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Travelling. Blog de cine.

La vida es fácil con los ojos cerrados: de Almería al cielo de los Goyas.

La vida es fácil con los ojos cerrados: de Almería al cielo de los Goyas.

 -Todos necesitamos gritar Help! En algún momento de nuestras vidas.

Ganadora de seis Goyas, La vida es fácil con los ojos cerrados fue la gran triunfadora de la gala, junto con Las brujas de Zumalagárregui (8 estatuillas) –aunque yo prefería como mejor película a Caníbal y a mejor intérprete a Antonio de la Torre, pero…- Aunque eso sí, ocasión para ver, por primera vez, a Javier Cámara logrando el Goya al mejor actor, uno de mis ídolos cómicos desde los tiempos de Siete vidas.

-Hay canciones que te salvan la vida porque alguien antes sintió lo mismo que tú sientes en estos momentos.

Javier Cámara interpreta al profesor de inglés, motor que inicia la historia,  en este viaje por la España de los sesenta, a bordo de un Seat, con el fin de conocer a uno de los grandes ídolos del siglo XX.  El personaje principal, enseñaba inglés con las canciones de los Beatles, grabándolas directamente de la radio, para que sus alumnos pudieran aprenderse sus letras. Pero para luego comenzar un viaje en busca de su ídolo. Una película, cuyo título, nos hace reflexionar un segundo en la butaca: ¿Quién dijo que vivir fuera fácil? 

Un fragmento de una canción que John Lennon escribió durante su estancia en Almería –Straberry Fields Forever- da título a una película sobre esos sueños que todos tenemos pero que pocos tienen el arrojo para hacerlos realidad; ambientada en una España franquista, en un momento de su aperturismo y con un beatlemaníaco profesor, idealista, como protagonista.  Un personaje que bien podría servir para esa época de cambios en el franquismo como para esta época de crisis necesitada de optimismo a raudales.

-La memoria es un músculo, si no lo ejercitas se atrofia.

-Pues que empuje la memoria, yo no puedo más.

A nivel de reparto, lo interpreta un gran actor en alza, sobre todo ahora que ha logrado la primera estatuilla del Goya como mejor interpretación masculina, gracias a este personaje. Un actor que aún recuerda sus orígenes: “comencé con Colomo y Pajares, en comedias disparatadas”, aunque es un intérprete que mantiene intacta la tradición de los Agustín González, Alfredo Landa y López Vázquez, que Trueba le recomendó utilizar a la hora de construir su personaje.

Javier Cámara quedó tan complacido por el gran trabajo en la película: “Oí la música de John Lennon y vi la luz de Almería, vi esta historia tan pequeña pero a la vez luminosa. Una película valiente ahora, mismo”. Como sucede con los dos actores jóvenes protagonistas: Francesc Colomer (Pa negre) y sobre todo la debutante Natalia de Molina. Una auténtica revelación de nuestro cine y una gran persona -a quién tuve ocasión de conocer en la entrega de premios Asecán- que se puede decir, literalmente, que llegó y besó el santo por su primer Goya por este personaje. La gran apuesta de David Trueba junto con Javier Cámara, quién también se alzó con su Goya.

  

 

 John Lennon: el motor de la historia.

-No, no, no. ¿Un tipo que desprecia a los Beatles? En mi coche no va a ningún sitio.

Los Beatles, y más en concretamente la figura de John Lennon, -quizás, el componente más icónico de la banda de Liverpool- ha dado pie a una interesante filmografía, a la que esta película de David Trueba parece sumarse a una revisión nostálgica de los últimos años, bien desde el documental como desde la ficción.

Vivir no es fácil con los ojos cerrados se suma a la interesantísima producción cinematográfica de este 2013 sobre personajes y hechos reales que el cine ha querido rescatar del olvido. Una evocación del pasado, que tiene como nostálgico trasfondo la figura del beatle Lennon. La película cuenta el viaje de un profesor de inglés a Almería, dispuesto a conocer al miembro de los Beatles que entonces estaba en tierras andaluzas rodando una película. John Lennon probaba fortuna como actor a las órdenes de Richard Lester en ¿Cómo gané la guerra?

-Luché por tres razones, no me acuerdo cuáles eran. La primera razón te empuja a entrar. La razón para estar dentro es seguir vivo.

Mindscape. Thriller para un debut con pretensiones hollywoodienses.

Mindscape. Thriller para un debut con pretensiones hollywoodienses.

Producida por Jaume Collet-Serra, -cineasta que desarrolla su carrera en Hollywood-, con fotografía a cargo de Oscar Faura (responsable de esa tarea inmensa que fue Lo imposible) y la música por Lucas Vidal; los tres padrinos de lujo de este estreno en el largometraje de Jorge Dorado, como también  una marca de un estilo que imprimen en la película. Porque, Jorge Dorado, con Mindscape, es el último en sumarse a las óperas primas Made in Spain que parecen estar dispuestas a dar el salto a Hollywood como única forma de hacer cine en nuestro país; es decir,  responde a la perfección a la fórmula de éxito del cine  de género. “Es cine español porque se rueda en España, con talento español y con gente española, pero son películas que se ruedan en inglés porqué hay historias que es mejor rodarse en inglés y otras, en español”.

