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Drama

The master: Cienciología y traumas según Paul Thomas Anderson.

The master:  Cienciología y traumas según Paul Thomas Anderson.

-Yo soy un cineasta por eso nunca haré una película en video.

Booghy Nights.

Sus primeras películas, todas ellas sobresalientes, respondían a una identidad creativa propia,  aunque fue Pozos de ambición (There will be blood) la que nos descubriera una nueva faceta en el director. Había alcanzado el pulso de los grandes cineastas y una madurez en su estilo cinematográfico, tanto que parte de la crítica empezó a relacionarle con el mismísimo maestro Stanley Kubrick (Días de cine). El espléndido equipo de críticos comparaban su soberbia puesta de escena, los cinco años entre película y película (al igual que Kubrick), e incluso  el  protagonismo de Tom Cruise en una de sus mejores interpretaciones (en Magnolia con P. T. Anderson y Eyes wide shut con Kubrick).

                            Pozos de ambición.

 Eso sí, The master y Pozos de ambición cuentan con elementos comunes, que comparte con el resto de su filmografía. Dirige la mirada al pasado de los Estados Unidos para reflexionar sobre el Sueño Americano. Interpretado por Daniel Day-Lewis, su personaje en Pozos de ambición era un pobre hombre de finales del siglo XIX que alcanza una gran fortuna a través de su esfuerzo, gracias al petroleo.

-Me bebo la sangre del cordero de los Bandy, ¿entiendes?

En The master, el protagonista -Freddy (Joaquin Phoneix)- es un ex-combatiente en la II Guerra Mundial, uno de los muchos que regresaron a casa con la mente trastornada y que fueron marginados por la sociedad y por la prensa triunfalista de la época. 

-No deberías trabajar en tu estado. 

-No, puedo trabajar. 

-Eres un desviado. 

-No lo soy. 

-¿Sabes lo que significa eso?

"Esos dos actores comparten rasgos oscuros, cuando se enfrentan a su trabajo parece como si estuvieran sacando la cabeza de debajo del agua, con cierta angustia y la búsqueda de oxígeno". Sus personajes, -no solo estos si no del resto de su filmografía- están inmersos en un caos psicológico. Así sucede con Eddie "Dirk Diggler" Adams (Mark Wahlberg), en Boogy Nights o  Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) en Pozos de Ambición.

-Me he apartado del camino correcto, ¿verdad?

El personaje de Freddy se encuentra con el interpretado por Phillip Seymor Hoffman, alter ego de  Lafayette Ronald Hubbard fundador de la Cienciología.

-Soy escritor, médico, físico nuclear, teórico de la filosofía y por encima de todo soy un hombre. 

Entre ellos se mantiene una relación paternofilial, otra de las constantes en la carrera del director. Las películas de Anderson suelen contar con repartos corales e historias entrelazadas, un realizador que forma parte de la llamada generación de los "directores del videocassette",  como Quentin Tarantino y Kevin Smith que crecieron viendo muchísimas películas y con un saber casi enciclopédico.

Otro aspecto en Anderson es su costumbre de repetir ciertos actores. Philip Seymour Hoffman ha aparecido en todas las producciones de Anderson excepto There Will Be Blood. Otros actores con múltiples apariciones en sus películas son Philip Baker Hall, John C. Reilly, Luis Guzmán, Ricky Jay, Julianne Moore o William H. Macy.  Además, Robert Elswit ha sido director de fotografía de todas sus películas.

              The master

              The master

              The_Master_Paul_Thomas_Anderson

Beisbol como transfondo en el cine americano.

Beisbol como transfondo en el cine americano.

En los últimos años, el beisbol ha aparecido como telón de fondo en dos películas sobre este deporte. Así que preparense para los bateadores, las carreras y un sistema de puntuación que la mayoría de nosotros desconocemos.

Moneyball: rompiendo las reglas es el título con el que se conoce en el mercado español, la última película de Brad Pitt, dirigida por Bennett Miller, a quien habíamos visto como actor en Capote. Corren tiempos de cambios, cambios para que las cosas avancen y Hollywood está tomando buena nota de todo esto; pero las "reglas" que están cambiando -volviendo al título- no son las de las conveciones del cine americano, sino la del mensaje de superación. 

-Puede que no parezcáis campeones, pero sí lo soys, así que jugad como campeones.

