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Travelling. Blog de cine.

Nightcrawler. Merodeadores nocturnos.

Nightcrawler. Merodeadores nocturnos.

De la mano del debutante Dan Gilroy, hermano de Tony Gilroy, llega otro título destacable; encontrándonos a comienzos de año con algunas películas que, dentro de doce meses formarán parte de las listas de las mejores películas que nos habrá dejado este 2015.  

- Soy una especie de bicho raro, disparo a los que mueren, a los cadáveres. Siempre me ha fascinado su mirada.

El personaje interpretado por Jude Law en Camino a Perdición (Sam Mendes) era un fotógrafo sin catadura moral, a la hora de sacar el mejor provecho de su cámara. La verdad es que el morbo vende.  Lo vemos a todas horas: en televisión, en la prensa, en Internet. La frase: “Si sangra es titular” aparece como un mantra en Nightcrawler que como en otras películas, se denuncia el poder de los medios y la falta de escrúpulos a la hora de triunfar en la guerra de las audiencias.

En la secuencia de apertura, vemos un crimen en progreso, cuando al personaje principal de la película Lou Bloom (Jake Gyllenhaal) lo encontramos en un área industrial restringida, un desguace en la oscuridad de la noche. El ancho de ojos Lou se enfrenta a un guardia de seguridad y finge estar perdido. El espectador descubre pronto el alcance manipulador de Lou, cuando envuelve con saña al guardia en una lucha violenta. Aunque somos testigo de los crímenes de Lou, la cámara bruscamente corta distancia de la escena antes de que termine, dejando el resto a su imaginación.

                                

El hermano de Tony Gilroy, un consolidado guionista, debuta en una película que nos traslada a la noche de una de las ciudades más cinematográficas a través de un personaje sin catadura moral para hacernos una denuncia de la falta de escrúpulos de los reportajes informativos.

-Grabamos noticias de actualidad.

-Quizás, hayas visto las imágenes del robo del coche.

Después de una noche armado con una cámara amateur, negociará la venta del material exclusivo de tiroteos, robos de automóviles y un crimen doméstico, en la estación local de noticias KWLA. Nina Romina (Rene Russo) es la productora en el equipo de noticias KWLA, personaje para quién las preocupaciones éticas no tienen lugar cuando se trata de vender una noticia. Una inquietante musa, cuya relación con Lou nos recuerda a una versión oscura del clásico de Hollywood, El Graduado. En una escena de la película, ella le alienta a perseguir más material gráfico; su personaje se vuelve fríamente hacia él y le dice: "piensa en nuestro noticiero como una mujer gritando corriendo por la calle con su garganta cortada."

Múltiples referencias, una explicación.

Comienza con un plano nocturno en una calle de Los Ángeles en la que podemos ver una pancarta publicitaria totalmente en blanco, esperando su anunciante, para que todas las miradas de los transeúntes terminen posadas en ella. Ese detalle inicial nos hará pensar sobre las formas que un periodista tendrá para sacar la noticia a la luz y así poder luchar, con ventaja, en la batalla de las audiencias. Se presenta como un presunto remedo de aquel personaje de la película de Sidney Lumet, Network, e incluso mantiene similitudes con un clásico del género, El gran carnaval (Billy Wilder). También se nos hace difícil no pensar en Taxi Driver (Martin Scorsese) e incluso en ese otro viaje nocturno, en taxi, por la ciudad de Los Ángeles que fue Collateral (Michael Man). Encontramos múltiples referencias, pero más interesante resultarán las explicaciones, sirviéndonos para la ocasión la película de Martin Scorsese, Taxi Driver.

                        Image and video hosting by TinyPic                                 A lo largo de su carrera, Jake Gyllenhaal se ha destacado por sus personajes torturados, e incluso extraños. Pero en Nightcrawler supera todas las expectativas, con la creación de un personaje inquietante y, a falta de una palabra mejor, espeluznante. Que yo recuerde, Lou Bloom es uno de esos protagonistas inusuales que he visto desde que Robert De Niro interpretase a Travis Bickle en Taxi Driver.

