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Si con Plattoon, Oliver Stone –veterano de Vietnam- lograba el Oscar a la Mejor Película, convirtiéndose en un icono de los ochenta, con Wall Street cambia una jungla por otra en un film que hoy en día sigue de plena actualidad.

- El 90% de los americanos tienen muy poco, yo no creo riqueza, yo poseo. Nosotros ponemos las normas, pon el hambre, la paz en una hoja de papel. Nosotros somos los que sacamos el conejo del sombrero, mientras que los demás están sentados preguntándose cómo lo hacemos, ¿no serás tan ingenuo de creer que estamos en una democracia, Buddy?

 Wall Street (Oliver Stone) sigue siendo de lo mejorcito que pasa entre bastidores; un joven prometedor descubre la fascinación del poder y la riqueza extrema que le permite estar en la cumbre, seducido por un Mefistófeles del mundo bursátil.

 - Mira esos dos, ¿vas a decirme que la diferencia entre ese hombre y ese otro está en la suerte?

Si observásemos los ochenta en perspectiva, destacaríamos la importancia de la película que supo transmitir la fiebre por el dinero, el ansia por la ambición y la cultura del éxito imperante en los Estados Unidos. Ese poder estaba representado en Gordon Gecko, auténtico Mefistófeles de Wall Street que a pesar de la visión que quisieron ofrecer en la película pronto se convertiría en el prototipo a seguir por muchos hombres de negocio. Sobre todo porque una de las ideas de Oliver Stone fue reflejar la capacidad seductora del dinero fácil, en una década marcada por el capitalismo a ultranza y conceptos derivados del Darwinismo Social. Pero también encontramos la influencia de un Gordon Gecko real que inspira a una generación de hombres de negocio: “Buscad la riqueza, es algo bueno”. Durante una conferencia, el agente de bolsa Ivan Boesky se jacta de que la codicia es positiva, idea que tomaría prestado Oliver Stone para “la codicia es buena”. Michael Douglas bordó un papel por el que ganó un merecido Oscar, atrayendo porque algunas de sus apreciaciones resultaban de absoluta actualidad.

-Tiene treinta y tres vicepresidentes y cada uno de ellos gana más de doscientos mil dólares anuales. He pasado los dos últimos meses analizando lo que hacen todos esos y sigo sin saberlo.

Al igual que Richard Gere en Pretty Woman, Gordon Genko, -el personaje interpretado por Michael Douglas- vive de partizar empresas y de vender sus partes al mejor postor, especulando artificialmente en la bolsa para obtener beneficios escandalosos en tiempo record.

Gecko es una de las piezas claves de un film coral que cuenta con una serie de personajes muy bien construidos por un gran reparto. Introduciendo la figura paterna como elemento estructural, donde el personaje de Charlie Sheen recibe los consejos desde fuera por su padre y, desde dentro, por Al Holbruck. Un homenaje confeso de Oliver Stone hacia su propio padre. “Mi padre era corredor de bolsa y hedonista pero ya no era el mundo que él había vivido. Se estaban denigrando muchos de los valores que estaban representados por ambos personajes, en la película”.  En este sentido, el film de Stone documenta el cambio radical de los valores en el corazón del distrito financiero de los Estados Unidos: Wall Street.

                            

 - Recuerda que no hay atajos, chico, los que quieren dinero fácil suben y bajan con el mercado, la inflación, con los operadores fuertes que se mueven en el bajista. Tú eres parte de algo importante, el dinero que tú creas genera empleo y proporciona estabilidad, no reniegues de eso.

- Tienes razón, Luy, tienes razón. Ante todo hay que tener ambición, luego vendrá ayudar a la gente.

- Aquí no hay compromisos a medias.

La película tuvo una continuación con Wall: El dinero nunca duerme en la que Oliver Stone actualiza el discurso de Gordon Gekko, coincidiendo con la crisis que aún vivimos. Pero esa es otra historia.