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La invasión de los extraterrestres era, junto con los viajes en el tiempo, la vida artificial, los universos paralelos o el fin apocalíptico del mundo, algunas de las temáticas de terror y ciencia-ficción televisivos desde la gran serie de Rod Sterling (Dimensión Desconocida)hasta las más actuales. El tema enunciado en primer término -desde la perspectiva de The host (Andrew Niccol)- no es nada original. Un pequeño grupo de resistentes combaten contra unos extraterrestres que pretenden invadir nuestro planeta, a través de sus almas que poseen unos cuerpos humanos. 

-Este es el principio de una historia de amor y no tiene nada especial, salvo un detalle. Estamos en el futuro y la humanidad está casi extinguida. Nos ha invadido otra especie que nos borra la mente para robarnos el cuerpo. Pero todavía quedamos algunos y plantamos cara.

La voz en off es de una de las chicas implantadas por los nuevos visitantes, cuya misión es descubrir el paradero de los resistentes. Pero, debido a esa bipolaridad, el espíritu de Melanie (que es cómo se llama la chica poseída) logra imponerse sobre el alma poseedor. Habría que dar un aviso a los navegantes, saldrán decepcionados aquellos que vayan a los cines en la búsqueda de un nuevo y brillante film de ciencia-ficción. La parte de los extraterrestre y su invasión es casi una mera excusa para contarnos una historia de amor al estilo "Crepúsculo". 

-Parece que quiere vivir, hay que acostumbrarse. Los cuerpos humanos no son como los otros que hemos habitado, sus emociones son fuertes. 

En un futuro no muy lejano hemos sido invadidos y colonizados por una banda de extraterrestres memos que dejan a la sociedad alelada y en la que se desarrollará el peor y más ñoño de los romances entre dos teens, enamorados de una misma chica, que en realidad son dos. Este sería un resumen de esta película que gustará solo a los amantes de la mencionada escritora, Stephanie Meyer, lo que convertirá en esta película en un rotundo éxito de taquilla, al ser una de las escritoras con más éxito de ventas de los últimos años. 

Esto explica que cada vez sean más las productoras que apuesten por este tipo de productos. Sólo habría que recordar todas esas adaptaciones cinematográficas de auténticas superventas literarias junto al matiz sobrenatural o fantástico, desde la época de El señor de los anillos o la saga de Harry Potter. Como también explica que sean más los directores consagrados quienes estén detrás de estas producciones. Que un director tan solvente como Andrew Niccol apueste por un texto de Stephanie Meyer (la escritora responsable de la saga Crepúsculo) demuestra -por mucho que algunos no quieran reconocerlo- la mayor calidad de las películas de consumo juvenil. Por no ir más lejos, Crepúsculo no sólo superaba la condición de éxito literario y cinematográfico, sino que se convertía en un fenómeno sociológico. La saga comenzó con una aburrida y cursi visión de la adolescencia, que gracias a la dirección de Bill Condon (director consagrado) lograba dinamismo a la franquicia. Esto mismo se repite en The host, visión "Crepuscular" de una invasión extraterrestre, cambiando aliens por vampiros pero conservando el mismo esquema que tanto éxito le ha dado a la escritora.

                                  

              

¿Y por qué Andrew Niccol?

Andrew Niccol es uno de los representantes más interesantes del género de las últimas décadas con títulos como Gattaca Simone, aunque con una travesía final en decadencia: In time y esta película que comentamos. Si en Gattaca planteaba el tema del libre albedrío en una sociedad donde el individuo está geneticamente predestinado; en Simone (o también en El show de Truman-como guionista-) reflexionaba sobre la celebridad y el poder de la televisión. En In time, la lucha de clases continúa, pero sin la presencia del dinero porque no existe, siendo sustituído por el tiempo como moneda de uso.  Como vemos, Niccol suele contar en sus películas todo tipo de distopías.