20130418124222-zel-tiempo-en-sus-manos.bmp.jpg

Shakespeare llegó a decir que hasta en el día menos pensado, ocurra lo que ocurra, las horas y el tiempo pasan. Si hay algo que el hombre haya querido  controlar desde sus orígenes ha sido precisamene el tiempo, porque el tiempo determina la vida de todos y cada uno de nosotros.  Por eso, las paradojas temporales han sido de lo más cinematográfico, lo que vemos, por ejemplo en la sci-fi, la gran plataforma capaz de transportarnos a todos esos mundos alternativos, ya sean reales o ficticios. Nos lleva a descubrir el universo, las interioridades de nuestra mente a través de los sueños o conocer tiempos remotos.

-¿Qué es?

-Solo se trata de un modelo experimental, para llevar a un hombre se necesita algo más grande.

-Para llevar a un hombre, ¿a dónde?

-Al pasado o al futuro, es una máquina del tiempo. 

Cuando todo horizonte parece estar conquistado, el control del tiempo se ha impuesto como la obsesión de la ciencia-ficción. H. G. Wells fue uno de los escritores que fantaseron con este tipo de viajes,  en su primera novela "La máquina del tiempo". La obra de este visionario autor fue adaptada al cine en multitud ocasiones desde la versión más clásica (El tiempo en sus manos, George Pal), para plantear que  ningún tiempo futuro sería mejor si el hombre no aprendía a controlar su propia época.

-Voy a hacer un viaje, pero sin salir de Londres.

 Veinte años más tarde, el propio H. G. Wells aparecía como personaje de ficción, para usar el ingenio que el mismo ideo en la novela para buscar a Jack el Destripador, en Los pasajeros del tiempo (Nicholas Meyer).  "Tú eres el que no pertenece a este tiempo, tú, con tus absurdas teorías de una sociedad perfecta y justa". El film introducía muchos de los elementos que estas aventuras  temporales nos traerían en el futuro del género. 

-Me llamo H. G. Wells, vine  aquí en la máquina del tiempo que se exhibe en el museo. Dígame que más quiere.

-¡La verdad por encima de todo, no esa serie de disparates!

Terry Guilliam jugó con estos viajes espacio-temporales en su divertida Los heroes del tiempo, uniendo a Napoleón, Robin Hood y al rey Agamenón en una misma cinta, que convertía al mundo como un tablero lleno de agujeros cuánticos.

                             

Los viajes y paradojes temporales han dado pie a más un centenar de películas y producciones televisiva; no es el propósito de este reportaje abordar todas ellas, sino aproximarse a la temática. Los viajes en el tiempo era, junto con la vida artificial, los universos paralelos o la la visión apocalíptica del mundo, las principales temáticas de la serie de culto "Dimensión desconocida". El tema del reportaje se hallaba presente en el capítulo de la primera temporada "A Stop at Willouguihby" (Robert Palmish). El protagonista (James Daly) sentía tanta la nostalgia de los tiempos pretéritos que terminaba yendo a vivir a un pueblo, mágicamente anclado en el siglo XIX. En otro episodio, "No time a like the past", el personaje interpretado por Dana Andrews viajaba al pasado con el propósito de resolver los "errores" de la Historia, como la escalada bélica de Adolf Hitler o el hundimiento del Lusitania. Estos dos capítulos sirven para ejemplificar cómo el cine ha visto en los viajes en el tiempo la forma de revivir tiempo pasados, dando aliento a la nostalgia, como el personaje del citado episodio o la aventura onírica vivida por Owen Wilson en Midnight in Paris (Woody Allen), pero también para resolver los "errores".

 Es dentro de esta gran temática, donde la ciencia-ficción ha dado un gran juego a estas paradojas temporales. La Jeteé, de Chris Marker, proponía viajar en el tiempo, su protagonista intentará cambiar el futuro desde el padado, en una de las las obras maestras de ciencia-ficción.

-Viajará al pasado para hecar unas obsercvaciones imorante, hará una gran contribucción para salvar el planeta. 

Terry Guilliam adoptaría la misma propuesta de La Jeeté, en Doce monos, con dos ideas fundamentales: el terrorismo y la guerra bacteriológica. 

-Voy a crear un virus que acabe con toda la humanidad y al resto de los animales y los árboles. 

Los viajes en el tiempo eran parte del argumento de la saga Terminator (James Cameron). En la primera entrega, un Terminator (Arnold Swarzeneger) viajaba al pasado para matar a la madre de quien iba a ser el líder de la resistencia, John Connor, pero con él iba también un soldado dispuesto a todo por salvar a aquella mujer. 

-¿Qué se siente al viajar en el tiempo?

-Luz blanca, dolor. Es como nacer.

Una de las propuestas más originales es El efecto mariposa, película que toma en su argumento un principio de la teoría del caos, basado en el conocido aforismo: "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo".

Cerraremos con un par de títulos emblemáticos más, porque sino se haría la lista demasiado extensa, en los cuales la influencia  de la paranoia antiterrorista, tiene mucha importancia. Destaca una aparatosa y sofisticada puesta de escena del "viaje", en historias bastante convencionales, como Deja vù (Tony Scott) o Código fuente (Duncan Jones).

En la primera Denzel Whashington tratará de envitar una masacre con la ayuda de una de las víctimas: "Si supieran una cosa que le quisieras contar a la persona más importante, pero que no te va a creer, ¿qué harías?", mientras que Código fuente, parece como si se tratase de una variante del anterior film. Jacke Gilanhole tiene ocho minutos en cada viaje para evitar la bomba de un terrorista en un tren. La curiosidad es que la película aparece planteada como un thriller al estilo "Atrapado en el tiempo" (Harold Ramis), porque en cada ocasión muere a causa del atentado, pero "despierta" con el rostro de una de las víctimas. 

Hay muchas, muchísimas propuestas más: la taquillera trilogía de Regreso al futuro (Robert Zemeckis), la española Los cronocrímenes, la interesante El sonido del trueno o la versión "Van Damme" de Timecop, ambas dirigidas por Peter Hyams, para demostrar cómo los viajes en el tiempo es uno de los subgéneros más cinematográficos.