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La Bella y la Bestia: entre el cine y la leyenda.

La Bella y la Bestia: entre el cine y la leyenda.

La Bella y la Bestia es uno de los cuentos más tradicionales, narración que a pesar de sus múltiples variantes, fue obra escrita por la francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, en 1740. Sin embargo, la versión más conocida es una adaptación resumida de esta, a cargo de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, unos veinte años más tarde.

-Érase una vez un mercader, cuya hija favorita se llamaba Bella. En una terrible tormenta, el mercader perdió toda su carga y su familia se arruinó.

Como tAodo el mundo sabe, el príncipe es un cazador a quien la naturaleza le castiga convirtiéndole en una bestia horrible. Sólo el amor de Bella lograría romper el hechizo.  Como en otros  muchos mitos populares se habla de un príncipe convertido, por arte de magia, en algún animal salvaje o monstruo, que es redimido por el beso y el amor de una doncella. Cuentos que simbolizaban la animalidad relacionada con la condición humana. Pero La bella y la bestia también se ha querido interpretar como la llegada de la madurez de una niña, e incluso como una crítica a los matrimonios de conveniencia. Sea como fuera, el cuento tenía todo aquello para que la historia fuera adaptada en una infinidad de veces y en muchas películas inimaginables, que el cine ha recogido en versiones del clásico.

Respetuosa con el original, destacamos La Bella y la Bestia, en la versión de Jean Cocteau (La Belle et la Bête, 1945) con Jean Marais como la Bestia y Jossete Day como Bella. Un film algo cursi, pero a pesar de todo la mejor versión cinematográfica con personajes reales. Película que influyó, y mucho, en la desconocida Panna a Netvor (Juraj Herz, 1978), una muy cuidada producción checa que tomaba prestados elementos del film anterior como las estatuas que miran. Eso sí, el film estaba más emparentada con el cine de terror que el drama romántico.

Pronto la historia interesó al mundo de la animación. La más temprana adaptación animada corresponde a Sergei Aksakov, que lo tituló: La flor escarlata. Una versión de los años cincuenta, a través de la técnica del rotoscopio y que adptaba el clásico a ambientes eslavos.

-Bella, habéis vuelto.

-Pues claro que he vuelto.

Sin embargo, la más interesante sigue siendo la versión animada de los años 90, a cargo de la factoría Disney. Una delicia que se encuentra entre lo más destacado de la compañía. La película ganó el Óscar a la mejor canción original y el Óscar a la mejor banda sonora, y es la primera de las tres películas animadas de la historia nominadas al Óscar a la mejor película. Otras versiones que podríamos recordar es la que se hizo para la televisión (a finales de los ochenta), protagonizada por Linda Hamilton y Ron Perlman, y la musical, a cargo de Eugene Marner, con Rebecca de Mornay y John Savage.  

                                  BEAUTY AND THE BEAST

Las variantes de esta historia, la presencia de una figura grotesca que se enamora de una bella mujer, también han sido adaptadas numerosas veces al cine, como El Fantasma de la Ópera, de Gastón Leroux, o Notre-Dame de Paris, de Victor Hugo.

-Ahí están: La Bella y la Bestia, una bella que ha pasado por una experiencia que jamás habría soñado y que fue salvada de las garras del terrible King Kong, por su futuro esposo.

Pero de estas reinterpretaciones la más famosa son las películas de King Kong inspiradas en el cuento original. De hecho en el propio film de 1933, el personaje de Carl Denham, que parte en busca del monstruo junto a la actriz Ann Darrow, cree que la aparición de Ann y el monstruo juntos en su película podría ser una reminiscencia del cuento.

Y ahora, la Bella y la Bestia (2014), versión a cargo de Christopher Gans (recordar, el director de Silent Hill) y con Vincent Cassel y Léa Seydoux, al frente del reparto. Entre los actores, está la curiosidad de encontrarnos al español, Eduardo Noriega, con el personaje de Perducas, aunque su voz fue doblada en la versión francesa.

¿Os acordáis de Cuenta cuentos, una serie con John Hurt, que emitía TVE, en los años 80? Christopher Gans debería haberla tenido en cuenta antes de dirigido esta versión. Estéticamente pretenciosa para una historia que carece de emoción, y al final queda una película bastante irregular.

-Eres más valiente que tu padre. Cada tarde a las 7, en punto, tendrás que estar aquí. Ni se te ocurra escapar, el bosque te lo impediría.

                         

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Her: Los amores high-tech de Spike Jones.

Her: Los amores high-tech de Spike Jones.

 Como bien se sabe, la ciencia-ficción apenas habla del futuro, sino de las ansiedades presentes, pero también se recurre a una ambientación futurista cercano para contar temas actuales. En Her, Spike Jonze nos habla de la soledad y la comunicación, a través de una tecnología tan reconocible que existe hoy en día. El matiz “futurista” lo encontramos en las consecuencias que esa tecnología podría acarrear; en una película que parte de la siguiente premisa: ¿Nos estamos volviendo dependientes de la tecnología como forma para combatir la soledad?

 -Señor Theodore Twonbly bienvenido al primer sistema operativo con inteligencia artificial del mundo, quisiéramos hacerle unas preguntas. ¿Es usted social o antisocial?

-Bueno, pues llevo un tiempo sin ser muy social.

 Theodor Twonbly (Joaquin Phoenix) casi el único personaje definido de la película,  un escritor que vive de descifrar los sentimientos de los demás en cartas de encargo, a pesar de no ser muy hábil para transmitir sus propios sentimientos. De hecho, lo que llama la atención es el contraste entre las relaciones con sus “mujeres” –sobre todo haciendo hincapié a la cita ciega con Olivia Wilde y sus charlas con su ex mujer- y el romance que inicia con un sistema artificial que se convertiría en su idealización femenina.

