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No es la primera vez que vemos en pantalla el deseo de riquezas inagotables que, a través del narcotráfico, seduce a un personaje en apariencia honrado, en esta ocasión, un abogado interpretado por Michael Fasbinder.

-Quizás, habrás pensado que ser abogado te da carta blanca para robar y que tu no lo habías aprovechado.

-Son unos ciento veinticinco kilos a mil dólares el gramo.

Su personaje vivirá en la falsa creencia de que puede mancharse las manos en un turbio asunto sin que sufra las consecuencias que genera el mundo de la droga. Rodada casi en su totalidad en España, la película nos devuelve a la frontera de México y Estados Unidos, un espacio convertido una vez más en un infierno al servicio del séptimo arte.  Centrada en el tráfico de cocaína, enviada oculta en un camión de aguas residuales, de Ciudad Juárez a Chicago, vemos cómo van perdiendo la vida algunos de los implicados de este negocio.

-Creerás que hay cosas que esa gente es incapaz de hacer. No la hay.

Tanto real como metafórica, la frontera mexicana-estadounidense nos descubren que la vida y lo que consideramos como la “civilización”, carecen de moralidad, dónde encontramos muchos de los crímenes más atroces por la concomitancia de la impunidad que los acompaña. En este sentido, la obra de McCarthy remite al mundo de la violencia y no sólo su llamada “Trilogía de la Frontera”: (“Todos los caballos bellos”, “En la frontera” y “Ciudades de la llanura”); “Meridiano de sangre” e incluso la celebrada En la carretera.

-Cuando te metiste en un lío, intenté apelar a tu codicia hace dos años y ni caso. Ahora ya es tarde. Ya es tarde.

La fórmula del éxito.

El consejero es una película que no ha sabido aprovechar los sobresalientes nombres propios que participan en él, como si esto fuese garantía de éxito. ¿Se acuerdan de la película "Batalla de Seattle"? Seguramente no. En el equipo estaba lo más granado del cine europeo, al servicio del debut cinematográfico de Stuart Toswend, al fin y al cabo, marido de Charlize Theron, solvente actriz protagonista. La película pasó de puntillas por la taquilla y recibió muy malas críticas. 

A El consejero le sucede algo parecido, no ha contado con el apoyo ni del público ni de la crítica, a pesar del altísimo nivel del equipo. Escribe el libreto un escritor de prestigio, con Premio Pulitzer, Corman McCarthy, cuya obra No es país para viejos hizo ganar 4 Oscars a la película de los hermanos Cohen.

-No he apostado nada.

-Sí, lo ha hecho.  Se ha apostado usted la vida, pero usted no lo sabía. 

 Lo dirige un director Ridley Scott, quien ha tocado todos los palos cinematográficos, nominado al Oscar en tres ocasiones y con veintidós películas que han recaudado más de mil millones de dólares en taquilla,  algunas de ellas obras maestras. Y un reparto de estrellas, grandes actores con mucho gancho comercial, entre los que destacamos a Brad Pitt, Michael Fasbinder e incluso a Javier Bardem.

Entonces, ¿por qué la película no termina de funcionar?

A Corman McCarthy, autor del guión, se le responsabiliza de una buena parte del resultado logrado por la película. A fin de cuentas también es el Productor ejecutivo de El consejero y sus personajes gastan unos diálogos pretenciosos y demasiado literarios, en opinión del respetable. Es posible que el guión escrito por McCarthy no fuera necesario de usar un lenguaje tan grandilocuente, pero el exceso de literatura no es lo peor del filme, porque esos diálogos son igualmente soberbios en su mayoría.

-La vida, bajo ningún concepto va a volver a atrás, pero para aquellos que están viviendo los últimos días de su mundo, la muerte adquiere una gran sencillez.

El argumento podría resultar bastante complejo. Sin entrar en demasiados detalles, es un viaje a los infiernos de un abogado que cree ser más listo que nadie, enriquecerse a costa del narcotráfico y salir indemne. A su alrededor aparecen una multitud de personajes, algunos no muy bien definidos: el interpretado por Brad Pitt, el intermediario, quién aconseja al personaje de Fasbinder del lucrativo pero peligroso camino que iba a iniciar.  

-Tal vez debo decirte lo que Michey Rourke le dijo a ese tío, esa es mi recomendación final, abogado, no lo hagas.

O la mujer del protagonista (Penélope Cruz) con quien mantiene una ardorosa relación.  

-Quería que metieras la mano en mi vestido.

-No llevas ningún vestido.

Un personaje de poquísimo peso en pantalla, pero transcendental en la conciencia de El consejero, como la pareja de traficantes que dirigen el negocio, interpretados por Javier Bardem y Cameron Díaz, quien encarna una especie de femme fatale de los tiempos modernos, protagonista de una escena masturbatoria que quedará en el recuerdo del espectador.

-Las mujeres listas me vuelven loco, pero son un hobby demasiado caro.

El personaje de Cameron Díaz (Malinka) es uno de los más interesantes de la película, una mujer de físico felino, con un impresionante tatuaje, a lo largo del hombro hasta el muslo- y con una destacada relación con los depredares. Atención a una de las últimas secuencias del filme, en la que cena en Londres con su banquero, tras ordenar la muerte de algunos personajes de la historia.

 Más allá de las interpretaciones, la película decae por el contraste estilístico propuesto tanto por Ridley Scott como por su director de fotografía Darius Wolski. Lo vemos en la fotografía, dominada por unos filtros anaranjados para mostrarnos los exteriores del desierto de Chihuahua, los colores saturados de la mansión de Reiker (Bardem), el ambiente del despacho del tasador de diamantes (Bruno Gantz)  o el enorme contraste entre el mundo limpio del “consejero” y esa sucia realidad del mundo de la frontera, rodado casi a modo de documental.