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Hay muchos directores que han utilizado el encierro y el recurso del espacio único como parte de la narración cinematográfica: Polanski, Hitchcok. E incluso se dan películas y cortos definidos por espacios mínimos: una barca en medio del océano en Náufragos (Alfred Hitchcok), el baño en donde se desarrolla Madrid 1987 o la cabina de teléfono, en donde queda atrapado José luis López Vazquez (La cabina, Antonio Mercero). Pero no en muchas ocasiones hemos visto como la unidad de acción y escenario se cerraba tanto sobre sus protagonistas como una serie de títulos, más o menos imaginativos y afortunados, en los últimos años.

-Ya llevo 24 horas atrapados, me quedarán unos ciento cincuento mililitros de agua, que me permiten mantenerme con vida, hasta mañana por la noche, si tengo suerte. 

147 horas nos contaba la arriesgada experiencia de un joven que quedaba atrapado en unos rocas, pero Danny Boyle endulzaba las situaciones dramáticas con música y montajes de recuerdos e incluso de ensoñaciones eróticas; mientras que Oliver Stone mostraba el encierro de sus bomberos, con un tono místico, en la recreación del atentado del 11S en World Trade Center. Mucho más austero y contenido era Buried (Enterrado), la propuesta del español Rodrigo Cortés. Paul Conroid, un funcionario civil que trabaja en Irak como transportista, se despierta dentro de un ataúd tras sufrir una emboscada su convoy. Intentará buscar ayuda en el exterior, a través del teléfono móvil, e incluso hay referencias a las nuevas tecnologías, con el youtube. 

-Tu video del rescate lleva ya cuarenta mil visitas en Youtube.

                Uma Thurman buried alive in Kill Bill

Pocas veces se ha encerrado tanto el espacio cinematográfico como en Buried, aunque contamos con algunos casos célebres. Dos de ellos fueron dirigidos por Quentin Tarantino, nos referimos a una de las secuencias iniciales en la segunda parte de Kill Bill y al capítulo que dirigió el cineasta norteamericano para la serie de televisión CSI.

-Hola, hombrecito del CSI, ¿quieres saber por qué está ahí?

Bajo el título de Peligro sepulcral, uno de los personajes de este grupo especial de la policía, despertaba en una caja, más estrecha y con más gadgets que la diseñada por Rodrigo Cortés, en Buried. Sin embargo, en la secuencia protagonizada por Uma Thurman, apenas duraba nueve minutos, mientras que en la del episodio de CSI, la tensión del hombre encerrado pibotaba con el operativo que pretendía rescatarlo.

                 csi capítulo tarantino

-Habitaciones de hotel: espeluznantes y con aire amenazador.

Una de las localizaciones "claustrofóbicas" preferedias por el cine, son las habitaciones de hotel, uno de los destinos idóneos del género. Anoten este número de habitación, la 1408, pero eviten alojarse en ella sino quieren correr el fatal destino de todos los huéspedes que han pasado por allí. Muchas historias han sabido exprimir el carácter laberíntico o claustrofóbico de sus localizaciones, ya sea por los pasillos de un gran hotel o una habitación hermética. De Stephen King era el relato que tenía por título el número de una habitación, con un sangriento fantasma y una inquietante película a cargo de Mikael Hallström.

Y terminamos el reportaje con otra película con un escenario marcadamente claustrofóbico, La trampa del mal. Basada en una historia de M. Night Shyamalan y dirigida por John Erick Dowdle, la producción es la primera de Las crónicas de Night, donde los fenónemos sobrenaturales están involucrados en la sociedad urbana moderna. En esta película, cinco personas quedan encerradas en un ascensor y en ese reducido espacio empiezan a suceder cosas extrañas y empiezan a pensar que uno de ellos es el Diablo.

 

Especial Atmósferas y "geografía del espacio" en Travelling. 

Cine claustrofóbico: celuloide entre cuatro paredes.

Los espacios cerrados de Roman Polanski.

Atmósferas y pueblos malditos.

Buried (Enterrado)