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El conflicto de la Guerra Civil española tiene sus propios personajes e idiosincrasia:

La disidencia, que murió defendiendo sus ideales, representa al primer personaje del friso de esta guerra civil. Destaca la figura del poeta Lorca, interpretado por Andy García, en Muerte en Granada (Marcos Zuriaga), cuyo fusilamiento quedaría como símbolo de la falta de libertad y de la sinrazón. Quienes murieron por enfrentarse al horror se ensalzaban con honor en su propio bando y con menosprecio en el contrario.

En la zona republicana uno de los grupos más interesantes lo formaron muchas mujeres libertarias, que defendiendo los logros sociales y políticos, tomaron armas al servicio de la República. Los personajes de Ana Belén, Ariadna Gil o Victoria Abril, representaban en Libertarias (Vicente Aranda) la lucha por la libertad y el alto precio que pagaron con su vida. 

- No entendemos por qué la revolución tiene que correr a cargo de la mitad de la población solamente. Somos anarquistas, somos libertartias, pero también somos mujeres, que queremos hacer nuestra revolución.

                            

El otro bando estaba compuesto por los sublevados. Un grupo heterogéneo  formado por militares, conservadores, católicos o falangistas que rechazaban las reformas propuestas por la República, sublevándose del poder legítimo. La legión, fundada por Millán Astray, era retratado por Juan Luís Galiardo en Madregilda (Francisco Regueiro). Un grupo heterogéneo, pero unidos por un mismo líder, el Caudillo. Presente o no, la verdad es que el espíritu de Franco se descubre en toda esta cinematografía centrada en la Guerra Civil, pero no podemos negar que verlo en pantalla sea estimulante. Lo hemos visto en documentales, laudatorios (Franco: ese hombre, José Luís Sainz de Heredia) o críticos (Caudillo, Martín Patino), y lo bordaron alter egos, en la ficción, Juan Echanove en Madregilda y sobre todo, un inmenso Juan Diego, en Dragón Rapide (Jaime Camino).

-¡Qué me lo detengan!

                                     

Una de las características de nuestro conflicto fue que la paz no puso fin a la contienda, pues en la posguerra, se puso en pie una dura represión. Continuaron los cuartelillos de la guardia civil, los militares y unos personajes sádicos, cargados de rencor, como el capitán Vidal (Sergi López), de El laberinto del fauno

- Yo estoy aquí porque quiero que mi hijo nazca en una España limpia y nueva, porque esta gente parte de una idea equivocada. Que somos todos iguales. Pero hay una diferencia, que la guerra terminó y que ganamos nosotros. Y si para que se enteren todos, hay que matar a esos hijos de putos. Pues los matamos.

                          

Los represaliados fueron aquellos que sufrirían en su propia carne la represión franquista. Estos formaban parte de los perdedores y buscaban la benevolencia del vencedor, pero estos estaban dispuestos a dar ejemplo, del que ni siquiera se salvaron un grupo de niñas. Las llamadas Las 13 rosas (E. Martínez Lázaro) fueron fusiladas por defender la libertad de la República, frente a la barbarie.

Pero además de la represión, de las cárceles y de los trabajos forzados, uno de los temas más interesantes, pero al que han dedicado poca filmografía, es el de las guerrillas que pequeños grupos armados dirigían desde los montes, los maquis. En la cinematografía española, entre los primeros títulos que han centrado esta temática, merecería la pena señalar la película ¡Pim, Pam, Pum, Fuego! de Pedro Olea.

 - ¡Has oído hablar de los maquis?

- Claro que sí, pero...

- Yo estaba en el monte con ellos. 

Sin embargo, estos guerrilleros -que no dieron por acabada la contienda y que en la gran mayoría de los casos, resistieron hasta el final o fueron neutralizados y detenidos, muriendo luego en las cárceles-, dieron pie a importantes títulos dentro del género documental. Sería en este cine en donde encontramos los principales intentos por rescatar algunos episodios que estaban totalmente en el olvido. Sería Extranjeros de sí mismo (varios directores), el proyecto más ambicioso y conseguido en este sentido:

 -  No fue el producto de la ideología comunista o socialista, sino que fue una iniciativa de un grupo de personas que decidieron organizarse, desde el primer momento.

Una de los referencias a esta temática que tomaría el cine americano es a través de los Brigadistas.  Pero la huella de la guerra civil, -en un Hollywood acostumbrado a tomar prestados acontecimientos históricos de cualquier latitud, para reciclarlos en el género de aventuras exóticas-, sólo se puede calificar de neurótica, escasa, y en muchas ocasiones, folclórica, como sucedía con las alusiones a este conflicto en Las nieves del Kilimanjaro (Henry King): 

- Mi Cinthia no estaba en el Hotel Florinda de Madrid, ni en ningún otro sitio, la terrible Guerra civil había castigado Madrid.

Antes de darme cuenta, llevaban fusiles, pero no me gustaba. Agunas personalidades europeas y norteamericanas encontraron en el tema de las Brigadas Internacionales, las unidades que fueron a España a luchar a favor de la República, guiándose por valores democráticos y la idea de libertad, un referente cinematográfico sobre todo cuando lo rodaban en plena Guerra Mundial. Este es el caso de uno de los artesanos más honestos de Hollywood, Sam Wood, quien adaptó una novela de Ernest Heminguey, Por quién doblan las campanas, sobre el relato de un profesor universitsario norteamericano de Literatura Española (Gary Cooper) que se une a un grupo de guerrilleros españoles.

Un argumento similar fue la base de una película mucho más reciente, dirigida por Ken Loach en Tierra y Libertad, que narra las desventuras de David, un joven comunista de Liverpool - obrero desocupado- que ingresa en la Sección Internacional de la Milicia Republicana. Loach, con su característico estilo, se acerca más al documental que al cine de ficción histórica que el género nos tenía acostumbrados.

 - Nos unimos por una idea romántica y tonta, pero ahí en la guerra matan a la gente. Fue en Albacete en donde descubrímos lo que era una guerra de verdad, fuera de las ideas que defendíamos antes. 

Uno de los efectos menos conocidos durante la Dictadura, fue la marcha de muchos niños al exilio, alejándolos de sus familias y de la guerra. Todo un tema tabú en la España de Franco como un arma propagandística de líderes como Stalin, sobre todo cuando muchos de esos exiliados marcharon a la URSS. Jaime Camino, en su caractersítca clave documental, realizó una interesanta y conmodovedora reconstrucción histórica, planteando los testimonios de los supervivientes de Los niños de Rusia