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El cineasta Daniel Monzón, antiguo crítico de cine y director del prestigioso programa Dias de cine, logra su mejor filme con este thriller carcelario. Monzón, que filtreó con la comedia, consiguió un estilo propio con el cine de género, La caja Kovac. Ahora se consagra con uno de los mejores títulos del cine español de los últimos años, que nos traslada a los muros de una prisión para revelarnos el cautiverio, la violencia de estado y la ambición como normas a seguir; como también la experiencia de un tipo corriente que sufre un profundo cambio cuando queda encerrado en la celda que da título a la película. 

De quien hablamos es Juan (interpretado por Alberto Amman) un funcionario de prisiones, quien en su primer día de trabajo sufre un motín, pero decide quedar infiltrado. 

-Johnny, debes estar loco si quieres que te internen en un manicomio, sólo para investigar un asesinato.

-Aunque no resuelva el caso, esto puede servirme para un libro, una obra de teatro o una idea para el cine.

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Bien como infiltrado en un manicomio (Corredor sin salida, Sam Fuller), una organización mafiosa (Infiltrado, Martin Scorsese) o una prisión, el cine nos ha mostrado a estos personajes que se atreven a adentrarse en ella. 

-Malamadre, aquí está el nota que te dije. 

-¿Y tú de dónde has salido?

-De la 211.

-Ese chabolo estaba vacío.

-Ya no.

Pero el personaje principal, en quien recae la gran parte de la historia, es el sensacional papel de Malamadre, interpretado por Luís Tosar. 

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-¿Cuánto tiempo llevamos quejándonos a todo Dios? Años. A los jueces, al defensor de su puta madre, a los periódicos. A todo Cristo, pero ¿qué hemos conseguido? Una mierda, una puta mierda, un carajo.

Su personaje, Malamadre, no solo es totalmente creíble sino que además ha permitido uno de ls registros más convincentes de su carrera, en la que llega a modificar su tono de voz para interpretar ese personaje. Pero ahora nos van hacer caso, porque les tenemos cogidos por los huevos. 

-Ahora tomaréis el rol de guardián de la prisión.

En función de los escenarios, estos experimentos se han llevado al cine con distintos resultados. Un ejemplo, fue el demoledor filme El experimento (Oliver Higsmitg), una película a medio camin o ente la ficción y el documental, en la que se atrevía encerrar a dos grupos de personajes para desempeñar los papeles de preso y de funcionario de prisiones. Volviendo a Celda 211, Daniel Monzón firma su cuarta película con Jorge Guerricaechevarría, en el guión, adaptando la novela homónima de Francisco Pérez Gandul.

No es que sea muy original su propuesta, pero tiene un estilo y una interpretación que no es propia de nuestra cinematografía. A parte, se aleja de un cine absorbido por las mismas ideas - treintañeros en crisis, destrozos familiares y películas ideológicas-.