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Travelling. Blog de cine.

¡Oh, l´amour! París revisitado por el séptimo arte.

¡Oh, l´amour! París revisitado por el séptimo arte.

Una ciudad similar a cualquiera otra gran capital. Grandes muchedumbres de gente y todas con prisas, monumentos y calles que han visto todo tipo de acontecimientos, de odio, de alegrías, de amor. Así, volvamos de nuevo a un viaje cinéfilo y turístico por la ciudad de la luz. Francófobos, abstenerse.

 Si trasladas el trío que hizo posible El apartamento (Billy Wilder, Jack Lemmon y S. McLaine) a París te sale una maravilla, y en Tecnicolor. Situada en el barrio rojo parisino, en la zona del Pigalle, nos encontramos a Irma la dulce, una encantadora película sobre una prostituta que se enamora de un ingenuo gendarme. Montmartre fue visitado otras tantas veces en la pantalla, el cine ha sentido una gran atracción por este lugar, como en aquel elogio de “Le photomaton” que fue Amélie (Jean Pierre-Jeunet), con un Montmartre coronado por ese merengue arquitectónico llamado Sacré Coeur. Y su idílico fotomatón.

Con el personaje de Amélie Poulain, descubrimos un mundo muy distinto, mientras se dedicaba al fabuloso destino de hacer felices a los demás; enanos de jardín, incluidos. Esa sería la máxima al uso en otro colorido París, esta vez abierto desde su más celebre cabaret, Moulin Rouge (Baz Luhrmann), falso y decimonónico para todo un subidón de pop. Habrá quienes prefieran, sin embargo, la versión clásica de ese mundo colorista de Toulouse-Lautrec.

En París, también pueden darse cita dos desconocidos y enamorarse mutuamente y de una ciudad que la descubren como el mejor escenario posible para sus paseos y conversaciones de unos personajes en deriva emocional. Meg Ryan pasaba del amour fou a acabar como El expreso de medianoche por culpa de Kevin Kline, en esa comedia romántica que fue French Kiss (Laurence Kasdan). Pero para aquellos que piensen en París, como el lugar idóneo para un amor espontáneo, quedará el paseo turístico, el almuerzo y el beso romántico de Antes del atardecer (Richard Linlaker). París es la ciudad perfecta para encontrarse con ese desconocido que te enamoró en un tren años atrás; y todo contado en la franja temporal de una noche.

  - Cuando llegue la mañana nos convertiremos en calabazas.

                      

Las noches parisinas son para conocer a unos desconocidos, bailar, pasear o hacer el idiota, como hacía el protagonista de La cena de los idiotas, una genial comedia a cargo de Francis Veber.

- Doctor, esta noche tengo a un idiota de primera. ¡Se lo suplico, haga algo, déme calmante, antiinflamatorios, lo que sea, pero ayúdeme!

Existe otra París de postal, en blanco y negro, con una Jean Seberg, niña bien con pelo a lo garçon, y un Jean Paul Belmondo, el malote a lo Martini. Un amor con remordimientos, en Al final de la escapada (Jean-Luc Godard). Y si escarbábamos más allá de la novelle vague, nos encontraremos con un mayo del 68, presentado como un puro ménage à trois. ¿La escena? El Museo del Louvre, a la carrera, como sucedía en Jules et Jim, de Trufautt. Con Soñadores, Bernardo Bertollucci nos cuenta la Revolución por el amor al arte.

Por el amor al arte, pero de otro tipo, fue por lo que una adorable rata decidió un buen día armarse con las cazuelas y las pintas de cocinero. Con Ratatouille solo a Pixar se le ocurrió eso de que las ratas preparasen la comanda de una visita animada por los barrios bajos de París, donde Remy servía de chef en la cloaca.  Será por la cocina francesa, por el cual el mismo Bertolluci nos introdujo, en su Último tango en París, toda una lección de picacismo y en semejante zona. Un hombre de mediana edad se enamora de una francesita. Sí, el tópico, pero en realidad funciona. Además, la  película demuestra que una barra de mantequilla sirve para algo más que a la gastronomía. Bon apetit!

París hay muchas y no podremos contentar a todos quienes busquen su propia París cinematográfica. Cerraremos nuestra visita turística con otro clásico eterno del séptimo arte, que al menos la cita de forma elíptica, Casablanca. La ciudad de la luz queda aquí como el reflejo de un amor ya pasado, con esa fracesilla de aquel particular galán que era Rick (Humphrey Bogart).

- Al menos, nos quedará París.

Explorando La India: Slumdog Millonaire y Agua.

Explorando La India: Slumdog Millonaire y Agua.

El cineasta británico Danny Boyle vuelve a la carga con Slumdog Millioner, una historia emocionante, desgarradora y tremendamente vitalista, que presenta el lado más oscuro de la vida, desde los ojos de un chico de los arrabales de Bombay. Con una joya musical, muy al estilo Bollywood, que se reserva para los créditos finales.

 

Por este orden, Dickens, la televisión y el amor; el último trabajo de Danny Boyle es un filme que se desarrolla en tres tiempos y que le sirven al director para la historia de Jamal, Salim y Latika, niños de la calle como si hubieran salido de novela de Dickens, aunque en el Bombay contemporáneo.

