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Hay quienes nos solemos  alarmar por cosas que se nos escapan de la razón: ¿Está  Hollywood falto de ideas y por eso se lanza a versionar todo tipo de películas, ya sean clásicas, europeas o asiáticas?  Llega Oldboy, dirigida por Spike Lee, una película que puede resultar interesante, si no has visto la original.

-El cadáver de Donna Hawthorne ha sido descubierto y el principal sospechoso es Joe Doucett, el ex  marido de la víctima y padre de la hija superviviente.

 Joe Doucett (Josh Brolin) es secuestrado durante veinte años. Cuando por fin lo liberan, se lanza a la búsqueda de los responsables, para terminar descubriendo que sigue estando en el centro de una conspiración.  El proyecto americano estuvo en liza durante más de cinco años y tuvo como primera propuesta a Steven Spielberg y a Will Smith como realizador y protagonista, respectivamente, antes de caer en manos de Spike Lee como director y a Josh Brolin, con el personaje del vengador que en su día fue interpretado por Choi Min-sik. Ahí llegan las primeras dudas: ¿Por qué Spike Lee se atreve con dicho proyecto tan alejado de lo que forma el grueso de su cine? Sobre todo, teniendo en cuenta que no había dirigido ninguna película desde hace una década, desde Plan oculto: otra película –dicho sea de paso- también alejada de sus parámetros cinematográficos.

¿El fin de una era?

Parecía poco probable que este tipo de películas se cruzase en la carrera de Spike Lee, cineasta que durante las dos últimas décadas ha dirigido su atención a los barrios bajos neoyorquinos. Pero que ha sufrido, al igual que a otros directores de renombre –Oliver Stone, Kenneth Branagh o Steven Sorderberg- un proceso de reclusión después de intentar revolucionar el lenguaje cinematográfico y fracasar, por la tremenda marea del cine mainstream. Podemos recordar que Kenneth Branangh fue, en su momento, el gran amante de las letras de Shakespeare y que terminó haciendo films sobre superhéroes: “Thor” y una de acción  al estilo “Jack Ryan” o el caso de Steven Sorderberg de quién no queda nada del entusiasmo indie de sus primeras películas: “Sexo, mentiras y cintas de video”, con su taquillera saga de Ocean´s y sus últimos trabajos que ni siquiera han podido contar con el apoyo de una productora: la muy interesante Behind of Candelabra.

El mismo panorama de “juguete roto” es el que está viviendo Spike Lee, relegado a tv movies y miniseries, y en el mejor de los casos, a encargos como Plan oculto, demostrando lo difícil que es esta profesión.

 ¿Remake o reinterpretación?

Creo que da casi vergüenza ajena tener que recodar a Lee que se trata de un remake en toda regla, a pesar de que al director le moleste que Oldboy sea considerada como tal, y no una reinterpretación. No ayuda a la opinión de Spike Lee, sobre su película, la presencia en el guión de Mark Protosevitch, auténtico especialista en escribir nuevas versiones como atestiguan –Soy leyenda (Fancis Lwarence) y Poseidón (Wolfgam Petersem-). Ahora bien, ¿por qué tendría que pedir disculpas? Una parte de la crítica lo ha destacado y parece olvidar que Park Chan Wook filmaba Stoker, una “reinterpretación” del estilo de Alfred Hitchcock y de una de sus películas: La sombra de una duda. O que incluso, Old Boy era un remedo del estilo de Quentin Tarantino. Lo que llama la atención, es su nueva película conociendo la trayectoria del cineasta de Atlanta, criado cinematográficamente en Nueva York.

-Me importa un carajo lo que diga Spike, Tarantino tenía razón, el negro es sólo una palabra. Y si el lo usaba tan a menudo, ¿por qué yo no?

-Yo preferiría que no lo utilizaras ante mi presencia.

También sorprende por las declaraciones que ha vertido a lo largo de los años contra el cine de Tarantino, lo que hace mucho más extraño aún su interés por Old boy, película que fue premiada en el Festival de Cannes  -con un jurado presidido por el bueno de Quentin-, siendo bien conocida la admiración que Tarantino siente por Park Chan Wook.

Sin importar el motivo por el que Spike Lee decidió embarcarse en este proyecto, la verdad es que la cosa no le ha ido del todo  bien, aunque siendo justos si hay ciertos detalles muy suyos, por ejemplo, la participación de Samuel L. Jackson. Es cierto que han estado distanciados, convirtiéndose en uno de los actores fetiches de Tarantino y llegando a discutir sobre la película Djiango Unchained, pero Spike Lee fue uno de los cineastas que catapultaron al actor en films como  Haz lo que debas o Aulas turbulentas.

-Cuando me despierto me han cortado el pelo, no me gusta el estilo. También me han cambiado de ropa y de habitación.

                                               

Old Boy comenzaba con una idea totalmente innovadora con un agresor  -el protagonista- agarrando a un individuo, que pensaba lanzar al vacío, al menos el tiempo suficiente como para contarle lo que sabía de su pasado. Se trata de un hombre cualquiera a quien le confinaron en una habitación durante quince años y sin motivos aparentes. Más tarde, sería liberado, con lo que se produce la búsqueda de sus captores, para calmar su sed de respuestas y venganza.

Aquella historia estuvo inspirada por el manga de Tsuchiya Garon y Minegishi Nobuaki y que, a su vez, representaba una actualización de la clásica novela de Alejandro Dumás “El conde de Montecristo”. Formando parte de una trilogía, junto con Sympathy for Mr. Vengance y Simpathy for Lady Vengance.

-¿No soy el monstruo que esperabas encontrar? Pero no te podré responder si haces eso, perderías quince años de curiosidad.

Acción y suspense rodada de una forma tan novedosa que lograría la admiración de la crítica y público internacional. Pero Park Chan-wook planteaba cuestiones filosóficas, por lo que la película transcendía por su calado reflexivo, inédito.

-Ríe y el mundo entero reirá contigo, llora y lo harás solo.                  

La diferencia es que Old Boy, sin llegar a ser una obra maestra, si es una de las más destacadas películas del cine coreano contemporáneo; cine en boga en los últimos años. De hecho, el estilo que creó el director en la  película ha sido imitado por otros realizadores sudcoreanos, sin la misma proyección y algo más que olvidables. En el caso del film de Spike Lee, si no fuera por el trabajo de sus dos actores principales –Josh Brolin y Elisabeth Olsen-, la película  pasaría desapercibida por ser lo que es: una mediocre reinterpretación de un título clásico, sobre todo por su original tratamiento visual y los mil y un detalles que vertió Park Chan-Wook en la película y que desaparecen en su remake americano.   Spike Lee coge la misma historia y casi los mismos planos, pero nos lo pasa vacío de contenido, convirtiéndola en una película de género, sin más pretensiones; de forma similar a ese film de robos que fue Plan oculto.

-Mi colega me dice que te forras o la palmas. Te dan un millón de puntos por robar un banco.

-¿Y eso te parece guay?

-Eh tío, que tu también estás dando un palo.

Si no conocéis ambas películas, juzguen si se trata de un remake o reinterpretación, por estas parejas de fotogramas tomadas como ejemplo.