magnífico, pero inusual, capítulo “El asfalto”, Narciso Ibáñez Serrador presentaba en su mítica serie Historias para no dormir, a un hombre que al cruzar la calle  quedaba atrapado en un agujero de alquitrán. Al mismo tiempo que se iba hundiendo poco a poco, veía cómo los demás pasaban por su lado de forma inmisericorde e insolidaria, topándose con esta cruda realidad y, por último, de la administración.

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Algunos puntos en común lo encontramos en Buried (Enterrado). Se trata de una película inusual en donde el protagonista está encerrado en un ataúd y los espectadores, con él, porque en ningún momento se aleja de su punto de vista y la cámara no sale nunca de esas cuatro paredes. Pero la maestría fuera de lo común de su director, Rodrigo Cortés, no se limita a estructurar el filme en un espacio único, sino en dotar a los noventa minutos de metraje de elementos de thriller, de cine de acción y aventuras. En definitiva es la historia de un hombre encerrado en un ataúd. Con esta premisa, no se espera mucho de una película que pueda parecer experimental, pero que en el fondo está lleno de suspense en sus noventa minutos y con muy pocos elementos: apenas un mechero, un teléfono móvil, algún invitado inesperado, un exterior que no existe, - salvo por las conversaciones telefónicas-, y un conflicto –la Guerra de Irak- que da mucho juego.  

-¿Departamento de Estado?

-Soy ciudadano americano, estoy en Irak, he sido secuestrado. Tengo que hablar con alguien, inmediatamente. 

"Las películas con una premisa pequeña suelen tener un gran comnponente metafórico, pensemos, por ejemplo en El diablo sobre ruedas". El resultado es el de un filme muy intenso que nada tiene que envidiar a las producciones hechas en Hollywood, a pesar de rodarse en inglés con temática y actor, americanos. 

Paul Conroid, un funcionario civil que trabaja en Irak como transportista, se despierta dentro de un ataúd tras sufrir una emboscada su convoy. Intentará buscar ayuda en el exterior, a través del teléfono móvil, pero se ncuentra una y otra vez con la reticencia de la burocracia. Es entonces cuando observamos que el filme se perfila como una crítica hacia las peores cualidades de la sociedad moderna. 

-¡Estaban disparando a todo el mundo, en mitad de la calle!

-¿Quiénes?

-¡No lo sé!

-Tranquilícese y deje de gritar.

-¡Estoy gritando porque no me escucha!

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“Aquí vemos cómo el verdadero enemigo de Paul Conroy no es la oscuridad, ni siquiera es la falta de oxígeno, sino la realidad, la burocracia. Casi la mediocridad humana”. Así nos contaba el propio director, sobre el principal mensaje de la historia. 

-¿Cuál es su número de la seguridad social, Paul?

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué más da? ¡Estoy encerrado en mitad del puto desierto! ¿Qué más da cuál sea mi número de la seguridad social? ¡Soy americano, tienen que encontrarme!

Pero no por contar con un único espacio, la película debió ser fácil de rodar. Las dificultades para rodarlo, lo encontramos en las propias palabras del director: "En una de las secuencias, el personaje de Paul Conroy estaba hablando por teléfono, lo que no define demasiado, ¿verdad?, mientras que la cámara daba dos vuelta en torno a él, dando dos giros de 180º. Eso, dentro de un ataud significa una construcción con paredes móviles, que se levantaban y se colocaban conforme la cámara iba avanzando".

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-Lo último que necesitamos es acabar en Al-Jazeera.

-¿Necesitamos? 

-Sí, no quisiéramos tener un conflicto internacional. 

-¡Ah, comprendo! Eso es lo único que os preocupa, ¿qué pasa conmigo?

-Por supuesto, para eso estamos aquí.-No, no, no. Por supuesto que no. Yo os importo una mierda. Ya han matado a seis de mis compañeros y ni siquieramos teníamos blindaje. 

-Es que no soys soldados. 

-Eso cuéntaselo a quienes me han encerrado. 