 

- Bienvenidos a quién quiere ser millonario.

 

Un chico analfabeto va al concurso más visto en La India para poder escapar del vertedero físico y moral en donde ha sobrevivido toda su vida. De hecho, el cine se ha servido muchas veces de los concursos y de la poderosa tele, para encarnar la esperanza. Eso es lo que hace Yamal, acertando cada una de las respuestas, y las sospechas de que ha hecho trampas se cierne sobre él. Pero, ¿quién puede confiar en un Slumdog, en un perro de chabola?

 

- Soy un cualquiera, soy un embustero.

- La mayoría los sois.

 

La alternancia entre el concurso con el brutal interrogatorio al que le somete la policía, constituye una de las partes más interesantes de la película.  Durante ese interrogatorio, Jamal irá desvelando poco a poco las extrañas y curiosas razones por las que conoce las respuestas correctas, haciendo con ello un retrato de la vida en los suburbios de una gran ciudad llena de niños abandonados, en la que brilla como una piedra preciosa su amor por Latika “el tercer mosquetero”.

 

- Me presenté al concurso, porque creí que ella lo vería.

 

Una de las reflexiones del filme es que el dinero lo mueve todo. Al principio de los ochenta, el irregular cineasta inglés ya había reflejado el poder del consumismo en su mejor película, Transpointing.

 

- Elige un empleo, elige una carrera, elige un televisor grande que te cagas, elige una lavadora, elige un coche, el equipo de compact-disc y abrelatas eléctricos.

 

E incluso demostró lo que el estilo Hollywood puede hacer con un director independiente, La playa, por ejemplo. No es la primera vez que Danny Boyle coquetea en su cine del dinero, lo hizo en Tumba abierta, su opera prima, un amargo retrato de la codicia, y en Millions, una preciosista fábula con la inocencia de niños de los suburbios de fondo. En Slumdog Millonaire, a diferencia de esta última película, no hay ángeles protectores, sólo miseria, pero también hay niños que sueñan con un futuro mejor. 

 

- Solíamos vivir ahí mismo, tío. India, es el centro del mundo, chico, y yo estoy en el centro del centro.

 

Como en la multipremiada Ciudad de Dios (Fernando Meirelles), Danny Boyle también habla de un lugar en donde la supervivencia está demasiadas veces asociada a la violencia. En el filme brasileño, muy superior, destacaba una escena por su trascendencia: una niña se dispara así mismo, por accidente, y provoca un espectacular tiroteo entre bandas de chicos. Esto no vemos en Slumdog Millioner, pues la influencia de su guionista edulcora la historia. Retrata la trastienda de Bombay, la capital económica de la India, una ciudad en la que el 60% de la población se afina en chabolas y veinte mil niños en manos de la pobreza, la prostitución  y otras lacras de la sociedad.

 

 

No nos alejamos demasiado, -al menos, desde el punto de vista geográfico- para la siguiente historia.

 

- ¿Dónde está la casa de las viudas?

 

Estamos en la India colonial, en los años 30, en la época del movimiento emancipador que lideraba Gandhi. Una niña de 8 años es obligada a casarse con un moribundo que fallece la misma noche de la boda. Según las tradiciones hindúes, entre las pocas opciones que les quedan a las viudas, está la de vivir rindiendo culto a su esposo fallecido. Es así como entra en un Amshra, una institución que acoge a viudas en el que mantener una existencia próxima a la esclavitud. Sin embargo, ella y su compañera de tragedias sueñan con un futuro mejor.

 

- Has estudiado los libros sagrados, ¿está escrito que los niños deban ser maltratados?

 

Irrumpe, entonces, la figura de un joven idealista, seguidor de Gandhi y perteneciente a la privilegiada casta de los Brahmanes. Este rechaza una serie de costumbres ancestrales, como la que relega a las mujeres a una vida miserable. Ambos personajes se conocerán a orillas del río Ganges, en donde florecerá una historia de amor que prosperará con fuerza.

 

- Hoy es día de luto, ni comida ni agua.

 

Agua refleja el poder dañino de la religión cuando esta no se basa en la libertad. Es una firme y necesaria crítica del fundamentalismo religioso, se vista con los ropajes que se vista. Unas creencias de obligado cumplimiento en la que se entrevé una de las lacras de la humanidad: la esclavitud de la mujer.

 

En los tiempos de Gandhi, ya se denunciaba que junto al colonizador inglés, existía una casta de poderosos que constituía otro grupo explotador de la gente sencilla. Deepa Mehta Cineasta hindú, con residencia en Canadá hizo una trilogía basada en los elementos, Tierra, Agua, Fuego, fiel reflejo de la India del pasado siglo.

 

- Conocí a un hombre que dejó a su mujer por que no tenía hijos, y volvió a casarse. Esa mujer tampoco podía darle hijos y se volvió a casar con otra más joven. Esa mujer se suicidó.

