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"Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada". Así comienza la obra clásica de Leon Tolstoi, Anna Karenina, cuya adaptación al cine -una más- estaba atrayendo mucha atención, sobre todo por la actriz que encarna a este personaje universal de las letras rusas, Keira Knightley. Estamos a comienzos de siglo, con una excesiva, trágica y elegante recreación de época sobre un episodio de la historia de Rusia, escrita por una de las grandes plumas nacionales del siglo XIX. 

-Solo quisiera recordarte que estamos unidos por Dios y eso, sólo puede romperse con un crimen contra Dios.  Sería un pecado ayudar a destruirte. 

Gran parte de la película se rodó en los Estudios Shepperton, un lugar mítico y cinematográfico, donde se han rodado algunas de las mejores películas del siglo XX. Curiosamente cerca de la David Lean Road, cuyo nombre ya va dando pistas sobre cómo va a ser la película. Hay una sensación, compartida por crítica y público, de que todos los dramas de época terminan pareciéndose. Este estigma debió acompañar al director de esta nueva recreación, el británico Joe Wright (Expiación) a lo largo de su carrera. 

-Hace mucho que conoce al conde Vronsky?

-Es un apuesto oficial de caballería.

Tom Stoppard (El Imperio del Sol) escribe el guión y Jude Law y Aaron Johnson forman con la actriz protagonista, el trío principal del reparto: es decir, Anna, Alexei -su marido- y el conde Vronsky, su amante. 

Una propuesta novedosa.

Sin embargo se ha querido hacer una versión completamente novedosa de la historia, tomando como punto de arranque la obra El baile de Natacha (Orlando Figes), tomándose la esencia, pero recreándola en solo un escenario: un teatro. El director lo justificaba así: "En este ensayo se dice que la alta aristocracia rusa vivía como si estuviera en un escenario y todo fuera una función. Eran los protagonistas de una farsa. Anna juega el papel de esposa hasta que conoce al conde Vronsky, pero todo el mundo a su alrededor sigue jugando su mismo papel. Eso me hizo pensar en situar la película en un teatro. En una época, cuya aistocracia hablaban en ruso con sus sirvientes y entre ellos,  en italiano, francés o inglés. Pero el teatro puede ser elástico: una puerta lleva a un campo, otra a un laberinto...".  

La película de Wright cuenta con una serie de largos planos secuencias, con amplios movimientos de cámara y una notabilísima puesta de escena y vestuario. El mejor exponente lo representa la escena del baile (escena que parece no faltar en ninguna película de época), brillantemente rodada gracias a las cámaras instaladas entre las ropas de los bailarines y que representa e forma simbólica la estética defendida por el director: entre la pareja formada por Anna y el conde Vronsky, y el público anquilosado. 

-Esto debe acabar, si de verdad me quiere, deberá devolverme la paz.

 -No puede haber paz para nosotros, solo sufrimiento o la mayor felicidad. 

De hecho, Joe Wright transita por un estilo más que conocido. Repite con la actriz protagonista que no solo pondría rostro a sus anteriores películas de época (recordemos el caso de Expiación), sino que protagonizó un anuncio que el mismo Wrigt realizó para la casa Chanel, sin olvidarse -por supuesto- de su aire clásico. 

Karenina: ¿personaje trágico posmoderno? 

-Me casé con dieciocho años pero no fue por amor. 

Anna Karenina representa una de las referencias feministas, por ser una figura líbre y trágica de la literatura, dispuesta a afrontar los prejuicios de una época tan conservadora como la del siglo XIX. Pero nadie diría que represente el modelo de mujer que las feministas defienden en la actualidad. Este es uno de los handicaps de la película, no se acerca a los problemas actuales. Anna es una mujer elegante y hermosa representante de la aristocracia, enamorada de un prototipo de hombre bello. Lo que sucede es que el ideal revolucionario de aquella época no es el mismo que el de nuestro tiempo.

-Tengo que prevenirte de algo?

-¿Prevenirme?

-Tal vez tu indiscrección pueda suscitarte comentarios sobre ti.

                         

 Muchas, demasiadas Kareninas, empaña cualquier acercamiento al personaje de esta historia. Kareninas imponentes, tanto en el cine como en la televisión, han sido Vivian Leigh, Greta Garbo,  Sophie Marceau o Jacqueline Bisset. 

Más actual, y más interesante -al menos, desde la postura de este crítico- es el personaje de Alexis Karenin, interpretado por Jude Law, un personaje que representa al perfecto padre soltero.

 -¿Crees que dejaría a mi hijo a tu lado? ¡Eres una depravada! 

Junto al argumento  central, se desarrolla de forma paralela la historia de Levin (Domhnall Gleeson), el joven terrateniente que se enamora de Kitty, reflejo de la trama principal. La historia nos lleva a una época en la que el matrimonio no significaba que estuvieran enamorados, ella encontró el amor sin buscarlo. La película, supone la tercera colaboración de  Keira Knightley  con el director, tras Expiación y Orgullo y prejuicioEn esta ocasión, la actriz se mete en la piel de un personaje de gran transcendencia que sufrirá la intransigencia de una sociedad muy conservadora que no dudará en acusarla por haberse enamorado. 

-¡Qué desfachatez, exhibiéndose como una mujerzuela en sociedad!

Una apuesta musical. 

Dario Marianelli, poco conocido por los profanos -sea dicho de paso- ha creado una partitura que poco tiene que ver con la ambientación de la película. Más que referencias rusas, el ritmo de su música nos recuerda más a las Danzas húngaras de Bramhs que a la multitud de compositores rusos que destacaron en la época del propio Tolstoi. A parte de los vals, como cinta de esa época y con ambientación aristocrático, valdría la pena citarse el tema titulado "Clerks" que recuerda a un ferrocarril, uno de los leimotiv de la película. También hay una canción cantada en ruso: "The girl and the birch" y una destacada canción de cuna, que puede recorda a una caja de música: "Time in the bed".

Joe Wright en Travelling.Blog de cine. 

Expiación: El amor como motor de la historia.