Es prácticamente imposible aportar algo nuevo a lo ya dicho de Ciudadano Kane, siendo el film más comentado desde que en 1941 surgiese esta obra maestra. Pero en esta fecha tan distinguida de Orson Welles resulta obligado acercarnos a este clásico.

Es uno de los milagros del séptimo arte que en 1941 a un realizador primerizo; un escritor bebedor y cínico; un director de fotografía innovador y a un grupo de actores de radio y teatro de Nueva York se les diese el control total de un estudio, la RKO.  Pero "Ciudadano Kane" es más que una gran película; se trata de una síntesis de todas las lecciones aprendidas del cine sonoro, como "Nacimiento de una nación" fue la cumbre de la época del cine mudo, y "2001", señaló el camino más allá de la narrativa.

Ciudadano Kane reunió también la experiencia que Welles tomó de su etapa de la radio para una transgresión sonora, difícil de calibrar desde nuestra perspectiva: Así vemos cómo los personajes alejados se oyen con menor volumen, e igualmente se recurre a otros trucos como los ecos, reverberaciones. En cuanto a la fotografía, se colocan las cámaras en todas las posiciones posibles, con grandes aportaciones como la profundidad de campo. Para aumentar la profundidad, Welles a menudo compone el plano en una estructura de triple: algo en el primer plano, plano medio y fondo a la vez.

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La película está llena de detalles memorables. La secuencia del mitin político. El barrido de la escena del desayuno que refleja la crisis en su matrimonio, la cámara descendiendo a través de una claraboya hacia una patética Susan Alexandre o las numerosas transiciones, entre las que destaca una simbólica, a través de un plano detalle de una hoja que contiene la vida de Kane, escrita por su tutor y que muestra fechas específicas para dirigirnos a momentos concretos de la historia.

El tiempo narrativo es otra de las grandes aportaciones de la película. Ciudadano Kane no está contado de una forma lineal sino con saltos temporales. Aparecen en la película siete partes, algunas completadas por flashbacks. 

                                                   

La muerte de Kane, que sirve de prólogo  

El noticiario. La parte de Susan Alexander.

                                     

La biblioteca Thatcher.

Berstein.                                 Leland (Joseph Cotten).

                                             

Xanadú, cerrándose la película de forma circular.

El montaje narrativo que definió Griffith en El nacimiento de una nación fue incorporado al estilo cinematográfico de Ciudadano Kane. Recordemos esa famosa escena en la que asesinaban a Lincoln con el montaje llevado a cabo en la escena de la ópera.



Dentro del laberinto de su propia estética, Ciudadano Kane desarrolla dos temas interesantes. La primera se refiere a la degradación de la personalidad privada de una figura pública, y la segunda trata el peso aplastante del materialismo. En conjunto, estos dos temas comprenden la amarga ironía de una historia sobre el sueño americano que termina en la nostalgia, la soledad y la muerte. Pero se hace una gran distinción entre el tema personal que se desarrolla verbalmente a través de los personajes, mientras que el tema materialista se desarrolla visualmente, creando un contrapunto estilístico distintivo.

A fin de cuentas, se trata de la película de un iconoclasta, un rebelde de veinticinco años que viene de fracasar en sus últimos proyectos y que se enfrenta a lo que es la vida del personaje con más poder de su época, Randolph Hearst. Pero lo cierto es que a pesar de ser una de las películas de la que siempre ha hablado bien la crítica, al espectador lo ha dejado frío. Ciudadano Kane fracasó en taquilla. Es verdad que gran parte de este fracaso –y de los posteriores obstáculos que encontraría el propio Wells en su carrera,- se debió a la reacción de Hearst. Pero habría que destacar que muchos de los grandes innovadores, y no sólo del cine, no fueron lo suficientemente comprendidos en su tiempo. A Orson Welles le afectó el que podríamos llamar como “síndrome de Prometeo”, quien padecería con su vida el haber arrebatado el fuego de los dioses para el beneficio de los hombres. Eso sí, desde entonces, Ciudadano Kane nunca ha dejado de encabezar las listas de mejores películas de la historia del cine.