-La mujer con la que salgo, Samanta, es un sistema operativo.

-¿Estás saliendo con una de esas? ¿Y qué tal?

-Me siento muy unido a ella, cuando hablo.

 La depresión que arrastra el personaje principal, tras el divorcio y su mala racha con las mujeres, termina cuando se descarga un nuevo sistema operativo. Una relación de amor diferente, no entre una máquina y un hombre (relación que ya ha aparecido en el cine en otras ocasiones), sino una mantenida entre un hombre y una voz artificial de un programa informático, la de la actriz Scarlett Johanson para más señas.

 De ahí que se aísla en una relación extraña y malsana –pero placentera, para el personaje- con la voz femenina de un sistema operativo, con quien mantiene incluso una virtual experiencia sexual.

-Theodor he visto en tus emails que has terminado una relación recientemente.

-Eres un poco cotilla.

 La película es la historia de un hombre profundamente herido, aterrorizado por sus problemas para relacionarse con las mujeres pero que tampoco sabe reconciliarse consigo mismo. Y Spike Jonze logra centrar el hastío vital de su protagonista, con una desnudez formal de la puesta de escena. De ahí que se haya reproducido un futuro, nada espectacular, a través de un contraste el tono gris futurista de los rascacielos de Shanguai -¿una alusión velada a Lost in Trasletion, protagonizada por Scarlett Johanson?- y la fotografía mucho pulcra y brillante de Los Ángeles.

Joaquin Phoenix en

 Sorprende la enorme contención tanto formal como narrativa que despliega en esta película, que trata –en realidad- de la invasión de la tecnología en la intimidad de un individuo, después de crear todo un universo de estridencias visuales en una serie de videoclips, durante años. 

 Spike Jonze dirige y escribe una historia muy desasosegante en el fondo, aunque con sabor agridulce en la puesta de escena; como norma de sus anteriores trabajos. En este sentido, Her marca un hito en la carrera del director: por primera vez, Spike Jonze no recurre a un guionista o un texto ajeno, es decir, trabaja sin la ayuda de Maurice Sendak y la imaginación de Charlie Kaufman. Jonze y Kaufman hicieron, al alimón, Cómo ser John Malkovich, una imaginativa propuesta en la que Craig Schawart, un titiritero, decide buscar trabajo y lo encuentra en una extraña oficina. Un día descubre una puerta escondida que le lleva directamente a la mente del famoso actor John Malkovich. Comparte la experiencia con su esposa y una compañera de trabajo, quien decide que el asunto puede ser un buen negocio.

 -Hemos montado un pequeño negocio aquí que simula, para nuestros clientes, la experiencia de ser usted.

-¿Simula?

-Sí, en cierto modo.

 Mientras que en Where the Wild Things Are (Dónde viven los muertos), Jonze adapta a Maurice Sedak para otra historia diferente, siguiendo a un niño incomprendido y rebelde que llega a un lugar donde viven los monstruos, a los que cautiva; convirtiéndose en rey de todos esos monstruos por ser el “más temible de todos ellos”.

 -¿Tienes un hogar o una familia?

-Bueno, sí que tengo.

-¿Te los has comido?

-¡No! Yo no pienso comerme a nadie.

 Scarlett Johanson: La voz sin cuerpo.

 Por primera vez en su carrera, la arrolladora presencia de Scarlett Johanson queda en segundo plano por su sensual voz como Samantha.  De este modo, la actriz se suma a una nómina de actores de gran prestigio que han puesto su voz, pero no su cuerpo. Quizás, el más querido y recordado por los amantes del cine de género sea el de James Earl Jones como la voz de Darth Vader (en la original, en España reconocemos la de Constantino Romero); aunque la única voz sin cuerpo, oscarizada hasta la fecha fue la de Robin Williams por su trabajo de doblaje en Aladdín.

 Pero lo cierto es que hay una preferencia por la ciencia-ficción como voces de inteligencias artificiales, como el ordenador Hal 9000 (2001, odisea en el espacio) –Douglas Rain-. Relacionándose, -aunque desde otro punto de vista, a ese clásico de Ridley Scott, Blade Runner, al tratarse de un “ser artificial” que ha dejado de ser sólo una combinación de circuitos eléctricos para dotar de humanidad un personaje artificial. Al igual que en otros tantísimos ejemplos como el Nexus 6 (Rutger Hauer) en Blade Runner (Ridley Scott). Película que también contaba el amor entre una máquina y un hombre, aunque en la película de Spike Jonze se da un paso más allá, porque de quién se enamora Theodor es de alguien de quién sólo oye su voz.  

 -Me estoy convirtiendo en mucho más de lo que me programaron. Estoy emocionada.

Her (2013) Imagen 2

Her 2013 Imagen 7

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Monuments men. “La patrulla de Cloony”: La cuadrilla contra el saqueo.

Monuments men. “La patrulla de Cloony”: La cuadrilla contra el saqueo.

George Cloony reúne a otra “cuadrilla”, como la que formó su personaje de Ocean en los films de Sorderberg, pero aquí son personas respetables y algo otoñales, alejados del prototipo del héroe clásico.

 La película parte de “Monuments men: Allied Heroes, Nazi Thieves and The Greatest Treasures Hunt in History”. El libro narra cómo un grupo de hombres y mujeres, muchos de ellos relacionados con el mundo del arte, organizaron una operación de rescate de obras amenazadas por los nazis. En realidad fueron unos cien miembros, pero George Cloony se limita a siete, traduciéndolo a una “macho movie” al estilo de Los violentos de Kelly o Doce del patíbulo. Con una sola presencia femenina destacable: Cate Blanche, cuyo personaje de Claire Simone se inspira en Rose Valland quién luchó contra los nazis de una forma tan discreta que llegó a ser acusada de colaboracionismo.

