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- ¿Maxwell Smart?

- Jovencita, debe tener más cuidado o asustaría así a un agente de Control, precisamente en la oscuridad.

- Pensaría que fui algo muy tonta.

- Peligroso, pude haberme asustado.

No sabría decir por qué, pero el espionaje ha tenido un gran protagonismo en el mundo del cine, será por ese juego de interpretar un papel y porque desde la butaca, todo espectador debe sentirse muy fisgón. Ahora bien, el séptimo arte y la televisión van llevando décadas diciéndolo, el espionaje, los agentes secretos y la Inteligencia (palabra, a veces, paradójica) pueden dar mucho juego en el terreno de la parodia. Las confusiones, las huidas a la carrera, la necesidad de disfrazarse, a cada poco, han servido para hacer reír con lo que debería ser algo muy serio.

- Otra película basada en una serie de televisión.

Sí, la verdad es que Superagente 86 o Los ángeles de Charlie, series de la tele que han parodiado este género, han tardado lo justo para saltar a la gran pantalla. Los años sesenta fueron los que desarrollaron el cine de espionaje tal y como lo conocemos, convertido en un fenómeno social y precisamente fue la década del agente 007. Cómo no van a surgir parodias del cine de espionaje, si el propio James Bond se toma, además de la de matar, la licencia de reírse de sí mismo; lo hizo Roger Moore, en La espía que me amó.

                    austin powers

También inglés hasta la médula, la saga de Austin Powers, aspiraba a convertirse en un sucesor humorístico del mayor agente secreto cinematográfico de todos los tiempos. Cómico y algo salido, Austin Powers jugaba con todas las claves del género para mostrarnos la cara más disparatada del MI6. Hasta llegar el tecno espionaje de los noventa, también con sus versiones más desenfadadas. James Cameron puso su conocido sentido del espectáculo, en Mentiras arriesgadas, con una comedia que derrocha acción, con la anodina vida familiar como uno de los temas:

- Puede que salvando al mundo o haciendo cosas de esas, pero no es más que un representante de ventas.

Quisiera terminar este pequeño repaso al género con una de las más descerebradas y divertidas incursiones desde la comedia. El cine de espionaje llegó incluso a lo mejorcito del sproof, con uno de los títulos más emblemáticos de ese trío de ases del género: Top Secret (Jim Abraham y David y Jerry Zucker). Un espía no sería nada sin el confidente. El agente Cedric (Omar Sharif) tenía como contacto un simple vendedor ciego, de souvenirs y artículos de coña, pero que proporcionaba una valiosa información.