Bickle vivía en la era post-Vietnam una rápida modificación de las normas culturales, incluso viviendo en un año electoral; telón de fondo para las maquinaciones internas más siniestras. Al igual que Bickle, Louis Bloom es tanto un producto de su tiempo como un carácter intemporal. Manierismos peculiares de Bloom y comportamientos delirantes pueden ser atribuidos a una cultura, sobre todo a una en concreto que tiene en la televisión, especialmente la televisión violenta, como en los medios de comunicación, un campo abonado para aquellos espectadores con comportamientos extravagantes.

De hecho, rarezas del comportamiento de Bloom lo encontrábamos en Bickle. Ambos intercambian conversaciones incómodas y poseen unas ideas deformadas sobre la vida o la muerte. En Nightcrawler varios personajes, principalmente Nina (Rene Russo) y Rick (Riz Ahmed, que da una de las más agradables y apreciadas interpretaciones de la película) formulan observaciones sobre la incapacidad para comportarse con normalidad. A medida que la acción avanza vemos cómo Bloom fuerza a Rick en situaciones cada vez más incómodas y eventualmente peligrosas, utilizando el carácter egoísta mientras profesan tener su mejor interés en mente. Es más, no pasa mucho tiempo para que nos demos cuenta de que Bloom siente poca conexión con los que le rodean, lo que le causó a violar las fronteras sociales. Esto es, por supuesto, un sello distintivo de Taxi Driver.

También son dos personajes fruto de una especie de “generación perdida” que les ha tocado vivir. Travis Bickle es fruto de la guerra de Vietnam y, a consecuencia del insomnio que sufre, decide pasar las noches conduciendo un coche, mientras que Lou Bloom surge de la crisis que vivimos; a raíz de no encontrar empleo, se armará con una videocámara para grabar todo aquello morboso que encuentre a la noche, con el fin de vendérselo a una cadena de televisión.

-¡Tienes que grabarlo todo!

Whisplash. Sin miedo al fracaso por un sueño.

Whisplash. Sin miedo al fracaso por un sueño.

Es sorprendente pero en enero nos encontramos con una nueva película situada en la cima, Whiplash, una historia que nació como un cortometraje, capaz de seducir a un festival de prestigio como el de Sundance.

Whiplash toma como leitmotiv el jazz pero abandona las experiencias atormentadas, los clubs nocturnos y el mundo de las drogas, mil veces visto en el cine (Bird, El hombre del brazo de oro). En cambio, Damien Chazelle plantea un ambiente de enseñanza -un conservatorio- que enfrentará a un joven y prometedor baterista, Andrew Neyman,  con su profesor, el perfeccionista,  Terence Fletcher. Éste, interpretado por un inmenso JK Simmons, está empezando a ser reconocido por alzarse con el Globo de Oro y su nominación a los Oscars, curiosamente como Mejor Intérprete de Reparto, a pesar del importante peso de su personaje en la película.

-¿Te adelantas o te retrasas?

-No lo sé.

Eso sí, se acerca al carácter solitario entre quienes se dedican a una pasión creativa.

-¿Tienes amigos? ¿Por qué?

-No veo la necesidad. Charlie Parker no conoció a nadie hasta que un tipo le tiró un plato a la cabeza.


Whiplash (que podría traducirse por “latigazo”) se basa en la difícil relación maestro-estudiante, así como en la motivación personal de Andrew. Pero también son significativas esas escenas con la familia, en las que su personaje trata desesperadamente de convencerle sobre su trayectoria en la música; la misma situación que encuentro con mi familia. Resulta difícil de conectar con la gente que no comparte la misma pasión que tú, sobre cualquier tipo de forma de arte (y hablo de cine, producción de música, literatura, etc.)

-Morir arruinado y alcohólico a los treinta y cuatro años no es precisamente mi idea del éxito.

-Prefiero morir a los treinta y cuatro, arruinado y alcohólico, y que hablen de mí en una cena, a morir, rico a los noventa y que nadie recuerde quién fui.

