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El Sueño Americano, roto. La trampa de los seguros y la corrupción, que se oculta detrás de la cobertura médica americana, son los molinos contra los que este quijotesco cineasta va poniendo sobre el tapete. Descubriéndose cómo el concepto de salud en USA está ligado a la idea económica. De hecho, el acceso a la sanidad está en manos de las compañías de seguros y empresas farmacéuticas.

- Estaba dispuesta a hacerle ahorrar a la compañía millones de dólares.

Señala el propio director que la idea de la película le surgió cuando estaba trabajando en un programa para la televisión, llamado The Awfull Truth. En un capítulo hicieron un reportaje sobre un hombre que necesitaba un transplante de páncreas, pero el seguro médico se negaba a intervenirle. Amenazaron a la compañía con celebrar un falso funeral, y en pocos días, el seguro cedió.

 En cierto modo, los que critican a Michael Moore, suelen referirse a este peculiar método a la hora desarrollar sus filmes. Porque resulta difícil asomarse a uno de sus trabajos sin asumir que se trata de un provocador. Como marca de la casa, practica el documental de tesis, siendo el mismo quien empuja la narración con su característica presencia. Sin embargo, no deja indiferente a nadie. Odiado por unos y admirado por otro, nos acerca al negocio de los seguros médico en un documental que tiene como principal valor, meter el dedo en la llaga sobre un tema capital en los Estados Unidos, la ausencia de cobertura médica universal.

 El propio título del documental Sicko, ya alude a la forma de entender este problema según Michael Moore, al presentarlo como un sistema enfermo que actúa con crueldad con la gente que está fuera: Sick + Psycko. La realidad que vive a diario una buena parte de la población, lo que aparece reflejado en la película. Sin una garantía pública de salud muchos estadounidenses se quedan fuera del sistema, y otros, los que creen estar dentro, pagando una póliza, se enfrentan a otro de los mecanismos de esta verdad: las propias compañías aseguradoras niegan la atención médica, incluso fundamentales para la supervivencia del asegurado, por motivos económicos.

 - Recibí una factura de mi seguro médico que me negaba la asistencia de una ambulancia porque lo habían decidido mientras que tuve el accidente. Pero, ¿cuándo pretendían que yo firmase? ¿En el propio coche accidentado?

                       

 Michael Moore es tanto un ente público como un fenómeno mediático y un showman, como le consideran sus más férreos detractores. Muchos le acusan de manipulador y de crear unos documentales a base de métodos muy discutibles. Es cierto que tiene una serie de características que suele reflejar en pantalla. Por citar una: sus argumentos en la pantalla terminan siendo un panfleto convertido en un ejercicio de reconocimiento colectivo: un chiste con el que reírse en compañía de amigos. Que resulta innecesario. Si estás de acuerdo con las ideas de Michael Moore no hace falta hacer tanta saña.

 - Sr. Presidente, el pueblo americano se tragará todo lo que digamos.

Parte de su futura tesis, ya lo reflejaba en su película de ficción, Operación Canadá. Pero fue en el género del documental en donde, Moore se explayó en sus críticas hacia los puntos más candentes de los Estados Unidos. Si fueron los despidos colectivos de una gran multinacional, el primer gran tema de Michael Moore; sería el derecho a poseer armas, el que le diese la popularidad de la que goza. Cuando todavía era un total desconocido se atrevió en Roger y yo a plantar cara, nada menos que a Roger Smith, el presidente de la General Motors, quién había despedido recientemente a cientos de trabajadores de su planta que tenía la empresa en su pueblo natal, Flint (Michigan).

 Pero mayor reconocimiento obtuvo con ese derecho presente en una enmienda de la constitución, tema capital que salió a la palestra, a raíz de los asesinatos a cargo de un adolescente en el instituto Columbine.

- Quería hacerle una pregunta, ¿no creen que es un poco peligroso regalar armas en un banco?

 Con el oscarizado Bowling for Columbine, empieza a interesarse por ese formato que le daría la fama, un tipo de documental en la que el mismo se atreve como reportero a contarnos las experiencias que va surgiendo.

 - Mientras los minutos pasaban George Bush, seguía sentado en el aula. Estaría pensando: “¿habré estado relacionándome con la gente equivocada?”.

 Si el anterior filme fue el que le dio la fama, su ataque a George Bush en Farenheit 9/11, es el referente tanto por quienes le odian como por aquellos que le admiran. Y a pesar de que no logró el objetivo de evitar la reelección de Bush, consiguió sacar a la luz los puntos flacos de su Administración, en lo que respecta su política exterior.

 Con su última película, sobre el tema candente de la sanidad de los EEUU, vuelve a ofrecernos un objetivo noble, pero sigue tropezando con ese método marca de la casa: afirmaciones dudosas (¿cómo sabe que van a morir 18.000 personas este año por falta de seguro médico?), o trampas como la de llevar a voluntarios del 11-S, enfermos, a la prisión de Guantánamo para que recibiesen ayuda médica, que según Moore –no conozco otra fuente- reciben los de Al-Qaeda.

- Tengo aquí a tres voluntarios del 11-S que no tienen asistencia médica y quisieran tener la misma que facilitan a los terroristas.

 Otras historias son terroríficas: ese hombre que se cortó dos dedos y sólo tenía dinero para coserse uno de ellos, o el matrimonio que se vio obligado a vender la casa, para costear el tratamiento de la enfermedad de la mujer. Michael Moore observa como muchos norteamericanos aceptan trabajos denigrantes y horribles tan sólo porque cuentan con seguro de enfermedad. Pero este controvertido realizador hace algo fundamental en sus documentales, después de presentar el lado más oscuro de su propio país, viaja a Canadá –el ejemplo que suele utilizar para compararlo con Estados Unidos-, que goza de una cobertura médica universal.

 - Claro que el canadiense es un sistema maravilloso que se asegura que tanto ricos como pobres reciban atención.

Es decir, se fija en su admirado país vecino, pero su periplo le lleva también a la Europa del bienestar.

 - Como médico, como ciudadano y como paciente, me alegro mucho de estar en Francia.

Al final de su periplo, llega incluso a la isla caribeña en donde, paradójicamente, la sanidad es gratuita en la prisión de Guantánamo. Pero, tras recibir la negativa de la base, acude a un hospital cubano, donde le atienden sin problemas. El espectador intuye que acabará su viaje en Cuba, elogiando su sistema de salud, con algunos excesos en las comparaciones con el sistema norteamericano. Es decir, aboga por un sistema sanitario estatal, sobre todo cuando las compañías aseguradoras aportan fondos a las compañías para perpetuar el statu quo.

 - La salud debe ser un derecho.

Seguramente Michael Moore fuese más feliz desde que el demócrata Barack Obama lograse la Presidencia. Y ¿Ahora, qué? ¿El fraude de Madoff y los mecanismos de Wall Street? ¿El cambio climático? ¿Cuáles serán los futuros temas contra los que luche este cineasta como si de molinos de viento se tratasen?