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Orson Welles: El prestidigitador y el cineasta.

-Rosbeud.

Muchos creen que "Rosbeud" fue lo primero, el verbo que se hizo carne en el cine con Ciudadano Kane, pero antes ya había probado las lides de la dirección con unos cortometrajes. Tampoco habrá muchos que sepan que Orson Welles quiso llevar la muerte de Federico García Lorca al cine, junto a su amigo Charlton Heston, o que participó en un proyecto de llevar a Batman a la televisión en 1946.  

Hace cien años nació uno de los genios del séptimo arte, incomprendido e inclasificable. Fue un niño prodigio que, a la edad de 13 años logró ganar un premio en un concurso escolar de teatro-organizado entre varias escuelas- y en el que participó interpretando a Marco Antonio y Julio César, en la obra Julio Cesar, de Shakespeare. El jurado de tal concurso rehusó darle el premio porque creían que su escuela había contratado a un actor para ese doble papel, pero tuvieron que corregirse al descubrir la verdad. En otra ocasión, a la edad de 16 años, el joven Orson Welles fingió ser actor de Broadway para entrar en una compañía teatral durante un verano. 

Muchas veces habremos creído que el verdadero Orson Welles tenía bastante de esa ambigüedad de sus personajes que interpretaba en el cine. Director, productor, guionistas y actor, revolucionó el cine cuando ya lo había hecho en la radio con esa retrasmisión radiofónica de la invasión de los mundos de H. G. Wells, que muchos consideraron como un noticiario real. Todo esto tiene que ver con el cine de Orson Welles, un estilo marcado por la falsedad y el engaño.

- Los mentirosos profesionales – decía él mismo en su película F de fraude – esperamos ofrecer una verdad, su nombre pomposo es el de arte. Lo dijo el propio Picasso. El arte es una mentira, una mentira que nos hace descubrir la verdad.

El cine de Welles es un constante juego de artificios visuales que está muy lejos de convertir su técnica en virtuosismo vacío, con un expresionismo lleno de ángulos difíciles, contrapicados, eternos contrastes entre la luz y la penumbra, y el simbolismo con  el que dotaba sus potentes imágenes, reveladoras de verdades que nos sumergen en mentiras, pero que al mismo tiempo revelan nuevas verdades. Casi un juego conceptual más que semántico que nos acerca al modo que Orson Welles veía el cine y que, de algún modo u otro, aparecía como una constante en su filmografía.

Otra de sus claves en su amplísima producción cinematográfica es la presencia de unos personajes que se ven envueltos siempre en el turbador mundo de la ambigüedad.  Desde Charles Foster Kane (de Ciudadano Kane) hasta Harry Lime (El tercer hombre), pasando por el nazi refugiado en Estados Unidos, Fran Kindler (de El extraño), Gregory Arkadin (en Mr. Arkadin) o el villano Quinlan, en Sed de mal, sus personajes parecen moverse en la ambigüedad moral del bien y del mal.

En este 2015 vamos a hacer un mayor recorrido a la figura de Orson Welles, a sus principales películas, pero también a sus claves menos conocidas. Desde Andalucía (donde reposan sus restos mortales, en la finca del torero Antonio Ordóñez en Ronda) a Ciudadano Kane, hasta la película aún inédita de Orson Welles, treinta años después su muerte. Pareceraun fake de este autor que jugó a la genialidad y al engaño en toda su carrera, pero es otra muestra más de la personalidad completamente arrebatadora de este gran cineasta. Una persona, Orson Welles, capaz de hablar sin tapujos de la gente de su propio gremio: "El otro día he visto una de las peores películas que he visto nunca: La ventana indiscreta… Te diré lo que es sorprendente de la película: descubrir que Jimmy Stewart puede ser un mal actor, hasta Grace Kelly está mejor que él, está sobreactuado".



Su primer trabajo como director y actor, antes incluso que Ciudadano Kane. 


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