Nos encontramos con un equipo técnico en su mayoría español, encabezado cómo no puede ser de otra forma por su director, Jorge Dorado, pero con financiación y reparto americano.  La película es una ópera prima, lo que ya dice mucho, y su realizador se ha formado como cortometrajista (tras nueve cortos) y como asistente a la dirección a las órdenes de cineastas a la altura de Pedro Olea (Tiempo de tormenta) o Mario Camus (La playa de los galgos), pero también ha trabajado en películas internacionales como Moulin Rouge de Baz Luhrmann .

Por lo tanto, nos encontramos con un lustroso equipo técnico, que sufre el lastre de una historia con muy poco gancho, fruto de un pobre guión a cargo del americano Guy Holmes.

-¿Sabes lo que es un detective de la memoria?

-Alguien que saca el dinero a los ricos.

En el reparto, encontramos a dos veteranos actores americanos: Mark Strong y Brian Cox, y junto a ellos, Taissa Farmiga (hermana de Vera Farmiga y protagonista de The bling ring) y Alberto Amman (Celda 211). Joe Washington (Mark Strong) es un “detective de la memoria” y su profesión consiste en escanear la mente de las personas para extraerles los recuerdos. En el caso que lleva entre manos, se encuentra con una adolescente (Anna) que se niega a comer y las sesiones empiezan a revelar un asunto oscuro, de la chica, durante su infancia, sin saber si es víctima de malos tratos o una sociópata. 

-¿Quién es esa chica? Dónde fuera que iba, ella siempre estaba haciendo lo imposible para que nos quedáramos a solas.  

De sus anteriores trabajos en el cortometraje destacamos uno que estuvio nominado a los Goyas: La guerra, que manifiesta oficio para extraer buenos réditos con escasos materialesM unos cortos que demuestran un interés social que, por supuesto, desaparece en su ópera prima. Mindscape entra de lleno en el thriller, con elementos sobrenaturales, sin mayor pretensión que el entretenimiento. Mark Strong explicaba que la película “no era fácil de encajar en un género único, quizás en el de suspense, el cine negro clásico con mujer fatal”. De hecho, el guión de la película juega con el espectador con escenas de tensión que resultan artificiosas y poco creíbles; a lo que habría que sumar un final feliz de lo más convencional. A pesar de ello, fue reconocido en los Goyas, nominándole a Mejor Director Novel.

 

Dos comedias Goyas 2014: Tres bodas de más y No es fácil vivir con los ojos cerrados.

Dos comedias Goyas 2014: Tres bodas de más y No es fácil vivir con los ojos cerrados.

Algo tendrán las bodas, dada la proliferación de comedias que lo han tomado como tema a lo largo de la historia del cine. Ahí tenemos, la preparación, la ceremonia y sobre todo el  conjunto humano presente en su celebración, es decir, muestra el marco perfecto para una comedia. Por supuesto, también sirve para el drama, pero para esos fines ya existe otro ritual social igualmente extendido a lo largo y ancho del celuloide: el funeral. El cine español cuenta con dos excelentes comedias que se han ubicado este 2013 en la ceremonia de una boda: La gran familia española (Daniel Sánchez Arévalo) y Tres bodas de más.

-No sé Ruth, yo necesito a una chica que me algo más de caña. Yo no puedo seguir con esta relación.

¿Hay algo peor que te dejen o que te inviten a una boda a la que no quieres ir? Tres bodas de más es una comedia romántica y gamberra, protagonizada por Inma Cuesta, cuyo personaje se verá obligada a enfrentarse a los enlaces de sus tres antiguos novios, en la que seguramente sea la comedia española del año.

-Tengo una cosa que contarte superimportante.

-Espero que no sea que te vas a casar, porque llevo un día…

-¿Quién te lo ha contado?

En su tercera película, Ruiz Caldera logra su mejor trabajo, repitiendo el estilo de sus dos films anteriores: Spanish movie y Promoción fantasma; asimilando el género de la comedia norteamericana pero con un sabor puramente español, como los chistes y los gags visuales para que los identifique el espectador que lo está viendo. Sin embargo lo más destacado de la película es la actriz Inma Cuesta quién realiza (junto a Marian Álvarez, en el plano dramático en La herida) la mejor interpretación femenina del año. Su personaje es una especie de “patito feo” a quien le sale mal todo y que no es capaz de decir que “no”, lo más difícil del mundo. “Agarra a un Sancho Pancha, que lo lleva como su escudero, para que salga airosa y causar una buena impresión”; el personaje de Dani (Martiño Rivas, conocido por la serie El internado), junto a él, una multitud de rostros conocidos como Quim Gutiérrez, Paco León o Rossy de Palma.  

   

 

La otra comedia con la que hemos querido emparejarla es Vivir es fácil con los ojos cerrados, la ocasión para ver si por primera vez Javier Cámara logra alzarse con el Goya al mejor actor.

