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En la industria norteamericana resulta verdaderamente complicado triunfar más allá de los 60, así muchas películas nos acercan al paso que hay que dar cuando nos jubilamos de la vida activa y nos debemos enfrentarnos a una tercera edad. Pero lo que respecta a los realizadores todavía quedan un buen puñado de grandes cineastas que han alcanzado la nada envidiable edad de los ochenta y aún continúan asombrando su talento profesional. Los que viven una nueva edad de oro cinematográfica en su tercera edad. Este es el caso de Sydney Lumet que con sus ochenta años se mantienía en forma tras las cámaras, en su último trabajo: Antes de que el diablo sepa que hemos muerto

- Necesitas dinero, yo también. Solucionémoslo. Vete a casa, hay un negocio en el que podemos dar un buen palo.                                         

                              

En el cine, como en otras artes, se da desgraciadamente una regla de oro: el éxito en taquilla suele ser proporcionalmente inverso a la calidad de sus trabajos. Esto se cumple a raja tabla con la última película de Lumet, uno de los thrillers más redondos del director, y uno de los mejores filmes del año, que sin embargo ha pasado de puntillas por la taquilla. En el melodrama Antes de que el diablo sepa que hemos muerto, encontramos la firma del veterano realizador, detrás de un inmenso guión a cargo de la desconocida Nelly Matherson y de un reparto encabezado por Phillips Seymour Hoffman y Ethan Howke, como dos hermanos decididos a solucionar sus problemas financieros a toda costa.

- Andy, espero que estés oyendo tu buzón de voz porque estamos metido en un verdadero aprieto, dos de tus ex empleados han seguido extendiendo talones.

                beforethedevilknowsyourdead

Ya fallecido, Lumet nos dejó esta pequeña gran obra maestra cuando el contaba con más de ochenta años, un acicate para volver a recuperar la importancia de la veteranía, del que sabe colocar una cámara sin que se note, sacar lo mejor de un elenco reducido de actores y ofrecer un sombrío, lúcido y brillantísimo thriller sobre la deriva de un triángulo familiar, compuesto por un padre y dos hijos, con un cuarto elemento, la mujer de uno de ellos, que es también la amante del hermano. 

- Es nuestro futuro, debes hacerlo.

- Pero…

- Debes hacerlo, cualquiera puede hacerlo.

Dos hermanos entrampados, monetaria y moralmente, planean un golpe limpio contra la joyería de sus padres. La chapuza se cuela por las rendijas de la cotidianidad y el espíritu de Dostoyeski aflora finalmente en un sombrío retrato de la condición humana, la familia como pesadilla y una ambición mal entendida, como pasaporte a la desolación.

- ¿Seguro qe soy hijo tuyo?

Una película que pasará a la historia.