 

El origen de la historia del filme Agua, se situó en su época como actriz cuando conoció a una viuda real en la ciudad sagrada de Baranasi. Por cierto, en esa ocasión participaba en el rodaje de uno de los episodios del joven Indiana Jones. En la actualidad hay 600.000 viudas en la India, de los cuales, medio millón viven en Amshra en completa miseria. Lo más curioso

 de la película quizás, sea la visión de las clases poderosas hindúes, tradicionalistas en el campo social y muy progresistas, en la política.

 

- Las costumbres inglesas me parecen estupendas, me gusta el cricket, el whisky y qué poetas tienen. “Una belleza en la noche”.

- “Camina bella en la noche”. Si Gandhi pudiera liberar a la India, imagínate cómo sonaría Byron recitado por un hombre libre. Imagínatelo, hay tantas cosas que  podríamos hacer si eso pasara.

- Tienes mucha imaginación, ¿no te habrás vuelto nacionalista?

- Resistencia pasiva, es un concepto interesante.

 

 

 

 

 

 

 

New York, New York: un escenario de película.

New York, New York: un escenario de película.

Volver a esa ciudad, mil y una vez vista en el celuloide, es dejarse enamorar por un magnífico puzzle, aislada por seres humanos siempre necesitados de afecto y calor. Exageraremos un poco, pero quizás Nueva York sea más que un escenario, un género cinematográfico por sí mismo, como también sucede desde el punto de vista literario. Ha sido tan influyente para el séptimo arte que es mucho más que una ciudad en donde se desarrollan todo tipo de tramas y argumento. Ahora se diría que la capital cultural y financiera del mundo nos lleva a “las películas de Nueva York”, un telón idóneo para todo tipo de ficciones cinematográficas.  La “ciudad automática” que encantó a Paul Morand, o a Lorca, se muestra como uno de esos escenarios en donde contar una buena historia de amor, un thriller, una denuncia social o una desasosegante trama de ciencia-ficción. Quizás, mucho se deba a su carácter cosmopolita y a que muchos de sus rincones corresponden ya a la imagen de postal que todo buen cinéfilo se ha creado de ella.

Una multitud de cineastas han querido retratar ese gigante de acero, cristal y cemento; homenajear unas calles por las que bullen todo tipo de razas.

- Selva de piedra.

- Sí, hecha por el hombre.

- Nativos, ¿vivir ahí?

- Sí, viven y trabajan ahí.

- ¿Por qué?

- De esta forma concentran sus esfuerzos, trabajan más deprisa y ganan tiempo.

- ¿Ganan tiempo?

Lo recogía una de las entregas de Tarzán (Tarzán en Nueva York), pero sobre todo la hemos visto gracias a esos directores que vieron en la Gran Manzana el escenario perfecto para mil y una historias. Más famoso que la música de Col Polter, los taxis amarillos, es la ciudad de Nueva York tal y como nos lo contó Woody Allen, tantas veces. Por quedarnos con una imagen, podría ser su episodio de Historias de Nueva York.

- ¿Dónde te has metido Te he buscado por todas partes, ¿sabes? Estaba comentando tu problema con esta buena gente.

- Pero, ¿dónde estás?

En los distintos barrios de Nueva York encontramos una pequeña fauna formada por delincuentes adolescentes y todo tipo de criminales. De sus huellas indelebles quedaron unos personajes que de mayores destacarían por su profesionalidad mafiosa y criminal.

- Este es nuestro barrio, Hellskichen. Las calles del Westside de Manhhattan era nuestro patio privado. Aquí es donde nos sentíamos como reyes absolutos. En Hellskitchen convivían una mezcla incómoda de trabajadores irlandeses, italianos, puertoriqueños y americanos, hombres de clase media-baja.

De los chicos de Sleepers (Barry Levison) a otros neoyorquinos carismáticos, como Martin Scorsese. Este cineasta basó buena parte de su filmografía en la vida en el barrio, entre ambientes turbios. Así, lo reflejó en Malas calles, el relato de unos jovenzuelos atrapados en los mecanismos de la violencia y los complejos sentimientos de la culpabilidad, mientras que en Uno de los nuestros, los recuerdos de un niño dispuesto a adoptar los modelos que observaba a su alrededor.

- Para mí, ser uno de ellos significaba ser alguien en un barrio lleno de don nadies. Ellos eran distintos a todos, me refiero a que hacían lo que les daba la gana.



Necesariamente cercano a Scorsese se encuentra el actor Robert De Niro, quien debutó en la dirección con la estupenda Una historia del Bronx, en la que contaba los recuerdos de otro niño inclinado más por las actitudes arrogantes de los gansters de su barrio que por la honradez de su propio padre.

- Este es mi padre, Lorenzo, conducía el autobús que pasaba por la calle 187. Me gustaba subir y hacer con él la ruta.

Sobre los mismos temas y en geografías similares, pero desde su particular y combatiente perspectiva, Spike Lee se ha explayado instantemente en el retrato de los niños de la calle, a merced de sus instintos y de los intereses siempre ambiguos del Bien y del Mal. El sentido racial, la marginalidad y las drogas, suelen estar presente en su filmografía, con un título interesante en este sentido, Camellos.