-Hay canciones que te salvan la vida porque alguien antes sintió lo mismo que tú sientes en estos momentos.

Javier Cámara interpreta al profesor de inglés, motor que inicia la historia,  en este viaje por la España de los sesenta, a bordo de un Seat, con el fin de conocer a uno de los grandes ídolos del siglo XX.  El personaje principal, enseñaba inglés con las canciones de los Beatles, grabándolas directamente de la radio, para que sus alumnos pudieran aprenderse sus letras. Pero para luego comenzar un viaje en busca de su ídolo. Una película, cuyo título, nos hace reflexionar un segundo en la butaca: ¿Quién dijo que vivir fuera fácil? 

-No, no, no. La foto la dirijo yo, ¿un tipo que desprecia a los Beatles? En mi coche no va a ningún sitio.

Vivir no es fácil con los ojos cerrados se suma a la interesantísima producción cinematográfica de este 2013 sobre personajes y hechos reales que el cine ha querido rescatar del olvido. Una evocación del pasado, que tiene como nostálgico trasfondo la figura del beatle Lennon. La película cuenta el viaje de un profesor de inglés a Almería, dispuesto a conocer al miembro de los Beatles que entonces estaba en tierras andaluzas rodando una película. John Lennon probaba fortuna como actor a las órdenes de Richard Lester en ¿Cómo gané la guerra?

-La memoria es un músculo, si no lo ejercitas se atrofia.

-Pues que empuje la memoria, yo no puedo más.

  

Oldboy. Spike Lee reinterpreta un film de venganzas asiáticas.

Oldboy. Spike Lee reinterpreta un film de venganzas asiáticas.

Hay quienes nos solemos  alarmar por cosas que se nos escapan de la razón: ¿Está  Hollywood falto de ideas y por eso se lanza a versionar todo tipo de películas, ya sean clásicas, europeas o asiáticas?  Llega Oldboy, dirigida por Spike Lee, una película que puede resultar interesante, si no has visto la original.

-El cadáver de Donna Hawthorne ha sido descubierto y el principal sospechoso es Joe Doucett, el ex  marido de la víctima y padre de la hija superviviente.

 Joe Doucett (Josh Brolin) es secuestrado durante veinte años. Cuando por fin lo liberan, se lanza a la búsqueda de los responsables, para terminar descubriendo que sigue estando en el centro de una conspiración.  El proyecto americano estuvo en liza durante más de cinco años y tuvo como primera propuesta a Steven Spielberg y a Will Smith como realizador y protagonista, respectivamente, antes de caer en manos de Spike Lee como director y a Josh Brolin, con el personaje del vengador que en su día fue interpretado por Choi Min-sik. Ahí llegan las primeras dudas: ¿Por qué Spike Lee se atreve con dicho proyecto tan alejado de lo que forma el grueso de su cine? Sobre todo, teniendo en cuenta que no había dirigido ninguna película desde hace una década, desde Plan oculto: otra película –dicho sea de paso- también alejada de sus parámetros cinematográficos.

¿El fin de una era?

Parecía poco probable que este tipo de películas se cruzase en la carrera de Spike Lee, cineasta que durante las dos últimas décadas ha dirigido su atención a los barrios bajos neoyorquinos. Pero que ha sufrido, al igual que a otros directores de renombre –Oliver Stone, Kenneth Branagh o Steven Sorderberg- un proceso de reclusión después de intentar revolucionar el lenguaje cinematográfico y fracasar, por la tremenda marea del cine mainstream. Podemos recordar que Kenneth Branangh fue, en su momento, el gran amante de las letras de Shakespeare y que terminó haciendo films sobre superhéroes: “Thor” y una de acción  al estilo “Jack Ryan” o el caso de Steven Sorderberg de quién no queda nada del entusiasmo indie de sus primeras películas: “Sexo, mentiras y cintas de video”, con su taquillera saga de Ocean´s y sus últimos trabajos que ni siquiera han podido contar con el apoyo de una productora: la muy interesante Behind of Candelabra.

El mismo panorama de “juguete roto” es el que está viviendo Spike Lee, relegado a tv movies y miniseries, y en el mejor de los casos, a encargos como Plan oculto, demostrando lo difícil que es esta profesión.

 ¿Remake o reinterpretación?

Creo que da casi vergüenza ajena tener que recodar a Lee que se trata de un remake en toda regla, a pesar de que al director le moleste que Oldboy sea considerada como tal, y no una reinterpretación. No ayuda a la opinión de Spike Lee, sobre su película, la presencia en el guión de Mark Protosevitch, auténtico especialista en escribir nuevas versiones como atestiguan –Soy leyenda (Fancis Lwarence) y Poseidón (Wolfgam Petersem-). Ahora bien, ¿por qué tendría que pedir disculpas? Una parte de la crítica lo ha destacado y parece olvidar que Park Chan Wook filmaba Stoker, una “reinterpretación” del estilo de Alfred Hitchcock y de una de sus películas: La sombra de una duda. O que incluso, Old Boy era un remedo del estilo de Quentin Tarantino. Lo que llama la atención, es su nueva película conociendo la trayectoria del cineasta de Atlanta, criado cinematográficamente en Nueva York.

