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Celebramos el cincuenta aniversario del giallo, con uno de los ejemplos que menos cumple con las reglas del género aunque, personalmente, sean uno de mis favoritos de este estilo. Rompedor, original e incorrectamente político. También es un título soberbio pero no valorado por todo el público.

L´assasino ha riservato nove poltrone (Giusseppe Benati. 1974) es un giallo, menor según muchas opiniones, y raro dentro de las reglas genéricas. Es una película que parece ajustarse más a un film de terror, de categoría gótica, antes que un auténtico giallo, pero eso mismo ya sucedía en otro título del género: La casa dalle finestra che ridondo/La casa de las ventanas que ríen (Pupi Avati, 1976). Ambos, dos giallos sobresalientes que rompen las convenciones genéricas, a pesar de que estas estén presentes de una forma u otra.

Otro punto en común es la ambientación artística y el peso del pasado a modo de leyenda. Si el film de Pupi Avati girabA en torno a un pintor y unos frescos, la película que analizamos se acerca al mundo del teatro y de la operística. El asesino ha reservado nueve butacas reúne a un grupo de amigos y parientes para celebrar el cumpleaños de uno de los protagonistas, Patrick Davenant (Chris Avram), en un viejo teatro situado dentro del palacio familiar, del cual se ven imposibilitados de huir e irán muriendo uno a uno. Arranque (y algún otro detalle interesante) que nos lo relaciona con Tu eres el siguiente.

                        L’assassino ha riservato nove poltrone

                               

En este punto se puede pensar en Diez Negritos, de Agatha Christie, aunque más allá de la coincidencia temática (en ambas se van eliminando a los personajes en un espacio claustrofóbico) no tienen nada más en común. Sobre todo por la atmósfera de horror, que podría recordar a las películas góticas de la Hammer. Hay una ambientación muy cuidada, que marca el propio relato. Desde que ponen los pies en el palacio, la ambientación contemporánea se  diluye por una propia del gotic tale. El teatro y sus bambalinas, abandonadas y polvorientas; desvanes y guardarropías, e incluso unos pasadizos y unas tumbas no faltan en la película.

Todo eso para revivir un acontecimiento que pasó cien años atrás a la historia. La idea de la repetición cíclica de un suceso extraordinario, -en los cuales un antepasado del personaje citado de Patrick Davenant, se reunió con unos familiares y unos amigos, que tenían intención de matarle- dota a la película de un aire fantástico e incluso de pesadilla, que nos hará recordar un film, más o menos reciente:

También podemos observar un detalle que podría haber tomado prestado Wes Craven, de esta película, para una de las secuelas de Scream. No recuerdo bien si en la segunda o la tercera parte, el personaje de Neve Campbell ensaya un drama griego, en el cual, unos jóvenes enmascarados van a apuñalarla, entre quienes distinguimos a su rival en la saga “el fantasma”. En la película de Bennati, una de las invitadas, la actriz Kim (Janet Agren) ensaya el “Romeo y Julieta” de Shakespeare, siendo apuñalada en el momento en el que simula el suicidio de su personaje.

                                   L’assassino ha riservato nove poltrone

Como vemos, la película tiene un tratamiento atmosférico, un alejamiento de la realidad y la presencia de una “leyenda” que le pueda alejar de las convenciones genéricas, por un moderno cuento gótico, pero en su esencia es puro giallo. Una vez llegado aquí, espero que se me permita recurrir a un ejemplo. La búsqueda de la inspiración en el arte está presente en el más importante de los realizadores de este estilo: Darío Argento. Sus héroes son artistas. Lo vemos en el pianista Marcus Daly (Proffondo Rosso) o el escritor Sam Dalmas de El pájaro de las plumas de cristal. E igualmente, aparece el sexo y el sadismo en los asesinatos, con una vinculación entre lo sexual y la muerte. Esto se observa en la forma de matar a una pareja de lesbianas: a una de ellas, el asesino la apuñala –una y otra vez- en la vagina.

Lo peor, sin duda, son dos momentos erótico-festivos, con desnudos a tutiplén como sucedía en otras muchísimas películas italianas de la época. Muchos que la vieron seguramente se echaron atrás por este despliegue de charcutería sexual, pero se debería entender que fue el año de Emmanuelle y muchos fueron los productores que quisieron sacar tajada de su éxito.