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Travelling. Blog de cine.

Cuando Hollywood destripó Hollywood.

Cuando Hollywood destripó Hollywood.

 El cine dentro del cine, ¡ay!, esas películas cuyas tramas giran en torno a clásico inolvidables, como auténticas matrioskas cinematográficas.

 - Dirigir una película es como viajar en diligencia por el Oeste: antes de subir quieres disfrutar del viaje; al poco, lo único que deseas es llegar.

 Ferrand, el propio Truffaut en La noche americana, director con sonotone, debe escuchar los caprichos del reparto que sólo parece entrar en razón con la muerte de uno de sus miembros. Lo oíamos en los títulos de crédito: “Nada de sentimentalismo fuera de lugar”. La muerte no es excusa para suspender un rodaje, El espectáculo siempre debe continuar. Eso lo aprendimos en el cine, ni amor, ni amistad, ni familia. ¡Qué buen mandamiento para aquellos cineastas, productores y demás, al servicio del séptimo arte!  Vicente Minelli ponía a Kirk Douglas al frente de Cautivos del mal, como el productor Jonathan Shields. En realidad, David O. Selznick, y mediante flashbacks de algunas de sus películas (La maldición de los hombres pantera y La montaña lejana) veíamos hasta dónde era capaz de llegar por el éxito de taquilla: robar a un joven director, engatusar a una actriz con falsos propósitos y conseguir que un guionista sea abandonado por su mujer por trabajo. Así parece que los Wenstein sean hasta monjitas de la caridad. Lo dicho, en el cine no hay sentimientos. Si no que se lo digan a Tom Dicillo.

 En pleno apogeo indie surgieron dos visiones sobre las entrañas del séptimo arte. Mientras Tim Burton daba una imagen algo gloriosa del bajo presupuesto con Ed Wood y su “¡a positivar!”, Tom Dicillo (Vivir rodando) no dejaba títere con cabeza en lo que era su industria habitual, el cine independiente, en donde un joven director Nick (Steve Buscemi) decide echar por tierra su sueño de rodar una película.

 La comedia clásica con tintes sociales también abordó el tema del cine dentro del cine, como hizo Preston Sturges en Los viajes de Sullivan. Sus diez primeros minutos es toda una declaración de principios. John L. Sullivan, John McCrea, director de películas de entretenimiento que se plantea hacer un film con conciencia social, quiere demostrar “las posibilidades del cine como medio sociológico y artístico”. Con este fin, recorre el país disfrazado de mendigo y sin un penique en los bolsillos. Pero tras pasar mil y un calvario descubre en la proyección de una película de animación de Disney lo que quiere en la vida: “Quiero hacer una comedia. Hacer reír al público me gusta mucho más. ¿Sabes que hay gente en la vida que no tiene otra cosa?” En definitiva, la comedia es algo muy seria, sino que se lo digan a Ken Loach.

                             

Pero el cine nos ha enseñado que no sólo hay directores con problemas y productores tiburones, sino toda una pléyade de técnicos y actores que se revuelven inquietos por el plató. Profesionales del séptimo arte con problemas los hay muchos y muy interesantes. Guionistas con sequía creativa, como la que sufre Nicolas Cage, alter ego del famoso Charlie Kaufman, en El ladrón de orquídeas; o ingenieros de sonido atravesando una crisis profesional como el de Jack (John Travolta) en Impacto (Brian de Palma). Curtido en filmes de terror de serie B, la película Internado sangriento no da la talla porque el grito de la protagonista está demasiado oído. Jack tendrá que atravesar un complicado caso de asesinato y corrupción política, y el espectador un maravilloso diálogo, entre realidad y ficción, con Blow up de Antonioni, como telón de fondo. Así resuelve el problema, una vez que logra grabar el grito de una mujer que iba a ser asesinada. “Esto si que es un grito. Es el grito más espeluznante que he oído en mi vida”.

De este modo, incluso el slaser tomó la fórmula del cine dentro del cine. Scream 2 (un clásico moderno del género, a cargo de Wes Craven), no sólo reflexionaba sobre la condición de secuela, sino que el filme se abría con una secuencia que prometía. Heather Graham interpretaba a Drew Barrymore en Puñalada, la propia versión de la primera película, según lo contaba otro personaje –Gale Weather, Courtney Cox- en su libro. Lo mejor, sin embargo, es la desgracia de Sydney (Neve Campbell): “Con la mala suerte que tengo, seguro que a mí me interpreta Tori Spelling”. Y ahí aparecía Tori y su nariz de cirujano. Lo que aprendimos con el filme es que todo es perdonable en Aaron Spelling, que produjese para la televisión (Vacaciones en el mar, Sensación de vivir, Melrose Place y demás), salvo el mal que hizo al enchufar a su hija Tori como actriz.

 Había personajes con dilemas a la hora de elegir el actor que le fuera a interpretar, pero también con problemas de identidad. Una de las reflexiones más originales entre la realidad y la ficción nos la brindó Woody Allen en La rosa púrpura de El Cairo. En plena Gran Depresión, Tom Baxter (Jeff Daniels), estrella de un filme en blanco y negro, atraviesa la pantalla por el amor de Cecilia (Mia Farrow). La acción se desarrolla a partir de entonces en dos escenarios, Manhattan y El Cairo, en donde sus compañeros de reparto se ven desconcertados por la situación.

 Mia Farrow bien valía dejar la ficción y entregarse a la cruda realidad… ¿Por qué la dejaría Allen por Soon Yi?

                                          

                         

 El séptimo arte nos enseñó también que sólo había una cosa más complicada que un matrimonio: una coproducción. En El desprecio, Jean Luc Godard reflexionó sobre su oficio, con las trifulcas de un productor yanqui (Jack Palance), un guionista francés (Michel Picolli) y un director alemán (Fritz Lang) que, en realidad, importaban un pimiento en comparación con los segundos planos de Briggitte Bardot desnuda.