Otra clave para adentrarse en Nueva York es a través del momento real que cambió para siempre la imagen que teníamos de la ciudad de las oportunidades, de la capital de la cultura y el crimen, la capital de todo y de todos. El escenario real más filmado del planeta se convirtió en el plató del fin del mundo, pero todas esas imágenes que había sobre la destrucción de Nueva York, empequeñecieron. De todas las recreaciones realistas o de ficción, nos quedamos World Trade Center (Oliver Stone), sobre los atentados que hicieron temblar el centro financiero de Manhattan.

La ciudad recuperó su pulso de ese 11 de septiembre y volvió a ser lo que siempre ha sido, un escenario del cual el cine supo sacar lo mejor para un centenar de historias antológicas. Los grandes musicales de Broadway, los lamentos de un monstruo sobre el asfalto o las peripecias de ese animal encima del famoso Empire State. Fue la ciudad en donde los diamantes de Holly solo perdieron su brillo ante un romántico abrazo o en donde se vio una falda agitarse sobre una rejilla del metro.

- ¿Qué te gustaría ver qué?

- La estatua de la libertad.

- Está en el Central Park, dándose una ducha.

Siempre empeñándose en dejarnos las mismas imágenes en nuestra retina más cinematográfica, entre miles de películas rodadas en una misma ciudad, en un mismo escenario que ha sabido enamorar a los cinéfilos.

El Antiguo Egipto en el cine.

El Antiguo Egipto en el cine.

- Si acierto a este, venceré a los asirios. Si acierto al otro, seré un faraón igual que Ramsés el Grande.

En Egipto tuvo lugar una de las civilizaciones milenarias más interesantes para la Historia, el país de los faraones, de las grandes pirámides, del Nilo o de ese elemento fantástico representado en las momias. Son muchas las producciones que han utilizado como escenario de rodaje el Antiguo Egipto, y algunas de ellas han pasado a formar parte de la Historia del Cine. Del mundo de los faraones destacaron algunos títulos, Faraón del director polaco Jerzy Kazaverovtiz y Tierra de faraones, ambientada en la construcción de esas grandes construcciones funerarias que fueron las pirámides.

- Ahora me falta construir una tumba en la que vaya a descansar mi cuerpo, una tumba que ningún hombre pueda violar y que yo pueda disfrutar de todas estas riquezas en la otra vida.

Como también sucedía en ese mismo Egipto la historia de los judíos que tanto el Antiguo Testamento como el Hollywood más dorado, no paraba de contarnos. Desplegando en este escenario exótico todo un conjunto de valores, junto con el mayor espectáculo posible de aquellas películas épicas. Los diez mandamientos, ese fresco antológico sobre la figura de Moisés y la salida del pueblo hebreo de Egipto, contaba con todos los elementos posibles de una superproducción: aventura, romance y un pueblo esclavizado que logra su libertad. 

Cleopatra fue otra de esas películas épicas recreadas en Egipto, esta ambientada en esa época bajo el poder Roma. Iniciada por Robert Mamulian y concluido por Mankievitz, tuvo entre sus curiosidades, el desarrolla de una parte del rodaje en Almería; en concreto, las escenas centradas en la batalla de Farsalia.

- Me temo que debemos reducir nuestra velocidad, somos pesados para alcanzarlo.

- Entonces, nos quedamos a la deriva.

El cine ambientado en el Antiguo Egipto pronto se confundió con el del subgénero pemplum, siendo esta película de Mankievitz el mejor título de aquellas que tenían este escenario. Sin embargo, seguramente lo más interesante del filme fuera la relación entre Richard Burton y Elisabeth Taylor, actores que mantenían un crispado matrimonio en la vida real y otro no menos intenso, en la película.

- Vengo en nombre de Roma, para saber por qué ha sido depuesta Cleopatra.

También los caprichos de la protagonista, Elisabeth Taylor, pasaron a la historia del cine. La actriz, que rodaba cuándo y cómo quería, hizo arruinar a la Fox, al utilizar 65 vestidos diferentes, uno de ellos bordados con hilo de oro, el que vestía en la espectacular escena de la entrada en Roma.

Más moderna y compartiendo protagonismo en una mujer destacada de ese Antiguo Egipto, fue el retrato reflejado por Alejandro Amenábar en Ágora. Sin precedentes en el cine español de un filme de la envergadura,  es un fresco histórico ambientado en el siglo IV de nuestra Era. El cristianismo se había convertido en la religión oficial de un Imperio Romano en declive, cuando la principal sede de la cultura occidental –situado en la legendaria Biblioteca de Alejandría- estaba a punto de desaparecer. Y el protagonismo recaía en una mujer, Hypatia, pionera de la astronomía, citada en ese programa divulgativo que era Cosmos, por Carl Sagan.

- Hace dos mil años, aquí, en gran medida se inició la aventura intelectual que nos llevó al espacio. Entre estos grandes hombres, hubo una gran mujer, se llamaba Hypatia. Esta astrónoma y matemática fue la última luz del lugar y su martirio se liga a la destrucción de la gran biblioteca de Alejandría, setecientos años después de su fundación.