Enterrado parte de una casi ausencia de elementos para sacar el mayor partido posible del encerrado más prolongado en el séptimo arte. Y aquí reside la importancia de su principal referencia: Alfred Hitchcock.  "Te fijas en Hitchcock porque lo ha hecho antes y lo ha hecho mejor. Te fijas en Náufragos, que sucede entera en una barca en mitad del océano o en La soga, que respeta al máximo la únidad espacial y temporal en sola toma. Para poder suparar estas limitaciones , el desafío no se trata de llevar Naufragos a un ataud, sino hacer Con la muerte en los talones, dentro de una caja".

Cine claustrofóbico: claustrofobia en grupo.

Cine claustrofóbico: claustrofobia en grupo.

El cine y la sensación de clasutrofobia han ido de la mano en un centener de ocasiones, superándose muchas veces las limitaciones físicas que pueda adivinarse en su última instancia. Es cierto que la idea de claustrofobia en el cine es mucho más amplia y la encontramos por ejemplo, en aquellas comunidades que "encierran" a sus personajes en un ambiente de claustrofobia social. La cinta blanca, de Michael Haeneke, o la más reconocible para nosotros, Los puentes de Madison (Clint Eastwood), son dos ejemplos. Sin embargo, en este reportaje vamos a reflejar la claustrofobía física, el encierro, la prisión.

Abrir los ojos y darse cuenta que se está dentro del Cubo, debe ser toda una pesadilla para claustrofóbicos: verse rodeados de unos desconocidos y sin saber cómo se ha llegado allí dentro. Nos sirve Cube (Natalie Vincenzo) para introducirnos en un interesante reportaje sobre la “geografía de las cuatro paredes” y cómo estos escenarios han servido al cine como parte de la narración cinematográfica. Algunos de los puntos de esta temática aparecían en Cube, una original paranoia conspiratoria en donde la idea del “encierro” se lleva a tales extremos que hasta sus personajes tienen nombre de cárceles.

-¿Cuál es tu motivación, Quentin?

Por San Quintín, en California, una prisión que se hizo famosa por su brutalidad y así se comporta su personaje. De hecho, esta es una de las peculiaridades más interesantes de la original película del canadiense Natali Vicenzo, relacionar la conducta de los roles según la cárcel que ha sido adjudicado a cada uno de ellos. Kazan, en Rusia, es muy desorganizada, y su personaje tiene problemas mentales; o el nombre “Holloway”, la mujer rubia, llamada así por la prisión británica de mujeres.

Al cine de género le gusta poner a unos desconocidos encerrados en algún lugar sin aparente salida, con la compañía de unos invitados fantasmas. Personajes al que nadie conoce, haciéndose inexplicable su presencia para todos; mientras va convirtiendo a sus víctimas en marionetas de sus intrigas. La atmósfera asfixiante y de terror haría el resto: poner a prueba su capacidad de supervivencia y de paso, la tensión del espectador. En su estilo, esta es la idea de un centenar de filmes, desde Cube a 9 extraños (Steven R. Monroe); de 11 negritos o de “El asesino ha reservado nueve butacas”. Filme de curioso título, firmado por Giusseppe Bennati, en el que se reúnen un grupo de pariente y amigos en un viejo teatro instalado en un palacio, del cual se ven imposibilidados de abandonar y donde son eliminados uno a uno.

Quizás necesitemos de un segundo ejemplo, para comprender hasta qué punto puede llegar nuestro instinto de supervivencia. “Nuestro amigo, Puzzle, se reserva los primeros asientos para sus juegos enfermizos". Saw  (James Wan) partía como un thriller oscuro y claustrofóbico que tenía en la tortura, el centro del espectáculo. Sin el rastro del horror edulcorado producido por los estudios, nos preguntaba sobre nuestros límites capaces de alcanzar a la hora de querer sobrevivir. ¿Seríamos capaces de automutilarnos si eso nos permitiera seguir viviendo?

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Estos escenarios muestran una respuesta sociológica presente en muchas producciones: el impulso hacia los instintos más primitivos que surgen a causa del encierro y la pérdida de la noción de la realidad. Xabier Gens, en The divide, nos presenta la ciudad de Nueva York destruida tras un ataque de misiles y a un grupo de supervivientes, refugiados en un búnker subterráneo. Mickey –interpretado por Michael Biehn- se convertiría en el líder del grupo, que deberá convivir en un claustrofóbico lugar a salvo de la radiación. Pero la historia proseguirá ante el deterioro físico y mental de sus personajes, y sobre todo con el enfrentamiento del grupo. El heterogéneo grupo debe luchar por su propia supervivencia, mientras que se sucede el caos y la paranoia al crearse la desconfianza. 

