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El cine está demostrando que fuera de Alemania e Italia también hubo Segunda Guerra Mundial, sobre todo porque algunos cineastas de la Europa del Este nos descubren episodios poco conocidos de este conflicto tan conocido, sobre todo por las producciones de Hollywood. 

-Los alemanes vienen por detrás y los soviéticos por ahí. 

Hace unos años, Andrej Wajda -uno de los directores polacos más críticos hacia su país,- recreó en una de sus últimos trabajos, Katyn, un episodio dramático de Polonia. Se trataba de una implicación casi obligada porque el cineasta mantenía una relación con este: se padre fue una de las víctimas de los hechos que se presentan en el film. 

-Estuve allí, en las tumbas del bosque de Katym, este es el rosario de su hermano. 

 La película de Andrej Wajda, reconstruye la época de la ocupación polaca, en plena II Guerra Mundial, un período del siglo II sufienciemente conocido por el cine, pero con acercamiento emotivo y crítico, hacia un episodio poco conicido: la separación de los oficiales de su familia y la ejecuín de miles de ellos. 

 -Y por un momento podemos permitirnos olvidar la terrible muerte de nuestros hermanos que fueron arrojados a una fosa común y fueron arrancados de sus tumbas por chacales. 

En septiembre de 1939, la Wermath iniciaba la invasión de Polonia, mientras que en virtud  del pacto soviético Molotov-Ribentrop las tropas soviéticas se adentraban por el Este. 

 -El Occidente es un monstruo con bigotito, el Oriente es un monstruo con bigotazo y eso es lo único que debes saber.

-Los mejires tendrán bigote y una gran barba. 

-No, los mejires están en política y los están matando a todos

 Sobre el enfrentamiento polaco en la Segunda Guerra Mundial, destaca el film Resistencia de Zynck Snyder, mientras que del episodio concreto de Katym sabíamos algo por la propaganda del franquismo, el NO-Do, que por una vez decía la verdad. 

-Hace tres años, en los bosques de Katym, en el distrituo de Smolesziko, los soviéticos llevaron a vabo una terrible matanza en la que perecieron miles de oficiales del ejército polaco. 


El otro film que hemos relacionado es la bielorrusa En la niebla. Presentada en el festival de Cannes, no hace más que reconocer el prestigio de uno de los directores más sobresalientes de un país, como el bielorruso Sergei Lonitsza, prácticamente desconocido para el espectador español. En su filmografía destacan una serie de documentales marcados a fuego por los acontecimientos que acompañaron el final de la URSS. "Probablemente mis raices están en algún pueblo nómada, tengo un espíritu aventurero que siempre está conmigo y que  me guía a la hora de hacer mis películas". De hecho, la historia es parte importante en el devenir de los personajes de sus historias, aunque la mirada que desprende sobre su propio mundo cinematográfrica desprendan una ironía. "Mi visión particular del mundo aparece en las películas que hago, pero no de forma directa. No en frases y afirmaciones. Mi opinión del mundo está en la estructura de la propia película".

 Dos partisanos bielorrusos deciden fusilar a un compatriota porque creen que ha colaborado con los alemanes. La película de En la niebla nos lleva a la rincones poco conocidos de la Segunda Guerra Mundial, conflicto militar ampliamente reflejado en el cine, sobre todo por innumerables producciones de Hollywood. Y emplea, para esta ocasión un planteamiento simple que permite a su director, Sergei Loznitsa, bordear el tema bélico con una transcedencia dramática. 

-Crees que eres culpable, ¿no? Pero le juzgaron y a él, le soltaron.

 La película no enfatiza los momentos dramáticos, aunque refleje situaciones poco agradables y profundiza en traumas personales. 

-Actuemos ya, aflojemos una traviesa y provoquemos un accidente. Podemos hacerlo en una curva. 

Pero tampoco hay lugar para la épica: en la lucha contra la ocupación alemana, no hay heroísmo. La  violencia y la guerra son tratadas de forma elípticas.  Su segundo largometraje de ficción (y primero en llegar a las salas españolas) recuerda a su primer trabajo en esta línea, Mi alegría (Schastye Moe), en la que un pequeño pueblo se otorgaba como la dimensión real de una violencia y del drama de la historia, como suece con un frondoso bosque en su filme En la niebla. Igualmente hay una muy conseguida factura visual,  rodada en planos secuencias y con una estructura narrativa que recuerda a los primeros trabajos de Quentin Tarantino. Hay cambios temporales de la acción, pero no transcurren con los tradicionales flashbacks, sino que el tiempo avanza como si se hiciese una lectura de episodios alternos en un libro. 

-Tendrás que comprometerte a colaborar.

-A colaborar, ¿cómo?

-En secreto, por supuesto.