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 - Le habían acusado de esos robos y de los diecisiete asesinatos que afirmaba haber cometido.

Cuando terminé de leer el guión me vino una curiosa anécdota del rodaje de la película Duelo al sol, de King Vidor.  Su productor, David O. Selznick, buscaba al actor principal que encabezase el reparto de este nuevo proyecto. En las memorias escritas de Gregory Peck, la conocida estrella de Hollywood señalaba que había quedado una tarde con el productor para comentar la historia de la futura película, coincidiendo con el funeral de una de las actrices colaboradoras de Charles Chaplin. Durante todo el viaje el actor le iba contando todos los asesinatos que acusaban al personaje sobre quien iban a rodar el film. Pero David O. Selznick no dijo nada. Sólo al final del funeral, se acercó a Gregory Peck y le susurró: "Son demasiados muertos". "Pero, ¿ha muerto alguien más?", comentó sorprendido el actor. "Son demasiados muertos los que aparecen en la historia", respondió finalmente el productor.

                      Foto de familia

 El último trabajo del joven Ángel Gómez, su más ambicioso y prometedor proyecto, se inscribe en un género que se conoce como Wild Western, entendido como un híbrido nacido del cruce con otro género, en este caso del terror. Cuenta con un reparto de actores muy conocidos y un gran equipo técnico  que arropan una historia ambientada en el lejano Oeste, escrita por el escritor Ángel Gómez Rivero. Y la muerte le seguía, es un corto referencial con la influencia de Sergio Leone y con temas comunes con el género (los característicos outsiders, la violencia del western, la desmitificación), e incluso encontramos en la historia pinceladas del fantaterror, recordando de nuevo al fallecido Paul Nashy. Pero no copia sus precedentes, sino que los usa noblemente para evocar la nostalgia por aquella época.

 Es un western que no corresponde al género clásico, el del nacimiento de una nación bajo los ideales de justicia, libertad y paz. Se resuelve con violencia, crueldad y unos personajes que se alejan de las grandes gestas y de las convenciones épicas. Es un Oeste decadente, en donde existe un aura tétrica y nostálgica que rodea a los personajes, los espacios y objetos, cubriéndolo de un poso fantástico y de terror. No por casualidad, uno de los pueblos de la historia se llama Darktown. 

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 Incide en algunas señas de identidad del género, como la  búsqueda de la venganza o la presencia de unos personajes malvados (El Holandés), como última estación transitada, a  raíz del claroscuro de la fotografía de los personajes que frecuentaban el título más celebrado del western moderno, Sin Perdón (Clint Eastwwood).

 - He matado a mujeres y niños, he matado a cualquier cosa que se moviera y tuviera vida y hoy he venido a matarle a usted, por lo que ha hecho.

 De una u otra forma, la muerte está presente en una filmografía aún por madurar, relacionándola con las sombras, siempre grises, del pasado de sus personajes. De hecho, el joven cineasta parece especializarse en personajes torturados, como  aquellos que pueblan sus anteriores trabajos,  los de Lágrimas de papel o los de Sed de luz. Al ambientarlos en el western, estos mismos personajes ya no serían simples “diestros pistoleros”, aproximándose a la desmitificación de los mitos del old west. Ahora debe resultar muy frívola aquella compleja certidumbre fordiana de que prevaleciese la leyenda sobre la realidad.

 -Billy el Niño, Jesse James, Doc Hollyday… Soy lo suficientemente viejo como para saber que la mayoría de todos ellos no eran más que bandidos con suerte y tahúres de mala monta, que sobrevivieron a la muerte por cuestiones del destino… O del propio diablo.

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