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Andrea Di Stefano -actor italiano que había participado en El príncipe de Homburg (Marco Bellocchio) y en El fantasma de la ópera (Dario Argento)- debuta en la dirección y como guionista en un film sobre uno de los personajes más controvertidos a finales del siglo XX, el narcotraficante Pablo Escobar, personaje que logró reunir a tantos fervientes admiradores como detractores en su carrera criminal por el control del tráfico de la cocaína. Pero como película decepcionará, seguramente, a aquellos que busquen un film al estilo de biopic hollywoodiense marcado por los excesos y la violencia de este célebre narcotraficante colombiano. Su director, nos muestra un retrato familiar y cercano a su pueblo de quién fue el gran capo de la coca en Medellín y Bogotá, interpretado por Benicio del Toro.

En muchos aspectos, el cine actual es revisionista. Se revisan géneros, temáticas y estéticas, se recuerdan grandes clásicos y episodios de la historia, a través de personajes reales controvertidos, como el que interpretó a las órdenes de Steven Sorderberg, en aquel díptico sobre la vida de Ernesto Guevara, Che: El argentino y Che: Guerrilla.

-¿Sabes quién murió en este coche? Clyde Barrow y Bonnie Parker, Bonnie y Clyde.

El retrato del diablo.

Parecerá una obviedad: no es la primera película en la que se recrea una visión ficticia de personajes reales. Destacando dos apuestas diferentes, podría recordar El cartero y Pablo Neruda (Michael Radford), sobre el célebre poeta chileno, y Billy Bathgate (Robert Benton), centrada en el mafioso Dutch Schultz. Tampoco es el primer film en donde un “occidental” descubre el infierno en lo que parecía un paraíso exótico. Eso mismo sucedía al escocés que fue a Uganda con el deseo de conocer el país, para terminar intimando con el dictador y la violencia en torno aquel controvertido personaje (El último rey de Escocia).

Algo parecido sucede con el personaje principal de Escobar: Paradise Lost, Nick, un mochilero canadiense que en Colombia, conocerá a una chica, de quién se enamorará, sin saber que es la sobrina de Escobar, quién idealizaba la figura de su tío, como sucedía con la mitad del país.

-¿Cómo ganó tanto dinero tu tío?

-Con la cocaína, es uno de los mayores productores del mundo. Pero parte de ese dinero se lo da a los pobres.

-Es como Robin Hood.

-Es Robin Hood.

En su momento muchos pensaban que Escobar era un héroe para el pueblo más humilde, una especie de Robin Hood. Es un acierto, por parte del director, ese retrato ambiguo sobre Pablo Escobar que, mantuvo una “relación bipolar con Colombia”. Es verdad que construyó muchas obras benéficas para los pobres, campos de futbol, o un barrio entero llamado "Medellín sin tugurios", pero también es cierto que impuso la ley de "plata o plomo", por la que muchos miembros del gobierno, policía y militares colombianos o aceptaban la "plata" (dinero) o les caía una lluvia de "plomo" (balazos).

Hay una multitud de detalles que se inspiran en los sucesos verídicos de Escobar como otros que dan un mayor calado dramático a la historia. El contundente plano final en donde Nick y su hermano Dylan se encuentran en la playa soñada que, sin embargo, será el inicio de las ilusiones perdidas, es la primera secuencia a destacar. La otra es la amenaza de Escobar al propio Dios a través de un sacerdote estupefacto, que había mediado con el Gobierno en su entrega a la justicia. Como conclusión, reseñar la primera y última conversación entre Escobar y Nick, una de noche y presencial, mientras que la otra, de día, y vía telefónica.