-Me importa un carajo lo que diga Spike, Tarantino tenía razón, el negro es sólo una palabra. Y si el lo usaba tan a menudo, ¿por qué yo no?

-Yo preferiría que no lo utilizaras ante mi presencia.

También sorprende por las declaraciones que ha vertido a lo largo de los años contra el cine de Tarantino, lo que hace mucho más extraño aún su interés por Old boy, película que fue premiada en el Festival de Cannes  -con un jurado presidido por el bueno de Quentin-, siendo bien conocida la admiración que Tarantino siente por Park Chan Wook.

Sin importar el motivo por el que Spike Lee decidió embarcarse en este proyecto, la verdad es que la cosa no le ha ido del todo  bien, aunque siendo justos si hay ciertos detalles muy suyos, por ejemplo, la participación de Samuel L. Jackson. Es cierto que han estado distanciados, convirtiéndose en uno de los actores fetiches de Tarantino y llegando a discutir sobre la película Djiango Unchained, pero Spike Lee fue uno de los cineastas que catapultaron al actor en films como  Haz lo que debas o Aulas turbulentas.

-Cuando me despierto me han cortado el pelo, no me gusta el estilo. También me han cambiado de ropa y de Zapatos.

Old Boy comenzaba con una idea totalmente innovadora con un agresor  -el protagonista- agarrando a un individuo, que pensaba lanzar al vacío, al menos el tiempo suficiente como para contarle lo que sabía de su pasado. Se trata de un hombre cualquiera a quien le confinaron en una habitación durante quince años y sin motivos aparentes. Más tarde, sería liberado, con lo que se produce la búsqueda de sus captores, para calmar su sed de respuestas y venganza.

Aquella historia estuvo inspirada por el manga de Tsuchiya Garon y Minegishi Nobuaki y que, a su vez, representaba una actualización de la clásica novela de Alejandro Dumás “El conde de Montecristo”. Formando parte de una trilogía, junto con Sympathy for Mr. Vengance y Simpathy for Lady Vengance.

-¿No soy el monstruo que esperabas encontrar? Pero no te podré responder si haces eso, perderías quince años de curiosidad.

Acción y suspense rodada de una forma tan novedosa que lograría la admiración de la crítica y público internacional. Pero Park Chan-wook planteaba cuestiones filosóficas, por lo que la película transcendía por su calado reflexivo, inédito.

-Ríe y el mundo entero reirá contigo, llora y lo harás solo.                  

La diferencia es que Old Boy, sin llegar a ser una obra maestra, si es una de las más destacadas películas del cine coreano contemporáneo; cine en boga en los últimos años. De hecho, el estilo que creó el director en la  película ha sido imitado por otros realizadores sudcoreanos, sin la misma proyección y algo más que olvidables. En el caso del film de Spike Lee, si no fuera por el trabajo de sus dos actores principales –Josh Brolin y Elisabeth Olsen-, la película  pasaría desapercibida por ser lo que es: una mediocre reinterpretación de un título clásico, sobre todo por su original tratamiento visual y los mil y un detalles que vertió Park Chan-Wook en la película y que desaparecen en su remake americano.   Spike Lee coge la misma historia y casi los mismos planos, pero nos lo pasa vacío de contenido, convirtiéndola en una película de género, sin más pretensiones; de forma similar a ese film de robos que fue Plan oculto.

-Mi colega me dice que te forras o la palmas. Te dan un millón de puntos por robar un banco.

-¿Y eso te parece guay?

-Eh tío, que tu también estás dando un palo.

Si no conocéis ambas películas, juzguen si se trata de un remake o reinterpretación, por estas parejas de fotogramas tomadas como ejemplo.

                                                    

El último concierto. Cuarteto a la fuga.

El último concierto. Cuarteto a la fuga.

Tras veinticinco años de éxito el cuarteto de cuerda La fuga se prepara para el aniversario, coincidiendo con la gravísima enfermedad (Parkinson) de su miembro más veterano, el violonchelista Peter, para quién sería su último concierto. Esto pondrá en peligro la continuidad del cuarteto, despertando entre sus componentes viejas rencillas.

-¿Te gusta tocar conmigo pero no sabes vivir conmigo?

La obra que ensayan para su despedida tiene un doble significado en la película; el opus 131 en Do sostenido menor de Ludwing von Beethoven, sonando a lo largo del film para dar una mayor profundidad a la historia que se narra. Beethoven especificó que la partitura debía interpretarse sin pausas. En este sentido, cuenta el personaje de Christopher Walken que los cinco cuartetos que compuso Beethoven para su opus 131 estaban pensados para los músicos llegaran todos al final agotados, para que al final se mostraran en sus caras el agotamiento o el error. “Es una gran metáfora de la vida y las relaciones largas, que tarde o temprano, se desafinan”. El director israelí, que debuta en el largometraje, traza una curiosa relación entre esta pieza musical y los miembros del cuarteto. Sus instrumentos se desafinan al mismo tiempo que se crispan las emociones entre ellos.  De este modo, los miembros que forman parte del cuarteto de cuerda de la película llegan al concierto final con una crisis interna del grupo.