 Luego quedarían otros, como Billy Wilder en Sunsent Boulevard (El crepúsculo de los dioses), Fernando Trueba (La niña de mis ojos) o Robert Altman en El juego de Hollywood. Tened cuidado, el cine puede ser tan adictivo como letal.

 - Ni estrellas, ni Schwarzeneggers, ni final feliz. Esto es una tragedia americana.

Spoof, parodias cinematográficas.

Spoof, parodias cinematográficas.

Conocido como spoof, es un género que parodia escenas de películas. A base de referencias cinéfilas y catódicas, destripan a todo aquel que se les ponga a tiro con un humor tan zafio como caníbal, que se retroalimenta del universo de Hollywood más casposo. En realidad, es una serie tediosa y casi interminable de chistes fáciles que sólo hallarán un cierto gustillo entre aquellos cinéfagos adolescentes, dispuestos a consumir cine que bebe de los residuos, algo tóxicos, de la cultura del blockbuster y que posee una intensa y burda broma para que todo aquel que con un mínimo de capacidad audiovisual retenga sus chistes.

 Las parodias son perversiones de una idea original, deformados por el humor zafio y recreaciones brutales, pero bien intencionadas. Lo más importante de una película de este estilo es que se dé el descaro suficiente para darle la vuelta a los códigos genéricos de los que parte. No importa que el original sea una obra maestra de Hicthcock y una muestra del cine lacrimógeno de multisala. El gag visual es la prueba de fuego que nos da la medida del nivel paródico, el plano debe ser una pequeña escena del teatro del absurdo, un escenario en donde el surrealismo y la vulgaridad tienen serias compatibilidades, en donde el gag sonoro funciona perfectamente al servicio de la zafiedad. Tal vez haya que adjudicarle a Mel Brooks el título de pionero de laparodia-pop, aunque desde el cine mudo encontramos ejemplos bastante significativos. Pero este subgénero -tal y como hoy lo conocemos -tiene en Brooks su punto de arranque, al construir una de las tendencias más coherentes del cine contemporáneo.

 No obstante, la fiebre por esta recreación burda y deformada de clásicos cinematográficos, de la realidad y otros productos de consumo, sin duda parte de ZAZ, el Trío de Ases en este subgénero tan particular. Con estas siglas se conoce a los hermanos Jerry y David Zucker y a Jim Abrahams. Juntos o separados, heredaron buena parte de la experiencia que ellos mismos pusieron en marcha con la troupe Kentucky Fried Theathre.

- Todo está normal, se lo aseguro.

- Las montañas, volamos hacia las montañas.

- No pasa nada en absoluto, tranquilícese.

Como parodia del cine de catástrofes y del clásico de los setenta, AeropuertoAterriza como puedas es el título inaugural de este pequeño grupo de realizadores como del spoof.

- ¡Quiero salir de aquí!

- Tranquilizase.

- No pasa nada, yo me ocupo de ella.

- ¡Quiero salir!

- Vuélvase a su asiento, cálmese, ¡Domínese, domínese!

Elegir pescado para cenar en un avión era el punto de inflexión de la historia: todos se intoxican, incluidos los pilotos, y un veterano de guerra se debe hacer cargo del avión. Sin duda, un mal día para dejar de oler pegamento.

- No se alarmen, ¿pero hay alguien que sepa pilotar un avión?

De por medio se sucedía su propia historia de amor, que relataba aquel piloto de guerra traumatizado a cualquiera que escuchase (para el oyente, era su último aliento de vida), con la escena del beso en De aquí a la eternidad o los bailoteos al estilo de Fiebre de sábado nocheAterriza como puedas es la obra cumbre del subgénero, formalmente todo lo que se hizo posteriormente es un eterno deja vù de esta cinta, una película que marcó las pautas que tuvo su esplendor en la década de los ochenta y los noventa. En realidad, este fue el estilo seguido en sus siguientes colaboraciones (Top secret, con Val Kilmer y su famosa escena en moto al ritmo de Steve McQueen en La Gran Evasión) o bien por separado (J. Abrahams inauguró otra de las sagas clásicas del sproof, Hot Shots!, con ese momento picacismo propio de 9 semanas y 1/2, sustituyendo el hielo por unos huevos con bacon).

Sin embargo, más popular sería otra saga creada por David Zucker, con el inigualable agente Drebin, el patoso teniente de policía interpretado por Leslie Nielsen: Aguárralo como puedas. Se repiten, no obstante, las mismas claves que en los filmes anteriores. Década de los ochenta que dieron rarezas peculiares como Cliente muerto no paga, mezcla de parodia con el corte y pega cinematográficos para hacer un homenaje a las películas de detectives del cine negro, en cuyo montaje final aparecían diversas secuencias clásicas de este género.

Pero la sociedad y los gustos cambiaban - y la manera de ver cine, también-; así que la moda del cine de terror permitió el boom de las parodias de este género a finales de los noventa, todo un fenómeno que trajo consigo una de tas técnicas argumentales más en boga en la actualidad: "todo vale por un buen chiste".

- Te cuento un secreto, veo a los muertos.

- ¿Los muertos en tumbas y ataúdes?

 Los hermanos Wayans crearon una popular saga, tomando como punto de partida el fenómeno Screams, en la que se reían de las películas actuales del género. Scary Movies, título de las cuatro entregas, supuso el contrapunto humorístico de películas como El silencio de los corderos, el cine de fantasmas japonés e incluso Los otros, de Amenábar.  Precisamente, los guionistas de Scary Movies son los que han producido Casi 300, retomando al esquema de los grandes éxitos de los ochenta, con una historia central - en este caso la de 300 - y multitud de referencias a otros títulos y concursos de televisión.  Ciertamente a muchos nos pareció tan paródico como poco fiel a la historia, el encuentro entre Leónidas (ese jefe de los espartanos a pecho descubierto y con capa) y Jerjes (un persa recién salido del Día de orgullo gay, en pleno carnavales de Tenerife) en 300, el filme que recreaba la famosa gesta llevada a cabo por un pequeño grupo de espartanos, contra un numeroso ejército persa, en el desfiladero de las Termópilas. Pero nos habíamos quedado corto en nuestra opinión porque los creadores de Casi 300 pensaron que la historia daba cabida a una parodia de hora y cuarto, construida con sketchs.