Deporte y superación se han cruzado en el camino del cine en alguna que otra ocasión y este tipo de diálogo puede reconocerse en muchas de ellas. La novedad, en este caso, lo encontramos en su protagonista, el responsable de "romper las reglas". Un personaje que se atrevió a superar el tradicional sistema de reclutación de jugadores, en la liga profesional de beisbol, por uno totalmente innovador que permitió poner a un equipa de segunda en la misma sintonía que los grandes clubes.

-Hay equipos más ricos y equipos pobres, e incluso cientos de metros de mierda, y después estamos nosotros.

Se trata de la adaptación cinematográfica de "Moneyball: The art of winning an unfair game"; libro de Michael Lewis que nos relata la historia real de Billy Beane, el Gerente General de los Oakland Athletics, quien utilizó unos complejos análisis estadísticos para confeccionar la plantilla más adecuada para dicho equipo de béisbol. Beane y su asistente Peter Brand, mediante el uso de sofisticadas estadísticas sabermétricas, récords, porcentajes y promedios, lograron mantener al equipo en los primeros puestos durante varios años consecutivos.

-El objetivo no debería ser comprar jugadores, sino comprar victorias. Aquí hay veinticinco jugadores infravalorados de otros clubes, que no juegan por una razón o por otra. Así reuniremos a un equipo ganador, uno que nos podamos permitir.

El propio Brad Pitt contaba en una entrevista para el programa de televisión, Dias de cine (jueves 2 de febrero), la esencia de la película: "la visión de unos secundones que buscaban la forma de ser competitivos en sistema injusto. Cuando un equipo pequeño cuenta con una gran estrella, los clubes más fuertes ponen el dinero sobre la mesa y se lo llevan. Por lo que es prácticamente imposible aspirar a ganar. Este hombre vio que no podía competir con las mismas estrategias que los demás".

-Este es el nuevo equipo de los Atletics Oakland.

-No se puede construir un equipo por ordenador.

-Renovarse o morir.

-¿Y si nos sale bien?

-Habremos cambiado el beisbol para siempre.

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La segunda película sobre el mundo de este deporte, llega estos días a los cines. Con Golpe de efecto (Trouble with the curve, Robert Lorenz), nos reencontramos con el Clint Eastwood actor, aunque eso sí, su influencia queda confirmada en toda la película. Es una producción de Malpaso, cuenta con el equipo de las últimas películas de Eastwood y Robert Lorenz es un colaborador del director desde los tiempos de Puentes de Madison, debutando en la dirección. Por eso podríamos hablar de una nueva película de Eastwood, a pesar de no estar tras las cámaras. Eso sí, el discípulo aún tiene que aprender bastante del maestro porque mal asunto cuando lo mejor son las interpretaciones; y Eastwood recuerda mucho a ese gruñón de El Gran Torino; ese Waltz Kowalski, un tipo antipático que terminaba siendo el heroe del barrio. De hecho, Kowalski no quedaba lejos de su personaje del ojeador de beisball en Golpe de efecto.

La primera huía de los clichés, gracias sobre todo a la labor de unos grandes guionistas, aprovechándose del valor estadístico y de los nuevas tecnologías.

-Quería que vieras estas evaluaciones de los jugadores que me pedistes que hiciera.

-Te pedí tres.

-Sí.

-Que evaluaras a tres jugadores. ¿Cuántas has hecho?

-Cuarenta y siete.

Y la segunda destaca la observación humana a pie de campo y la defensa de la profesionalidad y la veteranía, aunque enmarcado en un melodrama lleno de convencionalismos.

-Estais hablando de uno de los mejores ojeadores que ha habido.

Porque lo importante es la relación paterno-filial.

-No quería que vieses la vida desde el gallinero.

-No la veía desde el gallinero. Pasar toda la vida viendo partidos de beisbol, comiendo comida basura que no era sana, jugando al billar, acostándome tarde. La veía desde la tribuna.

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Las amistades peligrosas.

Las amistades peligrosas.

-¿Por qué será siempre que sólo nos sentimos obligados a perseguir aquello que huye de nosotros?

-¿Por imnadurez?

-No disfrutaré de un momento de paz hasta que lo haya conseguido. 