-Era bastante bueno.

-Y así decides comunicármelo, ¿acostándote con otra mujer?

El impresionante reparto engrandece la historia, destacando el matrimonio formado entre unos soberbios Phillip Seymour Hoffman y Catherine Keener, intérpretes que ya habían formado pareja en  Capote. Pero no podemos olvidar del resto del cuarteto, incluso entre aquellos actores menos conocidos como Mark Ivanir, con una gran importancia en el último concierto.

-Yo soy de tu propiedad, todos somos de tu puta propiedad. Mi vida es una mierda.

Sin dejarnos a un lado, por supuesto, la cordura del grupo que lo aporta un grandísimo actor en un rol poco habitual: Christopher Walken, la figura paterna que sería la referencia de los componentes. Este neoyorquino con más de sesenta años, puede demostrar que encaja en cualquier papel que le ofrezcan. El polifacético actor, ganador de un Oscar por El cazador (Michael Cimino) y nominado por su interpretación en Atrápame si puedes, es conocido sobre todo por sus personajes secundarios, convertido en todo una referencia del mejor Hollywood.

-¿No puedo imaginarme tocar este concierto sin ti?

-Sé valiente. Yo tuve una segunda oportunidad. No todo el mundo la tiene.

En una película centrada en el mundo de la música, esta cobra protagonismo, pero a la pieza clásica –interpretada por el cuarteto Brentano-, habría que señalar la otra parte de la música – a cargo de Angelo Baladamenti – que combina perfectamente con el cuarteto de Beethoven. Al final nos encontramos con un magistral drama, sobre las relaciones humanas y con la música de cámara, de fondo, que supuso el trabajo final de uno de los grandes; “el último concierto” de Phillip Seymour Hoffnam.  

                                     

 

Inside Llewyn Davis: Retrato de un perdedor unido al folk.

Inside Llewyn Davis: Retrato de un perdedor unido al folk.

Con su estilo tan suyo, estos hermanos de Minnesota –Joel y Ethan Coen- han ido revisando los distintos géneros y formatos narrativos propios del cine americano, a lo largo de su filmografía. Algunos títulos ya forman parte de ese imaginario colectivo que es el cine, el personaje de El Nota, los paisajes nevados de Fargo, el silencioso barbero Ed o la epopeya entre Homero y Preston Sturges que fue Oh brother!. Algunos críticos se han referido a una gran obra maestra (me refiero a Fargo) para luego dedicarse a  jugar a ser realizadores.  En absoluto, es cine de muchos quilates y de una personalísima entidad, en donde la filosofía del absurdo,  la visión existencialista de Albert Camus y la música (en esta ocasión, la música folk), tienen mucho que ver. 

-Eres músico, ¿no? ¿Qué tocas?

-Folk.

-Eso no es música.

A propósito de Llewyn Davis es una película menor en su filmografía, más próxima a El hombre que nunca estuvo allí –por ejemplo- que de No es país para viejos. E igualmente un film muy clásico, nada que ver con El gran Lewobsky. Su protagonista es un cantante folk que lo encontramos tocando algunas noches en un bar, durmiendo en apartamentos de amigos o en algún estudio de grabación.  Y sobre todo  es un antihéroe que no tiene nada que ver con los grandes perdedores representados en la cultura americana, en general, y el cine, en concreto: no son personajes que se autocompadecen como sucede con ese inmensa pareja de  Joe Buck y  “Ratzzo”, interpretado por  Jon Voigt y Dustin Hoffman, en la genial Cowboy de medianoche, por poner un ejemplo.

A propósito de Camus.

Como el Señor Meursault, de El extranjero, -primera novela de Camus- los personajes de los Coen son unos solitarios,  a quienes la realidad les resulta absurda e indiferente, a lo que responden con pasividad frente a todo y todos. Pero también se relaciona con Camus, por su acercamiento al mito de Sísifo,  que influyó en esta película, del mismo modo que el Ulises de Homero aparecía en la América de la Depresión, en Oh Brother. No sólo había tomado la estructura cíclica del mito griego, sino sobre todo su similar castigo de no alcanzar el triunfo, a pesar de haber mordido el fruto del éxito.

En esta ocasión, se trata de uno de los músicos folk que quisieron ser Bob Dylan, en el Nueva York de los años sesenta y no lo consiguieron. Un personaje que, bajo la batuta de los Coen, busca calor humano o un golpe de suerte que le aleje de los garitos cargados de humo, para formar parte de ese catálogo de perdedores memorables de su filmografía  

-Déjeme que le explique una cosa, yo no soy Jeff Lebowsky, usted es Jeff Lebowsky, yo soy el Nota.

Por compartir el mismo gusto por la música, aunque ambientada en otra época, la divertida Oh brother!

-¡Muchachos, eso sí que es cantar y tocar como Dios manda!

Por compartir un sentido kafkiano y por encontrarnos con un personaje obsesionado por conseguir el éxito,  con Barton Fink.

