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-Bienvenidos al mundo real.

Las huellas de sus obsesiones están presentes en una multitud de películas que, sin tomar sus textos al pie de la letra, saben adaptar sus atmósferas, sus temáticas y preocupaciones en una diversidad de guiones. De hecho, desde los años 80, esta deuda es reconocible, pero no siempre reconocida. Lo vemos en Matrix (los hermanos Wachowsky), en David Cronemberg (Videodrome, ExistenZ) o en "La escalera de Jacob" (Adrian Lyme).
            

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Hay películas que han querido adaptar la atmósfera propiamente dickiniana, con ese tono realista con el que se han movido las historias del autor. Pensamos en el film de Kathryn Bigelow "Días extraños" - que recuerda a "Dangerous Days", uno de los títulos que fueron barajados para Blade Runner-. De hecho, es esta película la que tuvo en mente a la hora de llevar a la pantalla su propia historia: El thriller nos lleva a hablar de un Los Ángeles siempre nocturno y con las calles masificadas como vivo reflejo del caos. Otras cintas recuperan del estilo dickiniano el gusto por las máquinas y artilugios. En Operación Braimstorm, una máquina es capaz de recrear imágenes y emociones para que adinerados clientes puedan vivir todo tipo de experiencias desde el cómodo salón de su hogar; en "Total Recall", una empresa te permite implantar recuerdos de experiencias como viajes e incluso la de una vida soñada como espia. 

Hay películas cuyo objetivo es mostrarnos una ucronía, como la novela "El hombre en el castillo", en la película "Fatherland" (con el actor Rutger Hauer), o la recreación del falso mundo perfecto, tal y como Dick lo presentó en El tiempo desarticulado. Al protagonista, con poderes precognitivos, se le crea una ciudad ideal ficticia con el fin de que viva feliz pero ignorante de todo lo que sucede. Podemos sospechar que este argumento fue la base para construir el film "El show de Truman" de Peter Weir. A otros directores lo que le ha resultado interesante es la historia de unos individuos presos de corporaciones o sociedad falsamente democráticas (Terry Guilliam con Brazil o Doce monos), de hecho, Guilliam llegó a plantearse adaptar el relato "Ubik" de Phillip K. Dick.

También el ciberpunk está muy presente, al saber aúnar el ambiente del cine negro con un mundo altamente tecnificado, donde las máquinas o derivados tecnológicos cobran vida y conciencia propia. Así explica que muchas películas de ciencia-ficción, cuenten con una estética de los años treinta pero con un marco futurista: como Dark city (Alex Proyas), Gattaca o Destino oculto.

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En todo esto se observa la necesidad de crear sociedades perfectas gracias a la tecnología, lo que sin embargo no puede evitar crearse nuevas "clases bajas". Un film dickiniano de pro, Gattaca, es un fiel reflejo de esta idea.

-Pertenecía a una nueva clase baja, ya no establecida por el status social o el color de la piel. No, ahora es una cienca la que nos discrimina.

La clonación o la idea de caducidad son conceptos muy en la lína dickiniana: Las "criaturas" del orfanato de "Nunca me abandones" comparten con los replicantes de Blade Runner, los ciudadanos de La fuga de Logan (Michael Anderson) o los de La isla (Michael Bay) una coinciencia de caducidad. Lo que nos lleva al uso de implantación de recuerdos con el fin de un mayor control sobre el individuo.

-Controlamos su memoria con unos recuerdos compartidos. Una contanminación por el cual les da miedo salir. La isla es lo único que alimenta su esperanza.

Los recuerdos e implantes de memoria (recurso propio de Dick en muchas de sus historias) es uno de los puntos comunes en una multitud de films; otro ejemplo sería Dark city (Alex Proyes).

-Mezclan y comparan nuestros recuerdos como les parecen, intentan adivinar qué nos hace únicos. Un día un hombre puede ser un inspector y al siguiente, alguien totalmente diferente. Si quieren estudiar a un asesino simplemente imprimen a uno de sus ciudadanos, una nueva personalidad, dándole una familia, amigos, toda una vida. O incluso, una cartera perdida. Entonces, observan los resultados. Un hombre impreso como un asesino, ¿seguirá siéndolo o acaso somos más de la suma de nuestros recuerdos?

Jennings (Ben Afleck) en "Paycheck" solventa su amnesia a través de una serie de pistas previamente preparadas tal y como hace el protagonista de "Memento" (Christopher Nolan). Nolan podría sumarse a la larga lista de cineastas dickinianos, tambén por su concepción de los sueños: "Un sueño dentro de un sueño, ¿eh? Estoy impresionado" de su película "Origen", pero esta temática nos introduce un símil con una diversidad de títulos: desde Matrix a "Abre los ojos" (Alejandro Amenábar).

 

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