Hace un par de semanas, nos dejó otra de las grandes figuras de la industria norteamericana, uno de los cineastas más brillantes y personales del que conocemos bastante bien gracias a que fue actor antes de director. Sydney Pollack, autor de un puñado de obras maestras que están ya en nuestra memoria cinematográfica, nos enseñaba cómo hacer inolvidable una historia de amor en la sabana africana, los deslindes del terrorismo de Estado o la corrupción en el seno de un bufete de abogados.  Esto y mucho más fue Sydney Pollack, y aquí le dedicaremos un breve homenaje en nuestro estilo. 

Sydney Pollack, nieto de emigrantes ruso-judíos, comenzó su carrera en la televisión antes de introducirse en el mundo del cine de la mano de John Frankenheimer. Como también habría que dedicar una mención a su faceta de productor y actor, esta última ligada a sus orígenes; precisamente su breve aparición en Michael Clayton (Tony Gilroy) supone su última ocasión de verle frente a la cámaras. Sin embargo, serán sus películas las que hagan inmortal a este gran director que nos ha dejado recientemente. Cineasta todoterreno, pasó de la comedia al western y al thriller comercial, pero dejando algunas marcas de la casa como los amores intensos y difíciles que podían acabar en fracaso o en segundas oportunidades. Si hago memoria de esos amores bajo cuerda, salvo la excepción de La tapadera, la unión ocasión en la que Sydney Pollack abría una puerta a la reconciliación fue Tootsie. Una de las comedias más célebres y divertidas de los ochenta, en donde el actor Dustin Hoffman se travestía, como nadie, para representar a la adorable mujer del título de la película, con el propósito de recuperar a su esposa, Jessica Lange.

 - He sido mejor hombre contigo como mujer de lo que nunca había sido con una mujer como hombre. 

                                


                                                           

Sin embargo, el romance mejor contado por Pollack era Memorias de África, una de sus películas más conocidas y con su actor fetiche, Robert Refordt, como protagonista. Nadie como él para conquistar a una Meryl Streep en plena sabana africana y nadie como Sydney Pollack para acercarnos a esa escena en el aeroplano, aunque sepamos el final de la historia. Robert Redfort continuó en más de una ocasión en la estela de este cineasta, acompañándolo en esa historia perturbadora y intensamente lírica en donde los espacios abiertos y la sed de venganza trazaba una oda a la soledad y a la naturaleza, con Las aventuras de Jeremias Johnson, pero sobre todo sería su actor fetiche de sus particulares thrillers de los años sesenta como Havana.

- Escupe sobre el vicepresidente de los Estados Unidos y el New York Times encima dice que Castro es el salvador. Ya veremos quien es Castro.

Aunque su título referencial en este sentido, Los tres días del cóndor, con Robert Redfort, es significativo dentro de la temática.

 - ¿Qué es lo que hacían? ¿Qué le importa a Operaciones una edición de libros? ¿Una traducción al holandés? ¿Una traducción para Venezuela de Historias de misterio en árabe? ¿Qué demonios podían importarle? Pozos de petróleo, ¡petróleo!. 


  

Pero como director, regresó al thriller con un trasfondo judicial, en La tapadera, en donde un joven y prometedor recién licenciado en Derecho era contratado por un prestigioso bufete que ocultaba tras una imponente fachada todo una trama de corrupción y homicidios. Del que logró sacar provecho de Tom Cruise, con su mejor interpretación, en un taquillero y correcto filme, basado en un best-seller de John Grishnam. E incluso, le hemos visto en un puñado de películas, como actor,  en Maridos y mujeres de Woody Allen, El juego de Hollywood de Robert Altman, La muerte os sienta tan bien de Robert Zemeckis, Acción Civil de Steven Zaillian, e incluso en Eyes wide shut, la obra que ponía fin la carrera de otro de los grandes directores, Stanley Kubrick. 

- Feliz Navidad, es estupendo veros a los dos, muchas gracias por venir.

- No nos lo hubiéramos perdido por nada del mundo.

- Alice, deja que te mire, estás deslumbrante, y eso no se lo digo a todas.

- ¡Sí que se lo dice!. 

Como realizador, como actor e incluso productor, de películas como Los fabulosos Baker Boys y En busca de Bobby Fisher. A cada cual, su Pollack, uno de los grandes.