20131120002743-blue-jasmine-la-nueva-pelicula-de-woody-allen-noticia-main-landscape.jpg

Se suele destacar la longevidad de Manoel de Oliveira o de Clint Eastwood, pero Woody Allen con sus 77 tampoco está tan mal; e igualmente solemos remarcar su incontinencia fílmica pero con película anual, más o menos, también están el veterano Eastwood e incluso otros menos conocidos como el japonés Yoji Yamada. Entre otras cosas, le achacan al genial Woody Allen sus preferencias temáticas que suele desarrollar en todas sus películas y hay quienes no le perdonan su turbia vida, más allá de lo puramente cinematográfico; pero año tras año el realizador neoyorquino vuelve con una de las mejores citas de la temporadas y sus incondicionales sucumben a su cine.

Con 40 películas como director en los últimos 40 años de carrera, Allen, es un realizador tan prolífico como reverenciado o criticado. En su último filme, Blue Jasmine, deja a un lado la ligereza de su cine más reciente, por una crítica social a través de una mujer que lo ha tenido todo (Cate Blanchett) —parte de la cúspide de la élite económica neoyorquina—, para terminar viendo desaparecer su mundo de riquezas y privilegios cuando su marido (Alec Baldwin) es detenido por fraude. Una historia que podría remitir a Ruth Madoff, esposa de Bernard Madoff, protagonista del mayor fraude en la historia de EE UU, uno de los orígenes de la crisis que asola parte de Occidente.

Se trata de un viaje en caída libre, que traspasa clases sociales, de Jasmine, personaje que empieza a oler a Oscar, viuda tras el suicidio de su marido, un corrupto agente de bolsa, hace un viaje en caída libre de la opulencia de Nueva York al humilde San Francisco, donde le acoge su hermana, instalada entra la clase trabajadora. Del oropel baja a la arena de una cruda realidad, con un descenso que traspasa clases sociales.

-Me he gastado hasta el último centavo.

Una de las primeras referencias sería la Blanche DuBois de Un tranvía llamado Deseo; como ya han establecido mayoritariamente la crítica norteamericana. Blanche es un personaje que la propia Cate Blanchett conocía muy bien, al haberla interpretado sobre los escenarios. Como vemos, el cuarteto que se forma en el filme de Woody Allen es un fiel reflejo de la obra de Tennessee Williams, magistralmente adaptada al cine por Elia Kazan.

-Ansiedad, pesadilla y una crisis nerviosa, hay un límite de traumas soportables antes de que una salga a la calle y empiece a pegar gritos.

Regresa a casa después de una larga y próspera estancia en Europa, con película mejores que otras, por su supuesto pero una buena muestra de la longeva vitalidad del realizador. Testimonio de ello fue Match Point –su primer título en su periplo europeo-, llevando su cine a Londres junto a otras películas (Scoop, El sueño de Casandra y Conocerás al hombre de tu vida). Luego pasaría a otras grandes ciudades europeas: Barcelona (Vicky, Cristina, Barcelona), París (Midnigth in Paris) y Roma (A Roma con amor).

-En un partido hay momentos de gran envergadura, en los cuales la bola puede seguir hacia delante y ganas o no lo haces, y pierdes.

De las citadas, la presente película guarda una mayor relación con Match Point, que mantenía también unas diferencias sociales entre sus personajes, marcados igualmente por el dinero y la codicia. Así nos presenta Woody Allen el conflicto entre las dos hermanas, Jasmine, dispuesta a todo por mantener intacto su glamour y su estilo de vida aristocrático, y Ginger, quién mantiene una vida tortuosa precisamente no por el dinero. Lo vemos en el personaje del rudo mecánico (Chili) con quien Ginger mantiene una relación, mientras que Jasmine se mantendrá junto a un diplomático rico y de porte aristocrático (Dwight, Peter Sarsgaard).

-Vente conmigo a Viena, vivimos allí un par de años y te enseño a bailar el vals.

Pero por quedarnos con algo de la película, sería la inmensa interpretación de Cate Blanchett, sumándose así a otras actrices que pusieron rostros a personajes de Woody Allen: Dianne Wiest (Hannah y sus hermanas y Balas sobre Broadway), o las que recibieron Mira Sorvino (Poderosa Afrodita), Penélope Cruz (Vicky, Cristina, Barcelona) y, especialmente, Diane Keaton, musa en una multitud de películas desde Manhattan a Annie Hall.

 From left, actors Bobby Cannavale and Max Casella and director Woody Allen on the set of Blue Jasmine