Perversión, traición y erotismo en un mundo de lujo y ocio. Las amistades peligrosas nos traslada al siglo XVIII, a una decadente Francia prerrevolucionaria, con una historia de intrigas y ambiciones entre la nobleza. La marquesa de Merteuil (Glenn Close) es abandonada por su amante, para casarse con la virginal e ingenua Cécile de Volanges (Uma Thurman), la hija de su prima Madame de Volanges (Swoosie Kurtz), que está enamorada de su profesor de arpa, el caballero Raphael Danceny (Keanu Reeves). La marquesa le propone a su antiguo amante y ahora amigo, el vizconde de Valmont (John Malkovich), que desvirgue a Cecile para que no pueda casarse con honra con su amante y enemigo. Valmont, que es un libertino conocido, rechaza en un principio la petición, porque está en otra conquista, la de Madame de Tourvel (Michelle Pfeiffer), una dama casada y conocida por sus concepciones católicas. La marquesa le propone entonces una apuesta: si hace que Madame de Tourvel caiga en sus brazos, ella le obsequiará con una noche de sexo.

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Valmont acepta la apuesta y la petición de perder a la hija de Madame de Volanges. La tía de Valmont, la anciana Madame de Rosmonde (Mildred Natwick), lo invita a su casa de verano, donde coincide con Madame de Tourvel y con Cécile de Volanges. Después de varias negativas, Tourvel se enamora de Valmont, pero muere muy enferma y Cécile es ultrajada por Valmont, por lo cual su enamorado, el caballero Danceny, le reta a duelo y lo mata. La marquesa, tras estos incidentes, va a la ópera, donde es abucheada e insultada. La marquesa vuelve a su casa y se da cuenta de que no le queda nada, apartada de su familia por sus manipulaciones sexuales con la hija de su prima, con la pérdida de su amor de siempre, el vizconde de Valmont.

 En la película, Glenn Close interpreta a una mujer, adelantada a su tiempo.

 -A veces me pregunto cómo habéis conseguido inventaros a vos misma.

-No tenía otra opción, soy mujer. Y las mujeres estamos obligadas a ser más hábiles que los hombres, que podéis destrozar nuestra reputación y nuestra vida con unas pocas palabras. 

Junto a ella, un vizconde (John Malkovitz) tan amoral como su amiga, que planean juegos perversos de seducción y venganza. 

-Quiero ver el placer de traicionar aquello que más le importa, seguro que me entendéis. Creo que "traición" es vuestra palabra favorita.

-No, es crueldad. 

                            amistades peligrosas

El británico Christopher Hampton se dedicó de lleno a la adaptación de la obra al cine; fue a los lugares donde está ambientada la película, al castillo de Vincennes entre otros lugares. El resultado fue una de las mejores películas de época de Hollywood. La historia está basada en la novela epistolar de Laclos, en la que éste presenta a la nobleza como aburrida, decadente y manipuladora. De hecho, el libro estuvo prohibido.

- Me recuerda a mí a los quince años, es ingenua, inocente, pura. Quiero que pongáis fin a ello, que le arrebatéis su virginidad. Quiero que Jancourt descubra en su noche de bodas que él no fue el primero, quiero que sea el hazmerreír de todo París.

- ¿Queréis que seduzca a una niña que no ha visto nada, que no sabe nada, que seguramente caiga en mis garras por simple curiosidad?

Adaptaciones anteriores de la obra han sido Las amistades peligrosas de Roger Vadim, con Jeanne Moreau, Gerard Philipe y Boris Vian y también Valmont, de Milos Forman, que coincidió con Las amistades peligrosas en el año del estreno, lo que ayudó a explicar su relativo fracaso. Valmont, protagonizada por Annette Bening y Colin Firth, tiene una estética más europea mientras que la de Frears es más americana. En los últimos años se ha hecho una versión renovada del clásico, pasando los episodios a la actualidad: Crueles intenciones, protagonizada por Sarah Michelle Gellar.

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Antes de que el diablo sepa que hemos muerto: el capítulo final de uno de los grandes.

Antes de que el diablo sepa que hemos muerto: el capítulo final de uno de los grandes.

En la industria norteamericana resulta verdaderamente complicado triunfar más allá de los 60, así muchas películas nos acercan al paso que hay que dar cuando nos jubilamos de la vida activa y nos debemos enfrentarnos a una tercera edad. Pero lo que respecta a los realizadores todavía quedan un buen puñado de grandes cineastas que han alcanzado la nada envidiable edad de los ochenta y aún continúan asombrando su talento profesional. Los que viven una nueva edad de oro cinematográfica en su tercera edad. Este es el caso de Sydney Lumet que con sus ochenta años se mantienía en forma tras las cámaras, en su último trabajo: Antes de que el diablo sepa que hemos muerto

- Necesitas dinero, yo también. Solucionémoslo. Vete a casa, hay un negocio en el que podemos dar un buen palo.                                         

                              

En el cine, como en otras artes, se da desgraciadamente una regla de oro: el éxito en taquilla suele ser proporcionalmente inverso a la calidad de sus trabajos. Esto se cumple a raja tabla con la última película de Lumet, uno de los thrillers más redondos del director, y uno de los mejores filmes del año, que sin embargo ha pasado de puntillas por la taquilla. En el melodrama Antes de que el diablo sepa que hemos muerto, encontramos la firma del veterano realizador, detrás de un inmenso guión a cargo de la desconocida Nelly Matherson y de un reparto encabezado por Phillips Seymour Hoffman y Ethan Howke, como dos hermanos decididos a solucionar sus problemas financieros a toda costa.