-Estoy sentado ante el público, se apagan las luces y aparece nuestro logotipo.

 La música como leit motiv.

-Si no es nuevo y nunca envejece, entonces, es una canción folk.

Un grupo de jóvenes se reunían en un bar de Whashington Square (Greenwich Village) para tocar viejas canciones. Esta es la idea de la que surgió la película que está conducida por la música e inspirada en la autobiografía de Dave Van Ronk “The mayor of McDonalds Street”, siendo Llewyn Davies un alter ego pasado por el tamiz  de los Coen y de La odisea. La obra de Homero es una de las favoritas de estos cineastas a la que dedicaron una reinterpretación en Oh Brother!, mientras que en Inside Llewyn Davies, vemos a una especie de Ulises en viaje hacia ninguna parte en las calles de Nueva York (y con gato a cuesta).

-Explícame lo del gato.

-¿Cómo se llama?

-No lo sé. Se escapó. Es el gato de los Gorfein, fui detrás de él, se cerró la puerta y no tengo las llaves.

El personaje principal está interpretado por Oscar Isaak, quién será recordador por ser el Oreste de la película de Alejandro Amenábar, Ágora.

-Yo me he consagrado a la música, con la esperanza de encontrar consuelo en la armonía de sus sonidos.

Por la película, circulan todo tipo de personajes: Los Gorfein (Ethan Phillips y Robin Barlett), -la pareja que le acoge en su apartamento y de quienes pierde el gato, iniciando así el deambular del personaje-; o un viejo heroinómano (John Goodman). Pero como en todo film de corte musical, no faltan cantantes: el dúo formado por Jean (Carey Mulligan) y Jim (Justin Timberlake), e incluso la figura del productor musical (Bud Grossman), interpretado por F. Murray Abraham, cuyo personaje recuerda al productor Albert Grossman.

-Antes tenía un compañero, se tiró desde el puente George.

-¿El puente George? ¡Hay que tirarse desde el puente de Brooklyn! O al menos eso dice la canción.

De por medio, la música se desliza por unas secuencias en donde marca la puesta de escena.

Como hemos dicho, Inside Llewyn Davies cuenta con una estructura cíclica. Comienza y termina en el Galight Café, donde el personaje canta en directo el tema “Hang Me, Oh Hang Me”, entre velas y humo. La música, seleccionada por T-Bone Burnett en su cuarta colaboración con Los Cohen, marca momentos muy intensos de la película: La canción “Fare three well” acompañando su relación con Jean (Carey Mulligan) o la interpretación de “The Death of Queen Jane”, guitarra en mano, ante el personaje de Murray Abraham.

-Toca algo para mí. Toca algo de Inside Llewyn Davies.

En una de las últimas escenas, aparece en el local frecuentado por Davies un joven músico que toca “Farewell”: Bob Dylan. Parecía cuestión de tiempo que esta pareja de cineastas dirigieran su mirada hacia Bob Dylan, una de las grandes celebridades de origen judío de Minnesotta, como los hermanos Coen. En la película, estamos ante la despedida del personaje principal quien asiste al inicio de quién estaría destinado a presidir el trono de la música folk, y los hermanos Coen lo presentan recordando unos planos de la película Las pandillas del Bronx (Phillip Kauffman), en cuyo film también encontramos a un grupo atento a la figura lejana del propio Bob Dylan. 

Diario de rodaje: Martin Scorsese.

Diario de rodaje: Martin Scorsese.

Referirse a Martin Scorsese es hablar de la  Mafia, Nueva York, italiamericanos, el gran despliegue de violencia y el slow motion “que sugiere una hiperconciencia elevada” como algunas de las marcas de la casa que forman parte del ya extenso y brillante legado cinematográfico de este cineasta. 

Dicen que se metió en el cine porque tenía asma y su padre le llevaba todas las semanas a ver películas, porque lo que quería ser él, en realidad, era gánster o sacerdote. Hay mil curiosidades sobre Scorsese que permiten comprender mejor su filmografía, como que fue monaguillo o ex adicto a la cocaína. El cineasta se siente orgulloso por su familia (sus padres hacían apariciones en sus películas) y sus orígenes italianos, tanto que se  llegó a recopilar las recetas culinarias de su madre en “Italiamerican: The Scorsese Family Cookbook”,  como por ejemplo sus albóndigas que aparecían en Uno de los nuestros. E igualmente, muchos conocerán su intensísima labor cinéfila, recuperando films del olvido, pero pocos sabrán que una de las películas que más le marcaron fue El fotógrafo del miedo (Peeping Tom). Su director Michael Powell es uno de los más admirados por Scorsese y, de hecho, su viuda –Thelma Schoomaker- llegó a ser una de sus principales colaboradoras como montadora de todas sus películas desde Toro salvaje.

En su primera etapa, describía en la pantalla los retratos crispados individuales de personajes insatisfechos de la época que le tocó vivir, siempre tomando la ciudad de Nueva York como escenario y Robert De Niro como alter ego.

-12 horas de trabajo y sigo sin poder dormir ¡maldita sea!