 Esta nueva comedia americana parece dispuesta a llevar al paroxismo la “idiocracia” de unos geniales cómicos como Búster Keaton, Charles Chaplin, los hermanos Marx o Jerry Lewis, para reflexionar sobre sus propios mecanismos genéricos. Es posible que si relegamos este género completo a los gags escatológicos pensados para el público adolescente, perdamos las cimas del spoof como otras farsas que presentan semejanzas con estas parodias cinematográficas. Me refiero a la genialidad de Ben Stiller en Thropic Hunter, las obras de los hermanos Farrelly, el delirio de Michael Gondry (Rebobine, por favor) o la memorable idiotez de los Coen en Quemar antes de leer. Benditos sean los idiotas.

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                  Top Secret

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¡Atento a las pantallas!. Revisión de un género clásico de la ciencia-ficción. Parte 1ª.

¡Atento a las pantallas!. Revisión de un género clásico de la ciencia-ficción. Parte 1ª.

  Como se puede observar, la ciencia-ficción no sólo no ha decaído desde sus primeras representaciones en el celuloide como Viaje a la Luna (George Meliés) o Metropolis (Fritz Lang), sino que el cine no ha dejado de reflejar la preocupación del ser humano por lo que nos deparará el futuro, articulando muchas de las tramas de algunas de las películas más taquilleras de los últimos años. Los más freaks del género no tienen excusa: zombies, robots y alienígenas amenazan con llenar las salas; lo que da ocasión para repasar un género que ha interesado al séptimo arte desde sus primeros compases, aunque fuese en los años cincuenta cuando fue reivindicado como tal.

 "Es hora de que corra la voz. La voz de... pánico".

 La ciencia-ficción encontró campo abonado en el miedo y la psicosis de la era atómica, la amenaza roja, el terror al holocausto nuclear y las consecuencias de la carrera espacial, que estaban muy presentes en un nuevo género que se inició en 1951 con dos obras maestras.

- No nos interesan los asuntos internos de vuestro planeta. Pero si amenazáis con extender vuestra violencia, la Tierra quedará reducida a un montón de cenizas.

     

Con Ultimatum a la Tierra, Robert Wise, se adelantó a la previsible utilización política del género para alertar sobre las consecuencias del armamento nuclear. Homenajeado por Tim Burtom, en Mars Attack, sus espectaculares efectos especiales quedaron grabados en el subconsciente de varias generaciones.

- Por fin hemos cazado uno.

- ¡Un platillo volante!.

- ¿Pueden ver algo desde el hielo, desde donde están?

- Sólo el contorno. Yo sólo veo una masa oscura. Parece completamente liso, ni puertas, ni ventanillas.

El enigma del otro mundo es la otra gran obra seminal del género. En ella Christian Niby relata la odisea de un grupo de investigadores que descubren un platillo volante enterrado en el hielo antártico. Antecedente claro de Alien, El enigma de otro mundo, tuvo un más que digno remake de la mano de John Carpenter, con The Thing (La cosa). El filme inició el ciclo de "filmes de criaturas", en los cuales alienígenas y mutantes monstruosos amenazaban con el futuro de la civilización. Otro de los filmes en esta línea, La masa devoradora, era el paradigma de las películas bobaliconas de serie B. Pocas veces se ha visto en el cine (desde Stuff, el yogur asesino y la saga de los tomates homicidas) algo tan ridículo como una masa de gelatina roja llegada del espacio exterior que devora humanos. Sobre todo cuando es Steve McQueen el encargado de detenerla bajo la dirección de Y. S. Yeaworth. Hoy se recuerda la película por su eslogan. "Corre, no andes, cuando huyas de la masa".

Precisamente fue Carpenter el encargado de actualizar otro de los clásicos de los años sesenta, El pueblo de los malditos, cuyo original anunciaba el final del ciclo extraterrestre. Todas las mujeres de un pueblo se quedan embarazadas repentinamente y dan a luz a una raza de extraños bebés.

- La pregunta que os iba a hacer es: ¿sabéis si existe vida en otro planeta?.

Los años cincuenta fueron una década de pánico tecnológico, pero también de la amenaza comunista. El Comité de Actividades Antiamericanas del senador Joseph McCarthy aterrorizó durante años a civiles inocentes en su afán por buscar Rojos hasta debajo de la cama, contagiando su paranoia a una nación entera. La obsesión anticomunista de los americanos no tardó en llegar a Hollywood e historias de comunistas infiltrados empezaron a colarse en los cines, a menudo maquilladas con elementos sobrenaturales propias de la ciencia-ficción.

- Deje que trate de explicárselo todo, estamos ante un misterio.

- Por supuesto. Y extraordinario. ¿De quién es el cadáver y dónde está ahora? Un misterio completamente normal.

En el McCarthismo y la caza de Brujas encontramos el componente ideológico de la primera adaptación, a mediados de los años cincuenta. De impecable factura técnica, muy superior a los standars de la época, la obra de Don Siegel no necesitaba describir entre líneas que la ideología del invasor es la del enemigo comunista, pero eso sí, muchos observaron en su historia el contexto de los primeros compases de la Guerra Fría.

- De repente, cuando estéis durmiendo os absorberán vuestros cerebros, vuestros recuerdos y volveréis a nacer en un mundo sin preocupaciones en donde todos serán iguales.

- ¡Vaya un mundo!.

En este sentido, La invasión de los ladrones de cuerpo es uno de los títulos inaugurales de una manera de plasmar esta psicosis que sería imitada hasta la saciedad, tanto que se hicieron diversas secuelas de este clásico dirigido por Don Siegel. Si fueras alien (léase, comunista) y quieres invadir la Tierra (o los Estados Unidos), ¿por qué exponer tus platillos volantes a las flamantes armas nucleares humanas?. En un film anterior, Ultimatum a la Tierra, Robert Wise ya había previsto un tema similar, la llegada de alienígenas a nuestro planeta, aunque con un sentido marcadamente diferente, pues Klaatu (el visitante) y Gort (el robot que le acompañaba) no venían a destruir la vida en la Tierra sino a advertirnos del peligro nuclear.