A parte del guión, el mayor elogio de Whiplash viene de los dos protagonistas principales interpretados por Miles Teller y JK Simmons. De todas las películas que he visto de Miles Teller (Divergente) esta es sin duda su mejor actuación hasta la fecha. La interpretación de Teller como Andrew captura la pasión y el dolor que su personaje pasa por ese talento en la música que pretende desarrollar. Simmons es tan increíble como dicen que es, a pesar de que su personaje resulta antipático sin nada bueno que decir, muy parecido al sargento de R. Lee Ermey en Full Metal Jacket (La chaqueta metálica, Stanley Kubrick); esa masculinización a través de un aluvión de insultos es un tema explorado en Whiplash.

-Y mi reputación no se verá entorpecida por una serie de pichaflojas e idiotas de tempo flexible.

            


Muchas personas tienden a caer en  estudios de los que se arrepienten, el resto de su vida. Algunos líderes modernos se sienten incapaces de relacionarse, comunicarse y no tienen mucho de lo que tiene Andrew: una comprensión de lo que quieren, una idea de lo que les falta o les inspira.  Whiplash es una película que escupe en la cara de la expectativa social y la meritocracia: "¡Vete a la mierda, yo voy a ser el mejor baterista de jazz en el mundo y no hay nada que puedas hacer para detenerme!"

Whiplash es una obra maestra que se ha ganado por completo mi corazón, trepidante de principio a fin. Como curiosidad, podemos encontrar a Jason Blum (Blumhouse) entre los productores; la firma detrás de las más impactantes películas del terror actual. Como Andrew vive en una gran ciudad como Nueva York, el director de fotografía -Sharone Meir- crea un ambiente de aislamiento para el personaje principal, un estado de ánimo promovido por el relativamente pequeño reparto y es fundamental hacer hincapié en la importancia de la música en la vida de Andrew.

Por último, es importante destacar que la complejidad de la relación protagonizada por los dos  actores principales va en crescendo hasta literalmente el plano final, una conclusión que estará entre las mejores en el cine este año. Y como era de esperar, la música en Whiplash es fantástica, llena de ritmos de jazz, que complementan los cortes rápidos editados en los puntos de transición de la película. Una delicia para los artistas musicales y amantes del cine por igual.

-No hay dos palabras más dañinas en nuestro idioma que “buen trabajo”.

V3nganza (Taken 3): Aquí termina todo.

V3nganza (Taken 3): Aquí termina todo.

Liam Neeson es uno de esos intérpretes de prestigio que seguramente muchos lo relacionen con La lista de Shidler como primera opción, cuando se piense en el actor irlandés. Lo cierto es que su carrera ha sido tan larga que ha trabajado en casi todos los géneros (no le ubico en un musical ni incluso en comedias) pero en su madurez parece que los papeles que le reservan están inscritos dentro del cine de acción. 

-Si me pide un rescate, le diré que no tengo dinero, pero lo que sí tengo es una serie de habilidades concretas que he ido adquiriendo en mi vida profesional. Habilidades que pueden ser una pesadilla para gente como usted.

Hay un refrán que dice: “A la vejez, viruelas”. Curiosamente, más allá de personajes más o menos esporádicos en el género, su andadura comenzó con Taken dando vida a un agente de la CIA, retirado, forzado a la vida activa para rescatar a su hija de un complot internacional. La película Taken (Venganza) apadrinada por el francés Luc Besson, trasladaba al personaje a París, con una continuación Venganza 2: Conexión a Estambul.

-¿Tienes hijos?

-Dos.

-Y si te mato, ¿volverán para vengarse?

-Volverán.

-Vuelve a casa y disfruta de ellos y tus nietos. Tú puedes cambiarlo.

-¿Y tengo que olvidar al hijo que mataste?

-No, vivirás con su recuerdo como los padres de las chicas que secuestraste.