Y qué sería del cine ambientado en Egipto, sin aquellas entrañables momias que aparecen cuando menos se lo esperan. Nos llegó de la mano de uno de los colaboradores de Murnau, Karl Freund; años más tarde, se convertiría al personaje en un monstruo cubierto de vendas, en películas como The Dummy Gosth (Reginalg Le Borg).  Y desde entonces, el cine moderno ha tenido una obsesión constante por este personaje, multiplicándose las versiones que han contado con la momia como telón de fondo. Con esta pincelada, concluimos nuestro viaje hacia el Antiguo Egipto, con la promesa de volver a otros mundos pasados, imaginarios o reales que nos cuenten diversas historias o que, al menos, nos permitan hacer volar la imaginación.

- Muerte, castigo eterno, plaga, a cualquiera que abra este cofre.

Italia al dente: cine trasalpino.

Italia al dente: cine trasalpino.

La cinematografía italiana tuvo un pasado esplendoroso (Fellini, Visconti, De Sica), un presente prometedor (Paolo Sorretino, Matteo Garrone), e hizo del pemplum, del spaghetti western y el giallo sus géneros más populares. Conozcamos el cine hecho en la tierra de las Mamachichos.

 Durante los años próximos al final de la segunda Guerra  Mundial surgió en Italia una nueva forma de hacer cine, llamada Neorrealismo, representada principalmente por Roberto Rosellini, Vitorio de Sica y Luccino Visconti. El cine ya no se limitaba a entretener sino que mostraba la cruda realidad que nacía tras la guerra, iniciando lo que para muchos fue la época más esplendorosa de la cinematografía trasalpina. Fue con Roma, ciudad abierta cuando el Neorrealismo adquirió resonancia mundial. La película mostraba la lucha por la supervivencia que los italianos libraban, día a día, durante la ocupación alemana, haciendo lo posible por resistir a ella.

 - Busco al ingeniero Manfredi, pero, ¿con quién hablo?

- Soy amigo del ingeniero.

 - ¿Qué amigo?

- ¿Con quién hablo?

 Se trataba de una época en que imperaba la realidad sobre los deseos de sus personajes, o en su caso, entremezclándolo con elementos más novelescos como sucedía Arroz amargo (Giusseppe de Santi). A lo puramente sociológico, se interponía una trama policiaca junto a un componente erótico en la figura de Silvana Magnano. 

                                  dolcevita
 
 La dolce vita, de Fellini, famosa película que marcará buena parte del futuro cine, presentaba una serie de noches y mañanas romanas vistas desde la perspectiva de un vividor interpretado por Marcelo Mastroiani. Una curiosidad, el fotógrafo que trabaja con Marcelo, Paparazzo, daría origen a la célebre palabra con la que conocemos a un tipo de entrometidos fotógrafos.

  - Ahora, póngase aquí, con las montañas de fondo. ¿Le gusta ser la madre de los iluminados?

- Quiero irme a casa.

- ¿Cómo se llaman sus hijos?

- Darío, Darío y María.

- ¿Darío y María? Eso, llore, llore.

 No podemos hablar de cine italiano, sin hablar de Cinemaparaiso, galardonada entre otros premios, con un Oscar a la mejor película de habla no inglesa. El filme es un homenaje al género cinematográfico en el que se relata una conmovedora y tierna historia en la época de la posguerra. ¿Cómo olvidar al entrañable Totó? Un niño entablará una amistad con un viejo operador de esos antiguos cines de barrio, que hoy han desaparecido para siempre.

 - Ahora que voy a quinto curso, no digo que pueda entrar en la cabina, pero ¿qué te parece? ¿Por qué no nos hacemos amigos?

- Totó, yo elijo a mis amigos por su humor y a mis enemigos por su inteligencia.

                 cinema-paradiso

Las primeras películas de Michelanguelo Antonioni, sobre todo Crónica de un amor, han sido consideradas como una evolución neorrealista en donde se abandonaba el feísmo de las clases más desfavorecidas por el retrato de la burguesía. El último de los directores italianos que vamos a citar, Mario Monicelli, representa el llamado Neorrealismo rosa, al vincularse con la comedia o el tono de farsa. En este sentido, destaca la protagonizada por Totó, Rufufú, mítica película de ladrones.

 - ¡Vamos a ver! Muchísimas cajas fuertes, tienen tres o cuatro cerraduras, pero siempre hay una la que cuenta.

- ¿Y cómo podemos adivinarlo?

- ¿Qué cómo se puede adivinar? ¡Perforadora y broca!

On the road: cine en la carretera.

On the road: cine en la carretera.

Bien a dos ruedas o con cuatro de ellas, el road movie se ha identificado como un canto a la libertad, una poética necesidad de romper con el pasado, dejar atrás las ataduras de una vida sumida en la rutina, que los protagonistas lo consideran tanto como un viaje iniciático o desde la lejanía de la experiencia de quien ha vivido tanto.  Como expresión de los ideales surgidos en una de las décadas más contestataria como los años 60 e influidos por el modo de pensar del movimiento hippy, el road movie funciona como un intento de alcanzar la libertad (Easy rider, Dennis Hopper), así como presentando los resortes en donde unos personajes desorientados se enfrentan a su propio destino; este es el caso de Carretera asfaltada en doble sentido o The brown bunny, de Vicent Gallo, filme que tuvo en su momento el marchamo de ser la peor película proyectada jamás en Cannes, mientras que para quien escribe se tratase de un clásico por derecho.