Scorsese  sentía fascinación por estos antihéroes, figuras caídas en desgracia que representan las miserias sociales como eran Travis Binckle de Taxi Driver, Jacke La Motta de Toro salvaje o los conflictivos jóvenes de Malas calles. En este primer grupo también situamos a los inquietantes personajes de Max Cady de El cabo del miedo y Rupert Pupkin de El rey de la comedia.

 También fue un renovador de géneros clásicos, como fue New York, New York, aunque sobre todo a Scorsese siempre lo identificaremos con su particular visión de la mafia.

 -¿A qué te dedicas?

-A la construcción.

-¿Con estas manos? Nadie lo diría.

-Soy delegado sindical.

Goodfellas (Uno de los nuestros) supondría un hito fundamental en la filmografía de Scorsese, porque su Henry Hill inició a esos personajes reales, a pesar que de que no representaban a sujetos realistas sino a una salvaje atracción por la ambición y la cultura americana del éxito. En cuya línea siguió grandes personajes como su Sam “Ace” Rosthein de Casino, e incluso el Howard Hughs de El aviador o el Jordan Belfort de El lobo de Wall Street.

Pero no solo es un retratista del lado más turbio de la ciudad de Nueva York, sino también de su historia. Del origen de las clases más refinadas (La edad de la inocencia) a las más humildes (Gangs of New York), mostrando la violencia de su etapa fundacional. Pero existen otras facetas dentro del cineasta, como documentalista, acercándose  a ciertas personalidad de la cultura, sobre todo del mundo de la música, como Bob Dylan (No direction home: Bob Dylan) o Rolling Stone (Shine a Light) como también a través de su innegable impronta cinéfila (Un viaje personal con Martin Scorsese a través del cine americano y Mi viaje a Italia).

-Como director estoy enganchado. Jamás me he considerado de Hollywood, según el concepto que tengo de ello. Y tampoco soy un cineasta italiano, por tanto considero que me encuentro en un espacio intermedio.

Una voluntad amable y pedagógica que se enlazaría con algunas rarezas de su cine como por ejemplo la reciente La invención de Hugo.

Más allá de estas películas, existe una filmografía menos conocida, con la que cerramos el reportaje. Tuvo una colaboración con Roger Corman: Boxcar Bertha, y un road movie de corte independiente: Alicia ya no vive aquí. En su primera película ya iban apareciendo actores frecuentes en su filmografía, un tal Harvey Keitels en “Who is that knoking my door”. Pero su primer actor fetiche fue Harry Northup, con papeles más o menos importantes en sus seis primeras películas; eso sí, sus padres (Catherine y Charles) son quienes acaparan más apariciones en pantalla. Entre las actrices prefiere rubias, a quienes ha dedicado una marca de estilo propia, la “cámara lenta” para enfatizar el enamoramiento de su protagonista: Siempre Robert de Niro y en tres ocasiones. En Taxi Driver, con Cibyll Shepherd; en Toro Salvaje, con Cathy Moriarty; y en Casino, con Sharon Stone.

 

Casino. Muerte y lujo en Las Vegas.

Casino. Muerte y lujo en Las Vegas.

Martin Scorsese llegaba al proyecto de Casino con algunas grandes obras maestras en su haber como Toro salvaje, Taxi Driver o Godfellas cuando se enfrentó a una de sus películas más redondas de su filmografía.  Un film en donde la música tenía una intensa relación con las imágenes desde los propios títulos de crédito, realizados por el más grande de todos los tiempos: Saul Bass.  Robert de Niro, Sam “Ace” Rohtstein, arrancaba su coche que estallaría a los pocos segundos, mientras sonaba la famosa La pasión de San Mateo, de Bach.

Martin Scorsese se plantó en Las Vegas con una historia real para retratar el mundo del juego  a través de la vida del director de uno de los casinos, el Tangiers, al servicio de la mafia, en los años setenta. 

-Cuando llegué pude contratar a unos cuantos vaqueros de allí, estaban conectados con los peces gordos locales. Tenía que soportarles, esos cretinos ni sabían cómo estar allí.

Para lograr una visión tan realista, Scorsese contó con la colaboración de algunos de los que vivieron todo aquello en primera persona, como  un joyero, de verdad, que fue incorporado a la historia con una frase totalmente improvisada: “Acabamos de recibir un lote de diamantes de Israel”. E incluso se consiguió que la película fuera rodada en un casino real, hotel y casino Riviera , cuyo director –que aparecía en las imágenes- colgó un cartel en la puerta: “De Niro, Joe Pesci y Sharon Stone ruedan la película Casino. Pasen”. Pero no todo eran facilidades. El equipo tenía que rodar entre la una y las cuatro de la mañana con el fin de no molestar a los clientes del casino.

Las líneas generales del argumento serían verídicas, lo que explica la amplia visión de la mafia, desde el glamour a lo más cotidiano, con las reuniones de los jefes o las mujeres cocinando, mientras se ofrece una información muy detallada de cómo funcionaba un casino, como se escamoteaba el dinero, etc. Con una aproximación al estilo de documental con la voz en off de los principales protagonistas, pero hay otras líneas de voz en off que salen de lo narrativo, lo que rompe el ritmo, como vemos en este ejemplo del actor Frank Vincent.

