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Vimos a Carmina Barrios por primera vez -como protagonista absoluta, además de madre del director- en Carmina y Revienta, un film insólito -el último fenómeno dentro del cine español, en el que debutaba en la dirección el actor cómico Paco León, popular por su participación en la serie Aída-. ¿Quién ha dicho que Luisma sea tonto? Película que transitaba por el retrato de una mujer, con un peculiar código de conducta a medio camino entre la marginalidad y la irreverencia, algo malhablada y con poca vergüenza. Una historia construida a base de anécdotas, sin un guión poderoso como apoyo, y que tenía en la frescura y espontaneidad del formato de falso documental como su forma de expresión.

-Me llamo Carmina, tengo cincuenta y ocho años y mi primer cigarro lo fumé con siete años.

Paco León sacó provecho de su propia madre, Carmina Barrios para interpretarse así mismo, a través de un guión establecido compartiendo, con otros célebres casos, la dificultad de separar al personaje de la persona que lo interpreta. Alguien que como personaje es maleducada, manipuladora e irreverente pero, a pesar de todo, encantadora.

-Me abro la cabeza, digo que has sido tú y te busco una ruina.

-Vamos a tranquilizarnos.

-¡Me cago en tus muertos! Mira.

Por otra parte, merece la pena detenernos en María León, actriz que encarna el papel de hija de Carmina Barrios, como en la vida real.

-Me llamo María, tengo 22 años y no he estudiado ná.

 Cinco horas con Mario.

-Hoy viernes, sábado, domingo y lunes. Es el lunes cuando a tu padre le ingresan la paga extraordinaria. Si damos parte ahora mismo no la cobramos.

-¿Mamá tú estás bien de la cabeza?

En Carmina y Amen se reflexiona sobre el tema de la muerte, sin abandonar el terreno de la comedia negra.

-Fue cuando más me gustaste, con las babuchas caminando por el bar, los pantalones caídos, la camisa fuera, la tiza en la oreja y ahí fue cuando me hizo el estómago buuuff y dije: "Este es el mío".

Pero la sombra de la realidad más esperpéntica aparece en esa imagen de una comunidad de vecinas, que se reunían entre ellas para contarse las penas; no por casualidad, Carmina tiene un pájaro al que llama Bárcenas.

-Es que llevamos un año que ha sido malo para todo el mundo, para el más pobre, para el más rico. Hasta para la realeza. Ha sido un año annus horribilis. Fíjate en la pobre Sofía.

-Mira el duro año que llevo yo, que ya voy por tres entierros.

Sigue el humor puramente andaluz, con momentos destacados como el encuentro entre Yolanda Ramos con Carmina (Yo he comido coño, Carmina…) o la secuencia del entierro, inspirada en el videoartista Bill Viola y rodado con una cámara especial, la Phantom, que provoca máxima lentitud e impresionante detalle. Una escena curiosa es la de Carmina en fuga hacia el horizonte, al ritmo de My way de Nina Simone.

Al final para “combinar cosas tan antitéticas como la comedia y el drama, la improvisación y lo textual, el documental y la ficción, lo profesional y lo amateur. Así es la vida, una confusión, una mezcla. En la vida no hay géneros”. En definitiva, Carmina y Amén.

-¿Me quieres mirar a la cara? Mírame a la cara, mamá.

-Mira María yo no miento nunca, yo cuando digo una cosa se convierte en verdad y Amen.

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Carmina y Amén, nueva obra de Paco León

 ’Carmina y amén’

’Carmina y amén’