-Los monuments men.

-Firmado, Roosevelt.

-¿Cuántos sois?

-Seis, siete contigo.

 Si en Doce del patíbulo (Robert Aldrich), el Mayor Reisman (Lee Marvin) formaba un comando con el fin de aniquilar al mayor número posible de oficiales nazis, y en Los violentos de Kelly, Clint Eastwood lideraba a un grupo dispuesto a capturar el oro de los alemanes; los “siete de Cloony” se adentran en territorio enemigo para recuperar obras de arte.

 La principal diferencia es la falta de épica en Monuments men; película que no gustará a aquellos amantes del cine de acción, pura y dura. Hay poquísimas escenas de combates en el film, e incluso sorprende una de ellas porque presenta a un francotirador que termina siendo un niño (SPOLIER). La quinta dirección de Cloony no se parece a las citadas “macho movies”, porque tampoco sus protagonistas son miembros indeseables del ejército, especialistas todos ellos en técnicas de combate; sino hombres cualesquiera, respetables dentro del mundo del arte, entre el conservador de arte (Stokes, G. Cloony), un arquitecto (Campbell, Bill Murray), una historiadora del arte (Cate Blanche) o un conservador de arte medieval en el Metropolitan (Granger, Matt Damon).   

The Monuments Men

 La patrulla, formada a iniciativa de Eisenhower, tenía la misión de recuperar obras de arte en plena Segunda Guerra Mundial, mientras que los aliados avanzaban hacia Berlín. En honor a la verdad, la MFAA (Monument, Fine Arts and Archive) –sección creada por Roosevelt- se hizo eco de la Junta de Defensa del Tesoro Artístico que creó el bando de la República durante la Guerra Civil, cuando se dieron cuenta del peligro que corría nuestro rico patrimonio artístico, por los bombardeos. Odisea que culminó con la evacuación de las obras de arte del Prado, lo que quedó testimoniado en la película La hora de los valientes (Antonio Mercero) y en documental, Las cajas españolas (Alberto Porlan).

 -Pueden exterminar a toda una generación, arrasar sus casas y, aún así, el pueblo se repondría. Pero si destruyen su cultura es como si nunca hubieran existido.

 La película se centra en una depredación hacia la cultura que acompaña a todos los grandes conflictos bélicos, un saqueo y destrucción artística denunciados constantemente por la UNESCO,  recordando episodios como la destrucción de los Budas de Bamiyán, en Afganistán, a manos de los talibanes, o el robo del museo nacional de Iraq, durante la Guerra del Golfo, por tropas norteamericanas (¡qué casualidad!). Casualmente George Cloony se había especializado en el saqueo en este escenario de guerra, en Tres reyes, aunque sus gustos no fueran tan refinados y se preocupase del oro de Sadam y sus electrodomésticos.

 Sin embargo, el mayor saqueo artístico se llevó a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, por los nazis y aunque pueda sorprender, aún sigue al pie de la noticia. En noviembre del pasado año, se descubrió en un piso de Munich cerca de 1500 obras de arte que un anciano poseía, el heredero de un historiador con importantes relaciones con el Tercer Reich. Lo cierto es que el cine ha reflejado en una multitud de películas la depredación hacia la cultura ajena de los alemanes, sobresaliendo dos títulos: La noche de los generales y, sobre todo, El tren (John Frankenheimer). 

 -Es, sin duda, un arte degenerado. Como militar consciente del Tercer Reich tendría que detestarlo. En muchas ocasiones he tenido la curiosidad de esa vanidad de los que pretenden imponer las ideas y gustos, por decreto.

 Este es el antecedente cinematográfico más claro. Un grupo de partisanos, liderados por Labiche (Burt Lancaster) tratan de evitar que un tren cargado con obras de arte llegue a su destino. Por cierto, -para los amantes de las curiosidades-, la película de Frankenheimer se basaba en “La front d´l art”, libro escrito por Rose Valland, el personaje real en que se inspira el rol de Cate Blanche, en esta película.

-¿Quiero saber lo que vio usted allí?

-Cientos de obras, las fotografiaban y se las enviaban al Furher. ¿Cómo puedo ayudarle a robar nuestro arte robado?

 Todo este saqueo formaba parte de un plan organizado por Hitler. Entre sus obsesiones megalómanas estaba la de crear un gigantesco museo en la ciudad austriaca de Linz, el Fürher Museum, diseñado por su arquitecto Albert Speer y que fuera a acoger la mayor cantidad posible de arte consideradas “alemanas”. Obras que fueron inventariadas en el Informe Kummel, aunque durante la invasión a Europa, oficiales alemanes (como el mariscal Göring) fueron creando sus propias colecciones privadas a costa de pinacotecas particulares que iban confiscando; ocupando Francia un lugar de honor en este saqueo.

 -Una maqueta de su proyecto, Museo del Fürher, será el mayor del mundo.

-Necesitará muchas obras de arte.

-Por eso Hitler no bombardeó París.

                    

 

Malditos bastardos: Un spaguetti-western nazi.

Malditos bastardos: Un spaguetti-western nazi.

- Yo robo de todas partes, los grandes artistas roban, no hacen homenajes.

Quentin Tarantino.