De ahí que la nueva propuesta sea la de una invasión lenta y encubierta, infiltrándose discretamente en la sociedad, eligiendo para ella una ciudad pequeña y tranquila, como Santa Mira, California, en la cual iban a llevar a cabo un plan tan diabólico como eficaz, reemplazar a los ciudadanos, de manera lenta pero sin riesgos, por clones cultivados en vainas especiales. De este modo, los seres humanos serían absorbidos por una masa homogénea sin sentido del humor, ambición ni humanidad (veáse el comunismo). En este sentido, la escena en la que Kevin McCarthy descubre una vaina que contiene su cuerpo a medio clonar es escalofriante, como también es muy representativa la última escena de la película, cuando le personaje principal llega a la autopista, después de una larga persecución y detiene a gritos a unos conductores.

- ¡Ya están aquí! ¡Tú eres el siguiente! ¡Eres el siguiente!.

 

¡Atento a las pantallas!. Revisión de un género clásico de la ciencia-ficción. Parte 2.

¡Atento a las pantallas!. Revisión de un género clásico de la ciencia-ficción. Parte 2.

El género evolucionó retomando las mismas claves y temas.

Recreación idéntica a la Invasores de Marte, adaptación que Tobe Hopper hizo del clásico de William Cameron Meice, Invasors from Mars. Los antecedentes inmediatos del texto de Jack Finney están, igualmente, en Vinieron del espacio (Jack Arnold) y El hombre del planeta X, de Elgar G. Ulmer.

- No queremos hacer daño a nadie.

- ¿Qué habéis hecho con ellos?

- Sus amigos están vivos, no les haremos ningún daño si hace lo que queremos.

 El gurú de la ciencia-ficción, Ray Bradbury y Jack Arnold nos presentaban en Vinieron del espacio, a unos peculiares habitantes de otro mundo que llega a Estados Unidos, en esta ocasión a Arizona. Esta vez, no se trata de invadir nuestro planeta, sino de querer volver a casa. Son unos extraterrestres de aspecto bastante desagradable, por lo que deciden tomar la imagen de algunos lugareños, a los que acechan con su visión 3D, lo que hace que la gente se comporte de una forma extraña.

 En este sentido, es la primera vez que se explora la posibilidad de que los alienígenas adopten la forma humana como forma de camuflaje, mientras que en El hombre del planeta X, el ser humano es dominado por un rayo de efectos hipnóticos.

- Nos exponen a un rayo, exponiéndose durante horas. 

En ninguna de estas dos obras seminales existe mensaje anticomunista, pero si un clima de amenaza exterior y del peligro tecnológico, que se concreta en Invasores de Marte. En la obra de Cameron Menzie, la dominación mental se logra a través del implante de un chip, curiosamente de color rojo, de este modo la amenaza Roja se vuelve literal en una cinta en que unos cutres marcianos, que bien podrían resultar gaditanos en Carnavales, abandonan su polvoriento hogar para colonizar el nuestro. Cuando una nave espacial se estrella en la Tierra, el único testigo, un niño, David (Jimmy Hunt), no tarda en darse cuenta de que todos los adultos empiezan a comportarse de manera extraña. Manteniendo un patrón similar al clásico de Don Siegel, Los invasores de los ladrones de cuerpo se centraba en la psicología de la paranoia, mientras que este filme de C. Menzie despliega un auténtico festín de pirotecnia en tecnicolor.

Invasores de marte ppal

Estas primeras obras, como el recurso de las vainas, se extendieron por los años cincuenta creando un género bien definido, que escondía con mayor o menor sutileza, ideologías que iban desde el anticomunismo al pacifismo o la complacencia descerebrada de la serie Z. La posibilidad de vida inteligente en Marte, defendida científicamente por el astrónomo norteamericano Percival Lowell fue aprovechada por el novelista de ciencia-ficción H.G. Wells para escribir La Guerra de los Mundos, hipotética invasión marciana en la Tierra. Muy probablemente, por esta vía, llegó al cine la temática. Si bien, no podemos olvidar que ya Meliè, en su Viaje a la Luna, retrataba la vida extraterrestre. Sus helenitas, agresivos saltimbanquis, armados con lanzas, distaban mucho de los sofisticados y futuristas marcianos de Yajov Prokajanov, todo un clásico del cine mudo. Aelita, la primera película soviética de ciencia-ficción, es toda una rareza del cine mudo. Explicaba porque en los años cincuenta la amenaza de invasión marciana parece una metáfora de la amenaza comunista. Aelita, película fiel al formalismo ruso y a las tendencias artísticas de la época, plantea la posibilidad de que los marcianos solicitasen la ayuda de la Tierra, en concreto, de los soviéticos, ante la tiranía de uno de sus líderes. De hecho, los soviéticos envían una embajada para expandir su revolución en el planeta rojo.

                                       

Quizás por la cercanía o por el color del mismo, la amenaza siempre llegaba de allí. Así lo refleja, el cómic, la literatura y la cultura popular norteamericana, hasta que en octubre de 1938, Orson Welles, con su retrasmisión radiofónica de La guerra de los mundos, hizo cundir el pánico en el Estado de Nuevo York.

- Conectamos para retrasmitir desde Wilson Grein, en Nueva Jersey, en donde el aterrizaje de centenares de naves espaciales no identificadas, confirman la invasión a gran escala, de la Tierra, por los marcianos. 

La adaptación al cine de la novela de H. G. Wells sólo era cuestión de tiempo. La primera llegó en los años cincuenta y sus efectos especiales ganaron un Oscar, algo que consiguió Steven Spielberg, con su cuestionado remake. Su dirección corrió a cargo de Byron Haskin, especialista ya de las adaptaciones literarias, sobre todo de las obras de Julio Verne, con quien había coqueteado con la ciencia-ficción en Viaje a la Luna

- Pero, coronel, ¿no deberíamos disparar?

