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El cuerpo mutilado de una niña de seis años, identificada con Ángela, es el inicio de una de las películas españolas del cine de horror más interesantes de los últimos y nuestro  punto  de arranque del reportaje. 

 -Ven a buscarme, mamá.

 Normal, que cuando reciba una llamada telefónica de alguien que afirma ser su hija, ponga su mundo patas por hombro. Ayudada por un periodista experto en temas de ocultismo, la madre busca desesperadamente la aterradora verdad que ha permanecido oculta hasta el momento: un grupo de gente que se esconde, que rechaza su propio nombre, que conoce la ciencia empírica del mal, casas abandonadas y aisladas que esconden secretos: una trampa de una maldad abominable.

                        Con Balagueró

El mal ha sido una de las obsesiones temáticas del director. Ya aparecía en Los sin nombres, en su sorprendente debut: “Se puede aislar el mal científicamente, despojarlo de todos sus prejuicios, destruir la cáscara de humanidad que lo pervierte”. Hay un detalle, en este inserto de un diálogo, que volverá a aparecer en otros films del cineasta catalán; en [Rec] (codirigida con Paco Plaza).

 -He conseguido aislar la enzima, el problema es su inestabilidad. El contacto con el oxígeno lo deteriora rápidamente. 

 O en el personaje interpretado por Giancarlo Gianini en Darkness.

 -Estamos casi listos.

-¿De qué estás hablando?

-De la auténtica oscuridad, del mal en su estado más perfecto.

Otra forma de presentar el "mal"la desarrolló Balagueró en "Mientras duermes". Se aleja del ritmo y los movimientos de cámara acelerados de [Rec] para contarnos una historia que puede pasarnos a cualquiera de nosotros. Y que por eso mismo resulta tan aterradora. Un solitario y amargado Luís Tosar (César) es un conserje en un inmueble de Barcelona,  con un ansia enfermiza de trasmitir su infelicidad a los demás, golpeándole donde más les duele.  

-¿Feliz? Ese es mi problema que yo no puedo ser feliz.

El otro referente es el "niño", personaje que va cobrando protagonismo en el cine de género y sobre todo en el nuestro. El propio Balagueró expuso su punto de vista, explicándolo: "El niño tiene esa ambigüedad tan extraña entre la inocencia absoluta y la maldad absoluta porque todavía no esta contaminado ni para un extremo ni para el otro. Creo que el niño da mucho juego, inocencia y crueldad pura, es muy receptivo y de algún modo me resulta muy útil pero tampoco se muy bien porqué. Creo que es muy sano que a una persona le atraiga las historias de miedo y cuando me encuentro a una persona que no le atraen pienso que tiene problemas, que ha crecido mal".

Los fantasmas de Darkness, la hija desaparecida de Los sin nombres o la niña-fantasma que aterroriza en Frágiles.

-Quiero que todo el mundo sufra como sufrió ella, por eso rompe cosas. Es la rabia y ahora está volviendo a pasar.

E incluso el personaje de Úrsula, interpretada por Iris Almeida en Mientras duermes, está relacionada con los niños perversos recurrentes en la filmografía de Jaume Balagueró. Una cría que pone en peligro el plan de César.

La crítica ha querido bautizar como “el efecto Balagueró” la forma de representar el "mal" en pantalla. Un efecto utilizado en momentos “siniestros” con los que logra recrear una atmósfera  desasosegante. El propio Balagueró señaló en una entrevista que era "un simple experimento con el operador, no tiene que ver con algún efecto especial, todo es cámara y montaje. Como está pasando en el cine americano actual, no transmite ningún concepto, sólo imágenes. Esas pelis de acción en las que te preguntas: ¿Qué ha pasado?". 

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Mientras duermes (2011)