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La película más aterradora de su filmografía está adaptada de  una novela de Robert Bloch al guión, por Joseph Stephano, pero también con algunas pinceladas de un suceso real, del primer gran asesino en serie de los EEUU, Ed Gein, que inspiró a esta y otras muchas películas. El personaje de Buffallo Bill, El silencio de los corderos (Jonathan Demme) o el violento matarife de La matanza de Texas, recuerdan a este psicópata. Un thriller rodado con muy bajo presupuesto, en la que utiliza excepcionalmente a dos rubias protagonistas, aunque una de ellas sufriera la famosa escena de la ducha. No recuerdo muchas películas en donde el actor principal muriese antes de tiempo. Por ejemplo, en 55 días en Pekín, filme que fue rodado en España, Ava Gadner moría  a los cuarenta primeros minutos. No era por exigencia dle guión, sino porque su director, Nicolas Ray, estaba hardo de la actriz que llegaba todas las mañanas borracha de las juergas nocturnas madrileñas. 

Principios seguidos por el director.

Psicosis es un resumen de los principios seguidos por el director, el "cine según Hitchcock", como recuerda la famosa entrevista que mantuvo con el también cineasta François Truffaut. Al principio de la cineta es cais un ritual solemne que el espectador divise al director en los camos que hace en sus películas, aquí en concreto se pasea por la calle junto al despacho de Janet Leigh. Aparece incluso su hija, que había trabajado en Extraños en un tren. Esta es una de las ideas fundamentales de su cine, se preocupa mucho por los detalles, que al seguir con la cámara al ojo del espectador, este se convierte en una parte del proceso creativo de la película. Vemos por ejemplo, como en Sabotaje, nos quiere destacar el paquete-bomba que lleva un niño en le autobús, cambiando de plano cada vez que lo enfocaba la cámara para que resaltase el suspense de su contenido, efecto que no se lograría si empleaba un mismo plano. Esto está relacionado con una invención suya, el McGuffin, un recurso del director para engañar al espectador.

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El McGuffin de la película sería el dinero, el detalle que Hitchcock empleó para que el espectador se confundiera con la historia.

También es interesante cómo los edificios de la ciudad de Phoenix parecen auténicos escenarios de cartón piedra y no reales construcciones, algo que había empleado en la anterior La ventana indiscreta. Y otra cosa, deudora de este film es el carácter mirón del personaje de Anthony Perkins: del voauer perfecto (James Stewart) pasa al mirón por excelencia, recreando una de las obsesiones del propio director. En una entrevista para la televisión, confesó que le gustaba mirar a las mujeres, lo mismo que hace Norman Bates (Anthony Perkins) con Marion Crane (Janet Leigh) desde su despacho.

 La escena de la ducha.

Empleó la dolly, para colocar la cámara en la barandilla, en la escena de la muerte del inspector Arbogas. Este mismo artilugio lo había utilizado en la película Vértigo, para reflejar la sensación de miedo del personaje de James Stewart en el campanario. En Con la muerte en los talones, cuando empiezan a atacar a Cary Grant, utiliza planos que se conocen como "cerrados", para destacar la violencia, mientras que en la escena cumbre  de su filmografía, la muerte de la chica en la ducha, utiliza planos distintos para cada cuchillada, entre los acordes de la famosa música de Bernard Herrmann. Una banda sonora a base de chirriar violines, violas y violonchelos.

                                     

Esta siguió la planificación ideada por Saul Bass, autor de los títulos de créditos y cárteles de Hitchcock y otros, aunque el cineasta se opuso a darle la autoría de esta emblemática escena. En una filmografía con unos instantes mificados (la secuencia del avión en el maizal persiguiendo a Cary Grant, en Con la muerte en los talones, o la del monte Rushmore, en la misma película; o cualquiera con los pájaros en Birds), esta secuencia es de las más recordadas del director, y sin embargo un ejemplo como el cine -en general- y Hitchcock -en particular- emplea numerosos trucos para llevarla a cabo. La genialidad del cineasta para enforcar una ducha sin que se mojase la cámara se consiguió colocando la alcachofa en el suelo, dirigiendo el chorro del agua de abajo a arriba. La sangre sería otra particularidad de esta escena, que llegaría hasta el fundido del desague. En este detalle podemos encontrar la explicación del rodaje en blanco y negro, porque empleó como sustituto de la sangre, chocolate. 

La escena "transcurre en 3 minutos e incluye 50 planos." La mayoría de las tomas son acercamientos, excepto en los planos que se dirigen a la ducha justo antes y después del asesinato. La combinación de las tomas cercanas con su duración corta hacen que la secuencia resulte más subjetiva que la que hubiese sido si las imágenes fuesen presentadas solas o en un ángulo más amplio, lo cual las hace un ejemplo de la técnica a la que Hitchcock describió como "transferir la amenaza desde la pantalla a la mente del público". 

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El "primer thriller psicoanalítico".

-No, he dicho que no. No me gusta que traigas muchachas extrañas a casa, y menos aun que cenéis en la intimidad como dos enamorados al estilo estúpido de la gente romántica.

 -Madre, por favor... 

                       


De esta forma fue definida la película por el documental "The Pervertido’s Guide to Cinema", (Slavoj Zizek) en el que  señala que la mansión de Bates tiene tres pisos, en paralelo a los tres niveles que el psicoanálisis atribuye a la mente humana: la primera planta sería el SuperEgo, Bates, donde la madre le da vida; la planta baja es Ego, donde funciona como un ser humano aparentemente normal y, por último, el sótano, interpreta el cadáver de su madre como un símbolo de la profunda relación que establece entre el psicoanálisis y SuperEgo. Si en los aspectos técnicos, Hitchcock recurrió a trucos y efectos que le resultaban familiares, en el aspecto narrativo, el cineasta británico despliega todo un arsenal que volverá a aparecer en toda su filmografía. El protagonismo de actrices rubias, por supuesto, pero también encontramos similitudes con el personaje de Norman Bates. La principal es la relación que mantienen este tipo de personajes con sus madres, todas ellas, obsesivas. De hecho, Psicosis sería el ejemplo en donde el rol de madre obsesivo alcanza su novena potencia.

 -Es muy triste que una madre tenga que declarar contra su propio hijo. Pero no podía permitir que creyeran que el crimen lo cometí yo.