- Es un buen medio de persuasión. Trate primero de comunicarse con ellos, ya habrá tiempo para disparar.

Siempre rentables las inversiones alienígenas fue una de las temáticas preferidas de la serie B. Alardeando de los adelantos de los efectos visuales creados por George Pal y Ray Harryhausen, a pesar del escaso presupuesto de las películas, eran presentadas como superproducciones, propias de estudios como Alliad Artist y Alliad International Picture, conocida por las siglas AIP. Los directores más importantes de la AIP eran Ben Gordom, y sobre todo, Roger Corman, el considerado Rey de la Serie B, un especialista de Poe, con Vicent Price como protagonista, que también cultivó la ciencia-ficción. Plan 9, desde el espacio exterior; Los adolescentes del espacio; o Conquistaron el mundo, fueron títulos representativos que pusieron de manifiesto su deficiente calidad técnica de la gran mayoría de las producciones del género. Las carencias son suplidas con ingenio y lo paupérrimo fue considerado como una forma artística. 

- La perfección no es ningún regalo que sea externo a nosotros, pero el hombre cuando busca esa perfección sólo encuentra muerte, fuego, pérdidas.

El Universo, escenario de la ciencia-ficción.

El Universo, escenario de la ciencia-ficción.

- ¿Cómo se sienten, caballeros, al disfrutar de una vista que ningún ser humano ha contemplado jamás?

  De La Tierra a la Luna (Byron Huskon).

Ya se trate de explorar el ser humano, viajar al interior de la Tierra, hasta llegar a su centro, -con todo el magma o una realidad paralela-; sumergirse en las profundidades del mar o burlar las barreras entre la vida y la muerte, los viajes a lugares remotos, vedados al común de los mortales, satisfacen el interés de todos nosotros por desvelar sus misterios y por mostrarlos algo más de cerca, como hacía en el film de los años treinta, La vida futura.

- El hombre no tiene reposo, tiene que continuar conquista tras conquista. Primero este planeta con sus cientos de obras, y todas las leyes de la mente y de la materia que lo engloba. Luego, los demás planetas, y por fin, hacia la gran inmensidad y a las estrellas.

 El universo, infinitamente virgen, infinitamente vedado al conocimiento humano, es de los pocos decorados naturales que, hoy y siempre, ofrecen carta blanca a la imaginación de los cineastas.  Andréi TarkovskyStanley KubrickSteven SpielbergGeorge LucasRidley ScottFritz Lang,  Robert Wise y otros muchos hicieron del Universo un escenario único en los que explotar la imaginación y el deseo humano de conocer lo desconocido. “Estamos dentro de una máquina viva”, decía el personaje de Spoke, uno de los más peculiares vistos en la particular saga de ciencia-ficción y viajes estelares, Star Treck, creada en sus inicios por Robert Wise. También el cine comercial ha encontrado en el espacio exterior los focos de amenazas que ponen en peligro la integridad del planeta, lo que ocurre en una multitud de cintas, por ejemplo, en Deep Impact o Argmagedon. Pero como caldo de sugestión, sirvió de contexto para un centenar de películas fantasía y aventuras, filmes de las que han salido todo tipo de imaginativos seres y trabajados argumentos, que algunas veces se han servido de ininteligibles explicaciones seudocientíficas para aclarar algunos de los viajes que se les ocurrían a los guionistas, desde Planeta Prohibido, a Starman de John Carpenter u Horizonte Final, del que recogemos lo siguiente:

- Se utiliza un campo magnético rotatorio para concentrar un estrecho algigravitacional que sucesivamente pliegue el espacio-tiempo de acuerdo con la dinámica de tensores de buey hasta que la curvatura espacio-temporal se haga infinitamente amplia, produciendo una singularidad.

Y aún así, sin entender nada, nos lo creemos todo, colaborando con nuestro entusiasmo al hecho de autoengañarnos. ¿Nunca se ha preguntado nadie cómo se podían oír los disparos láser de las naves espaciales, como en la serie La guerra de las galaxias, si en el espacio no se propagan las ondas de sonido? Pero, por otro lado, ¿se podrían imaginar esas secuencias totalmente mudas? Esto es una parte de la magia natural que surge de esta caja de los sueños que llamamos cine, que despierta en nosotros no pocas elucubraciones.

- Puede que haya un planeta igual que este y que exista alguien que nos esté fotografiando en estos momentos.
                       Contact
El descubrimiento de otros planetas es uno de los referentes más importantes y que producen más reflexiones, a parte del pulso que mantienen la ciencia y la religión. Lo que se reflejaba en una de las películas más originales en este sentido: Contact de Robert Zemekis.

- Para lograr esto, estás dispuesta a dar tu vida, dispuesta a morir por ello. ¿Por qué?
- Verás, desde que tengo memoria he estado buscando el motivo, la razón por la que estamos aquí. Y si esta es una forma para encontrar una pequeña parte de la respuesta, yo creo que merece una vida humana.

En el espacio, los personajes de todas películas citadas pueden encontrarse con lo que parecen respuestas a las cuestiones existenciales, de forma de vida inteligente, experiencias extrasensoriales e incluso contactos con materias que tienen influencias con nuestro interior, como ocurre en 2001, cuando encontraron en la Luna uno de los monolitos.

 - Supongo no tenéis ni la menor idea de lo que es.
 - Daría cualquier por saberlo. Lo único seguro es que lo sea fue enterrado hace millones de años.

                   2001 Monolito

El Señor de los Anillos.

- La leyenda habla de un anillo que daba a su portador la capacidad de esclavizar el mundo y ahora ha sido encontrado.

