20150529181305-th.jpg

El oficio más antiguo del mundo ha dejado una larga estela en el séptimo arte. Seguramente el look de prostituta sea fascinante, pero sobre todo ha interesado por la imagen ambigua de esas mujeres, al mismo tiempo sexys y trágicas. Repasemos varias prostitutas cinematográficas. Julia Roberts representaba ese arquetipo de imagen sexual convertida en cenicienta en Pretty Woman (Garry Marshall), mientras que Natassja Kinski, en París, Texas (Win Wenders) era la prostituta atormentada. Casi todas las grandes estrellas hollywoodienses han enfundado alguna vez guantes rasos, licra y pelucas para redimirse con este tipo de papel que en ocasiones ha valido un Oscar. Elisabeth Taylor en La mujer marcada (Daniel Mann) lograba esa preciada estatuilla con una interpretación que ella repudiaba. Con sinceridad, la actriz que se había casado más veces, lógicamente no podía sentir afín a un oficio que suele ser uno de los males del matrimonio.

Barbra Streissand también tiene en su haber una prostituta, La gatita y el búho (Herbert Ross) llena de humor, ternura y alegría que a veces parece inspirada en las dos grandes prostitutas de Shirley MacLane: la luminosa y adorable Irma la dulce del filme de Billy Wilder y la eterna perdedora y soñadora de Noches de la ciudad (David Fosse).

Estas quizás sean las representaciones más conocidas, pero por el celuloide han pasado miles de películas que se han centrado, más o menos en esta temática. Evidentemente sobresale por la denuncia social, pero también hay mucho de idealismo romántico en el mundo de la prostitución, adaptada al cine, con mujeres-desvalidas relegadas como objetos de deseo, y el hombre-héroe. Algunas son enamoradizas y soñadoras como Cabiria, la de Las noches de Cabiria (Federico Fellini), la fallida Princesas (Fernando León de Aranoa) o las que idealizan la profesión, Pretty Woman e Irma, la dulce. Eso sí, no siempre la prostitución en el cine ha estado representado por la clase baja o la pobreza, un ejemplo lo encontramos en el personaje de Severine en Belle de jour (Luís Buñuel). Catherine Denueve interpreta a una mujer de clase alta que decide probar a prostituirse a causa del hastío de su rutina.

Image and video hosting by TinyPic

 Una vida precaria, la soledad o el abandono es el origen común que comparten estos cinco personajes: Cabiria (Las noche de Cabiria, Federico Fellini), Naná (Vivir su vida, Jean Luc Godard), Keiko (Cuando una mujer sube unas escaleras, Mikio Naruse), Severine (Belle de jour, Luis Buñuel), Mamma Roma (Mamma Roma, Pasolini) y Mike Waters (Mi Idaho privado, Gus van Sant), como representante de la prostitución masculina.

 El cine también ha reflejado temas más espinosos como la prostitución durante la adolescencia. Recordamos a la prostituta niña Iris, interpretada por Jodie Foster, en Taxi Driver (Martin Scorsese) o las dos chicas surcoreanas de Samaritan Girls (Samarian, Kin Ki Duk) que se prostituían con la idea de conseguir el dinero para un viaje a Europa. Pero existen retratos mucho más crudos, como el de los niños obligados a prostituirse por sus propios padres en La piel (Liliana Cavani) durante la posguerra en Nápoles o el mediometraje documental Los niños de la estación de Leningradsky (Dzieci z Leningradzkiego, Hanna Polak, Andrzej Celinski).

 -Las chicas de la estación de tren suelen ejercer la prostitución. Se suelen quedar embarazadas y abandonan sus bebés. Y sus bebés acaban como ellas. Si las chicas no tienen dinero, se venden a los hombres, se van con ellos a sus coches, a apartamentos o a trenes, y se los follan… con los chicos igual.

 De las que recuerde, la película más temprana lleva el elocuente título de Prostitución (1927), un film a medio camino entre la ficción y el documental que servía para denunciar una realidad social, pero pronto surgieron mujeres que sabían aprovechar su belleza física para todo tipo de fines como el personaje de Lulu (La caja de Pandora, G. W. Pabst, 1928) o el de Marlene Dietrich  (Fatalidad, Joseph von Sternberg).  

 Curiosamente, uno de los países que más hizo por retratar este oficio fue Japón, a partir de los años treinta y gracias a la filmografía del gran cineasta Kenzi Mizoguchi. Pero en este contexto habría una importante distinción entre las prostitutas y las geishas. Si Mizoguchi centraba el mundo de la prostitución en su última película La calle de la vergüenza (Akasen chitai, 1956), retrataba la vida de dos hermanas geishas en Las hermanas de Gion (Gion no shimai, 1936).

El cine japonés siempre ha respetado ambas fronteras. Una curiosidad en este sentido es la historia de amor y locura de El imperio de los sentidos que ilustra las diferencias y concomitancias entre las geishas y las prostitutas. Tachada de película pornográfica, su alto voltaje sexual para tratar la relación entre el Eros y el Tanatos, el amor y la muerte, alcanzó el mayor nivel de paroxismo nunca visto antes.

 - Buenas tardes, amo, soy la geisha que ha llamado, ¿puedo pasar?

- ¡Ah! sí, espera un momento, ahora estoy muy ocupado.

Por este tema de la prostitución, hubo grandes diferencias en un clásico del cine de Blake Edwards, Desayuno con diamantes, entre el director y el autor de la novela original, Truman Capote.

- Cualquier caballero, con un poco de educación, puede darte unos cientos de dólares para llevarte al tocador.

El escritor no quiso a la actriz principal, Audrie Herburt, para su Holly, una charlatana que enamoró a medio mundo pero con pocas semejanzas con el original. En la novela de Capote, se insinuaba con mayor claridad, que en la película, que su personaje era…

 - En total, he sido invitado por veintiséis canallas en estos últimos meses.

Una prostituta.

El recientemente fallecido Vicente Aranda fue uno de los cineastas españoles que ahondaron en la prostitución en su filmografía, destacando unas historias contadas desde el lado femenino de unas mujeres que irradiaban carácter y sensualidad.

Y ¿entre ellos, no? Claro que sí, también se da la prostitución masculina, pero eso será otra historia. 

Princesas. Fernando León de Aranoa.

Taxi Driver, Martin Scorsese.

Samaritan Girls, Kim Ki -Duk

Te puede interesar también.

El mundo prohibido y exótico de los geishas.

La Gran Manzana, escenario de una adicción: Sexo en Nueva York.

Canciones de amor en Lolita´s Club.