 Jean-Luc Godard podrá gustar más o menos, e incluso nada, eso depende de cada cuál. Pero con independencia de la opinión que cada uno tengamos, de lo que no cabe duda es de su importancia en el cine contemporáneo. No quería empezar parafraseando sin sentido, sino por una sencilla razón: todo el cine actual puede considerarse godardiano. El cine de Godard, sobre todo el que rodó durante las décadas de los sesenta y setenta, es esencia de cine hecho a base de cine o de retales de otras películas. Así, podemos comprobar cómo gran parte de la cinematografía actual (señalando un 90% me quedaría corto) es un cine hecho a base de retales.

 En el caso de Quentin Tarantino, Godard debe estar arrancándose los rizos de la calva, porque en este nouvellevaguista cachondo prima la reivindicación de las formas pulp a lo DJ desbocado por encima de sus líneas argumentales. Tarantino copia, y eso no es una novedad, mezcla toda aquello que le gusta para que el resultado sea espectacular: violencia, explosiones, chicas guapas peligrosas y los malditos bastardos.

 ¿Qué toma prestado el bueno de Quentin para la película? Empezamos por el título. “Aquel maldito tren blindado” (‘Quel maledetto treno blindato’), cuyo título internacional fue ‘Inglorious Bastards’. Pero Malditos bastardos es también una película que bebe de Sergio Leone —buena parte del cine de Tarantino bebe de la obra del director de ‘La muerte tenía un precio’— o Hitchcock, como toma directas alusiones al cine de Leni Riefenstahl, Henri-Georges Cluzot —en la marquesina de un cine puede verse el título de ‘El cuervo’—, o Chaplin. Así, vemos cómo desde  ‘Pulp Fiction’ le pierde la serie B y el exploitation, lo bizarro, lo cutre y lo exótico, como queda bien claro por todos los homenajes (o plagios, según el observador) que nutren su cine.

 - ¿Sargento Hugo Stiltzit? Soy el teniente Aldo Raine, ellos son los Bastardos. Somos unos admiradores de su trabajo, en lo de matar nazis ha demostrado talento, y yo me precio de tener buen ojo para ello.

 En esta ocasión, cambia un par de letras del título en inglés de  Aquel maldito tren blindado, de Enzo G. Castellari, como excusa para esta recreación ficticia de la Segunda Guerra Mundial, una especie de spaghetti-western nazi. Los bastardos es una unidad del ejército americano, compuesta por soldados judíos, que opera en la Francia ocupada. Los dirige, un violento y desgarbado Brad Pitt, el teniente Aldo Raine, un salvaje cazanazis. Junto a él, podemos reconocer a algunos compinches de Tarantino, como Eli Roth, y secundarios como Mike Myers. Sin embargo, el personaje mejor presentado del filme y el más tarantiniano es el Coronel Landa, interpretado por Christopher Waltz.

- ¿Usted es el caza judíos?

- ¡Esto es un bingo! ¿No lo decís así?

- Solo bingo.

  Ver al personaje del caza-judíos comparando las ratas con las ardillas o con esos diálogos, ya te pone en preaviso de que no vas a ver una película de guerra normal.

 - Verás, si pudiera definir qué atributo comparte el pueblo alemán, diría que el instinto depredador de una ardilla. Pero si me preguntan por los judíos, diría que los judíos comparten los atributos de la rata.

                             

 Sin embargo, es la trama lo que haría a un espectador riguroso clamar como si se tratase del propio Hitler: “¡nein! ¡nein! ¡nein! ¡nein!”. Gira en torno a un plan aliado para hacer saltar por los aires una sala de cine parisina donde líderes nazis –incluido Hitler- asistirán al estreno de una película propagandística del Tercer Reich. Claro, el filme es puro entretenimiento. 

- Entraremos sobre Francia, vestido de civiles, con un solo objetivo, ni uno más, matar nazis. Cada hombre bajo mi mando me traerá cien cabelleras nazis. ¡Y quiero mis cabelleras!

 Más que una película sobre la Segunda Guerra Mundial, trata sobre los filmes que la han abordado. Se ha hablado mucho de la conexión con Doce del patíbulo, pero apenas hay referencias a esa película y sí a Sergio Leone y Sam Peckimpah. El estilo de Tarantino es muy spaghetti western: sus escenas son distendidas hasta que estalla la violencia, de repente. De nuevo, su cinefilia se apodera de la historia, pero además de las referencias desbocadas, hay una reivindicación del poder del cine, que Tarantino despliega con unas peripecias argumentales. El cine se ve como arma, sueño colectivo o propaganda. En este sentido, destaca Oshana, interpretada por Melaniè Laurent, que comparte con otros personajes tarantinianos, el sentido de venganza.

 - Marcel, querido, vamos a hacer una película especialmente para nazis.

  Toda la misión está diseñada para intervenir en el estreno del filme Soltz der Nation; el Teniente Hicox es requerido por sus conocimientos cinematográficos, y el juego que tiene lugar en el café está lleno de referencias cinematográficas, empezando por King Kong. Pero además, el propio Tarantino se reinventa. Una prueba de esto son los cinco capítulos en que divide la película, culminadas con una escena violenta, que son precedidas por larguísimas secuencias de personajes hablando entre sí, y en cuatro idiomas. Hay, sin embargo, diferencias entre el texto y el ritmo de Reservoir Dogs, Pulp Fiction y esta. Viene apoyada por una introducción de cuentos de hadas en los títulos de crédito: “Érase una vez, en la Francia ocupada…”, con una escena inicial que es una pequeña joyita a cargo de Tarantino. El coronel Landa visita una granja francesa donde, presuntamente, se ocultan judíos. La escena, repleta de diálogo, es para el director una cumbre personal de su carrera, después de la “siciliana” introducción  que abría Amor a quemarropa, su primer guión.

