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Amantes, Carmen, La pasión turca o Libertarias son algunas de las películas del recientemente fallecido Vicente Aranda, a quien homenajeamos. Un director caracterizado por su trabajo con actrices y con un marcado erotismo. En su universo cinematográfico las mujeres han tenido mucho que decir, bien a través de sus musas, Ana Belén o Victoria Abril, pero sobre todo como parte de un estilo en el cobran protagonismo las adaptaciones literarias y el aspecto sexual, pues sus películas suelen irradiar un fuerte erotismo, que a veces raya lo explícito.

Erotismo y literatura aparecían en la adaptación de La pasión turca, de Antonio Gala, en donde funde el exotismo de los escenarios de Turquía, con la odisea erótica llevada al extremo por  su personaje principal, Desi (Ana Belén). Esta misma actriz protagonizó otro de los grandes títulos de este cineasta, Libertarias, una recreación de la guerra civil española, pero vista desde la perspectiva de las mujeres que quisieron abandonar la imagen que la historia le había otorgado para tomar las armas e iniciar una revolución con el propósito de llegar a la igualdad de los sexos. Película en la que Vicente Aranda recurre a un plantel impresionante de actrices, algunas de ellas fetiches del director como Ariadna Gil y Victoria Abril.

- ¿Tu eres anarquista?

- Yo soy anarquista, espiritista y coja. Soy anarquista porque creo que el individuo es todo y el Estado, nada; espiritista, porque creo que el espíritu es todo y Dios, nada; y esto es de nacimiento.

Otro pilar de su filmografía ha sido el actor Imanol Arias, acompañándolo en algunos de sus títulos emblemáticos El amante bilingüe y sobre todo en el clásico del cine “quinqui”, basado en la historia del Lute.

En cuanto a la literatura, a parte de la citada La pasión turca, encontramos influencias de la Carmen de Prosper Merimeé, pero sobre todo de Juan Marsé.


Como lector guardo unas impagables sensaciones y una poderosa memoria de la literatura de Juan Marsé, de esa prosa lírica y evocadora que describe las viejas e imborrables heridas del alma; como espectador, encuentro el estilo cinematográfico de Aranda bastante irregular, sobre todo a la hora de destacar la relación entre ambos. Porque esa capacidad del novelista por retratar personajes y ambientes, transmitir emociones y crear tramas singulares, nunca ha sido bien correspondida en su adaptación al celuloide, o al menos esa es mi opinión. Vicente Aranda es el realizador que más veces ha llevado a la gran pantalla las obras de Marsé, pero pasando por mediocridades como La muchacha de las bragas de oro o Si te dicen que  caí

En el segundo de los relatos que adapta de su autor predilecto, el asunto es distinto porque nos acerca a la posguerra que ya Aranda había tratado en Tiempos de silencio, formando un díptico con la posguerra en Barcelona y en la disyuntiva de utilizar un idioma u otro, o los dos, aunque ambos se decantaran por el castellano. Algo que habría que tener en cuenta por la siguiente colaboración, a la hora de trasladar al celuloide El amante bilingüe.

Este último título citado sería interesante por el hecho de que Aranda quiso con ella desprenderse de su aspecto sexual, que parece haberle caído como un sambenito; de ahí que la escena erótica entre la pareja protagonista (Imanol Arias y Ornella Muti) tuviese en su origen un sentido casi paródico, pero sin lograrlo. Sobre todo cuando en el clímax de esta secuencia, daban una vuelta en el aire. Su insistencia por el universo del escritor llega a tal punto que recupera en el celuloide su última obra, para mi opinión, la más floja de su larga producción literaria: Canciones de amor en Lolita´s Club.

                             

Luna caliente. 

                                            Carmen.

                                                                                El amante bilingüe

                      

Libertarias