-Estos vejestorios tienen una cosa clara. No les gusta que se ande follando con las mujeres de otros. Eso es malo para el negocio.  

De hecho, está rodada a base de diálogos cortos, estilo que Nicholas Pileggi creó para Uno de los nuestros aunque esta ocasión se llevó al extremo, incorporados a la narración mediante la voz en off.

-Ace estaba tan preocupado por el casino que se olvidó por qué habíamos venido.

Mafiosos en Las Vegas. Los personajes de Casino.

        

Si la historia gana fuerza es sobre todo al impresionante plantel de personajes. Sam Rothstein  aparece interpretado por Robert de Niro en un rol muy diferente del Jimmy Conway de Goodfellas;  El Nicky Santoro de Joe Pesci parece ser una continuación de  Tommy DeVito, personaje que le había hecho ganar un Oscar al mejor actor de reparto. Y el trío de ases, lo cierra una portentosa Sharon Stone,  como Ginger  McKenna. Actriz  que vino de triunfar con Instinto Básico (Paul Verhoeven, pero deseosa de demostrar lo buena actriz que era, más allá de su imagen de mito erótico.

 - Yo, Ace Rosthein, era el mejor apostador del mundo, era tan bueno, que cuando apostaba podía cambiar el sentido de la apuesta de los demás jugadores del país.

El personaje de Sam “Ace” Rosthein está basado en Frank “Lefting” Rosenthal quien fue muy preciso y cauto, y para quién lo único ilegal en Illinois fue apostar, lo que en Las Vegas y Nevada era completamente legal. Lo que le dio tal libertad, que llegó a pensar que podía llevar una vida normal, casarse con una chica guapa, tener hijos, etc.

-Me conoces desde hace dos o tres meses, ¿qué puedes saber?

-Tengo 43 años, no quiero esperar. Te conozco lo suficiente para saber que te amo mucho.

Un hombre precavido, que cometió un error, emparejarse con una mujer como Ginger.

-Hagamos un trato, ya no somos jóvenes. ¿Piensas pasarte la vida robando fichas? Yo podría cuidar de ti. Los dos estamos solos, juntémonos, a ver qué pasa.

Ahí está el problema. El personaje femenino era una mujer independiente, que había ganado el dinero, sola y se resistía a que le impusiera nada.

-No has contestado al busca.

-Lo he tirado.

-¿Lo has tirado?

Ginger es una “prostituta”, una de lujo, por supuesto, exclusivamente de Las Vegas. Alguien que no tiene sitio fijo, sabe moverse por los caminos y que tiene el respeto de la gente respetable. Alguien peculiar porque estaba realmente enamorada de la única persona que la trataba mal y que le quitaba el dinero, aunque ella dejaba que se lo quitase. Estamos hablando de Lester Diamond (James Wood).

-Te estoy protegiendo en esto, ¿vale? Recupera tu parte y serás la primera, ¿vale?

Sharon Stone quedó complacida con Scorsese por haberle escogido para ese personaje, a pesar de lo cual, se llevaría la peor parte del rodaje: Este vestido de joyas pesaba veinte kilos;eso sí, la recompensa llegó al ser la única nominada a los Oscar de todo el equipo.

-¿Sería demasiado que llevara todo eso al mismo tiempo?

Es difícil pensar en una situación más aventajada para la Mafia, en los años 70, antes de derrumbarse todo. Entonces aparece Nicky Santoro (Joe Pesci), en las Vegas. En cierto modo, se pasaba de una época a otra.  

-Si me va mal a mí, va mal a mucha gente.

-Olvida la puta licencia. Reclamo este territorio, no vas a necesitar una licencia.

Como si fuese una continuación de Godfellas, no sobre la misma historia, pero sí sobre el mismo mundo. Como si uno de los gánster de poca monta de Uno de los nuestros recibiera el paraíso de la mano de los dioses de Chicago, aunque pequen y  ese paraíso se desmoronase a sus pies. La avaricia, como sabréis, es el pecado de Casino.

-Dinero, toneladas de dinero. ¿Qué creían que estábamos haciendo en medio del desierto? Es por todo ese dinero.

Junto a ellos, un grupo de secundarios entre los que encontramos a conocidos comediantes y actores de la televisión americana, como Alan King (Andy Stone), Kevin Pollack (Phillip Green), Dick Smotheu (Senador), Don Dickley (Billy Shepherd) o L. Q. Jones (Pat Webb), habitual en los western de Sam Peckipah.

-Es débil, es incompetente. Pone en peligro el local. No puedo hacer nada por él.

-Tiene razón. El viejo Don es tan inútil como un peine para un calvo.

Incluso la madre de Scorsese, apareció en el film en un pequeño cameo, junto a Ving Vella, que sale dando voces y soltando tacos.

-Tiene a su gente, ¡esos cabrones! Le arrancaré los malditos ojos.

-Otra vez.

-No he dicho un taco, dije “malditos”.

-Ya vale.