- Andy, espero que estés oyendo tu buzón de voz porque estamos metido en un verdadero aprieto, dos de tus ex empleados han seguido extendiendo talones.

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Ya fallecido, Lumet nos dejó esta pequeña gran obra maestra cuando el contaba con más de ochenta años, un acicate para volver a recuperar la importancia de la veteranía, del que sabe colocar una cámara sin que se note, sacar lo mejor de un elenco reducido de actores y ofrecer un sombrío, lúcido y brillantísimo thriller sobre la deriva de un triángulo familiar, compuesto por un padre y dos hijos, con un cuarto elemento, la mujer de uno de ellos, que es también la amante del hermano. 

- Es nuestro futuro, debes hacerlo.

- Pero…

- Debes hacerlo, cualquiera puede hacerlo.

Dos hermanos entrampados, monetaria y moralmente, planean un golpe limpio contra la joyería de sus padres. La chapuza se cuela por las rendijas de la cotidianidad y el espíritu de Dostoyeski aflora finalmente en un sombrío retrato de la condición humana, la familia como pesadilla y una ambición mal entendida, como pasaporte a la desolación.

- ¿Seguro qe soy hijo tuyo?

Una película que pasará a la historia.

La conspiración. Tras el asesino de Lincoln.

La conspiración. Tras el asesino de Lincoln.

"Me interesan las historias sobre la gente que no se conoce, sobre todo cuando están dentro de un suceso histórico que todo el mundo cree conocer". Esta frase del propio Redfort es toda una declaración de intenciones de una filmografía basada en retratarepisodios históricos suficientemente conocidos, en la que denuncia aspectos muy concretos lejos del alcance del gran público. Así sucedió con Quiz show, al mostrarnos las bambalinas del mundo de la televisión, y Leones por corderos, con la Guerra de Irak de fondo. En esta ocasión, recupera la condena a muerte de Mary Surratt, primera mujer ejecutada por el gobierna federal, injustamente acusada de participar en el asesinato del presidente Lincoln. El magnicido de Abraham Lincoln es conocidísimo por todos, de éste sabemos incluso la obra de teatro del que disfrutaba en compañía de su esposa, o la famosa cita de su asesino: "Sic semper tiranys", "así siempre con los tiranos"; pero el proceso y la suerte de los procesados practicamente se desconocía muchos de sus detalles.

La película arranca con la secuencia de una batalla, con el fin de encuadrar la historia en su contexto. Estamos a finales de la Guerra de Secesión, por recordar algo de ella, fue el conflicto civil entre el Norte y el Sur en el siglo XIX. Funcionando cómo prólogo, de manera casi independiente del resto del relato, nos presenta las últimas bocanadas de la citada guerra, mostrándonos un campo de batalla cubierto de cadáveres y un primer plano de dos hombres, malheridos. Uno de ellos, Frederick Aiken, alienta a su amigo a seguir vivo, hasta que la ayuda termina por llegar. De esta forma, Rerford ya nos muestra la catadura moral del personaje, retratándolo con un elevando sentido del honor, al hacer evacuar a su amigo herido, antes que a él. Pero el destino pronto pondrá a prueba sus principios morales, pues la siguiente escena ya nos muestra un escenario totalmente distinto. 

El lugar: Washington D.C., el tiempo: abril de 1985, unas semanas más tarde. Estamos ante el día en que fue llevado a cabo el magnicidio contra Lincoln. El presidente fue asesinado por el actor sudista Booth, mientras asistía a la representación de "Nuestro primo americano". En ese momento, Aiken ya estaba recuperado de las heridas y quería volver a su vida civil, como próspero abogado y futuro esposo. La defensa cae a cargo de un senador sudista de nombre Johnson (Tom Wilkinson) que no dudaría en pasar la "patata caliente" a un joven recien licenciado, protegido suyo, a quien le desagrada por completo esa decisión. Sus motivos son claros y solemnes: acababa de conclir una guerra, en la que él mismo había participado; habían asesinad a Lincoln, personaje que idolatraba; y sentiría el rechazo de la gente, pues sería mal visto el defender a alguien del Sur. 

