La comedia fue el género más destacado en el cine silente de Hollywood pero también el que encontró más posibilidades gracias al sonido. Llegaba la scrweball comedy. El título inaugural fue La comedia de la vida. Un productor teatral en decadencia intenta convencer a su amante, una estrella de Hollywood en completo ascenso, a que vuelva a los escenarios de Broadway para que logre relanzar su carrera. El gran inconveniente es que ambos personajes se odian. John Barrymore (el productor) quedaba como un loco en la película (ojos de demente, pelo alborotado), mientas que ella (Carole Lombard) interpretaba de forma muy rápida. Esa velocidad, nueva en el cine, fue el ritmo que se impuso en las siguientes películas, sobre todo en La fiera de mi niña, una de las obras maestras de un director que contaba con numerosos títulos destacables.

Si es verdad que en sus películas “serias” solía insertar escenas o interludios humorísticos, en sus comedias encontramos secuencias con un aire de aventuras, como sucede en La fiera de mi niña en su variante temática de safaris africanos. En algún momento, David y Susan buscan al leopardo Baby por la casa de campo; y hay algo más, una escena propia del cine negro, cuando ella simula ser una criminal al estilo de la femme fatale para engañar al comisario. No será la primera vez que vemos interferencias genéricas en su cine.

                          

Una de las esencias de este tipo de comedia es que los personajes femeninos provocan una infinidad de problemas a los masculinos. En una secuencia magistral, Susan, aprovechando que David está en la ducha, lleva su ropa a la ciudad para que se lave y se planche. David no dudará en ponerse la bata de mujer y con esa facha, se presenta a tía Elisabeth y persigue a un perro que había birlado una de las costillas de su brontosaurio. Escenas como esta representan la screwball comedy por antonomasia, una modalidad alocada de la comedia, pero sin caer en ningún momento en el mal gusto o alejarse de la lógica más aplastante.

La historia se basaba en un relato de Hagar Wilde, adaptado por la propia autora y por Dudley Nichols, guionista habitual de Ford y quien escribiría al año siguiente la inmensa “La diligencia”. Y los personajes principales fueron ofrecidos a Cary Grant y a Katherine Herburt. Hawks tuvo que meterla en cintura, hasta tal punto que insinuó a la actriz que se dejara aleccionar por uno de los veteranos secundarios del film, Walter Carlett (quién interpretaba al comisario).

El director que odiaba los flashbacks y los ángulos de cámara forzados, creía que la comedia era el género idóneo donde representar la irrealidad. El tono adecuado para una comedia ligera, aunque sofisticada, que sirviera de evasión para la crisis económica de los años treinta. Y sin embargo, fue un inexplicable fracaso de taquilla. En su momento, a nadie le parecía gustar la película, a excepción de Harold Lloyd quién tomó como referencia a Cary Grant para interpretar sus propios personajes. Pero el tiempo la colocó en su lugar, de hecho, es el origen de la comedia de los noventa como uno de los films favoritos de un cineasta con gran vocación cinéfila como Peter Bogdanovich. Las grandes similitudes de algunos planos de su película, "¿Qué me pasa doctor?", son testimonio de esa admiración.

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Un caso especial sucede a Katherine Herburt, quien no entendía un guión tan alocado en donde ningún personaje parecía cuerdo. De hecho, se rompió las relaciones entre la actriz y la productora, la RKO, que se tuvo que exiliar en el teatro hasta su regreso triunfal con “Historias de Filadelfia” (George Cukor). Una película que podría servir de reverso de “La fiera de mi niña”. En uno de los siete planos de la famosa secuencia inicial, vemos como Herburt rompe a Cary Grant un palo de golf. Si recordamos, el primer encuentro entre ambos personajes en el film de Haws es durante una partida de golf, en la que ella le golpea con una bola en la cabeza. “La fiera de mi niña” trataba sobre un paleontólogo que pretendía casarse con su secretaria, aunque una millonaria hará todo lo posible por estropearle sus planes. “Historia de Filadelfia” cuenta la historia al revés. Una millonaria se piensa casar pero su ex marido se presenta unos días antes con el fin de desbaratarle su boda.