La primera entrega, la más destacada, nos introducía en los ambientes del personaje de Jason Bourne –aventuras cosmopolitas de acción, con espía desencantado como protagonista- pero con un aire familiar, propio de las películas de “papá” Besson. Lo dirigía Pierre Morel, conocido por ser el director de fotografía de films producidos o dirigidos por Luc Besson (Transporter, Arthur y los Minimoys), pero fue sustituido por Oliver Megaton para la segunda entrega (Venganza 2: Conexión a Estambul).

Non-Stop. Que no pare el espectáculo.

Gracias al impulso que supuso el díptico formado por Venganza y Venganza2: Conexión Estambul, Jaume Collet-Serra supo aprovechar el tirón que Liam Neeson está ejerciendo como personaje de acción maduro y cansado.  Alquien que, con ritmo trepidante y algunas concesiones del actioner al estilo Besson, ofrece al actor unos registros poco habituales. Pero bajo la batuta del director español, sus personajes se parecen más a los de Hitchcock e incluso a Polanski (Frenesí) que a los creados por las producciones EuropaCorp. 

En Sin identidad, Collet-Serra asumía todas las convenciones hitchckonianas posibles, el falso culpable, las amnesias y las rubias gélidas, e incluso cambiaba Berlín por París, acercándose a la cinta de Polanski citada, Frenesí. En Non-Stop, la influencia del maestro del suspense es palpable, aunque en esta ocasión sea Aeropuerto (George Seaton) y otras disaster movies aéreas, las principales referencias; eso sí, pasado por el filtro del 11S. Al final nos queda una película de suspense de "habitación cerrada" en pleno vuelo intercontinental.



Con sus aciertos y sus aspectos más débiles, todo está pensado para conducirnos en esta línea. Por ejemplo, para reforzar la sensación de encierro - y a pesar de ser una de las convenciones de las historias de misterio- se parte de la idea del falso culpable (que recae en el héroe de la función) mientras que el villano de turno se camufla tras unos oportunos mensajes del teléfono móvil, lo que hace virtualmente sospechoso a cualquiera de los pasajeros del avión. Con esto se crean unas conversaciones -vía mensajes de texto- que se logran dinamizar gracias a las pantallas ampliadas que corren en paralelo a la acción, de forma similar a cómo se realiza la serie Sherlock, con la que comparte no pocos puntos en común, sea dicho de paso.

Que el personaje sea un agente aéreo, cuya misión sea la de velar por la seguridad en pleno vuelo, hastiado de su trabajo y con miedo a volar, es sólo parte de ese ambiente con el cual, el director catalán presenta a su película. El personaje de Liam Neeson parte con una imagen inicial -la mirada borrosa, a causa de la bebida- que permite enfatizar esa confusión y terror que proyecta la idea "del enemigo que viene de dentro", muy próxima a la psicosis que vive la sociedad americana tras el 11S.

***

V3nganza es la innecesaria continuación de Taken, que levantase Luc Besson (como productor y guionista) si no fuera por los 20 millones que ha ganado el actor principal por su tercera incursión en esta saga.

-Se le busca por asesinato, su nombre es Brian Nills.

Se comenta que fue el propio Neeson quien impuso un cambio en el guión de Luc Besson y Robert Mark Kamen, con respecto a las dos entregas anteriores. Así vemos, por ejemplo, cómo la acción se traslada a los Estados Unidos y toma el tema del “falso culpable” que será perseguido hasta el final, por haber asesinado a su mujer. La primera referencia que nos puede venir a la mente es la película de El fugitivo, aquella protagonizada por Harrison Ford, pero aquí prácticamente terminan las coincidencias. En el film de Megaton no hay suspense, desde el primer momento intuimos al verdadero culpable a quién el personaje de Liam Neeson dará caza, mientras él mismo es hostigado por todo Dios.

-Si sigue con esto, la policía de Los Ángeles, el FBI y la CIA, todos irán a por usted.

-Buena suerte.