-¿Entiende de qué se le acusa, que si le condenan podrían matarla?-No soy una asesina. 

En el proceso, habían capturado a todos los conspiradores menos a uno, que había huído, y en su lugar capturaron a su madre, por complicidad en el magnicidio. 

-Ese día estaba en Canadá.

-¿Tiene pruebas?

-Había recibido una carta fechada el 14 de abril, el mismo día del asesinato y mandada desde Montreal. 

Propios y extraños, los políticos y el pueblo, presionan para que la mujer sea condenada y poder pasar página lo antes posible. Pero esta vuelta a la normalidad, requiere saciar la sed de venganza. 

-No es justicia, lo que ustedes buscan, sino venganza. 

-No sé si es justicia o vengaza, pero por garantizar la supervivencia de la nación haría lo que fuera. Mary Surrat participó en el crimen más grave de la nación y la situación requiere una sentencia rápida, firme y severa. Yo también considero sagrados esos derechos, abogado, pero no tendrán ningún valor si nuestra nación deja de existir. 


La rendición del Sur dejó paso a un falso clima de armonía y una paz tan endeble, que el asesinato del presidente amenazaba con resquebrajarla. Esto podría justificar la actitud de Edward Staton (Kevin Kline), el hombre fuerte del gobierno, que opta por una respuesta rápida y contundente: un juicio militar y una resolución sumarísima, en la que se ve involucrada el personaje de Mary Surrat. 

-Debe decirnos, dónde está su hijo.

-¿Decirnos? ¿Decir a quién? ¿De qué parte está?

-Intento defenderla.

-¿Sugiriendo que intercambia mi vida por la de mi hijo?

Su propia actuación de defensor empieza a complicarse cuando afecta su vida personal, sufriendo el abandono de una sociedad que había defendido, hacía poco tiempo en la guerra. 

Este contexto, el de la condena al ostracismo del personaje obligado a defender sus ideas, es una constante en la filmografía de Robert Refort. Aparece en algunos de sus títulos como director -El río de la vida o Leones por cordero, en el profesor de univerdidad, curiosamente interpretado por él mismno- o como actor; destancando las películas a las órdenes de J. Pakula (Los tres días del cóndor, Todos los hombres del presidente). Ambos filmes mantienen semejanzas con la cinta que nos atañe: hablan de conspiraciones y de unos personajes que terminan desengañados de la política. Fiel defensor de la ideas nordistas, Aiken termina la película cayendo en el escepticismo hacia un sistema (la justicia, el gobierno) que había permitido una injusticia de tales proporciones. De hecho, al final aparece un rótulo que nos explica que el personaje abandonó la abogacía por el periodismo, trabajando como redactor del "Whasginton Post", el mismo rotativo que denunció el caso de Watergate, presente en el filme "Todos los hombres del presidente".  


El truco final: espectáculo e ilusión.

Christopher Nolan aparece como prestidigitador para reconciliarnos con el sentido de la narración fílmica y el ilusionismo: el placer de ver, escuchar y dejarse embaucar. Una historia de dos magos rivales en el Londres victoriano del siglo XIX, un año después de aparecer ese intenso thriller llamado El ilusionista.

- Todo mago hace algo nuevo y sorprendente que deje desconcertado al resto de los magos.

- Para poder venderlo por una fortuna y supongo que tú tienes ese truco, ¿no, Border?

 Si hay algo común entre Nolan, Night Shyamalan o Spielberg es esa forma de crear películas que pueden despertar fascinación o todo lo contrario, pero que al menos alimentan la esperanza de asistir a un cine comercial de calidad.

 - Todo efecto mágico consta de un tercer acto, la parte más complicada. Este tercer acto es el prestigio, el truco final.

  Buena parte de su filmografía, se sitúa alrededor de la idea de la identidad, con una fascinación por el individuo, su cara y su careta. Así sucede con el personaje  con problemas de memoria en Memento, la doble vida del hombre murciélago, como Batman y Bruce Wayne; o esa especie de espionaje industrial de Origen, entrando los personajes en la cabeza de la gente para modificar los sueños a su antojo. En El truco final muestra la farsa en que se convierte la vida de estos personajes; a fin de cuentas, un nuevo ejemplo de la renuncia a mostrarnos cómo somos, presentando la realidad como una gran ilusión.

