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Con su estilo tan suyo, estos hermanos de Minnesota –Joel y Ethan Coen- han ido revisando los distintos géneros y formatos narrativos propios del cine americano, a lo largo de su filmografía. Algunos títulos ya forman parte de ese imaginario colectivo que es el cine, el personaje de El Nota, los paisajes nevados de Fargo, el silencioso barbero Ed o la epopeya entre Homero y Preston Sturges que fue Oh brother!. Algunos críticos se han referido a una gran obra maestra (me refiero a Fargo) para luego dedicarse a  jugar a ser realizadores.  En absoluto, es cine de muchos quilates y de una personalísima entidad, en donde la filosofía del absurdo,  la visión existencialista de Albert Camus y la música (en esta ocasión, la música folk), tienen mucho que ver. 

-Eres músico, ¿no? ¿Qué tocas?

-Folk.

-Eso no es música.

A propósito de Llewyn Davis es una película menor en su filmografía, más próxima a El hombre que nunca estuvo allí –por ejemplo- que de No es país para viejos. E igualmente un film muy clásico, nada que ver con El gran Lewobsky. Su protagonista es un cantante folk que lo encontramos tocando algunas noches en un bar, durmiendo en apartamentos de amigos o en algún estudio de grabación.  Y sobre todo  es un antihéroe que no tiene nada que ver con los grandes perdedores representados en la cultura americana, en general, y el cine, en concreto: no son personajes que se autocompadecen como sucede con ese inmensa pareja de  Joe Buck y  “Ratzzo”, interpretado por  Jon Voigt y Dustin Hoffman, en la genial Cowboy de medianoche, por poner un ejemplo.

A propósito de Camus.

Como el Señor Meursault, de El extranjero, -primera novela de Camus- los personajes de los Coen son unos solitarios,  a quienes la realidad les resulta absurda e indiferente, a lo que responden con pasividad frente a todo y todos. Pero también se relaciona con Camus, por su acercamiento al mito de Sísifo,  que influyó en esta película, del mismo modo que el Ulises de Homero aparecía en la América de la Depresión, en Oh Brother. No sólo había tomado la estructura cíclica del mito griego, sino sobre todo su similar castigo de no alcanzar el triunfo, a pesar de haber mordido el fruto del éxito.

En esta ocasión, se trata de uno de los músicos folk que quisieron ser Bob Dylan, en el Nueva York de los años sesenta y no lo consiguieron. Un personaje que, bajo la batuta de los Coen, busca calor humano o un golpe de suerte que le aleje de los garitos cargados de humo, para formar parte de ese catálogo de perdedores memorables de su filmografía  

-Déjeme que le explique una cosa, yo no soy Jeff Lebowsky, usted es Jeff Lebowsky, yo soy el Nota.

Por compartir el mismo gusto por la música, aunque ambientada en otra época, la divertida Oh brother!

-¡Muchachos, eso sí que es cantar y tocar como Dios manda!

Por compartir un sentido kafkiano y por encontrarnos con un personaje obsesionado por conseguir el éxito,  con Barton Fink.

-Estoy sentado ante el público, se apagan las luces y aparece nuestro logotipo.

 La música como leit motiv.

-Si no es nuevo y nunca envejece, entonces, es una canción folk.

Un grupo de jóvenes se reunían en un bar de Whashington Square (Greenwich Village) para tocar viejas canciones. Esta es la idea de la que surgió la película que está conducida por la música e inspirada en la autobiografía de Dave Van Ronk “The mayor of McDonalds Street”, siendo Llewyn Davies un alter ego pasado por el tamiz  de los Coen y de La odisea. La obra de Homero es una de las favoritas de estos cineastas a la que dedicaron una reinterpretación en Oh Brother!, mientras que en Inside Llewyn Davies, vemos a una especie de Ulises en viaje hacia ninguna parte en las calles de Nueva York (y con gato a cuesta).

-Explícame lo del gato.

-¿Cómo se llama?

-No lo sé. Se escapó. Es el gato de los Gorfein, fui detrás de él, se cerró la puerta y no tengo las llaves.

El personaje principal está interpretado por Oscar Isaak, quién será recordador por ser el Oreste de la película de Alejandro Amenábar, Ágora.

-Yo me he consagrado a la música, con la esperanza de encontrar consuelo en la armonía de sus sonidos.

Por la película, circulan todo tipo de personajes: Los Gorfein (Ethan Phillips y Robin Barlett), -la pareja que le acoge en su apartamento y de quienes pierde el gato, iniciando así el deambular del personaje-; o un viejo heroinómano (John Goodman). Pero como en todo film de corte musical, no faltan cantantes: el dúo formado por Jean (Carey Mulligan) y Jim (Justin Timberlake), e incluso la figura del productor musical (Bud Grossman), interpretado por F. Murray Abraham, cuyo personaje recuerda al productor Albert Grossman.

-Antes tenía un compañero, se tiró desde el puente George.

-¿El puente George? ¡Hay que tirarse desde el puente de Brooklyn! O al menos eso dice la canción.

De por medio, la música se desliza por unas secuencias en donde marca la puesta de escena.

Como hemos dicho, Inside Llewyn Davies cuenta con una estructura cíclica. Comienza y termina en el Galight Café, donde el personaje canta en directo el tema “Hang Me, Oh Hang Me”, entre velas y humo. La música, seleccionada por T-Bone Burnett en su cuarta colaboración con Los Cohen, marca momentos muy intensos de la película: La canción “Fare three well” acompañando su relación con Jean (Carey Mulligan) o la interpretación de “The Death of Queen Jane”, guitarra en mano, ante el personaje de Murray Abraham.

-Toca algo para mí. Toca algo de Inside Llewyn Davies.

En una de las últimas escenas, aparece en el local frecuentado por Davies un joven músico que toca “Farewell”: Bob Dylan. Parecía cuestión de tiempo que esta pareja de cineastas dirigieran su mirada hacia Bob Dylan, una de las grandes celebridades de origen judío de Minnesotta, como los hermanos Coen. En la película, estamos ante la despedida del personaje principal quien asiste al inicio de quién estaría destinado a presidir el trono de la música folk, y los hermanos Coen lo presentan recordando unos planos de la película Las pandillas del Bronx (Phillip Kauffman), en cuyo film también encontramos a un grupo atento a la figura lejana del propio Bob Dylan.