                     

De Neeson destacamos que al menos haya sacado los 20 millones en limpio por interpretar al personaje por tercera vez; del resto sólo sería mencionable la participación de Forrest Wittacker. La dirección es bastante descafeinada, como si se tratase de un discípulo menor de Luc Besson: las escenas de acción son bastante flojas (nada de esa energía de la primera entrega, dispuesto a torturar ante un interrogatorio) y se habla mucho –y mal-. De hecho, este es uno de los defectos del guión: se abusa del recurso de un tipo de thriller en el que los personajes verbalizan todo lo que va a suceder a continuación.

-A los 21 se alista en el Ejército, a los 23, en las fuerzas especiales, es un francotirador diestro, un maestro en los explosivos. No hay hoja de servicios, ni constancia de bajas. Nada. Este tío de aquí sabe cómo desaparecer.

¿Cómo podríamos cerrar esta crítica? Primero, esperando que realmente la saga concluya aquí o que al menos de pie para que Liam Neeson regrese al cine como los cinéfilos hemos estado disfrutando de él, tantísimo tiempo.

Scorsese une a sus dos actores fetiches: Robert de Niro y Leonardo Dicaprio, en un mismo proyecto.

Scorsese une a sus dos actores fetiches: Robert de Niro y Leonardo Dicaprio, en un mismo proyecto.

Recordamos casos muy significativos, el encuentro por primera vez en pantalla de dos veteranos como Al Pacino y Christopher Walken, ambos neoyorquinos, ambos con un Oscar, en Tipos legales (Fisher Stevens, 2012) o el más llamativo del propio Al Pacino con Robert de Niro, que no coincidieron hasta Heat (Michael Man) y como compañeros de reparto, en Asesinato justo (Jon Avnet, 2008).

Ahora van a encontrarse, en un mismo proyecto, los dos actores fetiches de Martin Scorsese: Robert de Niro y Leonardo Dicaprio, junto a Brad Pitt. En su primera etapa, describía en la pantalla los retratos crispados individuales de personajes insatisfechos de la época que le tocó vivir, siempre tomando la ciudad de Nueva York como escenario y Robert De Niro como alter ego.

-12 horas de trabajo y sigo sin poder dormir ¡maldita sea!

Taxi Driver, Malas calles, Toro salvaje o El rey de la comedia eran algunos de los títulos en las que vemos la imagen de De Niro como primer actor fetiche del director. La última etapa está marcada por la presencia de Leonardo DiCaprio (Shutter Island, Infiltrados, El lobo de Wall Street).

Lamentablemente, esta primera toma de contacto de ambos actores no se trata de un largometraje sino de un corto destinado a promocionar una cadena de casinos –Melco Crown Entertainment-; un mundo que Scorsese conoce por su impactante trabajo de Casino. Entre tanto, el cineasta parece que lleva unos años preparando un biopic sobre Frank Sinatra.

Por si no fuera poco, también se une al proyecto Brad Pitt, para un corto que estará escrito por Terence Winter, guionista que ha trabajado con Scorsese en Boardwalk Empire o El lobo de Wall Street.

Relacionado con esta idea, podríamos recordar el primer trabajo de Martin Scorsese, como director: el cortometraje The big shave (1967).             

                           

Corazones de acero. La furia a lomos de un tanque.

Corazones de acero. La furia a lomos de un tanque.

El año no puede comenzar mejor, cinematográficamente hablando. Comparten cartelera dos títulos muy interesantes que harán las delicias de muchos cinéfilos. Hablamos de Corazones de acero, película que presentamos a continuación, -situada dentro de las coordenadas del cine bélico, subgrupo “Segunda Guerra Mundial”-, y la genial pero inclasificable Birdman en el último trabajo de Alejandro González Iñárritu.

 En la secuencia inicial de Fury (David Ayer), la silueta de un jinete solitario vaga entre los restos de tanques humeantes. Un soldado a caballo quería contemplar el resultado de una cruenta batalla, cuando alguien sale de uno de esos tanques para matarlo y soltar al animal. La idea tiene una carga simbólica importante porque representa cómo la caballería tradicional había sido sustituida por la de los carros de combates.