Los años de la Gran Depresión configuraron el caldo de cultivo idóneo para entresacar en la pantalla a personajes que deambulaban sin retorno fijo, sin más pretensiones que la mera supervivencia o con destellos, más o menos concretos, de rebeldía, de sinsentido hacia la justicia y animadversión hacia el sistema y sus instituciones. Individuos anónimos, por lo general, o voces carismáticas que pusieron música y letra a inquietudes individuales y sentimientos colectivos. Eran los tiempos en que los trenes de mercancías se llenaban de mendigos y de buscavidas, desarrapados de cualquier condición que buscaban estímulos suplementarios en el interminable juego del gato y del ratón, burlando a los celosos empleados de las compañías ferroviarias. El propio cine, en la espléndida Los viajes de Sullivan, Preston Sturges reflexionó sobre si mismo y el sentido de la comedia y del drama, alrededor de la aventura didáctica de un escritor de éxito, decidido a experimentar en carne propia los sinsabores de la pobreza extrema.

- Buenas tardes. ¿Vais a viajar muy lejos? ¿No os importará nuestra compañía?

Con el paso del tiempo, los caminos cambiaron a los mendigos por otro tipo de aventureros más cercano a la generación beat de Jack Keurac y compañía, que desembocó en el mundo contracultural de los hippies. Uno de los mejores testimonios cinematográficos lo representaba el road movie, y la película emblemática de la época, Easy Ryder (Dennys Hopper).

- Lo que representáis para ellos es la libertad.

- ¿Y qué tiene de malo ser libre? Todo el mundo la quiero.

- Sí, desde luego, todo el mundo la quiere pero una cosa es hablar de ello y otra muy diferente es hablar de ello.

                 

Estas reflexiones tuvieron un resurgimiento desigual en los 90, con algunas referencias interesantes en Mundo perfecto (Clint Eastwood), pero sobre todo en Thelma y Louise, un alegato feminista que tuvo como antecedente una de las películas menos conocidas de los sesenta de Martin Scorsese, Alicia ya no vive aquí.

- Mamá, ¿estamos ya en Arizona?

- Si sigues preguntando eso, sales por la ventanilla. Quédate sentado y disfruta de la vida, que la vida es corta y tú, un pesado.

 Sin embargo, es en esos momentos cuando se extiende este denominado subgénero a otras producciones dirigidas, en parte, por la filmografía del cineasta iraní Abbas Kierostami. Con la excusa del viaje, el director retrata un bacheado camino en donde personajes deben enfrentarse a una serie de reflexiones que luego aparecerían en cinematografías de otras latitudes. Algunas de estas, y sobre todo debido a la característica fisonomía el paisaje de su país, el road movie es mucho más que el sentir generacional de un puñado de realizadores. En este sentido, en Argentina muchos autores tienen en este subgénero una parte importante de su filmografía. Carlos Sorín, aprovecha los espectaculares paisajes patagónicos como escenarios para actores no profesionales, cuyos personajes hallan el sentido de sus vidas en un viaje.

- ¿Qué haces acá?

- Estudio la vida.

- ¿La vida?

 El también argentino, Carlos Trapero, toma esta peculiaridad para recorrer el país durante la crisis del corralito, en Familia rodante, del mismo modo que Henry Fonda atravesaba los Estados Unidos en los años de la Gran Depresión, en Las uvas de la ira (Jhon Ford). Pero el existencialismo viajero tiene otro importante referente cinematográfico, el del último viaje. Huida a ninguna parte o búsqueda de los cabos sueltos, en los que sus protagonistas presienten el final del camino, con un clásico título referencial: Una historia verdadera.

- Algo bueno tendrá envejecer.

- La verdad es que no se me ocurre nada bueno en quedarse ciego y cojo al mismo tiempo, pero a mi edad ya he visto casi todo lo que la vida puede ofrecer.

A bordo de un peculiar medio de transporte, una máquina cortacésped, un anciano recorría todo un Estado en un último viaje, similar al que emprendía Jack Nicholson en Mr Smith. Sin embargo, este tipo de road movies entre delirantes y existencialistas es una marca de la casa del cineasta David Lynch. En Corazón salvaje, el particular realizador propone una psicodélica montaña rusa, con la historia romántica de fondo. Por último, el relato on the road nos lleva a tema del inocente perseguido (El fugitivo, por ejemplo); películas que llevan a diversos cambios de escenarios por medio de desplazamiento en trenes, autobuses y otros vehículos.

 


Con la cámara al hombro: grabando el terror.

- Es sólo una película, sólo una película.

- Piensa que sólo peden matar tan fácil en las películas.