                      El ángel exterminador

Todas estas películas nos muestran un escenario en la que una fuerza invisible y malévola está dispuesta en impedirles salir; al mismo tiempo pretende ser de lo más realista. “Lo que a mí me gusta es un escenario completamente realista en el que haya algo que no encaje”, una idea hitchcockniana de presentar la normalidad para ir, poco a poco, mostrando la anormalidad, que encontramos en filmes como El ángel exterminador (Luís Buñuel).

-¿Cuánto tiempo llevamos aquí? No lo sé, he perdido la cuenta pero imagínense los cambios de lugar de cada uno de nosotros en esta horrible velada. 

Especial Atmósferas y "geografía del espacio" en Travelling. 

Cine claustrofóbico: celuloide entre cuatro paredes.

Los espacios cerrados de Roman Polanski.

Atmósferas y pueblos malditos.

Cine claustrofóbico: celuloide entre cuatro paredes.

Cine claustrofóbico: celuloide entre cuatro paredes.

Hay muchos directores que han utilizado el encierro y el recurso del espacio único como parte de la narración cinematográfica: Polanski, Hitchcok. E incluso se dan películas y cortos definidos por espacios mínimos: una barca en medio del océano en Náufragos (Alfred Hitchcok), el baño en donde se desarrolla Madrid 1987 o la cabina de teléfono, en donde queda atrapado José luis López Vazquez (La cabina, Antonio Mercero). Pero no en muchas ocasiones hemos visto como la unidad de acción y escenario se cerraba tanto sobre sus protagonistas como una serie de títulos, más o menos imaginativos y afortunados, en los últimos años.

-Ya llevo 24 horas atrapados, me quedarán unos ciento cincuento mililitros de agua, que me permiten mantenerme con vida, hasta mañana por la noche, si tengo suerte. 

147 horas nos contaba la arriesgada experiencia de un joven que quedaba atrapado en unos rocas, pero Danny Boyle endulzaba las situaciones dramáticas con música y montajes de recuerdos e incluso de ensoñaciones eróticas; mientras que Oliver Stone mostraba el encierro de sus bomberos, con un tono místico, en la recreación del atentado del 11S en World Trade Center. Mucho más austero y contenido era Buried (Enterrado), la propuesta del español Rodrigo Cortés. Paul Conroid, un funcionario civil que trabaja en Irak como transportista, se despierta dentro de un ataúd tras sufrir una emboscada su convoy. Intentará buscar ayuda en el exterior, a través del teléfono móvil, e incluso hay referencias a las nuevas tecnologías, con el youtube. 

-Tu video del rescate lleva ya cuarenta mil visitas en Youtube.

                Uma Thurman buried alive in Kill Bill

Pocas veces se ha encerrado tanto el espacio cinematográfico como en Buried, aunque contamos con algunos casos célebres. Dos de ellos fueron dirigidos por Quentin Tarantino, nos referimos a una de las secuencias iniciales en la segunda parte de Kill Bill y al capítulo que dirigió el cineasta norteamericano para la serie de televisión CSI.

-Hola, hombrecito del CSI, ¿quieres saber por qué está ahí?

Bajo el título de Peligro sepulcral, uno de los personajes de este grupo especial de la policía, despertaba en una caja, más estrecha y con más gadgets que la diseñada por Rodrigo Cortés, en Buried. Sin embargo, en la secuencia protagonizada por Uma Thurman, apenas duraba nueve minutos, mientras que en la del episodio de CSI, la tensión del hombre encerrado pibotaba con el operativo que pretendía rescatarlo.

                 csi capítulo tarantino

-Habitaciones de hotel: espeluznantes y con aire amenazador.

Una de las localizaciones "claustrofóbicas" preferedias por el cine, son las habitaciones de hotel, uno de los destinos idóneos del género. Anoten este número de habitación, la 1408, pero eviten alojarse en ella sino quieren correr el fatal destino de todos los huéspedes que han pasado por allí. Muchas historias han sabido exprimir el carácter laberíntico o claustrofóbico de sus localizaciones, ya sea por los pasillos de un gran hotel o una habitación hermética. De Stephen King era el relato que tenía por título el número de una habitación, con un sangriento fantasma y una inquietante película a cargo de Mikael Hallström.