El concepto de héroe todavía nos sigue resultando fascinante y universal, aún cuando estemos decididos a proscribirlo de nuestro imaginario colectivo. El héroe se erige como imagen de nosotros mismos adoptando diferentes formas y apariencias, funcionando como paráfrasis de los problemas reales y en sus historias épicas suelen estar presente valores morales. Nos recuerda quiénes fuimos o en qué podemos convertirnos y al mismo tiempo, permite que el relato adopte, en nuestra imaginación, características humanas.

- Se forjó en las llamas del Destino.  

                    gimli

Pero el héroe épico de Tolkien no está revestido de las fuerzas sobrehumanas favorecidas por dioses, el autor creó una mitología en donde el héroe (o los distintos héroes) logran su prodigiosa fuerza, su valor ante el desánimo y su desprecio al peligro – a través de poderes mágicos o extraordinarios – de sí mismos. “La edad de los hombres”, lo llama, junto a simpáticos hombrecillos de mediano tamaño, los hobbits, e incluso con un sentido ecologista, en los Barbol, aquellos gigantescos árboles vivientes.

- El arma de nuestro enemigo es un regalo, usémoslo contra él.
- ¡No puedes empuñarlo!
- Ninguno de nosotros puede, debe ser destruido.

                   Personajes

Para encontrarnos con todo un relato-río, en la que surgen tramas paralelas y se desarrollan con una multitud de personajes; en un momento en que este gran espectáculo queda servido hasta la saciedad por los efectos digitales, la incontable masa de extras –multiplicados hasta el infinito gracias al ordenador-, las secuencias aéreas del paisaje que se eternizan con el apoyo de una melodiosa banda sonora y los grandes planos generales, ayudados por las grúas. La cámara que sube, baja, vuela, que nos lleva a las profundidades o que nos hace creíble lo increíble, como por ejemplo, representarnos al corpulento John R. Davies como el enano Gimli. En definitiva, una colosal superproducción con los esquemas hollywodienses al uso, un estilo que tiende a la fantasía, puro cine épico, que presupone la familiaridad de los personajes de la historia con algunos clichés propios del cine de aventuras: el maniqueísmo del relato; el inquebrantable amor de Aragorn con su amada Arwen, tan valiente y temeraria como él - cumpliendo a la perfección aquel viejo proverbio: “tras un gran hombre siempre hay una gran mujer”, el componente moral que se desprende de la historia (la amistad, la honradez, la valentía, el coraje). E incluso espectaculares escenas de batallas, que ocupan una parte significativa del metraje.

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“300 contra 10.00”, dice el elfo Légolas, evocando la valerosa defensa del paso de las Termópilas de los espartanos contra los persas. En esta ocasión se trata de un ejército de orcos, los Uruk-hai, que se acercan al abismo de Helm con la intención de acabar de una vez y para siempre con la raza humana. No es sencillo elegir una batalla entre las monumentales que configura Peter Jackson en esta trilogía, pero el combate sin esperanzas frente a una fuerza muy superior, es difícil de superar. La tensión antes de la batalla que muchos dan por perdida “No mostréis piedad, pues ninguno habréis de recibir”, señala Aragorn.

                        Frodo y Sam

Nos hemos acostumbrado a ver a seres mitológicos arropados con sentimientos humanos, seres fantásticos que pelean con niños armados con varitas mágicas y a niños que descubren mundos alternativos dentro de un ropero. Animales que hablan y paisajes extraordinarios que resultan ser escenarios de aventuras legendarias; mundos paralelos que coexisten con el nuestro.

                                        aragorn y arwen

 De hecho, las sagas de fantasías han proliferado como las arañas de Mordor, pero esta versión de los clásicos de J.R.R. Tolkien gobierna sobre ellas cual Anillo Único sobre las fuerzas del mal. Como señalaba uno de los personajes centrales (Gandalf, Ian McKellen): "Un anillo para gobernarlos a todos, un anillo para encontrarlos, un anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas. Este es el Anillo Único". Por eso, adaptar El Señor de los Anillos haya sido un proyecto ambicionado por muchos (John Boorman fracasó en su intento, antes de su Excalibur, e incluso existe una versión animada de parte del relato), pero sería Peter Jackson quien se llevó el gato al agua. Muchos nos escandalizamos al enterarnos que el responsable de esta adaptación iba a ser un friki cuya primeras películas estaban dentro del terreno del cine gore. Pronto comprobamos el lado sentimental de este freak que supo convertir sus amados paisajes neozelandeses en toda una Tierra Media sobre la que desplegar legiones de elfos etéreos, orcos brutales y hobbits tragones. Por si eso fuera poco, Jackson contó con el hallazgo de Andy Serkins (Gollum), un actor con talento suficiente como para dotar de individualidad a un personaje digital y convertirlo en la figura más memorable saga.

Canciones de amor en Lolita´s Club.

Canciones de amor en Lolita´s Club.

"El comportamiento de un hermano por el mal es imprevisible". Con esta rotundidad comienza Juan Marsé su última novela, Canciones de amor en Lolita´s Club, una poderosa y provocadora narración que Vicente Aranda ha llevado al cine, convirtiendo en escenario el mayor prostíbulo de España, con la cuarta novela de Juan Marsé que el cineasta traslada al celuloide, en donde destaca Eduardo Noriega, con un doble papel, al interpretar a dos hermanos gemelos radicalmente distintos. De este modo, encontramos la ambientación en un club de alterne en donde la prostitución está forzada por las mafias con una historia de amor-odio entre una de esas prostitutas y un policía alcohólico y violento, que conseguirá redimirse gracias a su hermano gemelo. Con este nuevo film, el realizador Vicente Aranda vuelve al universo particular de Juan Marsé; Eduardo Noriega se desdobla en una especie de Caín y Abel, un poli resabiado y un tarado enamoradizo que trabaja en el nightclub. Tangas, lencería fina y un periodista voayer. Todos nos citamos en uno de los clubs de alterne más lujoso del país. El ambiente más exclusivo, las mejores copas en buena compañía. Un verdadero emporio del sexo de las carreteras levantinas, y para la ocasión el director de Amantes ha escogido a Flora Martínez, la colombiana de Rosario Tijeras.