 - No se lo cuentes a nadie, te suplicarán que le cuentes el secreto, pero en cuanto lo descubran se acabó todo. Te ignorarán. El secreto no impresiona a nadie, el engaño que has empleado lo es todo.

Más allá de una rivalidad.

La película trata sobre la rivalidad entre dos magos (Robert Agier), o Gran Danton (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale). A parte de estar marcado por una tragedia con tintes romántico –la muerte accidental de la mujer de Agier- se encuentra la obsesión por dar con el truco definitivo, alimentado por los sacrificios que harán cada uno de ellos.

En su camino se encuentra una especie de Mefistófeles (Nikola Tesla), quién construirá la máquina para dicho truco: El Hombre Transportado. Un artilugio tan espectacular como letal, porque proporcionará  Angier un buen número de dobles que conducirá al asesinato/suicidio de  ellos. Al mismo tiempo, está la obsesión de Borden quién también realizará el mismo número pero sin la máquina, recurriendo a un hermano gemelo (manteniendo hasta el final el secreto de dicho hermano).


 

El enfrentamiento entre ambos personajes es también una expresión en otras facetas. Por ejemplo, representan una lucha de clases. Angier se revela como un aristócrata de los escenarios, llegando incluso a cambiarse su nombre para evitar avergonzar a su familia; por su parte, Borden, representa la clase trabajadora.

 Con esta historia de magos, regresamos a esa visión del cine como si una chistera mágica se tratase, en la que el director zarandea a sus personajes precipitando laberínticas estructuras de cajas chinas. Y lo hace, con un ojo puesto en la teatralidad y otro en el mundo onírico, propio del ilusionismo. La verdad es que entrar en película suya exige prestar una mayor atención y a pesar de lo complejo de sus tramas, consigue dejarnos sentado en la butaca del cine.

 Christopher Nolan no suele defraudar, da un buen espectáculo con grandes dosis de calidad, jugando con las estructuras narrativas. Estamos ante una película en la que el espectador debe estar muy despierto para no perder ni un detalle o los giros del argumento.

 Al mismo tiempo, se sabe rodear de buenos actores, algunos sospechosos habituales en su carrera. Entre los secundarios, encontramos pequeños papeles para Scarlett Johanson,  como la ayudante de Angier (Hugh Jackman); Michael Caine (como haría en su versión de Batman y en Origen) e incluso aparece David Bowie. Interpreta a Nicola Tesla, un excéntrico inventor, personaje real que colaboró con Edison.

 - ¿Le resulta conocida una frase que dice: el hombre puede ir más allá de su alcance? Es falso, el alcance puede ir más allá de su valor. La sociedad solo tolera los cambios cuando van de uno en uno. La primera vez que quise cambiar el mundo, me llamaron visionario; la segunda vez, me pidieron educadamente que me jubilara y ahora vivo de mi jubilación. Nada es imposible, lo importante es el precio.

 

Elía Kazan en clave política.

Elía Kazan en clave política.

- ¿De dónde es usted?
- De Tenesse, anabaptista.
- Yo, de Nueva York, judío. Al menos, somos americanos.

El último magnate, Elía Kazan.

Recordamos a uno de los grandes, a Elia Kazan. Fue, entre otras cosas, el descubridor de grandes talentos, maestro de actores como creador de El Método y del Actor´ Studio, y el realizador de un cine popular y de gran calado artístico.

Ahora bien, ¿qué es lo más importante el creador o la creación, con independencia del primero? En el caso de Elia Kazan parece ser más importante su declaración al Comité que todos aquellos títulos fundamentales para la historia del cine. Un total de 21 películas, dramas desgarradores, rodados de forma realista en la que reflejó en pantalla sus preocupaciones y una mirada crítica sobre América y el modelo de vida americano.

- Me voy a América, con la ayuda de Jesús.
- ¿A pié?
- Como sea.

Algunos de sus películas han querido ahondar en su aventura personal, tomando ideas de su propia vida. Así rastreamos hasta sus orígenes en una Constantinopla,  parte del Imperio Turco,  que reconstruyó en América, América. La epopeya de un pariente suyo que viajaría a Estados Unidos, para luego traerse a su familia.

- ¿Quieres ser americano?
- Sí señor.
- Lo primero que tenemos que hacer es cambiar ese nombre, ¿quieres un nombre americano, muchacho?

El  propio carácter inmigrante del director lo reflejó de forma más o menos velada en algunos otros títulos, mientras ejercía de observador de una sociedad que paradójicamente se hacía llamar de la "Tierra de las oportunidades".