El fotógrafo del miedo (Michael Powell)

 Llamamos horromentary al falso documental de terror, en la línea del cine exploit de los años sesenta.  P. Cavara dirigió Mondo cane, filme italiano que resultaba ser toda una recopilación de momentos a cual más macabro que dio pie a toda una franquicia. Pero si Este perro mundo fue  el origen moderno de este subgénero que hoy pega fuerte, fueron los años ochenta los que marcaron el inicio del cine de terror moderno. Por supuesto, coincidiendo con la aparición de los reproductores y las primeras cámaras de video domésticas, el séptimo arte tuvo en cuenta la fuerza perturbadora de estos nuevos formatos. Desde entonces,  las imágenes desvaídas, quemadas o subexpuestas, con el sonido distorsionado, forman parte de lasu iconografía  del cine de terror. Holocausto caníbal, de Riugero Deodato, sería uno de los grandes títulos de esta tendencia, a medio camino entre ficción y documental.

                   

  - El mecanismo de grabación esta autocontrolado, no debes preocuparte de nada hasta la posición final.

  Aquellas líneas entrelazadas formaban imágenes imperfectas que podían esconder un mundo imprevisible de cara y formas misteriosas, que jamás abandonará el género. La previsión de una sociedad que por primera vez contaba con una  herramienta precisa para llevar a cabo los impulsos de voayer. Si fue David Lynch, en Carretera perdida, quién ofreció el embrión de un tipo de cine que estuvo a punto de llegar; Videodrome, de David Cronemberg convertía la grabación analógica en la nueva fagocitación del terror. El video aparecía como un elemento perturbador, un ojo anónimo que graba todo lo que captura la cámara. Sin embargo, coincide con la aparición de dos películas rodadas con muy bajo presupuesto, The last cronical y El proyecto de la bruja de Blair. Si la primera era un malogrado falso documental muy superior a su predecesora, fue la película codirigida entre Daniel Myirck y Eduardo Sánchez la que sacó mayor rentabilidad a una leyenda urbana local, con este horromentary, que le sienta como un guante al terror y que además es baratísimo.

  Ambas simulan contener el metraje real de los últimos momentos de unos maltrechos reporteros que visitan un bosque en busca de fenómenos paranormales. En la manera tradicional de hacer películas existe un filtro, un equipo de rodaje, un director y unos actores en torno a una trama. Uno de los motivos del éxito de estos formatos alternativos es que el espectador ve la historia desde el punto de vista de sus protagonistas, de una forma más realista. Con la llegada de la cámara digital, las películas de zombies y de los psicópatas de siempre, empiezan a estar grabados por un operador con párkinson. Es habitual toparse con secuencias que parecen sacadas de un video doméstico, una cámara de seguridad,  e incluso un circuito cerrado de cámaras al estilo del Gran Hermano.

-  Por favor, no te muevas.

- Me llamo Ángela y me van a matar.

  La contribución patria es una de las más destacadas. Alejandro Amenábar reflexionaba sobre el mundo del snuff en su ópera prima, Tesis. Sin embargo, habría que esperar a [REC] (Paco Plaza y Jaume Balagueró) para sumergirnos en ejercicio de telerrealidad al más puro estilo terrífico, para sublimar el grito, el susto y el mareo a través de una cámara de televisión. ¿Alguien dijo trípode?

 - Ostias,  ¿no sabes que necesitamos grabar todo lo que está pasando?

  Sus autores le otorgaron una expresa atmósfera de terror exprimiendo la condición de residencia laberíntica, aunque lo más interesante son sus reflexiones sobre la obsesión por mirar, la obstinación de la sociedad actual por registrar cada detalle de la vida, la crítica hacia un tipo de televisión, centrado en esa cámara que todo lo ve.

           

  Otra forma original de presentar el video como objeto de terror la aportó el cine japonés, con ese título referencial que fue El círculo (Hideo Nataka).

  - Cuando puso la cinta apareció una mujer en la pantalla. Morirás en una semana, dijo. Paró la cinta y entonces sonó el teléfono: Ya lo has visto, y una semana después lo encontraron muerto.

  La fascinación por el terror japonés, los kaida eiga o películas de fantasmas, heredan el interés por encontrar imágenes malditas. El videocasete o la emisión fantasma circula como una leyenda urbana letal, metáfora de una sociedad esclavizada y víctima de la deshumanización que la tecnología genera en esta fase posmoderna de los países hiperdesarrollados.

  Así vemos cómo las nuevas tecnologías pueden ser un recurso para el susto y el suspense de gran eficacia. Son formatos que el propio espectador manipula diariamente, por lo que éste sintoniza en una fracción de segundo. Así la imagen parece más real si está convenientemente pixelada. De hecho, el cine ha dado un gran juego a cualquier medio de grabación, como por ejemplo de un teléfono móvil. Quizás, rudimentario pero muy eficaz, sirvió para que los soldados norteamericanos grabasen lo que sucedía en Irak, para luego colgarlo en Internet, escenas que han servido como base para diversas películas como Redacted de Brian de Palma. Sin embargo, fue el terror el que sacó un mayor partido por la cotidianidad de su uso. Desde Takeshi Miike en Llamada perdida a Cry Wolf, numerosas películas han visto en el teléfono otra herramienta idónea para suscitar horror.

  - Hazte una foto, con el móvil. Es como el sexo telefónico, a vosotras os gusta hacerlo. ¡Cuidado, hay alguien ahí!

 - Pero, ¿qué dices?