 -Yo empecé esta guerra matando a alemanes en África, luego en Francia y ahora terminaré matándolos en Alemania.

 A pocos meses de concluir el conflicto, éste se recrudece por la orden de “guerra total” del fürher. Hasta allí llegamos, a lomos de un carro de combate que sin honor, pero con éxito, va atravesando media Europa, recorriendo unos escenarios mil veces visto en el cine. Y aunque el tanque haya cobrado importancia en el cine bélico (Rommel, el zorro del desierto; La batalla de las Ardenas, Los violentos de Kelly) o como elemento para adornar una escena emblemática (Salvar al soldado Ryan) pocas veces hemos visto las interioridades de un carro de combate, como sucedía con las profundidades marinas a través de un submarino o la inmensidad del horizonte desde la carlinga de un avión.

                    

 Fury, el título original de la película, es el nombre del Sherman M4A3E8 que se abre paso por la Alemania nazi después de un largo y glorioso periplo a lo largo del frente occidental. Lo dirige el sargento (Don, Brad Pitt) quién podría recordar al personaje de Tom Hanks en Salvar al soldado Ryan.

 -Cada vez que mato, me alejo más de casa.

 De hecho, Corazones de acero toma buena nota del desencanto humanista y violento del film de Spielberg, -todo un referente cinematográfico de las crueldades y el realismo de una guerra llevada a la gran pantalla- pero el grupo liderado por Brad Pitt no tiene el carisma de la pequeña patrulla que buscaba a un soldado llamado Ryan, en territorio enemigo.

 Unos datos de historia militar.

Los alemanes poseían el mejor carro de combate de la Segunda Guerra Mundial el Panzer VI Tiger, mientras que el Sherman era un modelo medio comparable con el Panzer IV o el T 34 soviético. Los M4, carro de fabricación americana, fue conocido por los británicos como Sherman por el general de la Unión William Tecumseh Sherman, quién planteó una propuesta teórica sobre una guerra mecanizada cuyas bases la aplicarían, sin embargo, el Alto Mando Alemán para la llamada Blitzkrieg de Guderian y el potencial mecanizado de Rommel, para el desierto. 

El Sherman tenía menor blindaje y su cañón de 75 mm no competía con el famoso Flak del 88, la principal pieza de artillería de la Segunda Guerra Mundial, pero era mucho menos pesado por lo que contaba con más movilidad. Eso sí, el Sherman tenían un defecto importante en el depósito de la munición; cualquier impacto podría producir un incendio en el carro de combate. De ahí que se añadiera una escotilla en la parte inferior del casco.

 El reparto.

 Como todo cine bélico, pero también como parte de ese manual de estilo del director –con sus excepciones- Corazones de acero es una macho movie, de principio a fin. Las mujeres apenas tienen presencia en la película, salvo unas primas alemanas que aparecen en la escena del “descanso del guerrero”. En este sentido, cobra importante la camaradería de sus personajes, pero con un sentido diferente a lo que habíamos visto (tomamos como ejemplo Los violentos de Kelly). Esta ruptura de la camaradería es marca de estilo propia de este realizador, pero nunca se había acercado tanto al grupo cerrado que hará lo imposible por sobrevivir.

 -No te pediré nada que no haya hecho yo mismo.


 Brad Pitt encarna al dirigente de este grupo, con un sentido paternal como el “alma mater” de una especie de esta familia disfuncional que forman los componentes de su unidad. Un personaje propio de Hollywood e incluso del cine de David Ayer (recordar a Arnold Schwarzenneger en Sabotaje, “el corazón y alma de este equipo”). Pitt ya había tomado las armas en la Segunda Guerra Mundial, las órdenes de Quentin Tarantino, en Malditos bastardo; película en la que hacía gala de la violencia propia del director.