- En nuestro viejo país, un hombre puese ser más alto que la condición de su padre, pero aquí, en esta tierra, cada cual tiene la posibilidada de quedar tan alto como su esfuerzo y su talento le  permitan.

Sus primeras películas fueron realistas, impregnadas de una credibilidad fuera de lo común, ambientadas en espacios naturales y con un desigual empeño por personificar los temores de sus protagonistas. Sucedía así en Lazos humanos o en Pinky.

- ¿Desde cuándo tiene la costrumbre de despachar a los negros antes a los blancos?
- Perdone, pero seguro que ha sido una equivocación. ¡Violeta!
- Mil perdones, señora Bully, no la vi.

Elia Kazan se interesa pronto por sus ambientaciones más cercanas, pero también busca historias en distintos periodos históricos o en los espíritus colectivos, con lo que llegaba a recoger la idiosincracia del pueblo que le acogió. Un ejemplo sería El río salvaje.

- Dicen que el Presidente Rooswelt ba a crear algo así como un nuevo gobierno, ¿qué opináis de esto vosotros? ¿Vosotros sabéis algo en relación con el presidente Rooswelt?
- Sí, señora.
- ¿Si, señora? Pues sabed que el presidente Rooswelt quiere inundar esta islar. Sí, señor. El quiere coger la mejor parte de esta región y sumergirla, en el fondo de nuestro río. Porque ya sabéis, los políticos lo arreglan todo con los votos.



Pero las inclinaciones políticas de Elía Kazam, se materializaron en películas protagonizadas por su actor fetiche Marlon Brandon, como Viva Zapata.

- Esto es nuestro, pero debemos defenderlo. Si no lo hacéis, dejará de ser vuestro, debéis defenderla con vuestra vida y vuestros hijos, con la suya.

Los aspectos invariables y problemáticos de la vida de unos individuos, de la sociedad americana del momento. Racismo, antisemitismo, puritanismo, o el uso creciente del televisor, fueron algunos de los temas que aparecieron en las películas de Kazan. Su cámara ha rastreado el poder de los medios de comunicación; ha entrado en el mundo de la Bolsa, en El compromiso; o ha rememorado la época del mejor cine. Y lo hace a través de la figura carismática de un productor del viejo Hollywood, el legendario Irving Thaler. El último magnate era una adaptación de un relato de Scott Fidgeral, con Robert de Niro en el papel principal.

- Te voy a decir tres cosas, todos los escritores son unos niños, el 50% borrachos y hasta hace poco, unos morcilleros. La mayoría aún le llamamos, escritores.
- Pero siguen siendo los labradores de este negocio. Ellos cultivan el grano y no participan de la fiesta.

En sus películas, la psicología de los personajes se convierte en conducta, para lo cual necesitaba de sus actores pero también daba importancia de los pequeños detalles: una toalla que funcionaba como catalizador del deseo o un columpio erigido como la mayor arma de seducción con Baby Doll; o un huevo de paloma, de La ley del silencio.

- ¿Es un chico comunista?
- Sí, un comunista convencido.

Sin embargo, lo que marcará gran parte de su filmografía fue la llamada Caza de brujas, uno de los acontecimientos más traumáticos de la sociedad americana de los cincuenta. Fue la persecución paranoica de los comunistas, que afectó al mundo de la cultura, en general, y al cine en concreto; fenómeno que llenó de miedo entre los profesionales del séptimo arte, tanto que los que fueron víctimas acabaron en el ostracismo profesional. Elía Kazan, que había pertenecido al Partido Comunista, fue uno de los que se prestaron a declarar voluntariamente, delatando a sus antiguos "compañeros de viaje".

- Comité de Investigación de los muelles, ¿qués es esto?
- Solo quero hacerles unas preguntas. Realizar una investigación en los muelles y evitar la infiltración de elementos indeseables.
- Yo no sé nada.
- Todavía no le hemos preguntado.



Desde El último magnate a su mejor película, La ley del silencio, estuvieron marcados por los conflictos de conciencia para justificar su comportamiento que fraguaron en una película menor, abiertamente anticomunista, Fugitivos del terror rojo. Su obra maestra, La ley del silencio, aparecía concebido como una verdadera representación de la delación, velada en un drama de ambientes portuarios.

- ¡Nos has traicionado, Terry, nos has traicionado!
- ¡Desde donde estás, lo ves así, pero yo me estuve traicionando a mi mismo, sin darme cuenta!