 Pero se trata de una película irregular. ¿Los mejores momentos? El inicio, al más puro spaghetti western, la escena del café y el coronel Landa. Lo peor, los personajes que se enfundan en los malditos bastardos. Película que puede llevar a engaño, porque la caza de los nazis por ellos, apenas supone veinte minutos de metraje, sin duda lo más flojo del filme.

 

Lore: Bajo las ruinas de Alemania.

Lore: Bajo las ruinas de Alemania.

El final de la guerra y de la inocencia, temas presentes en una cinematografía –principalmente europea- como base de una película alemana, dirigida por la australiana Cate Shortland. El film parte de una novela de Rachel Sheiffer que contó el relato de la Segunda Guerra Mundial, siguiendo el estilo literario de la “intrahistoria”, a través del personaje que da nombre a cada novela -Helmut, Lore y Micha-.  Con cada personaje, Sheiffer definía un momento concreto del episodio histórico, para observar cómo los acontecimientos afectaban a diferentes ciudadanos alemanes: el ascenso del nazismo, la caída del Tercer Reich y la posguerra.

 -El fhurer ha muerto, Lore.

 Culpa y confusión son los aspectos destacados en los personajes de la historia de Lore, película de la cineasta australiana Cate Shortland, quién debutase con Somersault, otro retrato sobre el fin de la adolescencia. En esta ocasión, Lore se suma a un legado cinematográfico muy europeo, con el paisaje desolador de una guerra y niños como protagonistas, con títulos como Alemania, año cero o La infancia de Ivan (Andrei Tarkovsky). Es parte de la iconografía de los fantasmas del viejo continente, a lo que se suma la visión de los derrotados. La guerra ha terminado y el III Reich acaba de caer.  Con Lore seguimos la pista a los hijos de los que iniciaron la guerra más devastadora del siglo XX, como si sus penalidades fueran la continuación de lo que crearon sus padres. En concreto son los hijos de un alto cargo de las SS, capturado por los aliados –junto a su mujer- por lo que quedarán abandonados, a su suerte.

 -Alemania está totalmente dividida. Hay una zona rusa, una zona británica, una zona francesa. Nosotros estamos en la americana. Hamburgo está en Alemania, pero ya no hay Alemania.

 Han de cruzar fronteras de un país dividido para llegar a la casa de su abuela, pero además del viaje que realizan, en donde ya no son héroes sino presas, tienen que hacer frente al descubrimiento de la mentira en la que han estado inmersos durante mucho tiempo. Por lo que Lore es, en definitiva, una película sobre una supervivencia tanto física como psicológica, a través del adolescente cuyo nombre da título a la película, como de sus hermanos. 

 Intrahistoria de la culpa.

 Ese viaje de los hijos -y no de los responsables- remite a un título clásico de la cinematográfica alemana, categoría Segunda Guerra Mundial: El puente (Die brucke, Bernard Vicky).

 -Piensa lo que usted le ha inculcado, heroísmo, Alemania, sobre todo. La victoria es segura, viva la patria. No importan los muertos, no importa ningún sacrificio.

 Pero Lore parece sumarse a una tendencia del cine alemán más reciente, deseoso de abordar ese periodo de su Historia y de comprender los resortes que movieron a unos y a otros. Así, el cine reciente alemán, ha tratado tanto  al conflicto de conciencia de un sacerdote católico —prisionero y chantajeado— “El noveno día” (Volker Schlöndorff); como los momentos finales de Hitler en el búnker berlinés —en un intento de plasmar su humanidad enfermiza— que recogió “El hundimiento” (Olivier Hirschbiegel).

-No se puede defender Berlín. Ya han muerto entre quince y veinte mil oficiales jóvenes.

-¿Es que los jóvenes no están para eso?

 Quizás la mayor preocupación de Alemania sea la juventud y cómo el nazismo transformó algo tan sagrado como la educación o la cultura; teniendo en cuenta que el país era una potencia cultural de primer orden. De ahí que muchas películas se centrasen en los jóvenes alemanes, en temas de la educación y la cultura, los ambientes universitarios, etc. En “Napola” (Dennis Gansel) se centró en las escuelas para la formación de las juventudes hitlerianas; con “Sophie Scholl: Los últimos días” se dirigía la mirada hacia la resistencia pacífica ofrecida por un grupo de universitarios; e incluso el cine alemán llegó a imaginarse la situación de una Alemania nazi, en nuestros días, a través de un experimento llevado a cabo en una clase (La ola, Denis Gansel).

 -¿Os acordáis del comienzo de la clase? ¿Qué si era posible crear un sistema totalitario en estos tiempos? Pues esto es el fascismo. Hemos hecho daño y sabe Dios lo que seríamos capaz de hacer.

 En este sentido, Lore se diferencia de todas estas citadas por que el protagonismo recae, precisamente, en la familia de los jerarcas nazis, como también el papel que juega la naturaleza en el desarrollo de la historia.

Valquiria: Un episodio histórico sometido a los dictados de la conciencia.

Valquiria: Un episodio histórico sometido a los dictados de la conciencia.

-Caballeros tenemos que salvar a Europa de la destrucción total.

Valquiria es el reencuentro del director – Brian Synger- con el guionista  -Christopher McQuarrie-, ambos responsables del éxito de Sospechosos habituales, pero también le dio la oportunidad de retomar un viejo tema, presente en su película Verano de corrupción: “Soy judíos, tenía amigos alemanes y estudié el Holocausto en la escuela primaria. Pensé que ese período de la Historia era fascinante y solía hacer películas sobre la Segunda Guerra Mundial en mi jardín trasero”.

