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 Rendiremos un pequeño homenaje, en nuestro estilo, a este gran actor que ha sido Paul Newman, mucho más que un galán de Hollywood. El último mito vivo que perdurará, sin duda, en sus personajes, Butch Cassidy, Eddie Felson, Harper, Henry Gondordf, el juez Roy Bean y tantos, tantos otros.

 Debutó en la televisión, en la serie de ciencia-ficción de los cincuenta Tales of Tomorrow, en el episodio Ice from Space, luego llevó a Broadway una versión musical de Picnic y en el cine apareció por primera vez en el pemplum El cáliz de plata (Victor Saville), calificado por el propio actor como la peor película de la década.

 - Marchaos de aquí inmediatamente, ¿cuándo el esclavo es el dueño de la casa en que vive?

 Su primer éxito cinematográfico sería su personaje Rocky Graciano en Marcado por el odio, un film de Robert Wise ambientado en el mundo del boxeo. Desde entonces, toda una carrera de buenos papeles, algunos fundamentales como El zurdo (Arthur Penn) en la creación de un personal Billy el niño, o en sus incursiones en la América profunda, con ese sentir del melodrama propio de los dramaturgos norteamericanos y a las órdenes de Richard Brooks, Dulce pájaro de juventud y El largo y cálido verano. Película en la que conoció a quien fue su segunda esposa, Joanne Woodward, uno de los matrimonios casi irreales en Hollywood. 

 De esta primera etapa, destaca sin embargo, La gata sobre el tejado de zinq, también bajo la dirección de Richard Brooks, otra genial adaptación literaria, en esta ocasión de Tenesse Williams. Ella, Elisabeth Taylor, está en celo; él, enfermo de remordimientos. Un matrimonio roto por una mal experiencia, una homosexualidad mal asumida. De modo que poco puede hacer ella, a pesar de su ceñida combinación, de sus roces, de su ofrecimiento para un lascivo baño conjunto:

 - No, gracias, oleríamos igual a como olerían un par de alimañas.

 De hecho, nadie ha rechazado como él. Descreído, su personaje Harper (Harper, detective privado, Jack Smith) es acosado por una víbora de cuerpo caño, necesitada de adulación:

 - Tiene usted una forma de empezar las conversaciones que las pone término, su peor defecto son sus coqueteos.

 Fue uno de los rostros principales de Éxodo (Otto Preminger), un filme sobre los orígenes del Estado de Israel; un científico acosado en plena Guerra Fría, en Cortina rasgada (Alfred Hitchcock) y un literato, en ese divertimento hitchcockiano que fue El premio. Nunca un Premio Nóbel ha sido tan atractivo y aventurero. Perseguido por unos matones, se esconde en una convención nudista, en la que nos regala una secuencia vestido con una simple toalla. Debe avisar a la policía para que esta le salve, pero, ¿cómo? Provocando con su labia de escritor.

 - Les estoy diciendo que unos hombres quieren matarme.

 Cierto, un deja vú de Con la muerte en los talones, pero, ¿importa algo?

 Encarnó a Eddie Felson, en ese magnífico retrato del fracaso que fue El buscavidas (Robert Rossen).

 - ¿Se llama Felson? ¿Eddie Felson? Tengo entendido que estaba buscándome.

 El billar es un juego que requiere buena mano, pero también buena cabeza. Ahí es dónde el impulsivo Eddie Felson tiene todas las de perder Porque el Gordo de Minnesotta sabe esperar su momento, y al final el pardillo aprende la lección.

 - No basta con tener talento, también hay que tener carácter. Bola cuatro.

 También se sentó en la silla de director en más de una ocasión, sobre todo para el lucimiento de su esposa, Joanne Woodward, también salida del prestigioso Actor´s Studio. En su primera película, Rachel, Rachel, lograba nominaciones a los Oscars para la película y la actriz.

 - Una idea estúpida, morbosa. No debo hacer sitio en mi cráneo para cosas así.

 Volvió a la dirección con Casta invencible, pero sobre todo conquistó la atención de la crítica con Los efectos de los rayos gamma sobre las margaritas, un título personal y extraño, para otro dramón con espíritu teatral a mayor gloria de su mujer. Entre sus filmes que dirigió merecería la pena citar también una de sus creaciones más personales, Harry e hijo, con la que rendía homenaje a su hijo Scott, muerto por sobredosis.

 Como actor, Paul Newman se acercó al mundo del automovilismo, una de sus grandes aficiones, en 500 millas (Jerry Goldstein), fue presidiario en la Leyenda del indomable (Stuart Rosemberg) y el pistolero Butch Cassidy en Dos hombres y un destino (George Roy Hill). En dos ocasiones retomó algún personaje que le daría fama, el de detective privado Hasrper, en Con el agua al cuello (Stuart Rosemberg), que junto a su esposa, reflexionaba sobre un matrimonio que no era el suyo.

- ¿Gozas de la vida matrimonial fuera del matrimonio?

- Mi matrimonio no funciona desde hace años.

 Y el de Eddie Felson, en El color del dinero (Martin Scorsese). Ahora, está retirado y es el maestro de un joven jugador de billar, en realidad, su propia imagen juvenil reflejada en el espejo de los años. Alguien necesitado de lecciones sobre la didáctica de tahúr y la vida, de paso.

- El gran Henry Gondorf.

Y, por supuesto, Paul Newman daría el taquillazo, al regresar junto a Roy Hill y Redford, en la obra maestra que fue El Golpe.

- Señor Show, en esta mesa se exige llevar corbata. Si no lleva le ofreceremos una.

- Que amable es, señor Lornegan.

 Capaz de sacar de quicio al ganster que planeaba estafar, por venganza:

 - ¡Me llamo Lennegan!

 ¿O acaso Lonnigen? Doyle Lonnegan, de los Lonnegan de toda la vida, un Robert Shaw pletórico que encuentra su horma en toda una tropa de estafadores. Newman volvería a las órdenes de Gerorge Roy Hill en una comedia con tema deportivo, el hockey sobre hielo, en El castañazo.

 De hecho, ha podido trabajar con las más grandes, no solo con actores de primera fila, sino con importantes cineastas. Se puso a las órdenes de John Huston (El hombre de Makintoz y El juez de la horca), Sydney Pollack (Ausencia de malicia) o Sydney Lumet (Veredicto final).

 - Por favor, Señor, dinos que es lo correcto, dinos lo que es verdad. Y no hay justicia, los ricos ganan a los pobres, que están indefensos.

 E incluso, los hermanos Cohen le dirigieron en una ocasión, El Gran Salto, interpretando al Presidente de una gran empresa, sin escrúpulos, que contrata a un pardillo a quien utilizar a su antojo.

 - Necesitamos a un nuevo presidente que cree pánico entre los accionistas.

- Un pelele.

- Un cretino al que podamos manejar.

 En sus últimos años, supo transmitir sabiduría y experiencia a sus personajes en títulos como Al caer el sol (Robert Benton) y Camino a Perdición (Sam Mendes), su última película en la gran pantalla:

 - Un hombre de honor, siempre paga sus deudas y mantiene su palabra.

 Paul Newman es John Roony, un ganster que se ve obligado a matar a su ahijado porque su vástago biológico es un incapaz. El capo tiene una docena de guardaespaldas, pero un solitario Tom, Hanks es implacable. Lluvia, fotografía de Conrad Hall y música de Thomas Newman. Los grandes mueren en silencio.

- Me alegro que lo hagas tú.