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En El apartamento (Billy Wilder) un donnadie que ejerce de contable en una empresa de seguros, de Nueva York parece haber encontrado el secreto infalible para ascender en su trabajo. ¿Infalible?, bueno, tiene una pequeña pega: Debe ceder su apartamento a los ejecutivos de la empresa para que sacien sus deseos junto a sus citas amorosas. El cine ha reflejado en una multitud de ocasiones tanto el prestigio por el dinero como por el desarrollo profesional y a veces, el esperpento por conseguir un ascenso en el mundo del trabajo, lo que lleva en ocasiones a las situaciones más disparatadas.

- La primera C significa Calvin, la segunda Clifford, pero todo el mundo me llama Buddy. Estoy en la compañía desde hace tres años y cobro veinticuatro dólares, con cincuenta centavos a la semana.

Una comedia genial e imperecedera a cargo del maestro Billy Wilder, aunque inclasificable dentro del género porque este director se caracterizaba precisamente por adornar sus películas con veleidades de tragedia de lo cotidiano y de un sabor agridulce entre sus personajes.

- A propósito he hablado a tu favor con Celdrick.

- ¿Con el señor Celdric?

- Se ha embarcado con nombres para un posible ascenso y le hecho notar tus grandes actitudes, se necesita de gente capacitada para ciertos cargos.

- Te espera un gran porvenir, Buddy, pero tienes poco licor en casa.

Sin embargo, al mismo tiempo que escala en su mundo laboral, su dignidad va deteriorándose.

- ¿Qué le pasa?

- El espejo, está roto.

- Sí lo sé, y no me disgusta, así es como veo yo. 

La historia que se cuenta tomó como base un relato que había escrito Noël Coward; texto que influyó en la película de David Niven, Breve encuentro y que a su vez, sirvió de inspiración para el film de Billy Wilder. Tras esta presentación, añadimos el análisis audiocomentado de El apartamento. (Aviso, cuenta con importantes spoilers).