 El equipo de rodaje no podía haber escogido un mejor escenario para la película que este impresionante local alicantino. El D´Angelo Palace (Lolita´s en la película), que aparece como el Xanadú de los burdeles. Columnas de mármol, piscinas con pianos de matacrilato, escrulturas mitológicas-pornográficas y una multitud de espejos, que por lo pronto, supone un reto para el director de fotografía José Luís Alcaine. Lo más próximo a este tipo de locales en su filmografía había sido un bar de carretera que aparecía en Celos. Pero más importante es el retrato de los personajes, con algunas jóvenes secundarias que interpretan a las chicas de ese club de alterne como Lara de Miguel (de la serie Compañeros y la secuela cinematográfica No te fallaré), Yohana Cobo (Volver) o Carla Sánchez (Madrigal). Pero quizás lo más interesante sea Eduardo Noriega, quien en su primera colaboración con Vicente Aranda, se ha enfrentado a uno de sus retos más difíciles dar vida: dar vida a unos hermanos gemelos.

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Lo protagoniza un policía nihilista y violento, en una constante estado de embriaguez, kamikaze y deslenguado. El personaje da un poquito de asco, al principio, pero su destierro a las tortuosas raíces familiares va a peor. Se convierte en un esperpento sin gracia, en complaciencia en la sordidez, temática que apasiona de siempre a Aranda y en la que se mueve a placer (inenarrable e inolvidable La mirada del otro), pero que inevitablemente resulta fatigosa, increíble y boba para cualquier espectador con paladar mínimamente educado. Resulta que este policía irascible solo guarda amor incondicional y sentimiento de protección hacia su hermano gemelo, un tarado, sin tampoco mucha gracia, que trabaja en el local de alterne que da título a la película. Un burdel de carretera poblado por explotadas prostitutas latinoamericanas y que este entrañable personaje está colgado de la más voluptuosa, yonqui y trágica dama del lugar, Flora Martínez. En torno a ella, surgirá unas relaciones supuestamente complejas y con sentimientos contradictorios, a pesar de que ni emotiva ni conmociona.

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- Mira a tu novia, ha ligado.

- No, no ha ligado, es su primo el vinatero que le trae noticias de su hija que está en Colombia.

- Sí, sí, su primo.

 Vicente Aranda es muy fiel a la novela, exceptuando el final, pues aquí el desenlace se dulcifica ligeramente. Pero la película no ofrece más que un exceso de licra y un Noriega que, sin denostar la dificultad de interpretar un doble papel de hermanos gemelos, se esfuerza para que sus personajes resulten creíbles. Sin conseguirlo. El ceñudo salvaje no asusta y el dulce tarado no enternece. Lo mejor, la anatomía y el rostro de Flora Martínez, pero no compensa tanto tedio.  Canciones de amor en Lolita´s Club termina moviéndose entre la fascinación por los perdedores y la vieja idea de que todos queremos ser otros.

 

Harry Potter y La orden del Fénix

Harry Potter y La orden del Fénix

Volvemos a la escuela, a la escuela de magia de Howargds en donde Harry Potter cursa su quinto curso, para comprobar cómo han ido creciendo unos personajes y los actores que conocemos desde que eran unos niños, cuando comenzaron esta saga llena de magia, fantasía, aventura y amistad, al mismo tiempo que abordamos los buenos resultados de la colaboración entre la literatura y el cine pensado para el gran público.

- Disculpe, ¿podría decirme cómo...?
- ¿Cómo llegar al andén? No te apures, también es el primer año de on en Howargds. Lo único que tienes que hacer es ir con decisión hacie el muro, entre los andenes 9 y 10.

 Desde que por primera vez, Harry Potter y sus amigos cruzaran la pared del andén 9 y 3/4, no han parado de llenar de magia y fantasía nuestros aburridos mundos. En esta ocasión, el personaje de Harry Potter llega con su quinta entrega cinematográfica con los mismos protagonistas y una historia tenebrosa.

 La idea de trasladar las obras de J. K. Rowling parte del director Chris Columbus realizador de títulos tan taquilleros como Sólo en casa y Señora Dodfuller. De este modo, la saga y el sucesivo fenómeno mediático surgido con la pottermania, dio el pistoletazo de salida con la primera entrega, Harry Potter y la piedra filosofal. En esta cinta, empezamos a conocer a los personajes, siendo aún niños, y a uno en concreto, el protagonista, un chico que se entera en su undécimo cumpleaños que es huérfanos de unos poderosos magos que murieron asesinados. Harry es invitado a asistir al colegio Howargds de magia y hechicería, en donde se embarca en la aventura de su vida.

- Harry Potter, ¡qué extraordinario honor!.

Bajo la batuta del realizador Chris Columbus, se llevaría a cabo Harry Potter y la cámara secreta, en la que un elfo avisa a Harry que una amenaza mortal se cierne sobre la escuela. Entre las grandes novedades de esta segunda entrega, es Keneth Branath, como el vanidoso profesor de la defensa contra las artes oscuras así como el recientemente fallecido Richard Harris.

 - ¿Tiruis Black se ha fugado de Azkaban para buscarme?
- Sí.
- Pero le acabarán cogiendo.

 Con el cambio de director, Chris Columbus cedió el testigo de la dirección al mexicano Alfonso Cuarón, Harry Potter y el prisionera de Azkabán arranca cuando el personaje principal, accidentalmente, utiliza la magia fuera de Howargds, algo prohibido, cuando se entera de que un enigmático mago, Tirus Black, se había escapado de azcaban, una especie de prisión de máxima seguridad para este tipo de personajes. Entre los actores de reparto, encontramos a Gary Oldman, en el papel del siniestro Tirius Black, y una irreconocible Emma Thompson.  Esta tercera parte de la saga se convirtió en la mejor entrega hasta el momento.