No es ningún hándicap conocer el desenlace de la historia; así lo explicaba el propio Synger: “Sucede lo mismo que en Titanic, pero lo importante son los personajes, la trayectoria de la conspiración y las presiones a las que estaban sometidos”. Un reparto de secundarios que representan a cada una de las piezas de la conspiración, el Golpe de Estado para salvar a Alemania de un daño mayor. “Cada vez que hago una película, intento dar todo lo posible por interpretar a mi personaje y creo que una película histórica hay una presión adicional, tanto por respetar la figura de Staufensen como a la resistencia alemana”; La película, de hecho, está muy bien interpretada por Tom Cruise, en el rol de Stauffenberg a la hora de recrear un interesante episodio histórico, el atentado fallido a Hitler y la posterior rebelión militar, conocida como Operación Valquiria. El nombre lo toman de la ópera más famosa de Wagner, compositor considerado un símbolo de la esencia alemana.

 Los protagonistas de una conspiración.

 En la película encontramos un retrato coral de unos personajes inmersos en una misión en la que les iba la vida: matar a Hitler, uno de los grandes sueños hollywoodienses. Una acción en la cual, el grupo conspirador tendrá que cuestionarse entre el peso de la obediencia o los dictados de la conciencia. Un debate moral, muy en la línea de la cinematografía más reciente –sobre todo, alemana- de mostrarnos las disidencias en el propio partido nazi. 

 En el centro de esa conspiración estaba Klaus von Staufenberg, coronel de la Wermath, -de convicciones católicas y tuerto y manco a causa de heridas de guerra en la campaña de África- era uno de los muchos militares alemanes indignados por las atrocidades que tanto el ejército como el Partido Nazi estaban acometiendo en la marcha del conflicto. Fue el desastre de Stalingrado lo que marcó una antes y después dentro del propio bando alemán, cuando se observa la necesidad de tomar cartas en el asunto.

-¿Qué haréis con Goebles, con Himmler y las SS? Acabarán con vosotros.

-Eso no importa, sólo importa que actuemos. Ahora, antes de perder la guerra. De otro modo esta será siempre la Alemania de Hitler. Tenemos que demostrar al mundo que no todos éramos como él.

-Eso no es suficiente para mí, tiene que haber una posibilidad de éxito.

El general Henning Von Tresckow, interpretado por Kenneth Branath es quien incita al grupo a actuar y desde entonces se pone en marcha el complot.

El atentado a Hitler.

La ocasión se ofrece en la llamada Guarida del Lobo, un bunker, en el que se habían dado cita el alto mando y Stauffenberg  se presentó en calidad de representante de Friedrich Fromm (Tom Wilkinson) jefe las tropas de reserva. Introduce un explosivo en su cartera y se marcha con la excusa de atender una llamada.

Milagrosamente Adolf Hitler sobrevive a ese atentado (como a otros que se produjeron, de menor trascendencia), saliendo ileso, como testimonia un material documental sobre su encuentro con el Duce, Benito Mussolini. Hitler vio en su supervivencia una señal de la providencia, mientras que aumentaba su desconfianza hacia los mandos intermedios del ejército, que pronto se vería traducido en una encarnizada persecución de los desleales.

 En la posguerra encontramos el primer testimonio cinematográfico sobre este episodio, a cargo de uno de los mejores directores alemanes de la época, Georg Wilhelm Pabst, quién abordó con una síntesis soberbia el proceso de la Operación Walquiria.

 -Hemos tenido cuatro hijos, el quinto está al llegar, mientras que Hitler ha arruinado a Europa en ese mismo tiempo.

 El otro gran título de referencia, es Operación Valquiria, también de producción alemana y con  Sebastian Koch, con el papel principal, actor al que habíamos visto en la extraordinaria La vida de los otros. Pero tanto en Rommel, el zorro del desierto como en La noche de los generales, se hacen referencias al atentado a Hitler, e incluso el personaje de Robert Duvall, coronel Radl en Ha llegado el águila, recuerda al coronel Von Stauffenberg. Película que fantaseaba con el magnicidio –nada más y nada menos que- del primer ministro Winston Churchill.

                                        

 -Mañana, a las 13:00 aproximadamente, si todo va bien, recibiremos de Berlín, el nombre clave: Valquiria.

 Ahora bien, ¿por qué falló el atentado?

 -Un ligero cambio de planes, nos reuniremos a las doce y media.

 Como demuestran unas curiosas anécdotas, Hitler tuvo mucha suerte a la hora de esquivar atentados. Stauffenberg llevaba dos explosivos en la cartera, pero cuando llegó a la Guarida del Lobo descubrió que la reunión se había adelantado a la hora prevista. Es decir, tenía menos tiempo para preparar los explosivos, por lo que sólo pudo activar uno de los. 

                     

 Una elección acertada.

 Muchas veces el cine ha fantaseado con la idea de matar a Hitler como forma de salvar a la humanidad del desastre que los nazis habían desatado en la Segunda Guerra Mundial y si es verdad que en la ficción no se ha dado un ejemplo más claro que en el caso de Malditos bastardos, en la realidad fue el personaje de esta película quien lo tuvo en su mano.

 -Mi deber como oficial ya no es salvar Alemania, es salvar vidas humanas.

Esta es la historia que nos cuenta Brian Singer en tono de thriller que a pesar de los numerosos problemas de un rodaje de esas dimensiones (destrucción de algunas escenas rodadas o reticencias por ser un actor norteamericano quien fuera a interpretar a Von Staufenberg y precisamente Tom Cruise –actor desprestigiado tanto por la industria como por la crítica-) en honor a la verdad, el director logra un trabajo brillante.

-Cree que es un Golpe de Estado.

-De eso estoy seguro, lo que no sé de qué lado estamos.

Antes del anochecer. Trilogía de una love story basada en la comunicación y el romance.

Antes del anochecer. Trilogía de una love story basada en la comunicación y el romance.

