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Pasada la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, para lavar conciencias por las millones de víctimas de este conflicto, se creó un sistema económico que tendría como base el utilitarismo (la creación de bienes para la comunidad) y el llamado Estado del Bienestar, promovida por la iniciativa privada y el concepto de la libre competencia. Igualmente se crearía ilusión de que este sistema crearía recursos de manera casi permanente. De ahí, el siguiente paso fue el feroz neoliberalismo de Ronald Reagan, llevando a la práctica las teorías de Milton Friedman, dogma intocable en los centros de poder. 

 - ¡Eh, no somos animales, porque no tengamos trabajo!

Las pulsiones de la política neoliberal de Margaret Tatcher fueron trasladadas a la pantalla en algunos títulos que destacaron el conflicto social, en el que encontramos a Ket Loach Lloviendo piedras o Riff - Raff.

-¿Veis esos contenedores? Pues deben estar llenos a las cuatro. Aquí manda Margaret Tatcher.

-Entendido, Margaret.

El cine actual incide el tema de la crisis económica con un sentido más frío y de documental que en la cinematografía de la Gran Depresión. Ya no se tratan de fábulas con las que mostrar los estragos de la crisis de 1929, a través del melodrama y la comedia. Pero resultan ser filmes que funcionan en torno a esquemas repetidos -teniendo en cuenta la realidad estadounidense y no de otros confines- y sobre datos y cifras que resultan incomprensibles para quien nunca haya jugado a la Bolsa o no conozca la terminología macroeconómica.  

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Sin embargo, existe una filmografía interesante, tanto en el cine de ficción como en el documental. Podríamos destacar  Inside job, expresión que se refiere a que el cataclismo vino desde dentro, hace análisis minucioso de las causas del sistema por el cual, millones de personas perdían empleos y viviendas, mientras que las élites de Wall Street se enriquecían casi como nunca.  

 - Lo que importa es hacer lo correcto.

- Lo que importa es el juego.

Con Wall Street, Oliver Stone esbozó una acertada tesis sobre la ambición a través de esta Meca financiera y del mítico Gordon Gecko; ahora su secuela Wall Street: El dinero nunca duerme, está plenamente justificada gracias a la crisis que vivimos hoy en día.   

- Cuando el Katrina llegó a Nueva Orleans en 2005, el mundo vio horrorizado un  Apherheid del desastre.

Hasta los fenómenos naturales, considerados casuales, pueden provocar que exista todo tipo de gente dispuesta a lucrarse haciendo negocio de la catástrofe. Uno de los mejores ejemplos fue el desastre de Nueva Orleans que lo utiliza Michael Winterbottom para ilustrar "la doctrina del shock", una nueva diatriba contra el capitalismo, aprovechando el sorprendente éxito de taquilla de Inside Job. De hecho, La doctrina del shock termina defendiendo una serie de catarsis necesarias para que el sistema se retomara con frescura. 

- La riqueza, que es pública y pagada por todos nosotros a través de los impuestos, pasa de los gobiernos a las empresas y a las manos más ricas de todo el mundo.

Pero más que de cifras y teorías económicas, lo que importa al ciudadano de a pié como usted o como yo, es la realidad de la calle. Y esa se cuantifica en el trabajo, el dinero que llevar a casa para mantener una familia. Así que su pérdida es la parte más dramática y real de toda esta crisis. 

-Estoy jugando al golf en el club y en pocas semanas no tendré ni para mantener a mi familia. 

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Tres ejecutivos de una gran empresa son despedidos en The company men, a pesar de esto seguramente ninguno de nosotros nos sintamos identificados con su situación, y sí con otros personajes que han tenido que aprender a vivir en la cola del paro. Nos referimos al grupo de Robert Carlyle que intentan buscarse la vida como unos stripers en Full Monty (Peter Cattaneo) y, sobre todo, los parados de Lunes al sol (Fernando León de Aranoa).

-¿Qué día es hoy?

-Lunes. 

La crisis actual está poniendo en jaque las bases del Estado del Bienestar que tanto esfuerzos y sacrificios costaron, así como la paciencia de unos sufridos ciudadanos. La gente que ve desde sus casas la destrucción laboral, la extrangulación de la economía diaria y el aumento de la miseria cotidiana que esta crisis, nuestros gobiernos, el rescate, ayuda o como queramos llamarlo, nos están llevando. Y lo hacemos como buenos españoles que somos, con el mismo talante que los protagonistas del filme de León de Aranoa, "los lunes al sol".

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