20130404111504-grandes-esperanzas-2012-78005.jpg

¿Qué sentido tiene volver, otra vez, a una obra que ha sido adaptada más de 200 veces? o mejor dicho, ¿qué puede aportar la versión de Newell a lo que ya nos dijeron previamente -y por ceñirnos a lo más conocido-, David Lean o Alfonso Cuarón? 

2012, año de importantes efemérides, fue también el doscientos aniversario del nacimiento de uno de los más célebres escritores ingleses. Se ha hablado mucho de la influencia de Shakespeare en el cine británico, aunque debamos con justicia destacar a Dickens entre las grandes referencias en el séptimo arte. Sobre todo ahora que vivimos una gran ciris económica y Charles Dickens fue, precisamente, el escritor que mejor expuso las consecuencias negativas de una revolución industrial hasta llegar a poner voz a la clase social más desprotegida. Y lo hace, a través de los dos motores que mueven a los personajes en todas sus historias: el dinero y el amor. 

Esto está presente en la novela de Charles Dickens; el primero produce una revolución en quien lo recibe.

-Le ha sobrevenido una fortuna, es el expreso deseo  de la actual propietaria de dicha fortuna que sea apartado de sus actuales ocupaciones y sea educado como un caballero en Londres. 

                                     

Pip comparte con otros muchos personajes de Dickens (desde Oliver Twist a David Copperfield) el ser un arribista social, que pasaría de la clase más baja a la más alta gracias a un rico benefactor. El protagonista de Grandes Esperanzas es el hijastro de un herrero que de un día para otro recibe una inmensa fortuna gracias a un anónimo protector.

-Y qué haré en Londres.

-¿Qué hará?

-¿Cuál será mi oficio?

-Ser un caballero.

Con el propósito de expandir sus horizontes llega a Londres, pero también por el amor de Stella, la hija de un potentado. Sin embargo, como dice un refrán, cuando el dinero entra por la puerta, el amor se escapa por la ventana. Sus primeros reveses los descubrirá cuando conoce la vida de caballero en la gran ciudad, por que la gran crítica de Dickens es que aún teniendo el dinero, el personaje de Pip alcanza la felicidad. 

-Estar con un hombre tan despreciable, tan indigno y grosero; su única virtud que se le puede atribuir es el dinero. 

                

Mike Newell es un  director irregular con una gran película (Donnie Brasco, su mejor película) y dos pastiches (El amor en tiempos del cólera y Príncipe de Persia: Las arenas del tiempo). Pero el gran problema de la nueva versión es que su guión resulta atropellado al intentar abarcar todo lo que cuenta la novela. Que no es poco. Los matices y circunstancias y mil y un personajes que vemos en el original. "Estuve trabajando con el guionista en la adaptación de otras novelas de Dickens, pero tuvimos que dejarla porque era imposible introducirla en las dos horas de metraje de una película. Por eso, es un autor que es más adaptable al medio televisivo, por que se necesitan más de tres horas para adaptar bien cualquiera de sus obras.

-Y ¿por qué yo soy la excepción?

-A tí qué te parece. 

Esta temporada ha conocido grandes producciones sobre clásicos literarios, lo que se está convirtiendo en una especialidad del cine británico. Joe Wright versionaba de forma muy particular el Anna Karenina de Leon Tolstoi y ahora el también británico, Newell hace con el clásico de Dickens, una reconstrucción fiel del original. Incluso a sabiendas, la dificultad que atañe adaptar al formate cinematográfico una obra de esta categoría; reto que no es nuevo en su carrera, pues ya adaptó otra obra considerada inadaptable como es Amor en los tiempos del cólera, del colombiano Gabriel García Márquez. 

El principal escollo del film (a parte de resultar algo lenta y tediosa) ya nos lo introducía el propio Newell en su visita al Festival de Sevilla, pero también comentó sobre su propósito: "la novela describe lo que le ocurre a una persona cuando es demasiado ambiciosa. Pip se corrompe así mismo cuando se convierte en caballero con el fin de conseguir el amor de Stella, porque lo que no sabe -y ahí está la ironía de Dickens- es que ella es la hija de un convicto, alguien perteneciente a la clase de los desherados sociales. En esta historia, donde la vida corre sinceramente es en la humilde forja de Joe. Es torpe, es analfabeto, no sabe beber de una bota de vino, pero en su hogar Pip recibió amor".

-Señor Gargery, esto es para usted, veinte guineas, por la compensación por la pérdida de su servicio. Estará de acuerdo que es muy generosa.

-Si piensa que el dinero puede compensar la pérdida del pequeño huérfano que llegó a mi herrería.-Es muy conmovedor, ¿quiere el dinero?

Jeremy Irvine (Caballo de batalla, Steven Spielberg) es el actor escogido para interpretar a Pip, mientras que una multitud de rostros muy reconocidos acompañan al personaje en esta versión que incide sobre todo en sus matices sociales. "Su éxito se basaba en que era un autor muy democrático, daba voz a todas las clases sociales. Daba tanto protagonismo a un personaje burgués como a uno pobre. Hoy en Inglaterra, con que pronuncies tres sílabas, la gente ya sabe a qué clase social perteneces por  cómo te expresas. De esta manera te juzgan de una forma u otra". De estos destacan Robbie Coltrane, como el Sr. Jaggers, el abogado que administraría la fortuna de Pip; Ralph Fiennes (actor que siempre borda sus personajes) como Magwitch y la Srta. Havisham (Helena Bonhar Carter) como una excéntrica mujer, acostumbrada a hacer lo que quería, contando el apoyo de una gran fortuna.

 -A veces tengo caprichos extraños y ahora tengo el capricho de ver a alguien jugar. Así que, juega. Vamos. 

Hay una historia que se conoce del original, se cuenta que el propio Dickens escribió un final muy oscuro para su novela aunque prefirió comentarlo antes con un amigo. Este le sugirió que escribía como parte de un entretenimiento de masas, en un momento en que se publicaba por entregas en un periódico y por eso, le quiso dar un aire más optimista a su novela. Esto viene a cuento porque en la versión de Newell se pretende recuperar el tono oscuro que le impregnó Dickens, en un primero momento.  "A veces he hecho películas sobre libros que eran sagrados, pero ahora el gran problema es que no era un libro sino una película clásica la que ya la había versionado. En Inglaterra, la película sagrada era la de David Lean, que hizo un final emocionante con David Meals rompiendo las cortinas de la vieja casa, gritando: "¡Qué entre la luz!".

Si la versión de David Lean es insuperable, -película que se tituló Cadenas Rotas-, la adaptación de Newell supera a la modernización de la historia que hiciese Alfonso Cuarón "Grandes esperanzas". Eso sí, gustará  a los amantes de las adaptaciones de los clásicos literarios.