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De padre irlandés y madre española, fue un personaje peculiar más allá de las consideraciones cinematográficas como cineasta o actor. Un hombre que llegó a conocer a Mark Twain, Buffalo Bill o a Caruso, y que fue amigo íntimo de Jack London o del hermano del asesino de Lincoln, a quien puso rostro en la película El nacimiento de una nación (David Griffith). Fue uno de los pocos tuertos auténticos del cine, después de sufrir un percance mientras buscaba las localizaciones para El viejo Arizona. Trabajó en todos los géneros posibles y estuvo ligado con algunos actores a lo largo de su filmografía, con James Cagney, Humphrey Bogart o Errol Flynn, su actor fetiche con quién rodó siete largometrajes.

 Más allá de lo puramente cinematográfico, Walsh y Flynn formaban una pareja de vividores con mujeres y alcohol de por medio. Podría servir como ejemplo la anécdota en pleno velatorio del actor John Barrymore:  Walsh llegó a robar el propio cadáver para que pudieran reunirse en la casa de Errolt Flynn y tomarse unas copas. 

                             

Su primera colaboración fue el western "Murieron con las botas puestas", encarnando el actor al polémico  general Custer, con una versión a medio camino entre la leyenda y la historia. El director proyectaba sus propias controversias, sobre todo viendo cómo el legendario Séptimo de Caballería, era un completo desastre.

-Está destruyendo algo de propiedad privada, es una orden Custer. Este bar se abrió con mi autorización.

-¿Su autorización?

-Si son unos borrachos son cosas de ellos, no de nosotros.

-¿Qué? ¡Usted es un político sin escrúpulos! ¡Un parásito despreciable!

                   

Una versión clásica marcada por el heroísmo de este general que sucumbió ante unos indios que años antes había defendido; cabalgando hacia la muerte en la mítica batalla de Litlle Big Horn. Walsh y Flynn volverían a esta misma época en Río de plata, aunque se trate de un falso western porque se centraba en la deriva capitalista de los Estados Unidos y no en los episodios reflejados en el cine del Oeste. La película sigue la ascensión de un soldado de la Unión, que llegó a quemar un millón de dólares para impedir que cayese en manos enemigas.

-Voy a poner un banco, ¿qué te parece la idea?
-Está muy bien, caballeros, él tiene todo el efectivo y puede garantizar el pago de las nóminas anuales.
-Eso nos va a costar algo, ¿cuánto señor Banjo?
-Este es un mundo cruel, naturalmente os costará algo.

De por medio, una particular trilogía, - bajo la producción de la Warner- con el objetivo de apoyar la lucha en la II Guerra Mundial, un cine de propaganda dirigido contra la Alemania nazi. Estamos en los años cuarenta y muchos se pusieron manos a la obra con un cine solidario y patriótico. Un cine de evasión, inserto tanto en el género de aventuras como en el bélico. La primera película sería Jornada desesperada, en torno a un grupo de prisioneros aliados que se fugan y continúan su guerra particular en el propio corazón del III Reich. 

-Iremos al centro, no hay nada mejor que ocultarse en una gran ciudad.
-Claro, y allí encontraremos comida.
-Hay que hacer una destrucción constructiva, si la oportunidad se presenta y si no la crearemos nosotros.
Persecución en el norte, - que cumple este 2013 su aniversario- se presentaba a modo de thriller con el tema de fondo de la conocida policía montada del Canadá. El personaje de Errol Flynn se infiltraba tras las líneas enemigas, con el fin de atrapar a unos agentes nazis. Sin embargo, Gloria incierta sería la superior de esta trilogía, sólo por su mayor densidad a la hora de presentar al personaje principal. Errolt Flint encarnaba a un delincuente -reconvertido en héroe- tras salvarse de ser ejecutado.
-¿Cómo se llama?
-Jack Pickard.
-Se equivoca, desde el princiopio, ¿no piensa que los alemanes conocerán ese nombre y volvería a la guillotina?
Por supuesto, ninguna de las tres fue estrenada en la España franquista.
-Toda esa gente que está, ahí a fuera, llorando y gimoteando, ¿qué han hecho por su país? Escupir cuando pasa un alemán, maldecir en silencio. Eso no sirve para nada.

Objetivo Birmania sirvió como reconstrucción de la guerra, con el horror reflejado en los rostros de los personajes. El retrato de un episodio bélico, protagonizado por un escuadrón de paracaidsitas americanos, con la misión de destruir un puesto de comunicaciones enemigo.

               
-El señor James J. Corbett.
Dejamos para el final, una obra difícil de clasificar dentro de la carrera de Raoul Walhs, sobre la vida de un boxeador apodado como el título de la película, Gentelman Jim, y que logró cambiar el mundo del boxeo cuando todavía era un deporte prohibido. Estamos a finales del siglo XIX, en San Francisco y Errol Flynn, actor fetiche de Walhs fue quién prestó el rostro y la elegancia de su personaje.
-Lucho por un deporte limpio y si no podemos ir a las peleas, entonces le prometo que las organizaremos nosotros.
-¿Con boxeadores profesionales?
-Traeremos un entrenador de Inglaterra y entrenará a unos cuantos chicos de buena familia. Si no podemos convertir a los boxeadores en caballeros, convertiremos a los caballeros en boxeadores.

James J. Corbett o ’Gentleman Jim’ se convirtió en el primer campeón del mundo de los pesos pesados al derrotar a John L. Sullivan, con unas nuevas reglas llamadas de Queensberry. Pero decimos que Gentelam Jim es una rareza dentro del género del boxeo porque su historia no habla de los ambientes turbios del cine negro, ni denuncia la miseria social ni trata el tema con el realismo sangriento de los combates.

-Pareces que vas a un entierro de quinientos dólares.
-Eso no tiene ninguna gracia, va a boxear con el campeón de Inglaterra.