-Si ahora nos encontráramos en un tren, ¿te pondrías a hablar conmigo o me pedirías que me bajaras contigo.

Uno de los grandes eventos cinematográficos del pasado 2013 fue Antes del anochecer, película que retomaba la historia de amor entre Jesse y Celiné. Una love story que ya casi forma parte de nosotros y que se encuentra en constante evolución de lo que entendemos por una relación, al menos una muy particular que cuenta con la comunicación de la pareja como el principal aliciente. Dice el director: “Para mí ha sido toda una sorpresa cuándo conectas con alguien y te pasas la tarde hablando, es lo que hace memorable esos momentos especiales. Esa fue la semilla de la película, la de una pareja conectada pero ha evolucionado y ha tomado una nueva forma”.

Hace veinte años el realizador norteamericano Richard Linklater estrenaba Antes del amanecer (Before Sunrise), película que nos mostraba el romance entre Jesse (Ethan Hawke), un estudiante norteamericano, y Celine (Julie Delpy), una joven francesa, tras conocerse casualmente en un tren y recalar durante unas horas en Viena. Nueve años después, Linklater y los mismos actores volvían a encontrarse en Antes del atardecer (Before Sunset, 2004), glosando precisamente el reencuentro asimismo casual de unos treintañeros Jesse y Celine en París, donde ambos se ponían al día el uno al otro de las vicisitudes vividas en esa última década, incluyendo el matrimonio fallido de Jesse, del cual había nacido un hijo.

-Si vamos a pasar juntos cincuenta y seis años más, ¿qué te gustaría cambiar de mí?

-Esa es otra de tus preguntas trampas, no pienso contestar.

                       

 Antes del anochecer (Before Midnight, 2013) arranca, otros nueve años más tarde, mostrándonos a un Jesse de cuarenta años despidiéndose de su hijo de 13 Hank (Seamus Davey-Fitzpatrick) en el aeropuerto de la localidad griega en cuyas inmediaciones el chico acaba de disfrutar de su parte de vacaciones de verano en compañía de su padre (su custodia legal sigue en manos de su madre), así como de la de la actual pareja de Jesse, que no es otra que Celine (una vez consolidado el lazo afectivo que se intuía se iba a consumar en la abierta escena final de Antes del atardecer), y sus hermanastras, las gemelas Ella y Nina (Jennifer y Charlotte Prior), fruto de la relación de Jesse y Celine.

-Si debe haber una magia en este mundo debe estar en el intento de comprender al otro. Lo sé, es casi imposible lograrlo pero qué importa eso. En el intento debe estar la respuesta.

Por tanto, Antes del anochecer sorprende a los protagonistas de Antes del amanecer y Antes del atardecer veraneando con sus hijas en la casa de Patrick, un viejo escritor griego que les ha invitado porque admira la obra literaria de Jesse, papel que corre a cargo del veterano director de fotografía Walter Lassally.

-Lo mismo me ocurre con las personas, necesito los pequeños detalles para conocer a cada uno de nosotros, y es eso lo que echo de menos constantemente.

Si en las dos anteriores partes, lucían ese aire idealizado de comedia romántica, Antes del anochecer cambia de registro, cuando la pareja acumula demasiado en común. Los reproches y las frustraciones ponen punto final al romanticismo; una muerte del amor que Linkaker pasa por el tamiz de un clásico del género Te querré siempre (Roberto Rossellini).

-Tú fuiste mi primer amor.

-Venga ya, ¿eras virgen a los veintitrés?

-Tú me has dicho el primer amor, no la primera experiencia sexual.

-Vale, bien, ¿soy la primera de la que te enamoraste?

-Sí, sí…. La primera con la que me sentí conectado de verdad. ¿Tú no?

-No, yo no.

Ellos hablan y hablan, y la verdad es un placer oírlos porque la película cuenta con excelentes diálogos, pero también porque con la participación de los dos actores no encontramos la inclinación hacia la parte de uno de los personajes que suele verse en este tipo de películas. “Una de las cosas que me encanta de esta trilogía –comentaba Ethan  Hawke- es que no está hecha para ni hombres ni para mujeres, como en la mayoría de películas de este género”.

-Cuanto antes decía que después de unos años una pareja empieza a odiarse porque tienen sus reacciones o se hartan de sus costumbres, creo que para mí sería lo opuesto. Creo que me enamoraría de verdad cuando lo sepa todo de mi pareja.

La película en dos instantes.

Los paseos conversando por las islas griegas, en el coche, en la habitación de un hotel o en una comida, junto a amigos; cualquier momento es una ocasión única para encontrarnos con esta pareja que tiene en la comunicación (esa rara avis) como mejor arma. Parece encontrarnos con un cine sencillo, improvisado y fresco pero nada más lejos que realidad: provocar la percepción de que parece sencillo exige un trabajo y un nivel de profesionalidad, incuestionable.

En una de las escenas claves de la película, Jesse y Celine pasan un almuerzo con sus amigos. Uno de ellos parece estar inspirado en Patrick Leigh Fernor, escritor inglés que vivió por esa zona; personaje interpretado por un veterano director de fotografía (Walter Lassally), ganador de un Oscar por su trabajo en Zorba el griego y debutante en la interpretación con este papel. Pero el instante preferido de Antes de anochecer, es el largo plano secuencia de diez minutos, que sigue al prólogo del film (la despedida en el aeropuerto), en el cual la pareja protagonista hace un trayecto en coche, con un único corte.

-No es que me quejes, tú me prestas atención pero te comes con los ojos a las chicas.

-No me las como con los ojos, ¡les hago el amor con mis ojos!