En la era del Youtube, se van imponiendo las imágenes amateur, tanto que algunas producciones se preocupan por expresar esta punto de vista, ciñéndose en la experiencia de sus personajes en relación con las imágenes (La Guerra de los Mundos/Steven Spielberg; Monstruoso/Matt Reeve) o en explorar imágenes que no se originen en una cámara de cineasta (Redacted/Brian de Palma). Con un sentido amateur, Actividad paranormal, es la historia de una pareja que instala en su casa una cámara doméstica para poder recoger todo tipo de fenómenos extraños.

- Creo que va a ser muy interesante grabar lo que ocurre o si no hay suerte, lo que no ocurre.

No es más que una suma de tópicos y lugares de un género que inventa una intensa e inquietante travesía por el terror doméstico y cotidiano. Una experiencia que no hace más que sacar todo voayer que llevamos dentro, sin concesiones y censuras, con una cámara al hombro y un deseo por registrarlo todo en video.

- ¡Grábalo todo, por tu puta madre!

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Paranomal activity.

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Paranomal activity.

Paranomal activity.

- Voy a grabar para ver lo que pasa, espero que cuando lo pillemos con la cámara sepamos lo que sucede. Y entonces, actuaremos en consecuencia.

 Los protagonistas de la película, instalan en su casa una cámara doméstica para poder recoger todo tipo de fenómenos extraños. Se ha convertido en una de las películas más rentables del séptimo arte. Al director de Paranormal Activity le bastó mil quinientos dólares y una cámara doméstica, para rodar una de las torpezas del año, una película casi experimental,  que, sin embargo, consigue recaudaciones millonarias en taquilla.

  - Se inició cuando yo tenía ocho años y últimamente todo ha empezado otra vez.

- Voy a grabar para ver lo que pasa, espero que cuando lo pillemos con la cámara sepamos lo que sucede. Y entonces, actuaremos en consecuencia.

 Paranormal activity parece ser uno de los montajes de los videos grabados por una pareja de desaparecidos en extrañas circunstancias.

 - Quiero irme, no puedo quedarme, no puedo quedarme aquí.

 Katie y Micoh es una joven pareja de San Diego que se mudan a una nueva casa en las afuera, allí su felicidad empieza a verse perturbada por la presencia de un fantasma. Una presencia maligna que se manifiesta especialmente activa por las noches cuando la pareja está durmiendo, este ente parece muy preocupada por Kate, una estudiante que durante toda su vida se ha sentido poseída. Su novio, corredor de bolsa, se obsesiona con descubrir a fondo el fenómeno y amante de las nuevas tecnologías, compra una cámara de video de alta definición que colocará a los pies de la cama, consiguiendo así un escenario íntimo, para saber qué pasa realmente. Compra una cámara digital con la intención de grabar la actividad paranormal que su novia dice que sufre a su alrededor desde su infancia. Esto irrita al espíritu que vuelve de manera más frecuente y más activo. Y como suele ocurrir, eso de grabar cosas paranormales empieza como un juego y se va convirtiendo una pesadilla. De hecho, Paranormal activity parece ser uno de los montajes de los videos grabados por una pareja de desaparecidos en extrañas circunstancias.

 - Sí, estoy viendo las imágenes de anoche. Ven, mira esto, fue a los dos y media de la madrugada. Las puertas…

- Espera un momento.

- Las puertas y ventanas de toda la casa están cerradas, las flores no se mueven pero la maldita puerta se mueve sola. Y no se ha acabado, mira esto, se mueve otra vez.

 Más allá de la estética de Youtube y de su condición de película baratísima que llega a todo el mundo, destaca porque sabe transfigurar el miedo para que resulte realista y cotidiano, sin recurrir a efectos especiales o la hemoglobina, derrochada por los cuatro costados. Con esta, debuta en el cine el programador de videojuegos, Oren Peli, que desarrolla una minimalista puesta de escena terrorífica, al estilo de El proyecto de la bruja de Blair, pero urbano y tratado con mucha más naturalidad.

 Lo mejor de la película es que en una época en donde el denominado “torture porn” domina el género, sabe inquietar mediante la contención. Demuestra que ningún efecto especial consigue trasmitir el miedo como el inesperado ruido de madrugada o la luz que se enciende, al fondo, en el pasillo. Se logra una frescura actoral, una angustiosa planificación y la hábil dosificación de la intriga que sumerge al espectador en la claustrofóbica atmósfera del filme, sin olvidar su escasa identidad narrativa y sus convencionalismos, por ejemplo, al tratar el sexo.

 - ¿Me haces un striptease?

- No y mucho menos grabado.

 Sin embargo, no es una gran película ni resulta original, pues su propuesta es tan manida como vieja. Las situaciones de terror terminan perdiendo credibilidad por esos sustos de manual y algunos insertos que pierden en el conjunto (esa escena del exorcismo), dirigiendo la historia un desmedido tramo final.  Por lo que si sorprende es cómo una película tan mala y con tan pocos recursos pueda llenar las salas del cine, mientras que las grandes producciones son carne de piratería.

- ¿Crees que podrías atraer de nuevo al fantasma?

- ¿Qué si puedo qué?

- Si puedes atraer al fantasma, así tendríamos más imágenes interesantes.

- Me da mala espina, yo lo que quiero es que se largue.