 Le acompañan Shia LaBeouf, actor que parecía ser una estrella emergente gracias a Transformers’ (Michael Bay) e ’Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal’ (Steven Spielberg), aunque haya continuado su carrera de forma errática. Logan Lerman, uno de los hijos de Russell Crowe en Noé (Darren Aronofsky); Jon Bernthal, actor que participó en El lobo de Wall Street (Martin Scorsese) y en la exitosa serie The walking dead. Michael Peña, quién ya había trabajado con David Ayer en Sin tregua; Jason Isaacs, visto en la saga de Harry Potter. Incluso uno de los hijos de Clint Eastwood –Scott Eastwood- hace un pequeño papel

 Los dos personajes femeninos, presentes en la escena de la comida, están interpretadas por las actrices Alicia von Rittberg y Anamaria Marinca

 El problema de Ayer es que no sabe dar identidad a los personajes dentro del grupo y resultan esquemáticos.  E incluso encontramos ese recurso propio de Hollywood para que el espectador se sienta identificado por la miradad del joven soldado que desconoce la crueldad propia de cualquier guerra. El novato que se enrola en el grupo, en el último momento por casualidad y que jamás había matado a nadie, sin nada que ver con sus futuros compañeros de armas.

 David Ayer, ejercicio de estilo.

 El mérito de sus películas es que pone boca arriba algunos estereotipos del cine de acción para unas historias que aunque no sean precisamente originales, la solvente dirección de David Ayer y el buen trabajo de los actores, resuelven con nota sus películas. Así sucedía en Sin Tregua, e incluso en la menos interesante Sabotaje. No son cintas de buenos y malos, y eso se agradece, ni tampoco filmes que se rinden a los efectos especiales, aunque cuenten con un frenético ritmo, de principio a fin.

-La única forma de desbaratar al cártel es descubrir quién robó el dinero.

-Podría ser uno de los míos.

Sabotaje, por ejemplo, no es un actioner al límite, no hay tantas (y suelen ser breves) escenas de acción y algunas se resuelven de un modo poco frecuente en este género. Lo vemos, por ejemplo, en la secuencia del ataque a Tripod (Kevin Vance), pero nunca abandona el estilo de Sin tregua. Con el uso del found footage, con el abuso de la cámara en mano –para dar dinamismo a la cinta- y con la sensación de verisimilitud con la sequedad de la puesta de escena, sus diálogos sucintos, escuetos, al grano, o con los imágenes próximas al estilo de documental o las texturas diferentes. También hay errores de raccord (a través de saltos de eje) para enfatizar el estilo realista de las secuencias de acción.

Otro hecho observable es que huye de las referencias habituales, aunque no falten los guiños del género, presentando un plantel de personajes que no representan héroes impolutos, sino que van traspasando la fina línea entre el bien  y el mal.

Concluimos con Corazones de acero. La película resulta entretenida y cuenta con una buena puesta de escena, pero está lejos de convertirse en un referente (quizás sí lo sea dentro del subgrupo “tanque” del cine bélico). "Fury" (el film de David Ayer) comienza de forma vibrante, pero poco a poco va perdiendo fuelle y cae en los convencionalismos propios del género. Una estimulante propuesta para ir al cine, aunque preferimos la magnífica Birdman (Alejandro González Iñárritu).

La noche del cazador. Inocencia y codicia para un film de Charles Laughton.

La noche del cazador. Inocencia y codicia para un film de Charles Laughton.

En el cine se dan casos particulares de películas que fracasaron en su momento, por unos espectadores y una crítica que no supieron ver los grandes logros cinematográficos. Así sucedió con Ciudadano Kane, la vida del magnate de la prensa Randolph Hearst, representado por Charles Foster Kane, en el clásico de Orson Welles, y también con el film que recordamos, La noche del cazador (The night of the hunter).

Charles Laugtohn presentó en La noche del cazador (1955), su único trabajo como director, un  inquietante thriller clásico. Un cuento gótico americano y bíblico sobre  la codicia, la inocencia, la seducción y el pecado; brindándonos uno de los mejores personajes de Robert Mitchum, el aterrador asesino de ojos soñolientos y con una oscura alma de predicador, junto a Lillian Gish. La actriz que en su juventud fue la musa de David W. Griffith (Las dos tormentas, El nacimiento de una nación), jugó el papel de su antagonista, interpretando a una mujer buena que proporcionaba refugio a los niños.

