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- ¿Qué hacemos?

- Que tal si aprendemos kunfú.

El Reino Prohibido es una película honesta que no ofrece nada que atente contra el género, a pesar de que sea lógico que a los amantes del cine de artes marciales no les haya entusiasmado demasiado que el primer combate en la gran pantalla de Jet Li y Jackie Chan se haya producido en este despropósito. El reino prohibido es una película de entretenimiento que aborda un género desde la admiración y el homenaje, aunque no sea muy afortunada su fórmula.

De ahí que sus guiños sean numeros, es facil de reconocer referencia a la saga del luchado borracho hasta Kárate Kid. Un filme que nos acerca al tema del kunfú desde la inicicación sin llegar a los límites sadomasoquistas de Kill Bill ni a la ciencia infusa de Matrix:

- Ya sé kunfú.

En este sentido, el protagonista responde a todos los clichés del pardillo aluciando por el kunfú, de ahí que su personaje no diste mucjo del oso obeso de Kunfú panda.

- ¡Uau! Los cinco furiosos, soys muchos más grande que mis muñequitos. Bueno, tu no mantis, tu eres igual.

El filme de El reino prohibido, sin embargo nos sirve de excusa para revisar el cine de las artes marciales. Dentro del género, el enfrentamiento entre Jet Li y Jackie Chan debe considerarse como un hito en el género, similar a ese combate del siglo entre Bruce Lee y Chuck Norris en el Coliseo romano (El furor del dragón, Bruce Lee) o el que enfrentó al propio Lee con Carila Goodyear en Juego con la muerte (Robert Clouse).

Evidentemente el primer nombre que viene a la mente cuando relacionamos kunfú y cine, es Bruce Lee. Su primer trabajo en Hollywood resultó ser una serie de televisión conocida como El avispón verde, sucesora de Batman –en donde ya se había dado a conocer-. La visión que se tenía de los chinos todavía era carnaza de parodias, como lo atestiguaría el propio actor en su película Operación Dragón, al quejarse de la burla que se hacía los de su nacionalidad en el cine, en concreto de la película Desayuno con diamantes. Pero su paso por Hollywood fue tan importante como fugaz, desde su primer filme, Kárate a muerte en Bangkó, convirtiéndose en el icono de esa disciplina, cuando aún se veía algo exótico.

Los argumentos de sus películas solían ser repretitivas y de esc asa calidad, pues lo interesante era representar su arte, su puesta en escena. El metraje se solía rellenar con escenas con dosis de erotismo y comicidad. Pero lo importante de Bruce Lee fue su intentro de demostrar la superioridad de las artes marciales chinas sobre las disciplinas japonesas; Furia oriental, de Jiw wu me, era ejemplar en este sentido.

- Cuando queráis lucharé con cualquier japonés que halla aquí.

Mientras tanto, iba dando sabiduría de su propia filosofía.

- Tienes que sentir emoción aquí dentro, inténtalo.

Operación Dragón (Robert Clouse) es su mejor trabajo, pero fue Juego con la muerte, del mismo director –aquella película en la que murió durante el rodaje- la que generó su leyenda.

- ¿Con que al final has dado conmigo?

El estilo de Bruce Lee es reconocible en la serie de televisión, Kunfú, protagonizada por David Carradine; pero su desaparición dio paso a una sucesión de imitadores orientales en la gran pantalla. Su inflluencia fue tal, que incluso invadió los géneros colindantes, que empezaron a tomar el kunfú dentro de sus propios cánones argumentales. Esto ocurrió con el cine de terror de la serie B (Kunfú contra los siete vampiros de oro, de Roy Way Baker). De hecho, era el gusto exótico por las artes marciales uno de los ganchos de estas películas (“no habrás visto kunfú de verdad hasta que no veas Kunfú contra los siete vampiros de oro) y otras muchas producciones enmarcadas dentro del fenómeno Gridhouse. De este modo, el Kunfú se integró como una disciplina más del héroe americano, una técnica que marcabala diferencia en una pelea callejera, mientras que el género evolucionaba hacia el paroxismo, rozando la burla y la parodia., con persoanejs como Sam Okam o Mr. Hoo. Sin embargo, cobró importancia con un joven instrujido en la rigurosa tierra de Honk- Kong, Jackie Chan.

- No causes problemas.

- No he violado ninguna ley, debe ser una equivocación.

- Yo nunca me equivoco, tú fuiste el que liberaste a nuestro prisionero.

El chino, dirigido por Shi di chu ma, fue uno de sus primeros títulos. Chan empezó imitando a Bruce Lee, pero rápidamente creó su propio estilo a base de sus coreografías de las peleas siguiendo números circenses y del humor, incorporando elementos del slastic, prestados del cine mudo. Durante los años 80 filmó más de ochenta películas, algunas a las órdenes de John Woo o dirigidas por el mismo, como Los piratas del mar de la China. Pero su repercusión internacional fue un completo fracaso, debido a su bajo nivel del inglés. Anécdota que fue incorporada al argumento de su primer trabajo en Hollywood, Hora punta (Brett Ratner).

- ¡Eh, Beach boys!

- Eso sí que no, no quiero que mangonés mi radio.

Curiosamente fue Jet Li, otro alumno aventajado del cine de acción hongkonés y compañero de reparto en El reino prohibido, quien le hizo sombra en el género. Un título como The one (James Wong), creó un estilo que recordaba mucho al de Bruce Lee, con una marcada violencia y una ausencia de la payasada propia de Jackie Chan. Su integración como héroe de acción en Hollywood fue mucho más fácil, así como en China, como lo demuestra su trabajo en Hero (Zang Yimou). Precisamente fue Hero, junto con Tigre y dragón, los dos títulos que realzan el combate de las artes marciales, lejos de los cánones de Bruce Lee, transgrediendo no sólo su estilo sino también las leyes de la gravedad.

Si algo caracteriza al cine actual de las artes marciales es su constante condición de homenaje. Kill Bill y Matrix fueron dos producciones que tomaron prestados la imagen de B. Lee, por ejemplo, en el pijama amarillo que vestía en Operación Dragón y que Tarantino añadió al vestuario de La Novia. Como también elementos poéticos y estéticos, y batallas brillantemente coreografiadas, que en el caso de los hermanos Wachowski, lograron importar en su contexto de un mundo ultratecnológico.

La última aportación al género del kunfú pasará a la historia, pero no por el argumento, no por alguna escena brillantemente rodada, ni por la calidad de sus diálogos, sino por el hecho de unir a las dos estrellas del cine de las artes marciales en la gran pantalla. Porque, para colmo, el protagonista es un joven del futuro, fuera de onda.