20130501225819-descarga-2-.jpg

Perseguido y perseguidor, el cine nos ha mostrado el juego por la supervivencia que sale de este tema. El western ha sobresalido, por ser el género que mejor supo adecuar a la figura humana en la inmensidad de los paisajes. 

La persecución implacable, al igual que la caza del hombre, se encarrila en la mayoría de las veces por dos causas invariables. Por una parte, encontramos el deseo de vengaza o la búsqueda constante y obsesiva de alguien o algo.  El título de referencia de este tipo de argumentos es Centauros del desierto, de John Ford, un clásico entre los clásicos en el que se ponen en relevancia dos ideas, el deseo de rescatar a una víctima inocente y el de preservar las señas de identidad frente a otra comunidad hostil, con las que el personaje que encarna John Wayne establece nítidamente las diferencias.

- Pero, ¿creo que usted que hay posibilidad de encontrarla?

- El indio, tanto cuando ataca como cuando huye, es inconstante, abandona pronto. No comprende que se deba perseguir algo sin descanso y nosotros no descansaremos.

En el western, el otro desencadenante habitual de este tipo de persecuciones suele ser la ambición, con frecuencia dirigida a cobrar la recompensa que la justicia ofrece por la captura de un presunto delincuente. De una manera o de otra, este tipo de historias pueden encontrarse en muchas películas de los grandes  del género, como Anthony Mann o en la mayoría de las que protagonizó el actor Rundolph Scott a las órdenes del director como Budway Buyticher. Pero también, muchos de los llamados "spaguettis-western" tenían como protagonistas, cazarrecompensas. A parte del western, otros géneros sabrían sacar partido de este tema.  La ciencia-ficción (La isla, La fuga de Logan), el cine de acción (Blanco humano, John Woo) o el género policiaco (El fugitivo), presentan la persecución obsesiva, como principal argumento.

- Manos arriba, sobre la cabeza. Richard, ¿quiere que le pegue un tiro?

- ¡Soy inocente, soy inocente!

- ¡No me importa!

Por cierto, Harrison Ford fue un actor que fue perseguido, pero también perseguidor. Si lo recuerdan en Blade Runner (Ridley Scott) era un policía llamado Rick Deckard que tenía el dudoso trabajo de perseguir a unos replicantes más humanos que los propios humanos. 

El título del reportaje "Atrápame si puedes", lo hemos tomado de una divertida comedia de Steven Spielberg, con Tom Hanks y Leonardo Dicaprio, como perseguidor y perseguido, en esta historia basada en hechos reales. Tema que aparece en muchas de las películas del conocido cineasta americano (desde El diablo sobre ruedas a E.T), como también fue seña de identidad de otros grandes directores. Alfred Hitchcock jugó al gato y al ratón en numerosas películas, desde su etapa del cine inglés (39 escalones), aunque logró la genialidad en ese juego de "Atrápame si puedes" en la obra maestro del género: Con la muerte en los talones.

-Una persecución auténtica, una víctima auténtica, un asesinato auténtico. 

Otra película clave fue la italiana "La víctima número 10" (Elio Petri). En un mundo futuro, ciertas personas que adoran la violencia practican "La Gran Caza": diez jugadores se matan entre sí.  Es la adaptación de una novela de Robert Sheckley en la que se planteaba el esquema de la caza del hombre desde una perspectiva futurista que muchos films posteriores también adaptarían: "El precio del peligro", "Perseguido" o "Battle Royale". Pero si tuviera que destacar un título sería El malvado Zaroff, todo un hito en este género del cine de supervivencia.