 Tras Alfonso Cuarón, Mike Niewel se encargaría de trasladar a la gran pantalla el cuarto volumen de la saga, con una entretenida y decorosa continuación, pero que en algunos aspectos se situaban por debajo de su predecesora. Harry Potter y el cáliz de fuego prolongó registros siniestros y oscuros, que dominaban sobre las anteriores entregas.

 - El Sr. Potter no tiene elección, es desde hoy un campeón del torneo.

Como novedad, introdujeron temas más adultos, como son las inseguridades sentimentales propias de la adolescencia.

- Da igual que un chico no vaya con nadie, pero una chica, ¿qué triste?.
- ¡No voy sola, por raro que parezca me lo han pedido!.

En el quinto episodio, Harry Potter y la Orden del Fénix, la primera entrega cuyo guión no está escrito por Stephen Love, los temores del joven mago se cumplen, el temido Lord Voldemor (Ralph Fiennes) ha vuelto. Lo que obliga a Harry Potter a reunir fuerzas para vencer al Mal, mientras que su enemigo hace lo propio con la idea de dominar el mundo, por lo que los fans de Harry se pueden preparar para sufrir, porque la película cuenta con escenas dramáticas de inusual intensidad en esta serie:

- Cornelius, espero que entres en razón, la evidencia de que el Señor Tenebroso, Lord Volvemor, ha regresado es irrefutable.

Los protagonistas han crecido ante nuestros ojos. Esa revolución hormonal de la adolescencia, que ya empezaba a observarse en el film anterior, da paso a un aspecto más adulto en la vida hollywoodiense de este joven personaje, a medio camino entre, el listillo y algo feucho joven Sherlock Holmes de El secreto de la pirámide y Sabrina, una bruja adolescente. Porque en esta película en la que Harry da el primer beso y recluta a un ejército - la Armada de Dumbledor- para someter al poder del Mal, no la podremos ver con la misma perspectiva de antes. Va a ser difícil mirar a Daniel Radclieft con su túnica vaporosa y sus gafitas redondas sin acordarnos del cartel promocional de la obra de teatro Equus, en el que aparece desnudo enseñando su varita. Porque el joven actor, al que vimos siendo niño, se ha hecho mayor y ya aspira a un placer adulto.

 En un sentido similar, este personaje invierte la famosa máxima de un viticultor: "que el vino gana con los años", porque Harry es un buen ejemplo de lo difícil que es crecer en ciertos contextos. A pesar del argumento y del beso -por cierto, insulso- el personaje principal no ha sabido mantenerse en el papel que le ha otorgado el destino, mucho más solitario que en las anteriores entregas y enfadado, algo que quizás no se veía tan claro en los pasados episodios. Nos han querido vender una historia, en apariencia más oscura y compleja, lo que se refleja en la evolución del personaje principal. De hecho, el paso del tiempo se nota, la historia es cada vez más enrevesada, menos infantil, y quizás también la más genuina de la saga, aunque se observan pocos avances con respecto los anteriores episodios, por lo que el argumento llega a ser aburrido en algunos momentos. En este se hacen referencias a diversos temas como la soledad, la búsqueda de la verdad, la rebeldía ante el poder o la delgada línea que separa el Bien del mal. Así lo explica el personaje interpretado por Gary Oldman.

 - Además, el mundo no se divide sólo entre buenos y mortífagos, todos tenemos luces y oscuridad en nuestro interior.

En este cambio continuo de directores, ahora le toca el turno al mediocre británico David Yates, muy popular en Estados Unidos, por dirigir algunas conocidas series televisivas. Entre las nuevas incorporaciones, se une a este reparto británico, la actriz Imelda Stauton, que interpreta a Dolores Umbridge, una de las profesoras incorporadas a la escuela Howgarts, esta temporada.

- ¿No serán estos maleficios para artes mágicas?
- Sí.
- No sé por qué necesitáis maleficios para mi aula.

La quinta entrega de la saga nos confirma que Harry Potter se ha convertido en una franquicia, en la que nadie se puede salir de su carril marcado, como el molde las hamburguesas, aludiendo al comentario anterior. Porque da igual quien lo dirija o quien escriba el guión. A pesar de las dos entregas dirigidas por Chris Columbus, las otras dos, por Mike Newell y Alfonso Cuarón, y la última, por David Yates, lo peor es que no hay ni la menor diferencia entre unas y otras. No se les puede reprochar técnicamente, pero no han conseguido otorgar personalidad alguna y condición artística. Por otra parte, el argumento de la última entrega se ha anquilosado en un producto de marketing, ocupado en pregonar a los cuatro vientos el regreso del Señor oscuro, Lord Voldemor.

También es puro marketing todo el entramado que se ha gestado alrededor de la saga, cuyos productores han sabido siguiendo una serie de pasos:

 
1. Tener un actor solvente (y no necesariamente un sex-symbol o una superestrella) como protagonista.

2. Conseguir villanos a la altura de las circunstancias.

3. Basarse en un best-seller de rentas millonarias.

4. Comprar los mejores ordenadores para poder crear efectos especiales de infarto.

5. Una historia llena de traumas y acción para que conquiste tanto al público adolescente como al adulto.

6. Una campaña publicitaria omnipresente.

7.  Dejar bien claro que esta va a ser la mejor de la saga.

 8. Un presupuesto estratosférico.

 9. Asegurarse de que el chico tiene rollo en la película.

10. Dejar un final abierto.

 Sin embargo, habrá que esperar a la conclusión de la saga con la llegada del último volumen a las librerías a cargo de la escritora J. K. Rowling, para saber qué suerte deparará a estos carismáticos personajes. Frente a esto, los fans de la saga se tendrán que conformarse con un filme en donde los efectos especiales cuentan con un gran protagonismo. Quedaría, por ejemplo, el humor característico de Los Simpson,  que nos acerca en un par de ocasiones a las entregas de Harry Potter, por ejemplo en el primer capítulo de la temporada 13, en el que esta peculiar familia viaja a Londres, conoce a la escritora y Lisa le pregunta: ¿Podrías contarme el final?. A lo que responde, Rowling: "Harry crece y se casa contigo, ¿eso querías oír?".