Y terminamos el reportaje con otra película con un escenario marcadamente claustrofóbico, La trampa del mal. Basada en una historia de M. Night Shyamalan y dirigida por John Erick Dowdle, la producción es la primera de Las crónicas de Night, donde los fenónemos sobrenaturales están involucrados en la sociedad urbana moderna. En esta película, cinco personas quedan encerradas en un ascensor y en ese reducido espacio empiezan a suceder cosas extrañas y empiezan a pensar que uno de ellos es el Diablo.

 

Especial Atmósferas y "geografía del espacio" en Travelling. 

Cine claustrofóbico: celuloide entre cuatro paredes.

Los espacios cerrados de Roman Polanski.

Atmósferas y pueblos malditos.

Buried (Enterrado)

Excalibur: La aventura épica de Arturo.

 De la historia sobre este mítico personaje y su no menos célebre espada, se han rodado películas como el musical Camelot, la versión de la Metro (de Richard Thorpe) o la aventurera y romántica Él último caballero (con Sean Connery, en el papel del Rey Arturo). Pero es esta de J. Boorman la más completa y la que cierra el ciclo, como si de una Summa se tratase, desde que la espada fue arrancada de la piedra hasta que fue arrojada al lago.

-No pude hacerlo, Excalibur no se perderá.

-Haz lo que te mando. Volverá un rey y Excalibur resurgirá entre las aguas.

Es una aproximación de los mitos artúricos llevada a cabo por el irregular cineasta John Boorman, que la dirigió después de renunciar a su proyecto de llevar a la gran pantalla  “El señor de los Anillos”. Película que se apoya en la adaptación que Rospo Pallenberg hizo de la obra La muerte de Arturo, escrita por Sir Thomas Malory. Al final nos contaba una historia sobradamente conocida, la del Rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda, Camelot y la espada Excalibur. 

-Admirad la espada del poder, Excalibur.

Los acompaña todos los protagonistas, con las hazañas que todos sabemos y la importancia de la magia, que cobra protagonismo gracias al personaje de Merlín.

-Tu lujuria te hará volar y flotarás sobre el aliento del dragón. ¡Cabalga, cabalga!

Todo ello está contado primero, desde la mirada escéptica de Merlín (interpretado por Nicol Williamson).

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-En el nombre de Dios, San Miguel y San Jorge, te concedo el derecho a llevar armas y el poder de impartir justicia. 

-Es un deber que cumpliré solemnemente, como caballero y como rey. 

Sin embargo, el gran protagonista sería el rey Arturo, el eje centro del mito artúrico. Eso sí, no podemos olvidar de otros personajes como Perceval (Paul Geoffrey), vinculado con la búsqueda del Grial y la desaparición de Excalibur. 

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Pero Excalibur no sólo de “espadas y brujería”, sino mucho más, sobre los dioses y la llegada del hombre, sobre el amor y la fe. 

-Un dios único viene a acabar con los muchos dioses. Llegó la hora del hombre y sus costumbres.                

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De su reparto, merecería la pena citar que ninguno de los actores eran conocidos, ni Nigel Terry ni Nicol Williamson, pero encontramos otros actores que se harían conocidísimos con el tiempo. Este es el caso de Liam Neeson (en el papel secundario de Sir Gawain) o de Helen Mirren (en el importante rol de Morgana).

                                     

Una película con muchísimos encantos, considerada épica –antes de que ese término lo relacionásemos con la saga de El Señor de los Anillos- que aprovechó la belleza de los paisajes naturales de Irlanda, donde se rodó, o la música de Trevor Jones, quién no hizo otra cosa que recordarnos unos temas clásicos y universales. El mejor acompañamiento para momentos claves del filme,  como el Carmina Burana o diferentes composiciones de Richard Wagner.

                          

Entre las curiosidades destacamos la presencia de los hijos del director, en los papeles de Arturo joven o el hijo de Morgana. O las impresionantes localizaciones en Irlanda, cerca del condado de Wicklow. Algunos de estos lugares son el castillo de Cahir, la cascada Powerscourt (donde Arturo se enfrenta a Lancelot), y el Parque Nacional Montañas de Wicklow, en el que se encuentra el Lago Tay (de donde surge la espada Excalibur).