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 El género de la ciencia-ficción ha sido una gran plataforma del séptimo arte capaz de transportarnos a todos esos mundos alternativos, ya sean reales o ficticios, que podamos imaginar. Uno de los viajes alternativos más interesantes sería al mundo onírico, visitado por el cine desde todos los formatos posibles. Siendo una fábrica de sueños, el séptimo arte se ha ocupado en numerosas películas de los reales, pero ya sabemos que por muy jugosos que sean estos sueños tienen a un equipo de talento detrás. Así que en el cine, nos encontraremos con casi cualquier cosa.

 Ha reflejado hasta qué punto la imaginación transforma la realidad, cuando nos introducimos en un mundo onírico. Si la inmovilidad física obligaba a la creación de mundos alternativos, para poder escapar del espacio reducido en el que viven (Mar adentro, Alejandro Amenabar), el cine también demostraba cómo los sueños pueden ser un lugar donde se puede acceder realmente (Origen. Christopher Nolan)

 - Estás en medio del taller, en realidad. Durmiendo. Es tu primera clase de sueños compartidos.

 Pero una distorsión de la realidad, a causa de la mente enferma, da un enorme juego en la pantalla gracias a un interesante recurso narrativo de su director, como hacía Martin Scorsese en Shutter Island.

 - ¿Quién conoce la verdad?

- Todo el mundo.

- ¿Las enfermeras, los celadores? Es imposible que lo sepan.

- Todo el mundo, ¿comprende ahora por qué no pueden dejarle marchar?

 El canadiense David Cronenberg, acostumbrado a explorar el mundo interior, dedicó algunas de sus películas a tratar las relaciones que existían entre la ficción y la realidad, sobre todo en el film ExistenZ. Una subjetiva y cambiante percepción de la realidad. Desde Nirvana, El cortador de césped o Días extraños, a otro de los trabajos del propio director, Videodrome, se plantea en el fondo el mismo tema que el film de los hermanos Wachosky. Los avances de la tecnología permiten replantear aquella metáfora orgánica de una manera casi literal: en el universo virtual de los videojuegos, la realidad, o más bien, la percepción de ella y de nosotros mismos es algo subjetivo, cambiante, sujeto a las reglas de la partida. Lo real no es algo absoluto sino que depende siempre de cómo lo construyamos. Es un tema casi filosófico y que, al fin y al cabo, tiene mucho que ver con el cine, que construye un mundo propio.

 No vamos a decir que toca un lugar común en la literatura española, pero sí un tema recurrente desde Calderón de la Barca (La vida es sueño), pasando por Unamuno (Niebla). La última obra citada, es la referencia no confesa de Más extraña que la ficción, en cuya película, Will Ferrell interpretaba a un inspector de hacienda, de costumbres kafkianas, que descubre que es un personaje de una novela, por lo que acaba revelándose contra la escritora que va perpetrando su destino.

- Harold estaba realmente desesperado y maldecía al cielo, en vano.

- ¡No es verdad, te maldigo a ti, voz estúpida! ¡Cállate ya y déjame en paz!

Puestos a explorar una mente ajena, habría que recordar la lambicada Cómo ser John Malkovich, dirigida por Spike John, en torno a un viaje alucinante por los vericuetos interiores de un actor encantado de haberse conocido.

Cameron Díaz: “No lo acabo de entender, no existe, no existe, ninguna puerta o agujero que conduzca al cerebro de nadie!”.
John Cusak: “Sí, sí que lo hay. Al cerebro o al alma o a lo !que sea. Yo estuve dentro de John Malkovich mirando hacia fuera”.

La recreación de la vida de un personaje dentro de un mundo minuciosamente construido y descrito, y sus comprensibles reacciones hacia el demiurgo o el gran hacedor que rige su destino evoca inevitablemente a las peripecias mediáticas del actor Jim Carrey, en la estupenda película de Peter Weir El show de Truman.

- Puedes hablar, te escucho.
- ¿Quién eres?
- Soy el creador del programa de televisión que llena de esperanzas y felicidad a millones de personas.

Evidentemente, el género predilecto sea el de la sci-fi; el mundo de los sueños ha estado presente en una multitud de propuestas, con el autor Phillip K. Dick como principal referencia. Películas como Desafío total (Total Recall) hacen alusiones a los sueños, pero también otras no escritas por él, pero con un claro estilo dickiano como Dark city (Alex Proyes) o Matrix, ese juego hiperrealista de los hermanos Wachosky que nos vendían el mundo como un gran invento, o a lo sumo, como un sueño.

- ¿Alguna vez has tenido, Neo, un sueño tan real que pareciese real? ¿Qué ocurriría si no pudieras despertar de ese sueño? ¿Cómo diferenciarías el mundo de los sueños del mundo real?

                          morfeo_matrix

Los informáticos de Matrix y compañía nos enseñaron que la mejor forma de visitar otros mundos era a través de un ordenador. Al final resulta que la vida es una creación virtual y no somos más que un mal sueño de unos señores del futuro que no paran de dar la lata. Quién sabe, a lo mejor los chicos de Matrix tienen razón y este mundo solo es un sueño.