Al fin queda como un auténtico cuento de horror infantil, a medio camino entre los hermanos Grimm y la literatura norteamericana de Mark Twain. Después de esta presentación, nos quedamos con el reportaje audiocomentado de la película, un caso único en la historia del cine: La noche del cazador de Charles Laugthon. (Aviso, el reportaje cuenta con spoilers).

                         

 

                          

              

El hombre que pudo reinar. La grandeza de unos perdedores.

El hombre que pudo reinar. La grandeza de unos perdedores.

Cuando pensamos en la aventura y épica cinematográfica, seguramente nos venga a la memoria los nombres de Indiana Jones, Tarzán o los pintorescos grupos de Star Wars y El Señor de los Anillos; también recordaremos a Simbad, Conan o la historia mitológica de Jasón y su Argonautas. Desde un contexto colonial y británico, Rudyard Kipling fue el autor de algunos memorables relatos como el que fue adaptado al cine en una cinta llena de épica y fatalismo propio de su director, John Huston.

Pocos cineastas como Huston mostraron la grandeza del perdedor, ese que en la búsqueda de todo tipo de objetos maravillosos, de riquezas y gloria, pierde el rumbo y en muchas ocasiones, hasta la vida. Hay que tener en cuenta que existe una predisposición cultural para todo eso: la lucha por la redención está en alza en una sociedad como la norteamericana, muy marcada por la religión cristiana y que suele retratar a perdedores al por mayor, en la gran pantalla.

Los perdedores de la película son dos pícaros, dos soldados británicos (Danny Dravot y Peachy Carnahan) que en la lejana India, intentan llegar a ser el rey de Kafiristán.

Siempre es una ocasión memorable recordar films como este, sobre todo cuando este año 2015, El hombre que pudo reinar (1975) cumple su cuarenta aniversario.

Después de esta breve presentación, os dejo el reportaje audiocomentado de la película. (Aviso, cuenta con importantes spoilers). 

                

                       

         

Altamira: Hugh Hudson y Antonio Banderas tras el descubrimiento de las pinturas rupestres.

Los amantes de la prehistoria están de enhorabuena, llega una película que nos mostrará el gran hallazgo de las pinturas de la cueva de Altamira, por Marcelino Sanz de Sautuola (¡ojo al dato!) bisabuelo del banquero del Santander, Emilio Botín. El proyecto surgió como un documental, pero pronto entraron en escena la sobrina del financiero, Lucrecia Botín y la productora Morena Films. Olivia Hetreed (La joven de la perla) y José Luis López Linares (El pollo, el pez y el cangrejo real) firman el guión del film dirigido por el británico Hugh Hudson (Carros de fuego) y el actor protagonista sería Antonio Banderas; a ellos se unió José Luís Alcaine, en la fotografía, y Benjamín Fernández, en la dirección artística. De esta forma nació “Altamira”, la película que vendrá a recrear el descubrimiento casual, en 1879, de los famosos bisontes de Altamira, por lo que sería llamada “la Capilla Sixtina” del arte rupestre.

 Se dice en los mentideros que Antonio Banderas se ha querido alejar de Hollywood para curar las heridas de su reciente separación sentimental con quién fuese su mujer, Melanie Griffith. Lo cierto es que el actor está apostando por el cine español. Ya lo hizo como co-productor en la película de animación Justin y la espada del valor, y como protagonista de Autómata (filme que llegará a las salas de cine en enero de 2015).

Volviendo al título que nos centra, el argumento de Altamira planteará, igualmente, el debate científico que suscitó tal hallazgo, sumándose personajes como el de Émile Cartailhac, el prehistoriador francés –máximo especialista en la materia de la época-que se opuso a la autenticidad de las pinturas, el pintor contratado por Marcelino para dibujar los bisontes (interpretado por Pierre Niney) o su hombre de confianza (Tristán Ulloa).