Un lugar donde quedarse. (2009)

Un lugar donde quedarse. (2009)

- ¡Mira qué barriga y que mofletes! ¡Dale un abrazo a la mujer más formidable del mundo entero!

 En American Beauty y Revolucionary Road, Sam Mendes denunció la capacidad destructiva del individualismo hedonista; ahora vuelve a esa idea en Un lugar donde quedarse, aunque en clave de comedia. Estamos ante una película distinta en la filmografía de su director, en donde sus protagonistas sufrirán una crisis de pánico ante la reciente paternidad.

- Somos unos fracasados.

- ¿A qué te refieres?

- Tenemos 34 años.

- 33.

- Y ni si quiera tenemos para lo más básico. Tenemos una ventana de cartón.

Para Mendes, la honestidad personal y el hecho de sentirse a gusto consigo mismo, está íntimamente ligado al vínculo familiar. Padres e hijos, maridos y mujeres, forman parte de un mismo juego en donde las apariencias imponen sus reglas. Viendo su carrera cinematográfica y los personajes que aparecen en esta última película, se entiende que Sam Mendes sitúe la desintegración de la familia en los años cincuenta (Revolucionary Road), lo que se nota en los padres de él, que deciden marcharse un mes antes del nacimiento de su nieto.

 - Nos vamos en junio. Nos hemos decidido.

- ¿Os marcháis en junio? El bebé es para julio.

- A Amberes, la ciudad de la luz. Va a ser soberbio.

- Inútil, es la palabra.

- Creía que te alegrarías, pensábamos hacerlo desde hace quince años y ahora podemos hacerlo.

- ¿Os marcháis justo un mes antes de que nazca el bebé?

 Evidentemente la familia es el problema, los recuerdos, las ausencias, las culpas, los malos rollos; es una bomba de relojería que da mucho juego, porque todos nos vemos reflejados en él. Y Sam Mendes vuelve a la catarsis de una familia disfuncional. En American Beauty y Revolucionary Road, la luminosidad de esas zonas residenciales, contrastaba con el oscuro destino de sus personajes que cruzaban en él. Una suerte de cine social que nos muestra con contundencia una América, más que profunda, hundida. Eran las radiografías de familias desestructuradas, en donde los esfuerzos por conseguir el Sueño Americano había convertido sus vidas en pesadilla.  Sin embargo, en esta ocasión hay una luz al final del túnel.

 Un lugar donde quedarse es una propuesta fresca con la que reflexionar sobre la familia, con un estilo hiperrealista de esta pequeña gran película, que se emparenta con la filmografía del director como con otros filmes del cine indie: Lars, una chica de verdad Juno. Películas en donde sus protagonistas sorteaban toda clase de prejuicios, para salir adelante y sin perder su buen humor. En el caso del filme de Mendes, sus personajes deciden buscar el sitio al que quieren pertenecer, en una especie de road movie que les llevará a visitar las ciudades de los que consideran sus más allegados. Es aquí, donde descubrirán las decepciones, porque la frescura de estos personajes está años luz de las hipocresías que se encuentran por el camino.

 Sin actores conocidos en el reparto y con un presupuesto ridículo, en comparación de otras películas suyas, Sam Mendes destaca por su habilidad para saltar de un género a otro. Ya sea una comedia dramática, cine negro, acción, drama existencial o comedia independiente, el director sabe amoldarse a distintos formatos para terminar haciéndose las mismas preguntas: ¿Quién soy y que he hecho yo con mi vida? Desde Lester Burham de American Beauty, los marines de Jarhead, el matrimonio Willard de Revolucionary Road o la joven pareja de este filme, son personajes que se preguntan eso mismo y que resultan adultos a su pesar. En Un lugar donde quedarse, Mendes busca su particular paraíso y con esta expresión no nos referimos sólo a un lugar geográfico. Los jóvenes protagonistas buscan también un modelo de familia, una forma de vida que no terminan por encontrar.

- No queremos una opaire.

- ¿En serio? ¿Ni una comadrona?

- No, las comadronas son para aquellos maridos que están perdidos o no quieren involucrarse. Ese no es mi caso. Estoy deseando involucrarme en todo.

Por primera vez, en su breve pero interesante carrera, el norteamericano Sam Mendes nos retrata a una pareja feliz, una pareja cuyo Sueño Americano es estar juntos y formar una familia.

- Y si a uno de los dos le pasa algo.

- Lo único que podemos hacer es ser bueno con este bebé. Lo demás no lo podemos controlar.