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El malagueño Antonio de la Torre gana enteros con este personaje, revelándose como uno de los mejores intérpretes de su generación, en una película, -presentada en el Festival de San Sebastián-, logrando en el certamen la Concha de Plata a la mejor fotografía. Carlos, el personaje principal es un alguien que a pesar de su apariencia normal, tiene la particular costumbre de alimentarse de carne humana: especialmente de la carne de mujeres atractivas que el mismo asesina.

El director Manuel Martín Cuenca nos trae una película que parte de dos ideas tan extremistas como emocionantes: una reflexión sobre el amor y la historia de un psicópata, a través de un sastre de provincias, interpretado por Antonio de la Torre. Caníbal cuenta con una excelente fotografía  a cargo de Pau Esteve Birba, con una historia que evoca una atmósfera de religiosidad y muerte, al ambientarse en la Semana Santa granadina. “La película está basada en la novela de un autor cubano que se llama Canibar y lo presenta como una historia de amor, centrada en un personaje que se quiere comer a otro”.

La película no pretende ser el retrato de alguien que se alimenta de carne humana sino de un desequilibrad; personaje introvertido, frío y que apenas habla, construido por Antonio de la Torre.

-¿Novia? No he tenido.

-¿Nunca? Dices que nunca has tenido una novia seria, pero yo creo que no es verdad.

 “Carlos es un ser normal que, en determinados momentos, no sabemos por qué cruza la línea del mal aunque no sea consciente del daño que ha hecho, no tiene un sentido de culpabilidad”. De hecho, lo interesante de Caníbal es la postura del director sobre este personaje, a quien no juzga ni siquiera quiere plantear cuál es el origen de este comportamiento. Eso sí, se podría sospechar que la soledad de Carlos y su dificultad para relacionarse con mujeres han influido en su actitud criminal.

                                       imágenes de Caníbal

 Una cuestión de estilo.

Para dar paso a un estilo marcado por la austeridad y contención tanto del personaje como de la forma de plantear la película. El personaje principal recuerda a otra gran historia, rodada en España: Las horas del día (Jaime Rosales), otro testimonio de un comportamiento criminal escondido bajo una personalidad rutinaria. En esta ocasión, el sastre granadino interpretado por Antonio de la Torre está representado por dos hábitos muy distintos: por el primero, le vemos cortar telas, coser, planchar, comer y dormir; en el segundo, despliega su comportamiento criminal. En la secuencia inicial, vemos cómo fuerza un accidente de tráfico, con el fin de llevarse al cuerpo de una mujer que yace aún con vida al lado del conductor. Martín Cuenca expresa en un plano la actitud de su personaje, colocando el cuerpo desnudo en una mesa.

 Por el estilo, el director señala que “pretendo trabajar con los menos elementos posibles, utilizar la elipsis, tener que hacer menos números de planos posibles. La contención es el camino natural de mi cine”. En este sentido, el director releva cómo la elipsis aparece como uno de sus señas de identidad de su filmografía, pero también la presencia del espacio como parte revelador del estado de ánimo de los personajes. La parte tradicional y cerrada de la ciudad de provincias, marcado también por el inmenso trabajo de fotografía: la media luz de la vivienda y la clara iluminación del taller; junto con la abierta y salvaje de las montañas, las casas de la sierra y los montes nevados, como reflejo de la pureza.

-¿No tienes hermanas?

-No.

-¿Y padres?

-Murieron.

-¿Y no tienes más familia?

-No.

Por cierto, un último apunte antes de marcharnos: será la película triunfadora en los Goyas. Sino, el tiempo lo dirá.  

 

Caníbal Imagen 3

Caníbal Imagen 6