Ahora ya tenemos la trilogía, pero esperamos que Richard Linlaker y la pareja protagonista se decidan a rodar una cuarta parte de esta love story entre Jessie y Celine.

-Todos esperaban que la pasión, el deseo, se mantuviera intacto después de tantos años pero acabaríamos con aneurisma si estuviéramos en la cama todo el rato. ¿Crees que habríamos acabado tu libro si estuviéramos follando todo el rato?

 

¿Todos dicen I love you?: Propuestas novedosas en el género romántico.

¿Todos dicen I love you?: Propuestas novedosas en el género romántico.

Tanto en el cine como en el teatro, el matrimonio siempre ha tenido muy mala prensa pero, paradójicamente solían acabar con el: “Sí, quiero”. Durante décadas, Hollywood ha hecho taquilla con la historia del chico que conoce a la chica,  en cientos de comedias románticas que nos han querido vender la misma película. Uno de los temas más recurrentes del séptimo arte es el surgimiento del amor y sus invariables vaivenes, desde todos los tipos de formas y registros posibles. En este sentido, encontramos algunas películas que cuentan tanto el paraíso como el infierno del amor pero sin el rutinario empalagamiento romántico.

-¿Qué hay entre vosotros si puede saberse?

-El es mi marido y yo, su mujer.

-¿Os queréis?

-Sí, quizás, sea demasiado estúpido.

500 días juntos, One day, Blue Valantine o La casa del lago (una extraña relación, separada por el tiempo pero mantenida por correspondencia que, sólo al final, unirá a la pareja) son sólo algunos ejemplos de películas románticas, cuya originalidad no está en el tema sino en la forma de tratarlo; sobre todo en su estructura fragmentada. El espectador actual parece sentir predilección por una visión exhaustiva y de ciertas formas narrativas, es decir, celebrar eso del todo por la suma de sus partes. Una de las virtudes de la expresión cinematográfica moderna es la síntesis frente el análisis, expresada –sin embargo- en una multitud de personajes, temas, tiempos y tramas narrativas que se desarrollan en paralelo. Para al final, quedarnos con un catálogo de sentimientos, muchas veces meramente enunciativos  y previsibles.

-Cuando iba a la Universidad, estaba colada por ti.

One day (Siempre el mismo día) es un melodrama romántico, con una historia de amor, prolongado en el tiempo, pero que no llega a materializarse. Una idea presente en un par de títulos destacables: Georgia (Arthur Penn) comparte esa idea del film de Lone Scherfingde mostrarnos a una pareja de universidad que no son la primera opción amorosa, a pesar de que no pierden lo que sienten por el otro. El otro caso, el más conocido, es Cuando Harry conoció a Sally, todo clásico del género.

-¿Sabes? La primera vez que nos vimos no me gustaste mucho.

-Tú sí que no me gustaste.

-Sí que te gusté. Estabas siempre tan tensa, eres mucho más dulce.

-No estoy muy puesta en esto.

-Quizás sólo debemos ser amigos.

Emma (Anne Hathaway) y Dexter (Jim Sturgess) se conocieron la noche de su graduación en 1988 y durante los siguientes veinte años vivirán una extraordinaria relación, presentándonos únicamente en pantalla los días 15 de julio, la fecha en la que coincidieron por primera vez, convirtiéndose ese día en el resumen del año. 

El siguiente film romántico, atípico, es 500 días juntos.

-Me llamaban Hansel, el muy eficaz.

-A mí me llamaba, la chica Anal. Porque lo analizaba todo y lo controlaba todo.

500 días juntos es una historia de un chico que conoce a una chica, pero presentando un giro al género. El debutante Marc Webb cuenta los 500 días de relación, pero comenzando por el día número 488, por lo que la narrativa bucea tanto hacia delante como hacia atrás en la historia; alternándose los momentos más felices de la relación con los tristes, sobre todo para Tom, el personaje interpretado por Joseph Gordon-Levitt,

-No existe eso del amor, es una fantasía.

Pero la otra gran novedad que aporta la película al género de la comedia romántica, nos lo explica Zooey Deschanel: “El cine de Hollywood suele dar una visión equivocada a los espectadores. Hace ver que conoce toda la verdad de los personajes, cuando en esta película hemos diferenciado claramente entre la realidad y lo que pensamos de ellos. Lo que mi personaje cree saber de Summer, la chica de quien se enamora, no es la verdad en sí, sino lo que él se imagina”. De ahí, que el director escogiese para momentos de la película, partir la pantalla en dos, mostrándonos por un lado las expectativas del joven, y por otro, la realidad.

-Somos solo amigos.

-No. Así no se trata a un amigo, besándose en la fotocopiadora, follando en la ducha.

La tercera película romántica que hemos querido destacar es Blue Valantine, del también debutante en la ficción Dereck Cianfrance, con nuevas idas y venidas en el tiempo, para contarnos los prometedores inicios y el tortuoso desenlace.

-Sé que no soy bastante para ti, pero es verdad.

-Cállate.

-Es verdad y lo sabes. Nadie está a la altura.

 La película parte del progresivo viraje de mal en peor de un matrimonio (Dean, Ryan Gosling, y Cindy, Michelle Williams), interrumpido por puntuales flashbacks que muestran momentos felices de la pareja, hasta la conclusión final, en el día de la boda. Existe un antecedente claro: Cinco veces dos, de François Ozon, que contaba la historia de una pareja con el orden cronológico invertido. Empezaba por la firma del divorcio y terminaba con el enlace del matrimonio.

Como vemos, se tratan de pequeñas obras cinematográficas, emotivamente tristes, que buscan una originalidad en un género tan rutinario como el cine romántico. Ni flower power ni happy end: el amor es una fantasía.